Un año, doce imprescindibles

 

Hace justo hoy un año que comenzamos nuestra andadura en esto del estilo de vida. Doce meses en los que hemos aprendido con vosotros sobre la buena vida: dónde comer, dónde beber, dónde viajar, en qué viajar y cómo cuidarse. Nos propusimos “mirar lo que hacen los demás para hacer justo lo contrario”. Revisar nuestro día a día y cambiarlo todo para que nuestra esencia permaneciera. Y la verdad es que no sólo nos lo hemos pasado genial haciéndolo sino que hemos aprendido muchísimo de vosotros y de todos aquellos que se han acercado para enseñarnos otro modo de hacer las cosas.

 

Precisamente por eso os presentamos doce compañeros que hemos descubierto y que desde ahora son absolutamente inseparables para nosotros. Estos son nuestros doce imprescidibles:

 

 

  • Gastrobar Gozatu: estar en la calle García Rivero y destacar por la calidad de los pintxos, la atención al cliente y la variedad de la oferta no es fácil. Sin embargo, este Gastrobar lo consigue con creces y es una de nuestras referencias para entender el nuevo Bilbao. Indispensable.

  • Sanwicoffee: cristaleras en el bajo de un rascacielos vanguardista. Vistas a jardines. Cerca de uno de los museos más importantes del mundo. ¿Hablamos de una cafetería de moda londinense? No, hablamos de una nueva forma de hacer cocina -no todos queremos siempre dos platos y postre. Si a eso le sumamos las mejores tartas de la Villa, un lugar inmejorable.

  • Panko Bilbao: toda una carta de comidas, cenas y ¡desayunos! que giran en torno al mejor pan en kilómetros. Una maravilla para el paladar y la vista en un ambiente de primera. Además, su ubicación privilegiada lo coloca como el punto perfecto para empezar el día en la ciudad.

  • Jigger: resucitar una antigua cafetería de la calle Máximo Agirre y convertirla en uno de los templos de la coctelería no es fácil. Hacerlo con una carta con alcohol y otra sin ella, menos. David Ríos ha conseguido que Bilbao aparezca en el mapa del saber beber y lo ha hecho con el estilo único de los grandes. Una parada obligatoria.

  • Alhóndiga Bilbao: el nuevo centro cultural, deportivo y de ocio en el centro de la ciudad es también uno de los mejores lugares para relajarse y disfrutar de una película, un sobresaliente café en sus salones o unas bonitas vistas en el centro de la capital.

  • Scalpers Bilbao: la pequeña tienda que la firma tiene en la villa destaca por un diseño totalmente dandy y rompedor. El color negro del fondo destaca sobre los llamativos colores de las colecciones. Si le sumamos una sobresaliente atención al cliente y la calidad que siempre tienen las prendas de los madrileños estamos ante una de las tiendas de referencia en la ciudad.

  • Loreak Mendian: una de nuestras tiendas fetiche en la Villa por lo que significa. Por sus diseños, por su tendencia, por sus calidades y por su sentido del estilo. El cambio de local hace poco más de un año les ha venido de maravilla para poder diseñar uno de los más llamativos de la ciudad. Una maravilla.

  • Abricot: una tienda nada convencional en una época en la que los grandes de la moda se “inspiran” por sistema en las marcas menos populares y en las que saltarse las normas puede ser sinónimo de fracaso. Esta pequeña tienda no sólo ha conseguido crear su estilo propio gracias a firmas poco comunes sino que se nos antoja el lugar perfecto para dar el toque casual perfecto a cualquier armario. Su página en Facebook, por cierto, es absolutamente imprescindible.

  • Up Quality Fitness Club: sin duda el mejor centro deportivo de la ciudad. Su ambiente relajado, las sobresalientes instalaciones, el excepcional trato de los monitores y su emplazamiento hacen de él una club obligado para cualquiera que quiera seguir el clásico “mens sana in corpore sano”. No es un gasto, es una inversión imprescindible.

  • Bikila Bilbao: mucho antes de la moda del running y a pesar de la cada vez mayor competencia, la tienda de la mítica distribuidora de material de atletismo sigue siendo una de las referencias de la ciudad. A pesar de estar un poco a desmano, sigue siendo el lugar perfecto para que asesoren a novatos y para que los veteranos aprendan algo nuevo.

  • Aldo Image Group: ya no es sólo la calidad mayúscula de sus productos (uno de los tres únicos salones del Estado que comercializa Shu Uemura) sino el modo en el que tratan a sus clientes, la decoración y el emplazamiento de sus establecimientos y el cuidado de hasta el más mínimo detalle. No se nos ocurre otra opción en la ciudad.

  • KC Bilbao Chocolatier: ninguna despedida supera a una con chocolate… y el mejor de Bilbao, sin duda, es el de esta tienda mínima de inspiración francesa y con un gusto por el detalle -y los postres- a la altura de la propia capital gala. Os recomendamos sus tabletas de chocolate y naranja y sus especialidades de América.

 

El lobo de Wall Street

 

No es fácil ser Martin Scorsese. Tampoco Leonardo DiCaprio. El primero lo es todo en el cine: un Oscar, tres Globos de Oro, dos BAFTA, un Emmy, un premio de los Directores de Estados Unidos, condecorado con la Legión de Oro francesa, fundador del del World Cinema Foundation. Creador de “Taxi, Taxi”, “New York, New York”, “Toro salvaje”, “El color del dinero”, “Uno de los nuestros”, “El cabo del miedo”, “La edad de la inocencia”, “Casino”, “Gangs of New York”, “El aviador”, “Infiltrados”, “Shutter Island” o “La invención de Hugo”.

 

Un recorrido por la vida norteamericana desde el punto de vista italoamericano. Siempre con una profunda crítica a los valores católicos romanos. Cada uno de sus filmes es, per sé, una obra maestra que supera a la anterior. Su fuerza, su crudeza y su ritmo -directores como Michael Bay deberían aprender que deprisa no siempre es el mejor ritmo- hacen de todos esos títulos verdaderos objetos de estudio y culto.

 

DiCaprio tampoco lo tienen fácil. El hace años niño perfecto es el ejemplo personificado de cómo un profesional se puede reciclar. Sus películas ahora están mucho mejor seleccionadas y, sobre todo, cuentan con el apoyo de capos de Hollywood. Sobre todo del propio Scorsese. Éste perenne (dice que no obsesionado) nominado a los Oscar tiene el reto de personificar la era dorada de Hollywood en cada una de sus actuaciones (¡incluso es de Los Ángeles!).

 

Precisamente por eso, asomarse sólo al cartel de “El lobo de Wall Street” impone. Jonah Hill es un escudero de lujo -su capacidad de actuación roza lo camaleónico, sin duda uno de los actores más minusvalorados fuera de Estados Unidos-. Martin Scorsese un garante de que el filme será duro. DiCaprio asegura el espectáculo. Jordan Belfort (os recomiendo un paseo por Wikipedia para descubrir su “obra y milagros”) es sinónimo de los excesos de otra época, por cierto, nada lejana.

 

El filme no esconde nada. No deja nada para el final. Desde el primer plano de la primera secuencia. Desde los créditos. Todo está claro. Wall Street puede ser un ejemplo de motor económico para algunos (lo dudamos) pero lo que nunca será es un ejemplo moral. “Todo por la pasta” podía haber sido otro de sus títulos. Todo se explica sencillo, muy al estilo de la legendaria Wall Street (citada, por cierto en el filme). Sólo que si en la obra de Oliver Stone todo se centra en las actividades de Gordon Gekko y su rival-aliado protagonizado por Charlie Sheen, aquí todo fluye sobre lo que se puede hacer fuera de horario de oficina.

 

Un “tío normal” que comienza de broker en Wall Street en los salvajes años ’80 y que, como se cae su mundo, decide construirse el suyo propio. Un ejemplo de sueño americano que acaba comiéndose al soñador. El trabajo -unido a las artimañas propias de un vendedor nato- trae el dinero. El riesgo (y la suerte) hacen que todo se magnifique. El dinero llega a un ritmo endiablado (literalmente)… y trae consigo mucha droga y chicas. Y, por lo que nos ha mostrado muchas veces la historia, no suele ser buena mezcla.

 

Una vez más se nos cuentan los pecados del dinero. Esta vez no es la mafia. Es gente “normal” que se corrompe por el exceso de éxito (algo muy católico eso de los excesos). Algo muy trillado en su obra que, aunque esta vez carece de Sharon Stone -por muy bella que sea la australiana Margot Robbie, no tiene su presencia como actriz- y tiene exceso de metraje, engancha al espectador que sabe que cada segundo de historia que pasa está más cerca del ¿merecido? castigo para Belford.

 

Aún así, en medio de vampiros, zombies, robots y efectos digitales de primera, Scorsese nos propone un cine que es como volver a ver aquellos antiguos álbumes de fotos. Una época donde el foco del pecado estaba fácilmente localizado. Antes de que la corrupción y la malversación fuera algo que deglutimos cada día en la prensa al desayuno y la comida y la cena en los telediarios. Muy recomendable para ver sin prisa.

Globos de Oro 2014, no te pierdas detalle

 

Hay algo que hace diferente a los Globos de Oro. Es la primera gran ceremonia de premios cinematográficos del año (que no de la temporada, que empieza en octubre, más o menos). Es, para los expertos, la antesala de lo que ocurrirá en los Oscar. Además, la entrega la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood -HFPA- y, en ella, las grandes estrellas se dan un respiro y nos regalan una velada bastante más “relajada” (que no improvisada) que en otros grandes eventos de este tipo. Hace pocas horas se ha celebrado en el Beverly Hilton Hotel de Los Ángeles la 71ª edición. Este es nuestro resumen.

 

Empezaremos por dos de los premios más deseados: el de Mejor Película Dramática y el de Mejor Comedia o Musical. El primero fue a parar a la inmensa “12 años de esclavitud”. Basada en el secuestro de Solomon Northup en 1850, un reputado músico, que fue vendido como esclavo en Louisiana tras ser drogado. Con Benedict Cumberbacht, Michael Fassbender, Paul Giamatti y Brad Pitt en cartel, el filme tiene muchas papeletas para convertirse en una de las referencias este año.

 

El musical se lo llevó “La gran estafa americana”. La dupla Christian Bale-Jennifer Lawrence se impuso al duo Scorsese-Di Caprio y apunta a una pugna épica tanto por la taquilla como por la estatuilla en febrero. La obra de David O. Russell, por cierto, fue la gran triunfadora de la noche con otros galardones. Amy Adams se fue con el premio a la mejor actriz y la propia Lawrence se quedó como mejor secundaria.

 

El mexicano Alfonso Cuarón se llevó el premio al mejor director gracias a Gravity. La película, que ya ha recaudado más de 600 millones en todo el mundo parece rehacerse de las primeras críticas y confirma que su apuesta por Sandra Bullock y George Clooney (una extrañísima pareja en el espacio) fue tan arriesgada como acertada.

 

Cate Blanchett y Leonardo DiCaprio se llevaron los premios para la interpretación dramática y de comedia gracias a dos papeles que quedarán grabados a fuego en la retina de los espectadores. La australiana lo borda en Blue Jasmine, el último filme de Woody Allen; mientras que DiCaprio se ha convertido ya por derecho propio en uno de los miembros destacados del Olimpo hollywoodiense gracias a Jordan Belford, un tiburón que haría palidecer al mismísimo Gordon Gekko.

 

Precisamente, el último gran tiburón de Wall Street, Michael Douglas recibió el premio a mejor actor de telefilme o miniserie por su redondo trabajo en “Behind the Candelabra”. Si tenemos en cuenta que el mejor secundario en la categoría fue para John Voigt, podemos rezar sin miedo eso de que los “viejos rockeros nunca mueren”.

 

Acabamos con el cine nombrando los últimos premiados: Matthew McConaughey -inmenso también en El Lobo de Wall Street- gracias a su papel de Ron Woodrof en su lucha contra las farmacéuticas a mediados de los ’80 y a Jared Letto (Rayon), en el mismo filme.

 

El mejor guión se lo quedó Her, el extraño filme que denota que Joaquín Phoenix es o una excéntrica estrella o un loco a la altura de Jim Carrey capaz de bordar los papeles más raros al otro lado del Atlántico. La italiana La Gran Belleza se quedó con el premio a la mejor película extranjera; la maravillosa y mucho más que recomendable Frozen fue el globo de oro a la mejor película de animación mientras que la música se quedó en manos de “Cuando todo está perdido” (BSO) y “Ordinary Love”, de “Mandela, del mito al hombre” (canción).

 

 

Televisión

 

Fue, por fin, la noche de Breaking Bad. Después de cinco temporadas con un guión al límite y actuaciones prodigiosas, la serie sobre la vida de Walter White se llevó el tan ansiado premio. Y, como no podía ser de otro modo, Bryan Cranston se quedó con el premio a mejor actor de drama.

 

La eterna Robin Wright se llevó 20 años después de su primera candidatura por Forrest Gump el premio por su papel en House of Cards. Este drama político cuenta con un Kevin Spacey espectacular -será uno de los bombazos de la temporada- que constituye una dupla sobresaliente con la californiana.

 

La otra gran triunfadora de la noche fue Brooklyn Nine-Nine. Con sólo trece capítulos ha desplazado a Modern Family o The Biga Bang Theory para hacerse con el premio… y de paso que el Andy Samberg se llevara también su primer premio como mejor actor de serie de comedia. Amy Phoeler la acompañó en el podio como mejor actriz y una Jacqueline Bisset (con dos premios) redondearon una noche en la que la televisión demostró que bien hecha, está a la altura del mejor Hollywood.

 

Elisabeth Moss (como mejor actriz de telefilme o miniserie) y la antes nombrada Behind the Candelabra cerraron una noche de borrachos, alfombras inundadas, muchos premios muy repartidos  y una industria que parece darse cuenta -a ver cuánto les dura- de que tiene un futuro mucho más exitoso si es más cercana que si nos evoca a un Hollywood distante, dorado e inaccesible.

 

2014 en diez claves

Comienza un nuevo año y desde este rincón os desciframos las diez claves para disfrutar como nunca de estos doce meses.
  • Cine: si para el horóscopo chino es el año del caballo (y para los brasileños el del armadillo) para el séptimo arte es el año del cómic y de la ciencia ficción. Una vez más, la espectacularidad de este género arrasará en la gran pantalla. “Godzilla”, “Robocop”, “Noé”, “Lego, la película” (no podemos perdérnosla), “Yo, Frankenstein”, “Transformers 4” y el cierre de la trilogía “El Hobbit” competirán con la primera parte del final de “Los Juegos del Hambre” y las últimas creaciones de Marvel: “Capitán América” y “Guardianes de la Galaxia”. Nosotros nos quedamos con el regreso de otras sagas de culto: Sin City y “El amanecer del Planeta de los Simios”. En cuanto al cine menos espectacular, destacamos “El lobo de Wall Street” (Scorsese y Di Caprio), “Mandela, del mito al hombre” (cualquier cosa que protagonice Idris Elba nos parece digno de mención) y “American Hustle”, con Christian Bale, Jennifer Lawrence y Amy Adams en cartel.
  • Música: en la era del streaming y de las descargas (legales o no), los grandes discos siguen siendo noticia. El año será especialmente prolífico y destaca el regreso de Bruce Springsteen, Wu-Tang Clan, Neneh Cherry, Death Cab for Cutie, Lily Allen, Pharrell, Lana del Rey, Katy B, James Blake, U2, Robyn, Tailor Swift, Beck o Kanye West. Además, veremos el inicio de las giras mundiales de Lady Gaga y comprobaremos si Beyoncé conseguirá marcar tendencia con su lanzamiento sorpresa en iTunes (con récord de descargas incluidas). Por cierto… si hay suerte, Justin Bieber cumplirá su amenaza y se retirará.
  • Bilbao BBK Live 2014: cada año mejora su cartel, aumenta el número de asistentes y se multiplica su influencia en el circuito internacional. En pocos años el Bilbao Live se ha convertido en una referencia entre los grandes festivales europeos y este año no será menos si tenemos en cuenta que visitarán la villa The Black Keys, Franz Ferdinand, Imagine Dragons, MGMT, The Lumineers, Crystal Fighters, Phoenix, Jack Johnson, White Lies… y todavía queda cartel por cerrar. Tres días, 90 euros y muchas horas de música para reencontrarnos con los directos -la música en esencia-.
  • Deporte: para muchos 2014 será el año del Mundial (en fin). Este entrenamiento brasileño para las Olimpiadas tendrá paralizado medio mundo durante un mes, cierto, pero hay mucho más deporte -y mucho más interesante- en el calendario. Desde el MundoBasket 2014 hasta un Giro de Italia… que se estrenará en Irlanda del Norte. El Campeonato Europeo de Atletismo de Zúrich, comprobar si España sigue siendo una potencia en Triatlón, las nueva reglamentación de la Formula 1, el Mundial de Rallies más reñido de los últimos años, el pulso Márquez-Pedrosa-Lorenzo sobre dos ruedas, saber si Chris Froome podrá revalidar su Tour e incluso el Mundial de Hockey de Jaca nos tendrán ocupados muchos días. Eso sí, no olvidéis que mejor que ver deporte… es practicarlo.
  • Literatura: las cifras cantan. 2014 será, sin duda, el año en el que la mayoría abandonaremos el papel para pasarnos al formato electrónico. Desde las editoriales lo tienen claro, el eReader es más barato (a la larga), ocupa menos y potencia la lectura de contenidos. De entre los lanzamientos, después de la moda de las trilogías nórdicas y eróticas, nos llega otra saga que quiere aprovecharse del efecto Grey. Se trata de “Solo una noche”. No creemos que vaya a ser lo mejor del año -de hecho, estamos casi seguros de que no lo será- pero sí de que lo veremos, y mucho, en las librerías, metro, playa, etc.
  • Tendencias: sin duda 2014 será el año de los pequeños detalles. Prendas clásicas reinterpretadas para estar más en boga que nunca. Seguiremos con los patrones slim, entallados, que realcen nuestras formas y que caigan limpiamente. Materiales como el algodón y el lino se mezclarán con lanas finas y cashmere para dar un aspecto más natural en los conjuntos. También será el año de los complementos y los contrastes. Frente a un otoño dominado por el marrón (junto al gris y el negro), el verano nos traerá una explosión de color. El verde y el blanco acompañarán al sempiterno azul en una paleta donde poco a poco perderemos el miedo a los tonos cálidos y llamativos (rojo, naranja, teja…) y donde los conjuntos más elegantes compartirán hueco con las botas, las deportivas y los zapatos menos tradicionales. El año en el que el foulard se asienta como un complemento masculino en cualquier estación del año. Donde la marroquinería pierde su complejo tradicional para jugar con estampados y pieles nobles y donde los trajes se confirman como una buena mezcla con accesorios como calcetines, pañuelos o corbatas en tonos nada discretos. Las prendas denim, los cuadros y un look menos relevante serán perfectos para casi cualquier situación.
  • Viajes: fundamental para conocer otras culturas (y puntos de vista), viajar se nos antoja imprescindible cualquier año. Y, lejos de los destinos más manidos -aunque también inevitables- como París, Roma, Londres, Berlín, Amsterdam, Nueva York, San Francisco o Brasil (bendito fútbol), os proponemos descubrir las dos capitales europeas de la cultura. La primera, Umea, es una pequeña ciudad en el medio norte sueco con poco más de 100.000 habitantes que se la conoce como “la ciudad de los abedules”. La ciudad vivirá un año de música, exposiciones, juegos de luces donde compartirá título y relevancia con Riga. La capital letona es el centro cultural, educativo, financiero y casi político del mar Báltico y una de las ciudades sin la que es imposible comprender la historia continental: desde la creación de la Liga Hanseática hasta la caída de la URSS. Para los que Europa se les quede pequeña, nuestra propuesta, sin duda, Nueva Zelanda.
  • Arte, sin ir tan lejos: Bilbao volverá a ser uno de los epicentros culturales y artísticos europeos. Y lo hará, para nosotros, con dos obras que son absolutamente imprescindibles. La primera es una retrospectiva sobre Yoko-Ono (del 14 de marzo al 31 de agosto), una de las pioneras del arte conceptual. Una obra donde las ideas priman sobre los objetos y donde podremos ver una Yoko-Ono alejada de su enorme polémica y la sombra de John Lennon. Para los más clásicos, proponemos cruzar la acera para visitar desde el 6 de octubre una de las muestras más importantes del hiperrealismo organizada por el prestigioso Instituto para el Intercambio Cultural de Alemania y que incluye 66 obras llegadas de museos y particulares de todo el mundo. Un lujo a la vuelta de la esquina.
  • Televisión entre fogones: después de vampiros, zombies, cantantes que parecían zombies y protagonistas de realities que se comportaban como vampiros, la televisión se ha vuelto, literalmente, a la cocina para aprovechar el nuevo fenómeno. Después del éxito de pesadilla en la cocina -también la versión original estadounidense-, se dispara la apuesta por MasterChef, TopChef e, incluso las versiones para niños. Al menos, aprenderemos a cocinar y, si hay suerte, también a comer. Todo sea por la causa.
  • Tecnología: aunque las cifras digan que será el año de los smartphones y las tabletas (puede incluso que de los smartwatches y del 4K) 2014 será el año de la tecnología deportiva. Desde las bandas que tanto éxito cosechan entre los aficionados hasta el año del empleo de nuevas tecnologías en el textil deportivo, en la medición de tiempos, en el desarrollo de pulsómetros, etc. La edad de oro que esta viviendo -en parte gracias a la crisis- el deporte popular está permitiendo el desarrollo de la tecnología deportiva de “a pie” como nunca. La monitorización de tiempos, rango cardiaco, calorías, etc. está permitiendo que cada vez hagamos mejor el deporte (o eso debería). Una vez más la tecnología como medio y no como fin.