Ben Stiller se pone serio

 

Cerca de los 50, Benjamin Edward Stiller es, probablemente, el cómico más importante de su generación. Este neoyorquino es uno de los productores-directores-actores más reputados y de moda en Hollywood gracias a su capacidad camaleónica para crear personajes que atraen al público gracias a ese magnetismo mezcla de humor y grandes historias (así como crítica social). Precisamente por eso dedicamos la última biografía de este 2013 al último Walter Mitty de la gran pantalla.

 

Segundo hijo de los cómicos Jerry Stiller (judío) y Anne Meara (católica irlandesa) y criado en Manhattan, es la personificación de la Gran Manzana. Criado entre los platós donde actuaban -con bastante éxito- sus padres, su destino parecía marcado hacia los escenarios. Con sólo 10 años debutó como actor en la serie de su madre, Kate McShane y desde esa misma edad comenzó a realizar sus primeros pinitos con una cámara súper 8.

 

Con esta experiencia (vocación y savia familiar) ingresó en 1983 en la Universidad de California para estudiar cine. Sin embargo, como muchas otras celebridades lo dejó a los nueve meses para abrirse camino por su cuenta en su ciudad natal. Después de una buena cantidad de castings fallidos y de varios intentos de hacerse con un buen representante Stiller consiguió entrar en la reedición de The House of Blue Leaves en Broadway. Su experiencia se saldó con cuatro Tonys para la obra y un recibimiento sobresaliente de su talento como cómico.

 

Tal era el apollo de la crítica y el público que su “The Hustler of Money”, una parodia de 10 minutos de la legendaria El color del dinero de Martin Scorsese fue aplaudida incluso por el propio italo-estadounidense. Stiller “bordaba” el papel de Tom Cruise y su compañero en Broadway, John Mahoney, se encargaba de Paul Newman (ahí es nada). Por cierto, en vez de al billar, jugaban a los bolos.

 

El corto se emitió en 1987 en el Saturday Night Live y, un año más tarde, Stiller entraba en la televisión por derecho propio con un pequeño papel en Miami Vice. Su papel fue tan satisfactorio que recibió una oferta para formar parte del equipo de guionistas -una vez más destacaba por su versatilidad-. Incluso Steven Spielberg le ofreció un papel en su Imperio del Sol.

 

Todo ello se mezclaba con sus ambiciones como director. “Reality Bites”, con Winona Ryder y Ethan Hawke fue todo un éxito de crítica. “Un loco a domicilio” fue el penúltimo peldaño para la estratosfera. En ella se hizo cargo de Jim Carrey y Matthew Broderick. El primer papel de malo de Jim Carrey no fue muy aplaudido, pero Stiller se encaminaba hacia su primer boom: el papel protagonista en Algo pasa con Mary (para nosotros una obra maestra de la comedia).

 

Sus continuos cameos en series (el inolvidable novio gritón de Rachel en la tercera temporada de Friends o el bombero de Orange County), las sagas “Los padres de ella” y “Noche en el museo”, “Zoolander”, “Tropic Thunder” -con un renacido Robert Downey Jr.-, las voces en Madagascar y Megamind y obras geniales como su versión de “La vida secreta de Walter Mitty” han hecho de éste alguien sin el que es imposible entender la comedia estadounidense de las últimas tres décadas (su otra mitad, Owen Wilson, le ha acompañado en 12 películas).

 

Casado desde 2000 con Christine Taylor (con quien tiene dos hijos), Stiller siempre ha destacado por su compromiso social -mucho más allá de sus generosas donaciones al partido demócrata-. Recientemente ha preparado varias subastas y fiestas benéficas con las que ha conseguido más de 10 millones de dólares para la recuperación de Haití.

 

La The Stiller Foundation (que contó con la ayuda de Jennifer Aniston para darse a conocer en las redes sociales de una forma tan graciosa como sugerente) es una de las más activas en Estados Unidos para buscar la defensa de los derechos de los niños en todo el mundo. En definitiva, un hombre i+dandy con el que despedir este 2013.

Las Arenas-Bilbao, mucho más que una carrera popular

 

 

 

El final del año suele ser época de propósitos, tiempo de vacaciones, en familia, tiempo alrededor de una mesa con la gente con la que pasamos las épocas más complicadas del año y también de carreras populares. De entre todas ellas destaca sobremanera la famosa Las Arenas-Bilbao.

 

La carrera destaca por su recorrido plagado de lugares históricos. Se parte de un Patrimonio de la Humanidad, el Puente de Bizkaia (conocido por todos como Puente Colgante) y cruza las villas de Leioa y Erandio -cerca de donde hasta hace poco hubo industria y astilleros que fueron envidia de todo el mundo y que ahora son zonas de esparcimiento regeneradas casi completamente- para entrar por San Inazio a la capital. Precisamente en este punto intermedio (la curva de Elorrieta) es donde se encuentra el punto de avituallamiento.

 

Después los corredores seguirán por el Canal de Deusto hacia el Puente de Euskalduna, obra que subirán para cruzar la Ría hasta Olabeaga y después entrar por el paseo de Uribitarte hasta llegar al Puente del Ayuntamiento.

 

 

La distancia, de 11,9 kilómetros no destaca especialmente por su dureza (a pesar del continuo desnivel positivo que supone subir la Ría) sino por la velocidad con la que tradicional se cubre la distancia lo que hace que sea una carrera bastante rápida.

 

Este año, además, la carrera organizada por Events Euskal Press se vuelve 2.0 ya que por primera vez los corredores podrán descargarse CompaRace, un sistema que permite introducir nuestro dorsal y buscar a nuestros amigos para conocer su situación durante la carrera.

 

En definitiva, una experiencia redonda (ante cualquier duda para los que no os queráis perder la carrera como espectadores este año o como atletas el año que viene os recomiendo que os pongáis en contacto con los profesionales de la empresa organizadora, un ejemplo de buen trato e interés por este deporte) que os recomendamos desde esta bitácora y que os ayudará a engancharos un poco más al deporte.

 

Un poco de historia

 

Si la competición atlética más antigua del Estado es la Jean Bouin, que nació en el lejano 1930 y que tiene como escenario las calles barcelonesas, no se queda muy atrás la prueba bizkaitarra que nació bajo la influencia de la Federación Catalana de Atletismo y que trazó ese mismo año (un dos de marzo) una carrera sobre el asfalto que unía el barrio getxotarra con la capital.

 

La primera edición la ganó Juan Ramos, un sereno alcarreño que batió a todos desde la salida en Ibaiondo hasta la llegada en el Ayuntamiento de Bilbao. Las siguientes ediciones (la segunda se demoró hasta 1933) tuvieron como punto de salida el Puente de Bizkaia y cubren una distancia de prácticamente 12 kilómetros.

 

La prueba fue ganando importancia en el panorama nacional y se celebró hasta 1936 cuando la Guerra Civil segó toda actividad deportiva y se produjo un parón hasta 1948. Fue entonces cuando Gregorio Rojo, un burgalés, marcó un récord para la prueba al cubrir la distancia en 38 minutos y 27 segundos.

 

Desde entonces la carrera sufrió altibajos ya que no tuvo ediciones consecutivas. Hubo que esperar hasta 1955 para volver a ver a los atletas a la vera de la Ría. Fue a partir de entonces cuando empezaron a tomar relevancia los campeones nacionales de cross que salpican el palmarés de la competición. Destaca el palentino Mariano Haro que se proclamó once veces campeón de España de cross. Sin embargo, hay que destacar que durante más de una década la distancia raras veces superó los 7 kilómetros ya que se marcó como meta el barrio bilbaíno de San Inazio.

Cinco propuestas inmejorables para acabar bien el año

Os proponemos cinco prendas indispensables para acabar el año de la mejor forma posible: sin frío y con mucho estilo.

 

 

  • Jumper Sangihe de Bellfield: la casa británica es una de las clásicas en invierno. Sus jerséis trabajan la mejor lana merina mezclada con acrílicos para aumentar su durabilidad. En este caso nos proponen un clásico en el legendario British Racing Green con bolsillo pechero. Su cuello redondo es lo suficientemente abierto para poder usarse cómodamente con camisa y lo suficientemente cerrado como para agradecer una buena bufanda. De hechura recta, sienta de maravilla gracias a su estudiada relación entre anchos y largos. Indispensable.

  • Jeans Tim Slim Fit de H.E. by Mango: una de nuestras casas favoritas nos trae un cinco bolsillos en lavado oscuro con efecto desgastado y bajo de 17,5 centímetros ideal para remangar el bajo y vestirlo con botas -o cualquier otro tipo de calzado-. Con un 2% de elastano (el resto es algodón de primera) se adapta perfectamente a nuestro cuerpo. Dará el contrapunto perfecto al volumen del jersey.

  • Camisa de cuadros Twill de Massimo Dutti: los diseñadores de la casa nos proponen una camisa perfecta para el invierno. Su tejido es ligero pero cálido. Su fitting es recto pero no ancho. Perfecta para cualquier situación gracias a su clásico cuello abotonado y a su puño algo más ancho que el habitual en este tipo de prendas (marca de la casa). Un acierto que nos dará un toque de color en los días más fríos.

  • Bufanda de Antony Morato: este accesorio de lana anudada con efecto de “sal y pimienta” es perfecta por su comedida longitud y por su gama cromática. No sólo nos combina con cualquier prenda exterior -un fondo de armario indispensable- sino que nos hará de puente entre los tonos fríos del jersey y los cuadros de la camisa. Nos durará años.

  • Abrigo Coxtan de Hugo Boss: la firma alemana nos trae este abrigo de lana virgen y cashmere con un tacto superior y unos acabados sobresalientes. La vista extraíble de canalé nos protegerá del viento perfectamente y los remates en hombros y canesú refuerzan la estructura y caída de la prenda. Un clásico que nunca pasa de moda.

 

Haz que tus zapatos duren más

 

Aunque no lo parezcan (desgracias de la modernidad y el look casual) unos zapatos o unas botas poco lustrosos son suficiente para tirar por los suelos el mejor estilismo. El calzado -sobre todo cuando vestimos traje- es un elemento fundamental que dice mucho sobre nosotros y el tiempo que dedicamos a cuidarnos y a cuidar nuestra imagen.

 

Además, como siempre hemos defendido en esta bitácora, el calzado, sin duda, merece todo nuestro cariño (y buena parte de nuestro dinero) si tenemos en cuenta que más que ninguna otra pieza, influye directamente en nuestra comodidad (una mala elección puede llegar a lesionarnos o provocarnos problemas irremediables en la pisada). Un buen zapato vale hasta el último céntimo y por eso es fundamental que también invirtamos en su cuidado puesto que alargará ostensiblemente su vida útil.

 

Precisamente por eso, hoy acudimos a nuestros compañeros de la revista GQ para tomar nota de siete consejos fundamentales para tratar correctamente a nuestros compañeros de viaje.

 

 

  • No los uses a diario: por muy cómodos que sean. Por mucho que nos encante su estilo o la vitola que han ido adquiriendo con el uso. La piel necesita “descansar” para minimizar las arrugas provocadas por la pisada. Secarse después de la lluvia. Volver a su forma original después de muchas horas soportando la fuerza de nuestra pisada y las posturas de nuestro pie.
  • La horma de tu zapato: y el día que no te los pongas, no los dejes sin más en el mueble zapatero. Lo mejor es que les metamos una horma. Si no tenemos, bastará con una bola de papel que rellene la puntera y haga las veces de empeine. Por cierto, en caso de chaparrón, el papel absorbente es la mejor opción.
  • Usa protectores para la piel: antes de usarlos el primer día. Lo mejor es cepillarlos suavemente para eliminar cualquier resto de polvo. Después pasar un spray protector que haga que no se manchen y que la lluvia no les afecte (tanto). Cada cierto tiempo repetiremos la acción. Cepillado suave, spray y finalmente cepillar los excedentes del protector. Su vida se multiplicará.
  • Recoloca los cordones: como para protegerlos tendrás que quitarle los cordones, aprovecha a reubicarlos correctamente. En vez de tener un lado cruzando el empeine en diagonal y otro pasando por todos los agujeros, lo mejor es que se alternen. Esto ayudará a que se reparta la presión del cordel y que la lengüeta se marque mucho menos. Parece poco importante, pero pasados unos días la diferencia es evidente.
  • Usa un kit de limpieza: cuestan muy poco (sobre todo para lo que duran) y son absolutamente fundamentales para tratar bien los zapatos, botas e incluso bambas de piel. Lo ideal es hacer los tratamientos recién llegado a casa antes de guardarlos. De este modo las manchas no se resecarán y endurecerán. Cada tipo de material tiene un cepillo específico -en internet encontrarás manuales de lo más profesional- y requiere un tipo de cuidado. Si te parecieron maravillosos el día que pagaste por ellos 200€, que te parezcan maravillosos siempre.
  • Aprende a guardarlos: ¿para que son los saquitos de gamuza que vienen en las cajas de los zapatos? Efectivamente, para usarlos. Guardar el calzado en estas sacas evitará que se roce con otros o con las paredes de los muebles. Y esto, efectivamente de nuevo, evitará rayones, manchas y deformaciones. Es un pequeño gesto que los rejuvenecerá.
  • Utiliza un calzador: ese accesorio que siempre pedimos en la tienda por miedo a deformar el calzado que nos dan a probar… ha de seguir empleándose en casa. No sólo minimizará las marcas de la presión en la parte trasera del zapato, sino que nos facilitará ponernos cualquier bota.

 

¿A que ya no tenéis excusas para lucir un calzado perfecto?

 

Diez regalos que todo deportista querría

 

 

Según los estudios, la llegada de la crisis provocó el mayor estallido de práctica deportiva de la historia del país. Frente a los (muchos) problemas cotidianos, la práctica de running, ciclismo y natación -las tres disciplinas que más adeptos han cosechado- nos proporciona, a partes iguales, momentos de evasión y mucha serotonina. Un modo natural de sentirnos mejor, desconectar y, de paso, cuidarnos.

 

Precisamente por eso las tiendas de material deportivo viven una época dorada como no ocurría desde los Juegos Olímpicos de Barcelona en el lejano 1992 y las competiciones populares baten cada año récords de asistencia.

 

Pero esta moda deportiva tiene una doble cara. Son muchos -nos incluimos- que se adentran en deportes a priori sencillos que, con la práctica, no lo son tanto y redundan en lesiones y dolencias. La elección de material es, una vez más, crucial para evitar estos problemas. Os ayudamos con una pequeña lista que todo deportista aficionado (y su fisioterapeuta) agradecerán ver debajo del árbol el día 24.

 

 

  • Gafas: más allá del valor estético, unas buenas gafas son cruciales tanto para el ciclismo o el running (se dan por descontado para aquellos que practiquen natación). Nuestros ojos sufren sobremanera con el viento, el sol o la lluvia. Es por ello que a la hora de comprarlas debemos dedicarle tanto o más mimo que a unas gafas convencionales. Fabricantes como EassunSpiuk y Oakley -si el precio no es problema, nuestras favoritas- tienen un catálogo en el que es imposible no encontrar unas que se adapten a la disciplina y gustos del deportista. Un regalo redondo para cualquier condición meteorológica -vienen con lentes intercambiables- que no superará los 60€ (excepto en el caso de las Oakley).
  • Prendas de compresión: para los ajenos a la práctica deportiva las prendas de compresión son unas auténticas desconocidas. Con diferentes modelos para cada parte de nuestro cuerpo, las prendas de compresión potencian el retorno venoso con lo que el flujo sanguíneo de vuelta al corazón se mantiene constante y el rendimiento deportivo disminuye más lentamente durante el entrenamiento o la competición. Por su parte, al sujetar los músculos en la estructura ósea, se disminuyen los impactos y el riesgo de lesiones. Además, algunas de estas prendas, como las pantorrilleras y las medias, son fundamentales para la recuperación después del esfuerzo. Los calcetines de compresión, por su parte, son una herramienta infalible para proteger puntos tan críticos como las fascias plantares. Medilast y Compressport son la referencia aunque también encontraremos este tipo de prendas en otros fabricantes especializados como 2xu y generalistas como Nike o Underarmour. Raras veces son una inversión excesiva (cada “pieza” ronda los 35€) en precio pero sí fundamental para el deportista.
  • Camisetas térmicas: del mismo modo que las prendas de compresión minimizan lesiones, las prendas térmicas nos ayudan a mantener estable la temperatura corporal (retienen el calor en invierno y potencian la exudación en verano) algo fundamental cuando la meteorología se vuelve adversa. El viento invernal y la lluvia pueden ser una pesadilla por mucho que tengamos en nuestro interior enormes reservas de vitamina C. Entre nuestras favoritas destacan la tecnología HeatGear de UnderArmour y las ProCombat de Nike que, además de su tecnología DriFit hacen las funciones de una prenda de compresión. De 30 a 45 euros.
  • Pulsómetro: nada leerá mejor nuestra situación física que un pulsómetro. La medición de nuestra frecuencia cardiaca nos ayudará a saber cuándo estamos sobreentrenados, cuándo debemos bajar el ritmo (o subirlo) o cuándo una pájara es inminente. Curiosamente, es una de las últimas adquisiciones de un deportista, normalmente por su precio. Para nosotros pulsómetro signfica Polar. La marca finesa tiene una colección de dispositivos que van desde lo más sencillo (unos 50€) hasta verdaderas obras de arte de la ingeniería. TomTom y Suunto son otra buena opción con diseños más atrevidos. Para los más marquistas, hay otras opciones de empresas deportivas como Nike SportWatch y Adidas miCoach SmartRun. Lo mejor es dejarnos asesorar por un especialista (recomendamos Bikila o Trirunners) para saber que invertimos bien y sin pasarnos de precio.
  • Libro de estiramientos y crema calentadora: un pack de regalos que, por muy barato que nos parezca, nos ahorrará muchos problemas (y dinero en fisoterapeutas). El calentamiento y enfriamiento es fundamental en la práctica de cualquier deporte pero, curiosamente, es la que peor hacemos todos los neófitos (démosle las gracias a la pésima enseñanza en educación física de nuestros planes de estudios). Es por ello que recomendamos este Manual de Estiramientos Deportivos: 311 estiramientos para 41 deportes (15,50€) acompañada del gel precompetición de Spiuk que nos ayudará a calentar los músculos antes del inicio del entrenamiento o carrera.
  • Lectura sobre la disciplina: pocas cosas hay más motivadoras que leer y aprender de las experiencias de otros en nuestra misma afición. Desde grandes gestas a consejos de como afrontar una competición o como preparar un reto. La literatura deportiva (la buena, no la biografía de Vicente Del Bosque o Javier Clemente) es casi ilimitada y hay mucho y muy bueno que aprender. Amazon, como casi siempre, es la opción más amplia. Un pequeño detalle que hará que el deportista en ciernes se sienta apoyado.
  • Auriculares deportivos: casi todos los nuevos deportistas resaltan la música como uno de los factores que más les hacen disfrutar del esfuerzo. Cualquiera que haya practicado con unos auriculares convencionales habrá descubierto dos daños colaterales: por un lado los enganchones con el cable y, por otro, la facilidad con la que se caen de las orejas. Cualquier runner -Sony tiene versiones para natación- agradecerá unos intraaurculares con bluetooth para disfrutar de su música (y apoyarse en ella cuando peor lo pase). La oferta es prácticamente ilimitada, igual que el rango de precios (desde 20 a 500€). Guiaos por un especialista. Nosotros os recomendamos Deportechnology.
  • “Vale” para una prueba de esfuerzo: para deportistas más avanzados y con retos más serios en su futuro a medio plazo, una prueba de esfuerzo puede ser fundamental para saber en qué punto se encuentra nuestro cuerpo y cómo debemos planificar nuestro asalto a ese gran reto (una media maratón, una maratón, un triatlón o una carrera ciclista de distancia considerable). En Bizkaia existen varias opciones pero no se nos ocurre mejor respuesta que acudir a un centro especializado (en Bikila, Edonora o Trirunners os sabrán asesorar) o a una clínica deportiva. ¿El precio? Raras veces supera los 150€.
  • Sesión de fisioterapia: después de cualquier esfuerzo continuado nuestro cuerpo siempre tiene una “factura” pendiente. Molestias, cansancio, contracturas, microroturas, etc… pueden comenzar como pequeños inconvenientes que se acaben traduciendo en lesiones más o menos serias. Precisamente por eso os recomendamos acudir con cierta regularidad a un especialista. De momento, y por experiencia propia, no hemos encontrado a nadie mejor que FisioSalud. (El precio dependerá del tratamiento solicitado).