Filosofía de vida

Es uno de esos estrenos que no copará titulares. Una llegada al mercado que ni siquiera esta pensada para nosotros (la firma está mucho más centrada en maquillaje y estilismo femenino pero la primera línea en llegar es unisex) pero que, a buen seguro, tendrá más repercusión de la esperada. Se trata de Shu Uemura -léase al revés: Uemura Shu-, una de las firmas del Olimpo del cuidado personal y una de las más reputadas en todos los mercados en los que está.

Seguro que a estas alturas os preguntaréis que parte del catálogo que nos trae L’Oreal (es el gigante francés el que ha permitido que sus productos lleguen sólo a tres salones en el Estado: Aldo White en Bilbao, Rossano Ferretti y Lorena Morlote en Madrid) y la respuesta es sencilla, su colección Art of Hair que incluye multitud de productos para el cuidado capilar.

Desarrollados a partir productos naturales como los aceites de argán o comino negro, sus champús están pensados específicamente para diferentes tratamientos a problemas clásicos tanto del cabello como del cuero cabelludo. Inspirados en la legendaria ceremonia del té japonés, los tres salones que hemos mentado antes -Aldo es uno de nuestros favoritos- implementan técnicas del Shiatsu para armonizar todos los elementos de este tratamiento mediante una de las terapias manuales más célebres del lejano oriente.

De entre su enorme catálogo destacamos lo bien estructurada de su oferta (tanto para cabellos secos como para grasos); su excelente presentación y -aunque os pueda sorprender- su notable relación calidad precio. El tamaño de los continentes es muy generoso teniendo en cuenta que se trata de productos que hay que aplicar en cantidades muy ajustadas para que tengan el efecto que esperamos.

Nuestros productos favoritos son el champú limpiador genérico pensado para todo tipo de cabellos que gracias al aceite de aguacate permite mantener el cabello limpio sin desprotegerlo; el champú anticaspa que emplea extracto de shiso, una planta medicinal de origen japonés, conocido por sus cualidades antisépticas y antiinflamatorias; y, por último, el champú astringente, con extracto de yuzu, un cítrico de la región, que elimina eficazmente la grasa del cabello desde los poros hasta las puntas.

Por supuesto, todos estos productos se crean sin emplear silicona o parabenos para permitir un mejor envejecimiento del cabello y, sobre todo, con un proceso completamente respetable con el medio.

Comodidad superlativa

Nike, probablemente, es uno de los fabricantes más incomprendidos en el mercado estatal. Hay una segmento de corredores que casi por sistema desestima cualquier zapatilla que no sea construido por un fabricante específico de running. Si bien Adidas parece haberle dado la vuelta a la tortilla con su tecnología Boost, Nike sigue siendo vista como una empresa que tan sólo vende marketing y cuyos productos no están a la altura de la competencia.

Sin embargo, si abrimos la mente -y nuestra lectura a publicaciones extranjeras-, veremos que la marca del swoosh es una de las más reputadas y algunos de sus modelos (como las Flyknit Lunar o Vomero) acumulan premios y reconocimiento por la calidad de sus acabados, su sobresaliente amortiguación, su ligereza o su variedad.

Hoy nos centraremos en la última que ha llegado a nuestros pies y que nos ha dejado con un sabor de boca excelente, las Nike Zoom Vomero 9, un modelo con la ardua tarea de mejorar una de las zapatillas más aplaudidas en el segmento de tope de amortiguación del mercado, las Vomero 8.

Lo primero que llama la atención al abrir la caja es el cambio radical que ha sufrido su diseño. Es cierto que ni la suela ni la media suela varían demasiado respecto a su predecesora pero todo el upper es completamente nuevo. La malla superior es mucho más ligera y ahora la tecnología Dynamic Fit es mucho más visible. Este sistema de y la tecnología Flyware permiten un ajuste adaptativo en cada pisada sin importar el alto del empeine del atleta. Todo es más fluido y la estabilidad se mejora ostensiblemente.

En la parte meramente estética la zapatilla se divide verticalemente en dos colores hace que si la colocamos junto a la 8 de una imagen mucho más moderna y vanguardista. Es cierto que algunas combinaciones son bastante complicadas pero, por suerte, Nike siempre deja en catálogo un par con un tono mucho más discreto para aquellos que quieren pasar más desapercibidos en los entrenamientos y las carreras.

Como decíamos, los de Oregón se han esforzado en hacer una zapatilla más ligera. El recatado peso de rivales como las Supernova Glide Boost 6 o las Wave Rider 17 obligaba a ello para no quedarse obsoletos. Eso, además, se ha unido a la demanda de mayor transpirabilidad de los usuarios, lo que redunda en unos cortes superiores que aumentan la sensación de ligereza (315 gramos en un número 42 frente a los 330 de la versión anterior).

La amortiguación es la cualidad estrella de todas las Nike y, sobre todo, de esta súper berlina. La firma ha colocado más unidades de Zoom en la parte del pie (algunas más pequeñas pero mejor repartidas) para otorgar más fluidez a la pisada. Además, la zona del talón se ha vuelto más rígida en el chasis lo que sujeta mejor al corredor en tiradas largas (cuando el cansancio hace mella y las malas pisadas por la fatiga son claves para las lesiones) y que trabaja con una media suela de Cushion para mejorar la estabilidad.

Respecto a la suela, no hay mucho que añadir. Las zapatillas de los norteamericanos siempre han destacado por un agarre sobresaliente a pesar de que su diseño nos habla de un formato que tiene ya décadas. No cuentan con la ayuda de ningún fabricante de neumáticos ni nada excesivamente novedoso. Sigue utilizando la goma BRS1000 que tan buenos resultados les ha dado hasta ahora y que a nosotros nos parece todo un acierto.

En definitiva, un modelo con una calidad superlativa perfecto para cualquier runner que quiera hacer kilómetros con total seguridad y comodidad y que quiera unas zapatillas que le ayuden en cualquier escenario.

Cambio radical

Si hasta hace bien poco las corbatas había relegado las pajaritas al esmoquin y alguna “reliquia nerd“, una de las prendas de caballero por excelencia ha vuelto con fuerza tanto en los estilismos más elegantes y sofisticados como en las combinaciones casual que quieren dar a su dueño un toque diferente. En casi todos los materiales, con casi cualquier estampado y en una gama de colores ilimitada, las pajaritas han pasado a ser una mera moda a quedarse con nosotros esta campaña como un accesorio imprescindible. Aquí os dejamos algunas de nuestras favoritas.

 

 

  • Hacket Mayfair. Una de las casas que más ha defendido siempre la pajarita ha decidido darle el color de esta temporada: un verde suave que se combina perfectamente con rayas verticales confeccionada con seda y fabricada en Italia. El summum del buen gusto. 42€.

  • Scalpers Dual Bowtie. Menos sobria pero mucho más atractiva es este modelo rojo de Scalpers con la clásica calavera en tono azul en contraste. También en seda, la tribanda en el nudo central le da un estilo único. 33€.

  • El Ganso, pata de gallo azul. La primera que escogemos en lana nos trae una estructura y un tono imprescindibles para cualquier estilismo. Una pata de gallo en azul marino que combina tanto con estilismos más formales como con looks casual. Completamente atemporal. 20€.

  • Hominem, cashmere. Una pajarita 100% seda con estampado de cashmere en negro y verde se nos antoja como un empujón sofisticado a cualquier estilismo. Lo mejor de todo es que la casa de El Corte Inglés no las regala por menos de 10€. Indispensable.

  • Massimo Dutti, príncipe de Gales. Mucho más invernal que las anteriores por la calidad de su lana, el mimo de su cuadro sobre espiga y la forma en la que se combinan sus colores la convierten en una de las más versátiles. Sobresaliente. 30€.

 

Del Véneto a la Ivy League

Para la mayoría de los mortales Italia y la Ivy League son dos conceptos completamente incompatibles. La primera representa la bella vita, los looks estilizados y pensados hasta el último detalle, la Pitti Uomo florentina; elegancia, colorido, patrones estrechos, la moda por la moda, la forma sobre el fondo. La segunda representa la tradición estadounidense, antiguas y legendarias universidades cubiertas de hiedra (de ahí su nombre), Nueva Inglaterra, el color del otoño, ropa de abrigo con aroma británico, cuadros, tonos oscuros… Dos universos imposibles de unir hasta que en 1999 Franklin Marshall decidió unir el espíritu universitario por excelencia con el saber hacer del Made in Italy.

Inspirados en el estilo vintage deportivo, la casa ha hecho que sus camisetas, polos, sudaderas, pull overs, bermudas y chinos sean una referencia donde se une el espíritu joven con patrones propios de firmas de más reputación y la calidad de los mejores fabricantes italianos. Como ellos mismos definen, se trata de un “estilo de vida anacrónico” reformulado para atender las tendencias actuales y todas las novedades. Motivo por el cual la empresa está involucrada en multitud de eventos deportivos, culturales y musicales por toda Europa.

La declaración de intenciones de la casa es clara: el respeto al trabajo en todas sus vertientes. Desde los procesos de fabricación (las condiciones de sus trabajadores, algo que no pueden decir firmas mucho más relevantes) hasta el respeto a sus clientes -vía el mimo con el que se cuidan tejidos y acabados-.

Además, su concepto de firma nueva -no anclada en viejos preceptos- la ha convertido en una entidad muy activa en la colaboración con organizaciones como Salesianos de Don Bosco (sita en Etiopía desde 1975 es una de las más activas en el apoyo a la educación, la sanidad y la infancia en una de las regiones más pobres de África) que se lleva una buena parte de las ventas de uno de los iconos de la casa: la camiseta Franklin for Africa, gracias a la que 30.000 jóvenes mejoran al año su formación; el apoyo en la regeneración de zonas degradadas de su ciudad natal, Verona; o el apoyo económico directo del World Food Programme.

Su reputación de compañía ética, su estilo desenfadado, el soplo de aire fresco que significa frente a sus equivalentes estadounidenses (muchos la comparan con Abercrombie o Hollister pero sólo con comparar las declaraciones del CEO de estas y el párrafo anterior las diferencias saltan a la vista) ha convertido a los italianos en un excelente compañero de viaje para otras firmas legendarias como Puma, Wilson, Dainese o Penfield creen o haya creado ediciones limitadas con el logo de la casa estampado en exclusiva.

Su continua vinculación con todo tipo de deportes ha unido el destino de los de Verona al más legendario fabricante de material deportivo americano (junto con Spalding), a la casa alemana que ha calzado a mitos como Walt Frazier, Johan Cruyff o Usain Bolt, a una de las leyendas del motociclismo (sus monos se sienten en Italia como los colores de Ferrari o Ducati), así como a uno de los filmes más respetados sobre la Formula 1, Rush.

El último y más llamativo de sus proyectos, Taste of Runaway for Franklin&Marshall en colaboración con Anna Marconi ha permitido desarrollar una colección de platos italianos de referencia inspirados en la colección primavera-verano 2014 para mujer. Una maravilla que aúna a esta excepcional blogger con la defensa de los valores italianos y la slow food de la que hace bandera la casa.

En definitiva, una firma que os recomendamos por su compromiso con valores que parecen perdidos en la era industrial y que os permitirá diferenciaros y dar un carácter personal a vuestro estilismo. Mejorará, como ellos rezan, vuestro Bienestar Interior Bruto.

 

Mucho más que un principiante

Durante años la industria relojera japonesa ha sido considerada la única alternativa a la suiza. Modelos con mecánicas de primera (el movimiento japonés es el único a la altura del suizo con representantes tan legendarios como el Credor), fiables, exactas y con una durabilidad a la altura de los mejores. Seiko y Citizen son claro ejemplo de todo el saber hacer nipón en un mercado donde la artesanía y la nueva tecnología no sólo van de la mano, sino que representan dos formas totalmente antagonista de entender la fabricación de productos que muchas veces saltan del universo relojero a la pura joyería (Cartier).

Sin embargo, del mismo modo que ocurrió con los fabricantes helvéticos a finales del siglo pasado, los cabeza de serie orientales han sido criticados muchas veces por dejar de lado los modelos de acceso a sus catálogos. Así, igual que Suiza tuvo su Swatch, Citizen ha lanzó hace tiempo la gama My First como una forma de entrar en el universo relojero (en este caso con mayúsculas gracias a su mecánica Eco-Drive). Relojes de diseños limpios, colores atrevidos, esferas minimalistas y funcionamiento exquisito.

Ahora llega la segunda generación (lejos de los nombres legendarios se decantan por el tecnológico 2.0) con una imagen completamente renovada, disponible en dos colores y cargada de todo el know how de la casa.

Los ingenieros han desarrollado una caja de acero de 43 mm con el fondo cerrado a rosca y correa de caucho -le da mucha más personalidad que el brazalete de acero de doble cierre- que protege perfectamente el movimiento Eco-Drive de su interior. Como explicamos hace semanas, esta mecánica permite una reserva de marcha de 8 meses.

Los grandes diales de su diseño (marcadas las 12, 4 y 8) así como el calendario abierto se unen a una esfera de cristal mineral reforzado mucho más plana de lo que pueda parecer por su diseño lo que a una evidente practicidad le añade una imagen retro muy valorada hoy día.

La caja sellada y resistente hasta 10 bares (WR) permite, la esfera negra antirreflectante (que además permite una mejor captación de la luz que permite funcionar al sistema Eco-Drive al recargar la pila) y los cuidados detalles -desde los grabados en el caucho hasta el propio cierre) convierten a este modelo en un perfecto compañero diario que aportará un toque deportivo y de distinción a cualquiera de nuestros estilismo.