Diálogo entre Don Pelayo y un Independentista Catalán

Nos encontramos en el Valle de los Caídos, epicentro de la españolidad. Junto a la tumba del Caudillo conversan Don Pelayo monje custodio de los santos lugares y un Independentista Catalán que ha ido allí a convencer a Franco de lo bueno que es para España permitir el referendum sin saber que todo el complejo es un centro energético, un auténtico reactor desde donde se irradia la españolidad a todos los confines del universo donde la tumba de Franco hace de potente generador y la cruz de enorme antena.

Independentista catalán: Mire…Vamos a hacer un referéndum pacífico y democrático para alcanzar la independencia de mi país Cataluña.

Don Pelayo: Pues no se molesten…Ustedes, aunque no lo sepan no pueden dejar de ser españoles.

Independentista catalán: Ya veremos. Porque lo vamos a hacer con o sin el consentimiento de España, como corresponde a una nación libre y soberana. Porque para ser libres, ¿sabe usted? No se precisa pedir permiso a nadie.

Don Pelayo: Sabia afirmación que sin embargo nada cambia las cosas. Ustedes hagan lo que hagan o decidan lo que decidan, no pueden dejar de ser lo que son ¡¡¡Españoles!!!

Independentista catalán: ¡Oiga! ¡Sin faltar! Le repito que nosotros seremos lo que queremos ser y sólo queremos ser catalanes y no españoles. Yo no me siento español: no quiero ser español; no me reconozco como español ni deseo que los demás me identifiquen como español.

Don Pelayo: Pues mala suerte…haber nacido en otra parte, porque una vez que has sido identificado oficialmente como español, nada se puede hacer. Eres español para toda la vida. Es más…aún muerto, serás recordado oficialmente como español, porque la españolidad no es algo de lo que uno pueda desprenderse con la muerte. Se es español para toda la eternidad. Y así aparecerás en todas las estadísticas y gráficas de los historiadores, computado como español.

Independentista catalán: ¡ Me está ofendiendo! Nosotros los catalanes somos un pueblo con historia, cultura y lengua propia y tenemos derecho a independizarnos de España si así lo quiere la mayoría de nuestros ciudadanos. Y nadie podrá persuadirnos de dejar de ser españoles si estamos decididos a ello. ¡Y lo estamos! ¿Quién nos lo va a impedir?

Don Pelayo: Ciertamente es posible que ustedes hagan el referéndum y que este arroje una amplia mayoría favorable a la independencia de Cataluña. Pero si la condición de españolidad fuera algo que se puede dejar por votación democrática acaso también lo sería hacerse español y ya ve usted que por esa via nadie alcanza la nacionalidad española en la zona subsahariana que tan pronto vienen aquí con esa intención los negros y refugiados se pone todo el aparato represivo del Estado para expulsarlos. Avenga entonces conmigo que la españolidad no está sujeta al régimen democrático y antes le parece contrario a dicha forma de proceder.

Independentista catalán: Usted hace trampas con los argumentos…es cierto que la nacionalidad no es algo sujeto a democracia sino a derecho. Y como quiera que este permita desde tiempo inmemorial conceder o retirar la pertenencia al grupo, clan, tribu o nación a los individuos, en el siglo XXI también esto puede extenderse a la voluntad de la persona y a los pueblos. Nadie puede forzar a otro a ser lo que no quiere ser…

Don Pelayo: Pero tampoco nadie puede dejar de ser lo que es a voluntad. Usted piensa ahora así porque es débil. De hecho, por ser débiles como pueblo han elegido celebrar un referéndum pacífico y democrático. De ser un pueblo fuerte no se tomarían tantas molestias actuarían conforme a sus intereses. De hecho, esa es la diferencia entre ustedes y los vascos.

Independentista catalán: Pues no veo la diferencia. Explíquese…

Don Pelayo: que mientras ustedes son un pueblo vencido, los vascos son un pueblo convencido.

Independentista catalán: no sé qué es peor. Pero no me creo esa distinción que hace usted.

Don Pelayo: A las pruebas me remito. Mientras en referencia a ellos se les dice ¡Puto vasco! a ustedes les dicen ¡Catalán de mierda! ¿Queda clara la diferencia? En cualquier caso tampoco ellos pueden dejar de ser españoles.

Independentista catalán: Ya entiendo su estrategia en la conversación…Usted está intentando que pierda los papeles para que quede desautorizado en mis argumentos que son incontestables. Pero estoy intrigado por averiguar en qué fundamenta usted que yo no pueda dejar de ser español.

Don Pelayo: No es nada personal. Usted y ningún catalán pueden dejar de ser españoles, porque nadie puede dejar de ser español una vez haya sido identificado como tal.

Independentista catalán: ¿Tampoco un madrileño?

Don Pelayo: ¡Tampoco!

Independentista catalán: ¿Y un andaluz?

Don Pelayo: ¡Menos!

Independentista catalán: Créame que no lo entiendo. Yo comprendo que los españoles impidan a los catalanes dejar de ser españoles porque saben que queremos dejar de ser españoles…pero que tampoco puedan los andaluces que para nada desean abandonar España…¿Qué necesidad hay de impedírselo?

Don Pelayo: Ninguna. En verdad nadie impide a nadie dejar de ser español, porque nadie puede dejar de ser español por mucho que se empeñe.

Independentista catalán: De verdad que no le entiendo. Explíquese mejor.

Don Pelayo: Vamos a ver como se lo hago entender…Hay tres cosas difíciles en la vida: la primera es cambiar de sexo; la segunda es ejercer la apostasía de la Iglesia católica; y la tercera darse de baja en una operadora de telefonía. Pues bien, dejar de ser español, es imposible.

Independentista catalán: ¿Qué tontería dice?

Don Pelayo: No. No es ninguna tontería. Nadie puede dejar de ser español por mucho que se lo proponga. Ahí tiene a los etarras cometiendo atentados, poniendo bombas, rabiosos por no ser españoles y sin embargo España no les ha eximido de su obligación de ser españoles. Fíjese en los canarios allá lejos, dejados de la mano de dios. Son africanos y sin embargo españoles para siempre. Mire a los gibraltareños, no pierden ocasión en rechazar a España como su madre patria, la insultan, la desprecian, la roban, se mofan de ella, la denuncian en foros internacionales…y sin embargo España reclama su españolidad, cosa que les solivianta y por ello les dicen “llanitos”. Más chocante todavía es el caso de ceutíes y melillenses a quienes siguiendo el proceder anterior no deberían de considerar españoles, pero ahí los tiene usted, españoles de pura cepa aunque muchos de ellos se expresen sólo en árabe y coman cuscús.

Independentista catalán: ¿Y Andorra?

Don Pelayo: Andorra es esa parte de España que se comparte con Francia.

Independentista catalán: Y ¿qué pasa con Portugal? Durante unos años fue española y ahora es independiente.

Don Pelayo: Aparentemente sí…pero si atiende a su recorrido histórico es milimétrico en los acontecimientos. Por eso, todo el mundo y cuando digo todo el mundo también incluido usted, psicológicamente tenemos asumida la verdad y cuando pensamos en España, pensamos en toda la península Ibérica, incluido el País Vasco, Cataluña, Andorra, Gibraltar y Portugal. Todo es España, hasta el anticiclón de las Azores.

Independentista catalán: Y qué pasa con América y todos los países que hay allí…Antes eran España y ahora ya no lo son.

Don Pelayo: Usted parece impermeable a las razones del telediario…Cómo diantre se les identifica en conjunto como ¡Hispanos! ¿Y sabe por qué? Porque ellos son argentinos, ecuatorianos, o mejicanos como aquí son gallegos, catalanes y vascos, es decir como pertenecientes a una entidad superior. Eso es lo que se festeja el día de la Hispanidad.

Independentista catalán: No me convence nada…Pero supongamos que tiene razón. Que yo por haber nacido legalmente en España no puedo escapar a la Españolidad. Que moriré español. Que como usted ha dicho seré contado en el cómputo de la historia como español, etc. Lo asumo. No tengo escapatoria…pero si en esta vida nuestra generación alcanza la independencia habrá merecido la pena por nuestros hijos, por nuestros nietos y los nietos de sus nietos. Gracias a nuestra lucha pacífica y democrática, al menos ellos nacerán en un país libre y limpios de españolidad. No estarán contaminados.

Don Pelayo: Lamento informarle de que está muy equivocado a ese respecto, por no mencionar esa contradicción de luchar pacíficamente…

Independentista catalán: ¿Equivocado? ¿Cómo puedo estar en un error si he aplicado su propia lógica?

Don Pelayo: Porque mi lógica sólo funciona para defender la verdad nunca la falsedad.

Independentista catalán: Usted ha dicho que si uno nace español o es identificado en un momento dado oficialmente como tal, ya no puede dejar de ser español nunca. Que es español para la eternidad.

Don Pelayo: Verdadero sin falsedad cierto y muy verdadero.

Independentista catalán: Luego, si independizada Cataluña de España en el 2025 nace un hijo mio en Cataluña, nacerá únicamente catalán. No será oficialmente español y no le alcanzará la españolidad, ni a él ni a su prole.

Don Pelayo: Créame…Su hijo también será español. Y el hijo de su hijo y así hasta el final de los tiempos cuando escuchen las trompetas del Apocalipsis.

Independentista catalán: ¡No es posible! ¡Me niego!

Don Pelayo: Niegue la realidad todo lo que quiera. La realidad es paciente y tarde o temprano alguien se dará cuenta de que no se puede dejar de ser lo que se es y usted y todos los suyos son españoles.

Independentista catalán: No me lo creo.

Don Pelayo: Pues créaselo. Usted sabe de los niños que tras la caída de la República fueron enviados a Rusia; que se quedaron muchos allí; que tuvieron familia con rusas; que tuvieron hijos y nietos que ni saben hablar español ¿verdad? Pues para España, son todos españoles. Usted conoce que tras la Guerra civil muchos españoles tuvieron que emigrar por persecución política y hambre a América; allí tuvieron hijos, nietos y biznietos la mayoría no han pisado nunca territorio español y sin embargo, España les reconoce su españolidad, también ellos son todos españoles.

Independentista catalán: Lo sé…Lo sé…Pero supongo que con el tiempo, la españolidad se irá desgastando y habrá un momento en que dejarán de ser españoles. Y esa suerte también puede acontecernos a los catalanes, sino de este siglo, al menos del siguiente y para cuando festejemos los 100 años de independencia no habrá nadie afectado por la españolidad.

Don Pelayo: De eso nada. Cataluña ahora y siempre será española. Tome nota de lo acontecido con los judíos que habitaban en los reinos peninsulares cristianos que fueron expulsados hace más de quinientos años, ahora conocidos como sefardíes. Llevan siglos de un lado para otro y ahora muchos de ellos tienen nacionalidad israelí…¿Cree usted que por haber pasado no un siglo, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino cinco siglos han dejado de ser españoles? ¡Bajo ningún concepto!

Independentista catalán: Pero ¿Por qué? ¿Por qué nadie puede dejar de ser español? ¿Por qué puedo dejar de ser de Timofon, por qué puedo dejar de ser varón, por qué puedo dejar de ser católico y en cambio no puedo dejar de ser español? Esto es desesperante…

Don Pelayo: Porque ser español es como ser judío. Es algo que no se puede remediar. Se transmite de padres a hijos. Puedes olvidarte de ello, puedes renegar de ello, puedes camuflarlo, puedes esconderlo, no practicarlo…pero al final se sigue siendo lo que uno es. Y en el caso de los catalanes es ser por encima de todo españoles. Da igual que seáis altos o bajos, pobres o ricos, tontos o listos, que ameis o desprecies a España, sois españoles sin remedio y sin fin.

Independentista catalán: Usted está mal de la cabeza. Si algo enseña la historia es que todas las naciones en algún momento llegan a su fin. El Imperio Romano, el Imperio Otomano, El Imperio Austro-Hungaro, la URSS…todas las naciones pasan…

Don Pelayo: Todas las naciones pasan, pero España permanece. ¿Y sabe por qué?

Independentista catalán: Dígamelo usted.

Don Pelayo: Porque España es una entidad sagrada que afecta tanto al presente como al futuro y aún al pasado. Es decir, no sólo usted es español en la actualidad, que también lo seguirá siendo para toda la eternidad y ya lo era antes de venir al mundo.

Independentista catalán: Eso ya es de risa. ¡Siga! ¡Siga!

Don Pelayo: Ria cuanto quiera, pero no se ha percatado de que los reyes católicos pasan por españoles cuando en teoría España no existía. Como tampoco lo eran los sefardíes, ni los Emperadores romanos, Trajano, Adriano y Teodosio, ni los eruditos Isidoro de Sevilla, Averroes, Avicebrón…pero a todos ellos les ha alcanzado la españolidad retroactiva.

Independentista catalán: Entonces, ¿de verdad que no hay escapatoria?

Don Pelayo: No. No la hay.

Independentista catalán: ¡Odio ser español! ¡Me da asco pertenecer a España! ¡Maldigo España! ¡Me cago en la puta España de mierda! Voy a quemar la bandera rojigualda. Voy a hacer una manifestación con una pancarta en inglés que diga ¡No quiero ser español!

Don Pelayo: Cuanto más luchas contra la españolidad, más español te vuelves. España es como el lado oscuro de la fuerza. Por eso la celebración del referéndum lo único que puede hacer es reforzar vuestra condición de españoles y como tales sereis recordados por la historia.

El Independentista catalán cae agotado por la radiación españolista y queda postrado de rodillas ante la tumba del Generalísimo entre susurros. El monje, con ternura le echa por encima una bandera rojigualda. y le consuela.

Regocijo

La belleza de la voz “Regocijo” descansa a partes iguales en los tres tramos en que puede segmentarse la palabra, a saber: Prefijo Re-; lexema –Goc-; y sufijo –ijo; si bien, es en la vocal (o) en su posición intermedia donde reside buena parte del éxito de la palabra dada su redondez que imprime la gracia que optimiza todo el conjunto. Analicemos entonces primero el sufijo, luego el prefijo, acto seguido el lexema para finalizar con este toque de conjunto donde la j desempeña un papel destacado.

El sufijo –ijo, a priori peyorativo, por ser de carácter diminutivo aporta al lexema cierta entrañable simpatía y recogimiento del espíritu en su estrechez haciendo paradójicamente al término mentalmente acogedor. Así sucede con voces como “Acertijo” “Amasijo” “Entresijo” o “Escondrijo” que por ser tetrasílabas amplifican dicha característica, la cual, encoje conforme la palabra pierda sílabas, así términos como “Botijo” o “Prefijo” suenan vulgares y no digamos cuando la palabra se queda en bisílaba que al caso parecen sosas del todo insustanciales como ocurre con “Hijo” “Mijo” o “Fijo”. Y aquí permítaseme dejar el tema de la Jota para el final dada su capital importancia.

En cuanto al comienzo de la palabra Re- que la distingue de las anteriores haciéndola prevalecer en este noble DBP, por ejemplo, sobre “Acertijo”  hemos de atender a su subdivisión en la consonante R y la vocal (e).

La palabra “Regocijo” la tomamos como modelo de las Bellas palabras que tienen su inicio con el prefijo “Re-“ por cuanto este es onomatopéyico al recordar con la vibración de la lengua el mensaje de repetición, reiteración de la acción a la que acompaña. Pues bien, al acompañar a la R la vocal (e) que a diferencia de la (a) no puede quedar descansada abajo ni necesita de estirarse como en la i ni provoca el cerramiento de la boca como en la o y u…su posición en cierta incertidumbre se mantiene en un entre-acto que refuerza la impresión de retorno a un mismo punto tensional.

En lo que respecta al lexema –goc- debe padecer igualmente su partición para su análisis riguroso, no sin antes atender a su significado que está detrás de goce y gozar.

La letra g en su forma espiral trae a la mente el giro, que todo retorno comporta con re- y en su sonido (gue) hace patinar el fonema en la garganta provocando microgozos guturales que por repetirse se aprecian mejor en voces como “Gargola” o “Gárgara”.

Y volvemos al tema de la vocal (o) mediadora entre el inicio y final de la palabra. Esta vocal, por su circularidad, evoca en la psique todo el mensaje simbólico que a esta figura se antoja en cuanto a cierre, infinitud, completud, perfección…sea entonces, que en su redondez abunda la espiral de la G en su gozo.

En lo concerniente a la consonante “C” como quiera que su sonido funcione aquí como (z) su pronuncia en la palabra aporta cuanto dijimos del sonido zeta en “Regaliz” y más todavía lo dicho para “Jazmín” donde su arrastramiento prolongaría el gozo en el que da vueltas la sílaba –go- que la precede.

Tomado todo lo anterior en consideración, por ser fruto del rigor científico y la observación objetiva para la que no cabe discusión, llega el momento anunciado de decir algo sobre la consonante Jota cuya presencia lija, jaspea y jalona toda palabra pero sobre todo fija cuanto en ella percibe la psique por cuanto actúa como ancla semántica no tanto denotativa cuanto connotativa.

Así, en la bella palabra “Regocijo” encontramos que el hablante se deleita en una acción vibrante recurrente de su lengua, entreviendo el diminutivo juguetón y sonriente imprimado por la terminación –ijo, donde su significado de gozar, cunde dando vueltas en si mismo con el –go- reforzado por el sonido (z) repetición física de la vibración lingual y mental en algo placentero que cuando parece va a salir disparada por la fuerza centrífuga dada la energía impulsora del prefijo –re, sucede que la presencia de la “j” recupera in extremis su impulso lanzándolo de nuevo al giro de su regodeo provocando en las neuronas el mismo efecto que la ley de Newton en el cosmos.

La diferencia con la voz, también bella pero menos, de “Revoltijo” es debida a que la presencia de la “v” la hace despegar en su significado antes de tiempo, aunque en su caso se haga explícita mención a la vuelta.

Y ciertamente, “Deleite” no tiene nada que envidiar a “Regocijo” en cuanto a belleza, pero se trata de una belleza distinta, algo más íntima e intelectual que la de Regocijo donde se antoja exteriorizada sin el menor rubor y por ende, más alegre. Este matiz puede observarse en los siguientes ejemplos:

  1. Anaís, sentía regocijo con sólo ver la mesa puesta.
  2. Anaís, sentía deleite con sólo ver la mesa puesta.

Es muy probable que de estar su madre cerca, la advirtiera de no tocar nada antes en el caso a que en el b.

 

 

 

 

 

 

 

Pesoismo, Pesismo y Pesoidad

Mañana Domingo, la militancia del PSOE irá a votar con la misma emoción que acude al futbol a apoyar a los suyos, con la salvedad, que de entre los elegibles, ninguno es de los suyos, si por “los suyos” entendemos de “los nuestros”, porque todos son de ellos, es decir, de los malos, habiendo así de escoger lo que se ha dado en llamar “el mal menor” que no es poca cosa en un sistema como el democrático conocido como el menos malo.

Se nos antoja, entonces, triste y somnoliento en una jornada fin de liga como la presente, prestar atención al gol mediático narrado con la misma tensión que un partido entre el Real Madrid contra el Celta se aprecia en las casas de apuestas cuando se pone en bajo el transistor, porque el resultado está más cantado que el juego del trilero, acaso del casino donde la banca siempre gana, nunca mejor dicho.

Con todo, verdadero sin falsedad cierto y muy verdadero, es que en la medida que se ofrecen tres candidatos a pastorear al rebaño del PSOE, caben distinguir tres modos de de conducir su obediencia y que podríamos denominar como Pesoismo encarnado por Pedro Sánchez; Pesismo, representado por Patxi López; y Pesoidad expresada por Susana Diez, aunque los medios de manipulación en pos de una mayor diversidad aparente hayan preferido referirse a tales como sanchismo, pachismo, y susanismo. En cualquier caso, a fin de contribuir a la ciencia política, no está de más exponer desde esta Tribuna en qué consisten estas tendencias en como el PSOE puede aparecer ante su militancia y por ende ante sus simpatizantes y público general.

El Pesoismo, rebautizado como Sanchismo, antiguo Guerrismo, representa la esencia del PSOE histórico; es su forma original de proceder; es su auténtica alma; es su tendencia natural…consiste en esgrimir un discurso a favor de los derechos de la clase trabajadora mientras está en la Oposición hasta el punto de presentarse como socialistas puño en alto y cantando la Internacional, para de inmediato, hacer políticas de derechas contra la población al extremo de aparecer ante la ciudadanía como sociópatas. Los candidatos de esta corriente suelen ser personas muy capaces de todo, por lo que bien se les puede tener por criminales en potencia. La militancia que elige sus líderes de entre esta corriente, gustan de sufrir desengaño tras desengaño porque así tienen a quien echar la culpa de sus propias equivocaciones. Suelen ser gente que siempre está contra el aparato, pero a muerte con el Partido.

El Pesismo, ahora renombrado como Pachismo, antiguo Zetapismo, es la corriente que ha asumido la irremediable mutación que padece al pasar de la Oposición al Gobierno y del Gobierno a la Oposición, y en consecuencia, opta por rebajar el tono, tanto en el discurso como en el curso. Su meta, no es dirigir el Partido, ni alcanzar la Presidencia del gobierno. Todo su afán es mantenerse como sea y estar allí donde hay, motivo por el cual suele adoptar formas acomodaticas, flexibles, modulables, pactistas, reformistas, conciliadoras…que posibiliten hacer cosas que no molesten demasiado al capital como por ejemplo conseguir la igualdad de perros y gatos en los parques públicos. Sin embargo, el candidato pesista también es muy capaz de cometer los mayores delitos contra la sociedad, pues ante el miedo de perder su cargo, puesto, función o lo que quienes mandan a los que gobiernan hubieran tenido a bien ofrecer, por propia iniciativa acaban haciendo más daño a la ciudadanía de lo que sus jefes esperaban de él. Los militantes que eligen a esta clase de capataces, suelen ser personas bastante pragmáticas, prácticas, razonables, comprensivas, ambiguas, desidiologizadas, y por consiguiente, perdonan con facilidad y olvidan rápidamente todo, sea una promesa electoral, sea una traición a sus votantes, porque en verdad, sienten cierto placer en ofrecer su personal compromiso de complicidad compartiendo como buenas todas las decisiones del líder diga lo que diga o se desdiga. Por eso son reconocidos como gente de Partido.

Y finalmente, tenemos la Pesoidad, recientemente denominada Susanismo, internacionalmente más conocida como Tercera via o Blairismo. Es el estadio más evolucionado del espectro político de la Socialdemocracia, cuyo mayor exponente en España sería José Bono, una especie de Joseantonismo del siglo XXI. Esta es la corriente del PSOE que ha asumido plenamente que su discurso de oposición debe ser liberal para no friccionar demasiado con su comportamiento neoliberal cuando acometa tareas de gobierno. Con mucho, es la corriente más coherente y sincera del PSOE y por ello mismo, la más odiada dentro y fuera del Partido: dentro, porque deja sin coartada a quienes desean hacer el mal a su prójimo sin tener que sentirse mal por ello y fuera, porque obliga a otras formaciones de derechas a radicalizarse para distinguirse si es que desean optar a gestionar nuestros impuestos. Ahora bien, su coherencia y sinceridad para la sociedad, es la misma que la del verdugo en el corredor de la muerte, pues todos sus líderes antes de participar de la Pesoidad, pasaron en su juventud por el Pesoismo y aún por el Pesismo a nada que hayan tocado poder. Sus líderes suelen ser bastante cínicos, gustan de medir los tiempos con frialdad sobre todo cuando van a tomar decisiones contra los jubilados y la infancia, suelen disfrutar haciendo mal a cámara lenta por haberse formado durante muchos años en cargos y puestos del Partido. Son gente de aparato y estructura que actúan como las termitas. La militancia que se decanta por esta clase de dirigente, suelen estar sujetas a su mando; los repudian en su fuero interno pero les votan disciplinadamente por la cuenta que los traen. Ellos mejor que nadie saben de lo que son capaces de llevárseles la contraria y por eso mismo, nunca abandonan al Partido.

Propuestas Desde la UE para el Empleo Juvenil

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Mañana Miércoles 17 de Mayo a las 19:00 horas en el CIS de Barakaldo, dará inicio una Charla-Debate muy apropiada para cuantos estén interesados en el Empleo Juvenil y las propuestas que hay desde la Unión Europea para planes dirigidos a su fomento, formación y desarrollo, es decir, cuantos estén interesados en saber qué ayudas y subvenciones existen en la actualidad para estos fines y de las que pocas veces los peatones son informados directamente.

Para la ocasión Hitzaren Etxea, junto a Barakaldo ciudad Hiria, e Inguralde, traen como ponente a STANISLAV RANGUELOV Coordinador de las políticas de empleo e inclusión social para España de la Dirección General de Asuntos sociales Comisión Europea, quien disertará sobre Empleo Juvenil y Propuestas desde la UE.

 

CIS- BARAKALDO Parque Los Hermanos S/N Metro: BARAKALDO, salida Elkano.

Chicle

En la entrada “Azabache” comentamos que el fonema (ch) imprime vulgaridad y degradación a los términos en que se introduce, presentando numerosos casos como chabacano, chamizo, chabola, etc o en su defecto cierta gracia como sucede en “Parlanchín”, dicharachero, cháchara…si bien, anunciamos ciertas excepciones como la voz “Chicle” de la que ahora nos ocupamos, excepcionalidad que se debe en buena medida a la traba (cl) de su terminación, asunto este de la traba que ya ha aparecido en más de una ocasión y que aprovecharemos su actual protagonismo para profundizar en el tema.

 

Denomino “Traba” al entrelazamiento de dos fonemas correspondientes a dos grafemas en una misma sílaba, de modo que, en “Segmento” no hay traba y sí en “Tradición”. Las consonantes susceptibles de ser trabadas son: b,c,d,f,g,p y t de las cuales la (t) es la que aporta mayor fuerza o brusquedad en la pronuncia y (g) la de menor dificultad. Las consonantes facultadas para trabar son: r y l correspondiendo a la primera la fuerza y a la segunda debilidad. De este modo se entiende que la traba más enérgica será entonces la combinación (tr) como en tractor y la más suave (gl) como en glamur.

 

En un primer momento, podríamos apuntar a su exótica procedencia etimológica del Maya que un bisílabo con fonema (ch) haya sorteado su dificultad para acceder al DBP. Y ciertamente, algo de ello podría observarse en el inconsciente colectivo de ser el maya una lengua vencedora como lo es el inglés donde hasta la palabra “Schit” suena genial. Pero, como quiera que de las lenguas precolombinas al español hayan llegado numerosas voces como chocolate o aguacate que pueden ser igualmente exóticas y aún sabrosas pero de ningún modo bellas, habremos de buscar en la misma palabra otra cualidad que la haga merecedora del privilegio que goza entre la comunidad hablante que todavía no la encuentra sustituto adecuado, si quiera, con nombre de marca comercial como les ha sucedido a otros productos como yogures, pañuelos o cigarros, asunto este que habla por si solo del cariño que se le tiene a su sonoridad.

 

Y efectivamente, es en su fonética, que detectamos el secreto de su éxito, porque “Chicle” puede ser tomada por onomatopeya al reproducir la pastosidad salivar al morder goma de mascar, es decir, chicle. Sin embargo, que chicle sea una onomatopeya no explica suficientemente su belleza, porque que sea onomatopeya puede añadir atractivo a la voz, pero si el sonido que reproduce no es bello, poco favor la haría con reproducirlo como sucede en “pedorreta”.

 

Sea entonces, que la pronuncia de Chicle por si sola deleita a la conciencia del hablante, probablemente al hacer coincidir el fonema (ch) con una traba suave que son las forjadas con la (L). Este extremo lo podemos corroborar en el topónimo Chiclana y en la palabra chancla, no habiendo mayor placer en el mundo entonces que masticar chicle en chanclas por Chiclana.

 

Porque al placer de la pastosidad de la “ch” se suma la suavidad licuosa que siempre introduce la “L” en toda traba, de ahí que las palabras terminadas en –ble suenen bien incluso “desapacible”. Por lo demás, el lector ha de tener presente que el fonema (L) es probablemente el más bello de cuantos estamos familiarizados y me atrevería a afirmar que estaría entre los tres primeros en belleza a nivel intercultural sólo por detrás de un sonido muy familiar a la propia “L” pero de mayor contundencia plástica empleado por los bosquimanos denominado clickeo o chasquido parecido a la conjunción (nl). Pero me reservo tratar el caso de la “L” para entrada más oportuna donde su sonido, libre de trabas pueda apreciarse con mayor nitidez. Aunque todo cuanto aquí se dice sea igual de riguroso y objetivo.