Seiko Astron Kintaro Hattori, aliado del tiempo

 

No es nada habitual que un fabricante de relojes nipón tenga el caché de los suizos. Sobre todo cuando hablamos de relojes automáticos con acabados y diseños más cercanos a joyas que a instrumentos de precisión para medir el tiempo. De hecho, sólo uno de ellos compite de igual a igual frente a los Omega, Tag Heuer y compañía con piezas como este Astron que, para celebrar el centenario de la casa recibe la edición limitada Kintaro Hattori.

 

La familia Astron GPS Solar de Seiko se caracteriza por su funcionamiento gracias a la energía solar y a su capaz para ajustarse a cualquiera de los 39 usos horarios del planeta de forma automática gracias un pequeño GPS ultraeficiente que se conecta al sistema de satélites más famoso. La empresa lo resume de este modo: “si puede ver el cielo, tendrá la hora exacta”. El rango de desviación es de un segundo cada 100.000 años. Por si tenemos dudas, se incluye un pequeño marcador de la recepción de la señal GPS.

 

Del mismo modo, también se incluye un indicador de reserva de energía almacenada, aunque, las especificaciones del fabricante indican que puede pasar largas temporadas en funcionamiento en condiciones de escasa o nula luminosidad gracias a un sistema de ahorro energético que multiplica su autonomía. En cualquier caso, dudamos que el afortunado propietario de uno de estos 5.000 relojes lo tenga mucho tiempo en un cajón.

 

Construido con una caja de titanio de alta densidad y con un revestimiento endurecido negro para estilizar más sus formas y protegerlo del medio ambiente, se ha cuidado hasta el más mínimo detalle. Sus coronas, por ejemplo, se han revestido con ónix y aunque se comercializa con una correa de piel de cocodrilo -no nos gusta tanto que hayan utilizado este tipo de material- también lo acompaña una correa de titanio.

 

La esfera es un cristal de zafiro ultrarresistente con revestimiento Super-Clear que no sólo protege al reloj frente a golpes o arañazos, sino que permite una legibilidad completa en cualquier condición. Sin reflejos molestos y tanto en tierra como realizando buceo (su resistencia acuática es de 10 bares, unos 100 metros). Este tratamiento, creado por los nipones, se aplica por los dos lados del cristal para absorber hasta el 99% de los reflejos y facilitar la lectura a pleno sol.

 

Su diámetro, por cierto, es de 47 milímetros, lo suficientemente grande como para tener una imagen deportiva y lo suficientemente contenido como para poder llevarlo con el más elegante de los atuendos. Además, la especial composición de la mecánica (16,5 mm de grosor) asegura un funcionamiento perfecto en un rango de temperaturas de entre 5 y 35 grados y una desviación mínima fuera de ese margen.

 

Por fin el espacio y el tiempo se han reunido en un sólo reloj. Felicidades Seiko.

GLA, Mercedes se pone serio

 

 

 

Hace más bien poco cuando se le preguntaba a una persona menor de 40 años cuál era su marca premium favorita la respuesta era clara: Audi. Es cierto que sus coches no tienen la tradición de BMW o Mercedes, pero también que son modelos con un acabado excelente, unas cualidades de conducción -manejo- sobresalientes y un diseño espectacular. Mercedes fabricaba coches para banqueros, para personas que entraban en su “edad de oro” y querían realizar una última inversión en un vehículo que utilizarían durante muchos años.

 

Sabedores de esto, los de Daimler tardaron poco en darse cuenta de que las marcas premium son las que más fidelizan a sus clientes. Y, del mismo modo que es muy complicado que alguien abandone un iPhone para pasarse a un Galaxy (o viceversa) es muy poco probable que alguien que ha degustado un A4 o un Serie 3 decida pasarse a la competencia en vez de dar el salto a un A6 o un Serie 5. Había que cambiarlo todo. Desde el comportamiento burgués de los modelos, hasta las gamas de acceso y, sobre todo, el lenguaje de marca.

 

Las estrellas en el capó se incrustaron en la calandra. La dirección se volvió más precisa. Los motores más contundentes y la imagen AMG empezó a usarse -eso sí, con cuentagotas- a modo de “packs”, del mismo modo que uno puede tener un acabado S Line en Audi o un Pack M sin necesidad de dejarse los ahorros de una (o dos) vidas.

 

Ahora que los grandes iconos de la marca eran más modernos -desde el musculoso C hasta los tan de moda todoterrenos- le llegaba el turno a uno de los más grandes blufs en la historia del primer fabricante de coches: el Clase A. Nacido para robar el protagonismo al A3 -una revolución de ventas que sorprendió a propios y extraños en Audi y Volkswagen-, el más pequeño de la gama tuvo problemas al principio por su escasa estabilidad -inadmisible en un modelo alemán pensado por y para Europa- y, después, por un diseño y unos precios que lo dejaban sólo al alcance de abuelitas independientes.

 

El año pasado el monovolumen se convirtió en un compacto de cinco puertas y dos volúmenes bien diferenciados. Sus focos voluminosos, su enorme estrella en la calandra, los marcados pasos de rueda, su proporción “metal-cristal” (2 a 1 según el gurú Walter Da Silva, creador de mitos de Alfa Romeo y de la escultura llamada Audi A5) y motores como el biturbo de 360 caballos, por fin, lo hicieron un superventas.

 

Del mismo modo que Audi se apuró a presentar recientemente su A3 Sedán -mucho más que un A4 a escala-, los de Stuttgart presentaron hace semanas su CLA, una “berlina-cupé” al modo del CLS que, aunque tiene un precio que ronda los 35.000€ está siendo un éxito de ventas por su espectacular formato y un aire deportivo irresistible.

 

Sin embargo, la familia no estaba cerrada. Motivo por el que los alemanes nos enseñarán en el inminente Salón de Frankfurt el GLA, versión SUV del compacto. Con unas dimensiones de poco más de 4,4 metros de largo, 1,8 de ancho y menos de 1,45 de alto goza de una aerodinámica récord en su segmento: 0,29 de Cx.

 

Los medios que lo han probado anuncian que la posición al volante es tan perfecta como en sus hermanos. Baja, cerca del suelo -lo que deja claro que el que quiera un todoterreno tendrá que escoger uno de sus caros y anguloso hermanos mayores- y con tacto directo en pedales, volante y suspensión. Los motores, por cierto, tendrán energía suficiente para mover un modelo más ligero de lo que parece por su diseño: habrá dos bloques diésel de 136 y 170 caballos y dos gasolina de 136 y ¡211! caballos. Al parecer también llegará el bloque 1.6 y 105 caballos de origen Renault… que los ingenieros de la casa quieren “retocar”.

 

Las dos opciones más potentes equiparán de serie la tracción 4MATIC y el cambio 7G-DCT de doble embrague, uno de los mejores del mercado junto al PDK de Porsche y al DSG del Grupo Volkswagen. Un embrague multidisco con regulación electrohidráulica se encargará de llevar el par motor a cada eje en cualquier condición para que la seguridad y la tracción esté prácticamente el nivel de un diferencial clásico. El gasolina más potente -a la espera de una versión AMG que por fin podría incorporarse a la gama- añadirá el control de descenso de pendientes DSR que se apoyará en varios sensores para adecuar en todo momento la velocidad a la pendiente y multiplicar la seguridad.

 

No sabemos si tendrá más éxito que los Q3 y X1 pero, a buen seguro, pondrá en apuros a los otros premium y les restará unas cuantas ventas. Este es el camino, Mercedes.

 

i+Dandy, nuestro estilo

Cualquiera que se dé un paseo por el Diccionario de la lengua española de la Real Academia descubrirá que para los letrados el estilo es un “modo, manera o forma de comportamiento”. Un uso, práctica, costumbre o moda. En definitiva, un conjunto de características que nos individualizan y diferencian de los demás.

El estilo de vida, ese conjunto de expresiones que reflejan nuestra personalidad y nuestro modo de entender todo lo que nos rodea y la forma en la que nos interrelacionamos con nuestros congéneres es, pues, nuestra rúbrica, nuestro factor diferencial. El sello que impregnamos en todo lo que hacemos y que los demás dejan sobre nosotros.

Es esa idiosincrasia el objeto de nuestra web. Parafraseando a Alcaide (gracias Ana Santos por enseñarnos su gran texto) miraremos “lo que hace la mayoría de la gente para hacer justo lo contrario”. Porque el éxito nace de ser únicos y diferentes. De ver algo diferente a lo que lo ven los demás. De ofrecer a los demás lo que nadie más ofrece.

El estilo, en resumen, es ser original. Ver la realidad más allá de como lo ve la mayoría. Es ver todo con un nuevo prisma que nos permita ser creativos, arriesgarnos para salirnos de lo tradicional y convencional. Tener nuestro propio criterio. Nuestro propio sello.

En esta web hablaremos de estilo con mayúsculas. Más allá de la moda, de nuestro cuidado, de tecnología -indispensable en estos tiempos-, gastronomía, motor, viajes, grandes biografías, literatura, música, arte, cine y deporte. De saber vivir y disfrutar de nosotros mismos y de los demás. Porque no hace falta ser millonario para disfrutar del momento (Carpe Diem), sólo hay que ser auténtico.

Sólo tenemos una vida y no merece la pena vivirla si no es con estilo.