El espacio histórico del Cinturón de Hierro, el ‘Normandía vasco’

SANCHO DE BEURKO INAUGURA UNA WEB CON LA INFORMACIÓN DEL SISTEMA DE FORTIFICACIÓN QUE SE LEVANTÓ EN LA GUERRA CIVIL

Un reportaje de Iban Gorriti

AYER dio sus primeros pasos el portal web www.elcinturondehierro.net, un proyecto único, una iniciativa de desarrollo aplaudible, un plan lleno de futuro, hecho “con pocas perras y sin ayudas, pero con el corazón y muchas ganas”, apuntan desde el colectivo impulsor, Sancho de Beurko.

El Espacio histórico del Cinturón de Hierro es una alegoría con la que esta asociación de estudio de la Guerra civil en Euskadi pretende poder visualizar por primera vez un espacio físico y virtual donde pueda verse el sistema de fortificación formado por túneles, búnkeres y trincheras que se construyó durante la Guerra Civil como una entidad propia. “Tiene muchos paralelismos con el espacio histórico del desembarco de Normandía, si bien no es más que un humilde comienzo, un embrión, en el que la asociación pretende unir a todos aquellos agentes que han colaborado con ella en la puesta en valor de este patrimonio construido”, valora Guillermo Tabernilla, de Sancho de Beurko.

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En este espacio histórico se encuentran aquellos municipios que comparten con la asociación el inventario que se lleva realizando para la Dirección de Patrimonio de Gobierno vasco desde el 2008 y lo han adaptado, cada uno con sus diferentes tiempos, a sus propias posibilidades, siendo la intención de Sancho de Beurko de “unir todo este esfuerzo en un proyecto común”.

Unos municipios cuentan con rutas; otros han pasado a la fase de limpieza y señalización, y finalmente se ha promovido un centro de interpretación que permite visualizar la historia del Cinturón de Hierro y sus características constructivas. “En esta primera fase, nos acompañan Laudio, Berango, Gueñes, Arrankudiaga y Zierbena, si bien estamos en conversaciones con otros que ya empiezan a avanzar con políticas propias, que pueden partir del ámbito asociativo o municipal, esperando que se incorporen a este proyecto en un breve plazo y siempre respetando sus propias sinergias y plazos”, apostillan desde la sociedad.

A juicio de Tabernilla, si cada agente o municipio aporta una visión de conjunto del Cinturón de Hierro se allanará el conocimiento de la propia sociedad sobre esta obra constructiva. “Y de este modo favoreceremos la adopción de políticas para su preservación y conservación, que corresponden a las autoridades en aplicación de nuestra propia ley de patrimonio”.

laudio, pionero Desde el prisma de la asociación que ha hecho posible la web www.cinturondehierro.net, todo ello redundará en una “más que deseable” proyección turística, respetando las especificidades de cada territorio histórico, pues no hay que olvidar que el Cinturón de Hierro es una línea compartida entre Bizkaia y Araba a través del municipio de Laudio, que fue “el pionero en poner en valor este patrimonio”, valoran.

Para ello, esta primera web, sufragada exclusivamente por la asociación Sancho de Beurko, no es más que el primer paso de otros muchos que desde el colectivo esperan dar “entre todos”, mostrando a la sociedad el Cinturón de Hierro como “algo vivo”, explicando la metodología usada durante el inventario, visualizada en las fichas más significativas de cada espacio histórico de los cuatro que muestran y con una vertiente didáctica a través de una propuesta propia para los centros educativos que parte de la visualización del cortometraje El último día del Cinturón de Hierro.

Con este nacimiento ayer de un proyecto tan interesante, debe subrayarse un punto más: algunas de las más importantes asociaciones del Estado en el ámbito del estudio de las fortificaciones de la Guerra Civil, que han sido pioneras en la elaboración de catálogos “cuando este patrimonio apenas importaba a nadie, han querido acompañar simbólicamente a Sancho de Beurko en esta aventura”, formando una suerte de comunidad fortinera que tiene su instrumento en el blog. A través de dicho enlace presente en el portal del espacio histórico podrán seguirse las noticias más variadas sobre fortificaciones, con un pequeño guiño a las que forman “el Muro del Atlántico y nos caen tan cerca a los vascos en todos los sentidos”.

En este sentido, la web ha sido hecha “con muchísimo cariño” y ofrece un respetable caudal de información que aproxima a la persona lectora una “visión poliédrica del Cinturón de Hierro”. Con todo, desde Sancho de Beurko quieren agradecer la colaboración de todos los agentes implicados en su elaboración, tanto los que aparecen en esta primera fase como los que les han manifestado su apoyo. “Esperan, con la misma ansiedad que nosotros, que esta herramienta sirva a los fines propuestos, que no son otros que dar forma a aquel gran proyecto del que hemos oído hablar siempre a nuestros mayores, pero que el paso de los años tornó en un mito tan desconocido como enigmático que languidece en nuestros montes y pueblos, siendo muchas las ocasiones en que la gente escribe a la asociación para conocer cosas de este patrimonio tan desconocido”.

En Sancho de Beurko, por falta de tiempo, no han podido hacer esta labor didáctica hasta fechas muy recientes, debido a que las labores de inventario les han comido todo el tiempo. “Pero ya estamos a disposición de responder, ya sea a través de esta web como personalmente, de todo aquello que la gente quiera saber, pudiendo resolverse ya muchas de estas cuestiones a través de los municipios integrados en esta suerte de embrión, donde están los padres de la criatura, la gente que se echa el trabajo a la espalda”, concluyen en la asociación.

El Cinturón de Hierro-Bilbao’ko ‘burdin-esia’

 

Aitor Miñambres

BERANGO. A finales del verano de 1936, la Junta de Defensa de Vizcaya, presidida por José Echevarría Novoa, planteó crear alrededor de Bilbao un campo atrincherado que pudiera frenar un ataque del ejército sublevado. Fue a partir del 7 de octubre, con la creación del Gobierno de Euzkadi, cuando el lehendakari y consejero de Defensa José Antonio de Aguirre decidió impulsar la ejecución de dicha iniciativa. La idea consistía en la construcción de un Cinturón Defensivo alrededor de la capital y a una distancia prudencial de la misma, para que en caso de invasión, esta pudiera resistir un asedio prolongado al abrigo de la artillería enemiga.

Dentro de ese perímetro quedaban incluidos todos los recursos y servicios necesarios para la resistencia: el puerto, las baterías de costa de Punta Galea y Punta Lucero, el embalse de Zollo, la central eléctrica de Burtzeña, los aeródromos de Sondika y Lamiako y la casi totalidad de la industria de Bizkaia. La empresa se puso en manos de la persona más indicada, el comandante de Ingenieros Alberto Montaud, jefe del Estado Mayor vasco y exprofesor de fortificaciones en la Escuela Superior de Guerra, quien se rodeó de los capitanes de Ingenieros Pablo Murga y Alejandro Goicoechea para dirigir la obra. Esta debía obedecer a principios de poca elevación y defensas en profundidad con sucesivas líneas de trincheras, nidos de ametralladora de hormigón y alambradas, así como centros aislados de resistencia. Para su construcción, la línea defensiva se dividió en cinco sectores: Punta Lucero-Sodupe-Ugao-Usansolo- Larrabetzu-Berango/Barrika. La obra comenzó el 9 de octubre, con un plazo de 2 meses, disponiendo de abundantes recursos técnicos, materiales y humanos: 40 arquitectos e ingenieros y 8.500 obreros fijos, aunque en su mayoría civil sin familiarización con las obras militares.

No obstante, todo este esfuerzo, el escenario vasco fue desde un principio blanco del espionaje, más los servicios gubernamentales respondieron ágilmente en muchas ocasiones, como el 28 de octubre de 1936 cuando fue detenido por la Ertzaña el cónsul de Austria y de Hungría Guillermo Wakonigg mientras pretendía embarcar en el buque de guerra británico Esmauth. En su valija se encontró abundante información para ser entregada al enemigo, destacando un informe del capitán Murga con planos de la construcción del Cinturón de Bilbao y detalles sobre fortificaciones. Murga fue detenido, juzgado por traición y ejecutado, tras probarse anteriores envíos de información a los franquistas. Mientras tanto, continuaban los trabajos del Cinturón con solo 2.000 obreros, pues los preparativos de la ofensiva de Villarreal necesitaban unidades de ingenieros. Así, a finales de 1936, Alejandro Goicoechea, que había cultivado la confianza de sus superiores, intentaba convencerles de los últimos progresos en las obras de fortificación de la capital, las cuales, sin embargo, estaban muy retrasadas con respecto al proyecto.

Las trincheras más abundantes eran aquellas de zanja corriente y sacos terreros, en algunos casos cubiertas de rollizos de pino. Los nidos de ametralladora de hormigón, base de la defensa, se situaban en vaguadas y cumbres. Constaban de una plataforma de emplazamiento para la máquina, una cámara principal y un refugio, llevando en algunos casos abrigos activos con troneras para fusilería. Para la tropa se construían refugios en galería de mina, excavados en roca y de longitud considerable. Delante de las trincheras y nidos se colocaban líneas de alambrada y el cierre de caminos se realizaba a base de muros de mampostería u hormigón provistos de troneras.

En enero de 1937, el general Franco era consciente de su fracaso ante los intentos reiterados de tomar Madrid y acabar la guerra. Sus ojos miraban hacia la cornisa cantábrica, decidiendo atacar ese frente para hacerse fácilmente con su territorio y sus fuentes de riqueza. Las estimaciones de su Estado Mayor eran que en tres semanas de ofensiva caería Bilbao.

Presintiendo la derrota, el capitán Goicoechea comenzó buscar un acercamiento al enemigo, contactando con amistades derechistas como el Sr. Unceta, Marqués de Casa Jara, quienes le pusieron en comunicación con el ejército rebelde. Aún así, sus visitas no pasaron desapercibidas para la policía, por lo que tuvo que perjurar que estas solo eran fruto de la amistad. Sintiéndose inseguro decidió desertar, para lo que acordó con los franquistas la fecha del 27 de febrero y las cercanías del monte Maroto, lugar del frente bien conocido por él. Nada más ser recibido en la zona nacional, Goicoechea realizó un completo informe sobre las fortificaciones vascas de primera línea. Posteriormente, informó con todo detalle sobre las obras del Cinturón de Bilbao, describiendo los tipos de fortificación existentes, su ubicación y el bajo grado de implantación del proyecto. En su declaración, hacía saber a los franquistas Continúa leyendo El Cinturón de Hierro-Bilbao’ko ‘burdin-esia’