Que no se fijen en el dinero…

… sino en como lo llevas. Te proponemos diez billeteros y tarjeteros con estilo y diseño que no dejarán tu cartera vacía. ¿Con cuál te quedas?
  • El Ganso. Un clásico con los colores icónicos de la casa. Elaborado en piel bovina y con forro rojo, tiene bastante más cabida de la que pueda parecer. Acierto seguro. 25€.

  • Massimo Dutti. Sus tarjeteros “mágicos” son toda una referencia por calidad y precio. Construidos también en piel bovina, en este caso cuenta con un diseño mucho más colorista y veraniego. Además, sus gomas cruzadas -atraerán miradas- aumentan considerablemente su versatilidad. 19,95€.

  • H.E. by Mango. Más grande que las anteriores, pero también con más capacidad, esta billetera de polipiel azul cuenta con suficientes compartimentos como para que no te olvides nada pero, gracias a no tener hueco para las monedas, se pliega fácilmente en tu bolsillo. Sobria pero sofisticada. 19,99€.

  • Jack&Jones. El billetero Chester es uno de los clásicos de la casa. Fabricado en piel bovina, con bolsillo monedero y un grabado vintage en su exterior, su tono marrón va ganando según se envejece. 29,95€.

  • Zara. En la línea de El Ganso o Massimo Dutti, la marca de Inditex nos presenta un tarjetero bicolor (lo hay también con los tonos en la disposición inversa) de poliuretano que es puro diseño. Si os atrevéis, su versión XL merece la pena -sobre todo para viajes en avión-. 9,95€.

  • COS. La marca de H&M es siempre un ejemplo de sencillez y originalidad. El mejor ejemplo es este tarjetero con goma elástica que emula las carpetas de principios del XX. También disponible en granate. 12€.

  • Pepe Jeans. La cartera Sibil de Pepe Jeans es un puro ejercicio de diseño. Su cierre a presión, sus grabados dorados y su trabajado cuero vacuno hacen de esta una cartera diferente y muy recomendable. 50€.

  • Ted Baker. La firma de Glasgow nos regala este tarjetero gris con grabados y múltiples huecos que hará las delicias de los amantes del denim con estilo. También en rojo. 40€.

  • Scotch&Soda. Una de nuestras firmas preferidas (por diseño, materiales y precio) hace también uno de nuestros tarjeteros favoritos de este post. Además de hueco para las tarjetas tiene un cómodo hueco para monedas en su interior. Una genialidad de 27,95€.

 

 

  • Hugo Boss Orange. El billetero Calas de Boss Orange es uno de nuestros favoritos. Si estás dispuesto a pagar algo más (89,95€) te llevarás un accesorio eterno que te hará quedar bien en cualquier escenario. Sobrio, elegante, sofisticado y con los mejores acabados posibles. Uno de nuestros favoritos.

 

Tirantes, dale un toque a tu estilismo

 

Llegan la primavera y el verano y con ella, además de las terrazas, los bañadores, la playa y el tiempo al aire libre las temidas bodas. Para muchos el único momento del año en el que ponerse un traje. Americana, pantalón, camisa y corbata son casi fijos. Algunos más atrevidos le darán el toque personal con un pañuelo o quizá cambien la corbata por una pajarita. El color de los zapatos o el uso de otros complementos -reloj, gemelos o alguna pulsera- marcarán la diferencia entre el que viste un traje con personalidad (le gusta) o por obligación -no se siente cómodo con ese look-.

 

En cualquier caso, para aquellos que quieran darle un toque diferente al conjunto (y para muchos otros que todavía no saben que les quedará mejor) se abre una alternativa que cada vez gana más peso en nuestra sastrería: los tirantes.

 

Una vez más, la elección (y el éxito del cinturón o los tirantes) tienen mucho que ver con el punto de vista con el que vemos la moda. El británico (estilizado, sobrio y pragmático) o el continental -y la larga cultura y experiencia en la marroquinería de los países mediterráneos-.

 

Nacidos en la década de los 20 del siglo XIX de la mano de Albert Thurston los tirantes fueron una seña de identidad del vestir británico durante un siglo. Hasta después de la Gran Guerra (la Primera) los pantalones de caballero se sujetaban en la cintura gracias a estas tiras elásticas que permiten que la caja del pantalón esté estable y que la raya del mismo caiga prácticamente perfecta.

 

Los tirantes son más recomendables para aquellos con una figura más gruesa ya que eliminan las temidas arrugas que el cinturón (prieto de más) suele provocar en el frontal. Además, bien ajustados -si no, provocan dolor en hombros y espalda- permiten una mayor libertad de movimientos ya que la prenda no se resbala hacia el suelo.

 

Pero, si todo son ventajas, ¿por qué dejaron paso al cinturón? Por algo tan sencillo como que el traje “perdió” una prenda en los 20 del siglo XX. Poco a poco se dejó de utilizar el chaleco debajo de la americana… y esto hizo que los tirantes -considerados como una prenda interior- quedaran a la vista. El influjo de la moda italiana era cada vez mayor (de ahí que desapareciera el chaleco) lo que unido a la influencia militar en la vestimenta de muchos hombres que combatieron en la contienda hizo que el cinturón de piel ganara adeptos.

 

Más allá de los estilismo casual, con traje, hemos de recordar que el lugar del cinturón es… la cintura y que su medida es aquella que nos permite sujetar el pantalón sin oprimirnos en nuestra zona media. Así no sólo ganaremos comodidad sino que desaparecerán las arrugas y minimizaremos daños en la piel del complemento. Las hebillas (que en determinadas época han sido objeto de colección) han de ser discretas. El tono de la piel el mismo (idéntico) al del calzado. Y, sobre todo, recuerda que el cinturón y los tirantes nunca han de convivir en un mismo estilismo. ¿Os atrevéis a darle un toque diferente a vuestro próximo conjunto?

A la playa con estilo

Os presentamos cinco bañadores imprescindibles para no perder el estilo cuando estemos en la arena. Cómodos, cortos, llamativos y sofisticados. ¿Cuál es el vuestro?

 

 

  • Bañador estampado camuflaje de H.E. by MANGO: con cintura ajustable y bolsillos laterales y trasero. Disponible en azul (nuestro favorito) y khaki. 100% poliéster para un secado más rápido y un tratamiento más sencillo. 29,99€.

  • Calzedonia Formentera: calidad y diseño aunados en un bañador con un precio imbatible (20€). Para los que lo quieran más corto está el modelo runner pero las rayas degradadas de este nos parecen una opción de lo más adecuada. Con cintura ajustable.

  • Pepe Jeans Ibiza: bañador regular fit con estampado hawaiano elaborado en algodón para mejorar la transpiración y aumentar el confort dentro y fuera del agua. Con cintura ajustable -y vivo interior- y bolsa a juego. 60€.

  • Massimo Dutti: con un largo ligeramente por encima de la mitad del muslo, construido en poliamida y poliéster y disponible en rojo geranio y azul marino (nuestro favorito es este turquesa) cuenta con un bolsillo trasero de plastón y una bolsa para guardarlo. 29,95€.

  • Scotch&Soda: con un corte algo más estrecho de lo habitual, un largo a medio muslo y una cinturilla estrecha, este bañador también nos servirá para usarlo después de un baño con una camiseta y unas bambas. En azul eléctrico y acabado en algodón y nylon, está disponible en otros ocho colores. 49,95€.

 

Viste tu muñeca (sin dejarte un riñón)

Son el complemento de caballero por excelencia. El motivo que redondea un estilismo o que puede hacer que uno mediocre suba de nivel. Pero también la razón por la que el mejor look, el más sofisticado o elegante puede quedar en el olvido si nos equivocamos en la elección. Se trata de los relojes, algo más que una máquina para medir el tiempo. Un complemento para medir nuestro estilo. Os dejamos cinco propuestas que vestirán como ninguna otra vuestra muñeca sin que tengáis que dejar vuestra cuenta en blanco.

 

 

  • Fossil Grant Chronograph: correa de piel, movimiento de cuarzo, cristal reforzado, caja de acero, cronómetro y movimiento de cuarzo. Todo ello con un sobresaliente acabado en la esfera con números romanos y tono en contraste British Racing Green. ¿Qué más se puede pedir? Que sólo cueste 125€. Concedido.

  • Lotus R: correa de silicona -no se resquebraja como la de caucho-, caja de aluminio y acero para bajar el peso, acabado en oro rosa, esfera negra con funciones de fecha y cronómetro, cristal mineral y movimiento de cuarzo. Un reloj para “hacer armario” que nos combinará con cualquier estilismo en casi cualquier situación. 150€.

  • Viceroy Cronógrafo Automático: ¿un reloj suizo con movimiento automático y sin varios ceros en el precio? Sí. Con un diseño atemporal, construcción en acero chapado con oro rosa, correa de piel y caja transparente en su anverso para poder ver la maquinaria. Por cierto, la esfera esta construida en cristal mineral reforzado. Y todo por 199€.

  • Festina Elegance: se repiten los ingredientes de los anteriores -cristal mineral, caja de acero, correa de piel, movimiento de cuarzo, etc.- pero añade un diseño completamente diferenciado y, sobre todo, el buen hacer que el Grupo dedica siempre a Festina. Clásico y elegante pero con una nota sofisticada. 100€.

 

  • Nixon 48-20: aunque no sea una firma de larga tradición suiza, los de Nixon han sabido mezclar la mejor tecnología japonesa (movimiento de cuarzo Miyota de seis agujas) con un diseño genuinamente americano. Y todo ello lo han recubierto con una caja de acero reforzada que soporta 20 atmósferas, cristal mineral endurecido, botones atornillados con una triple junta y fundas de aluminio anodizado. Incluso la correa de piel cuenta con un cierre de acero reforzado y ha sido grabada a mano. Una genialidad de 350€.

 

De vuelta por Europa

 

Italia, España y Portugal, tres países con una enorme tradición textil -eso sí, por diversos motivos- son los protagonistas de la última campaña (y para nosotros, acertada estrategia) de El Ganso, uno de nuestros referentes de estilo masculino.

 

La casa madrileña (que nació por la necesidad de sus fundadores de conseguir ropa con estilo y calidad a un precio razonable) ha decidido acudir a expertos en tejidos para confeccionar sus camisas,  pantalones, americanas, abrigos y calzado, sus familias de prendas estratégicas y sus sellos de identidad.

 

La primera parada, Italia, se da en una pequeña fábrica entre Milán y Bergamo que otrora fue uno de los gigantes del textil europeo pero que, tras las espantada de muchas firmas a mercados más baratos -y nos tememos que de mucha menor calidad y con peores condiciones laborales para sus trabajadores- se ha especializado en tejidos de calidad con algodón de primera y estampados cuasi artesanos. Es aquí donde El Ganso construye con mimo sus camisas y donde su colección empieza a tomar forma como un todo continuado.

 

 

A poco más de 100 kilómetros, en Milán, otro fabricante se centra en plasmar en tejido los diseños de pantalones y americanas. Una vez más el savoir faire italiano deja su sello en prendas con acabados sobresalientes a la altura de firmas legendarias gracias a materiales sobresalientes como lino, algodón egipcio o lino. Todo se hace con mimo y esmero y, sobre todo, permitiendo el desarrollo de una empresa familiar y potenciando el sello Made in Europe.

 

 

Después de este recorrido por el norte de Italia, la empresa nos lleva hasta Oporto, la primera parada en un país donde se lleva a cabo casi toda la prenda exterior de la casa y buena parte de la camisería, los vestidos y el calzado. Es aquí donde se construye la célebre gabardina Mackintosh. Una vez más -aunque esta vez más acentuado- todas las factorías en las que confía la firma están cerca. Eso no sólo permite una sensación de continuidad en la construcción, sino un mayor control de calidad. Desde el proceso de vapor que “da vida” a las prendas, hasta la elección de detalles como el forro, los vivos, etc. Todo está coordinado, todo es más sencillo.

 

 

 

Una apuesta que responde a la demanda de calidad de los consumidores de la firma que no sólo quieren prendas con un origen más responsable (los trabajadores en el continente están blindados laboralmente respecto a los de otras regiones del mundo) sino que piden algo más en los acabados o la durabilidad de las prendas. Lo mismo ocurre con el calzado donde la piel se trabaja a mano. Un cambio de estrategia que viene marcado por la necesidad de competir con los mejores con sus mismas armas: productos de primera con acabados de primera.

 

 

El último paso en la fabricación se da al sur de Madrid. Allí, en dos plantas diferenciadas, se gestiona la construcción de pantalones y también se controla la calidad de las prendas que acabarán en manos del consumidor. Una vez más, el cumplimiento de los estándares de los clientes se deja en manos de expertos con una alta capacidad crítica y, sobre todo, experiencia en sacrificar lo que no es perfecto (muy bueno no les vale).