Pequeños ahorradores y padre cigala

Dice la cría que le meta la paga de amama en la hucha, que prefiere guardarla, en vez de comprarse chuches, “por si un día no tiene trabajo”. ¡Por Tutatis! ¿Pero qué clase de pequeña ahorradora estoy criando? ¿Tan negro se ve el panorama a los siete años? ¿Me pedirá que, en vez de una cuenta infantil, le abra un fondo de pensiones? Lo peor es que el pequeño inconsciente, que nos sigue escrutándolo todo como los coches con cámaras de los municipales, se ha quedado pensativo, dándole vueltas al chupete. Ahora temo que un día se escape al banco de la esquina, balbucee tras el mostrador y le calcen unas preferentes.

Por si vinieran mal dadas, peores quiero decir, una trata de no malgastar cerrando grifos, apagando luces y reciclando vaqueros de temporadas pasadas, ahora que está tan de moda el vintage. Todo en balde, porque el padre de las criaturas es especialista en contrarrestar el efecto hormiguita con sus cigaladas. ¿Que has usado tres cupones descuento en el supermercado? Pues él los anula comprando pastillas para el lavavajillas brillo de diamante a precio de ídem en el comercio más caro de Bilbao. ¿Que te tiñes en casa, es un decir, para espaciar tus visitas a la peluquería? Pues él se mete en Fnac “solo a mirar” y sale con un yo qué sé, qué se yo, con usb y te echa por tierra el ahorro del mes en un pispás. El otro día gastó medio bote de Pronto limpiando una mesita de medio metro cuadrado. Si cree que así le voy a apartar de sus funciones, lo lleva claro.

Isidro, un asesor senior con boina

Imagen de previsualización de YouTubeSe llamaban Isidro y Moisés y saltaron a la fama cibernáutica por predecir la crisis, allá por 2007, con la boina calada, desde un pueblo de Soria. “Si el hombre gana cinco duros y se gasta seis, ya se jodió la economía”, resumía uno de los ancianos, que auguraba que esto iba a “terminar mal, pero muy mal”. “Yo, si no lo tengo, no lo compro. Me estoy sin él”, suscribía, vara en mano, el otro. Y ofrecían su lección magistral de sentido común sentados al fresco, sin necesidad de atrio, corbata, ni presentaciones de Power Point. Sin iPad ni conexión a internet. Sin coaches ni comités consultivos. Así, a pelo.

Uno de ellos acaba de fallecer, pero el Gobierno haría bien en contratar al otro como asesor senior. Qué mejor que un veterano habitante de Valdegeña, con experiencia en pastoreo, para reconducir a los borregos que aún andan sueltos. Que yo no miro a nadie, entre otras cosas porque me he puesto a contarlos y me estoy durmiendo, pero hay algunos responsables políticos que están empezando a dar mucho miedo.

El PSOE, que no se enteró de la crisis, o eso dijo, hasta que nos atizó de lleno, pide ahora perdón por no haber reaccionado antes para atajar los desahucios. Se agradece la autocrítica, pero sí que andan lentos de reflejos. Que la gente se lleva quedando sin trabajo ni casa desde hace tiempo. Más me asusta, si cabe, que en el PP haya quien, en vez de pedir responsabilidades por las muertes del Madrid Arena, pida a la virgen. Si la virgen está en paro y con el pesebre embargado. ¡Como para hacer milagros!