De la antigua a la nueva monarquia.

foto balcon palacio

Cuando nos referimos a la “Monarquía”, lo asociamos con suntuosos palacios, corte de nobles y vasallos, luciendo vestimentas y joyas de valor inestimable. Fastos y lujo en demasía. Una magistratura que proviene en Europa, del año 409.La forma de gobierno, en una sola persona. Con el tratamiento protocolario: de Rey (red).El Rey, o Reina ostentaban y ejercían esta dignidad para siempre. Hasta la extinción de su vida. Y así mantenía todas las prerrogativas inherentes a su poder.
Hoy, en el siglo XXI, la Monarquía es parlamentaria. Reside en la soberanía popular, por tanto el Rey reina pero no gobierna. Y todas sus funciones están sujetas al poder que la constitución española, le otorga.
Desde que declaro el pasado día 2 de junio, el Rey Juan Carlos I, su decisión de renunciar al trono en favor de su hijo menor Felipe. Un hecho insólito, precede el hombre a la mujer. Perdurando el elogio a la Ley Sálica. Proveniente de los siglos X y XI, de los antiguos reinos francos. Hoy en vigor tanto en el Reino de España como en el Principado de Mónaco. Premisa que vulnera todos los principios de igualdad entre hombre y mujeres. Ante este hecho inédito, emulándose el Rey a un presidente de una gran empresa, renunciando a su empleo real. Se puso en marcha la maquinaria para realizar todos los preparativos previos para producir y ejecutar tan solemne ceremonia de abdicación, así como la coronación del nuevo Rey.
La escenificación se ha desarrollado en varias secuencias y con cambio de diferentes escenarios palaciegos: El Alcázar Real, Zarzuela, y Congreso de los Diputados. La puesta en escena, en varios actos y entre ellos se contempló los entreactos, como en cualquier obra de teatro. Eso, si cumpliendo la premisa que estableció la Casa Real: Dignidad, solemnidad y austeridad.
El 1º acto, se realizo en el Palacio Real de Madrid, sede oficial del Rey de España Se eligió, el salón de columnas, testigo de excepción de acontecimientos solemnes para el Reino. Los actores principales: Rey y Reina consorte. Todos con indumentaria civil y traje de corto para las damas. De acuerdo a la indicación del protocolo. Portando en miniatura tanto el actor principal como el secundario, la condecoración de la familia Borbon: Insigne orden del Toisón de Oro. La ceremonia solemne, sin discursos, pero no exenta de jetos que hablan en protocolo La cesión del Rey cundo firmo el documento de su renuncia al trono. Le cede su sitial real, a su hijo Felipe. Así el actor secundario, se transformo en actor principal. Fin de la primera parte y se ofrece un descanso a todos los asistentes; miembros del gobierno, diputados senadores e invitados a esta ceremonia breve y distinguida, engalanada por maravillosas y espectaculares arañas iluminando la estancia regia y enseres de época propios del palacio que los alberga.
En el segundo acto, producido en dos escenografías diferentes para ejecutar la `entronización” del nuevo Monarca. En la fase preliminar, el regidor estima la realización de una ceremonia engalanando al actor principal, con el fajín de capitán general de todos los Ejércitos. Se lo impone su antecesor en dicho cargo, su padre Rey, Juan Carlos En la sociedad, surge el debate ¿es apropiado que el rey acuda uniformado militarmente, en su acto de proclamación como Rey? .Dado que el Rey, es avalado por la constitución. Y proclama, que la soberna esta en el pueblo. El poder que le refrenda es político, No poder militar. Debería de haber asistido con traje civil. Aunque le confiera el mando supremo de las fuerzas armadas.”Una cosa en cada lugar, y un lugar para cada cosa., principio que preside en el protocolo. A diferencia de su padre, vestido con traje militar, poder que le entregó su antecesor el Dictador. Fuerza militar. A continuación, y en otro escenario; Palacio de Congreso de los Diputados, donde reside la potestad de la legitimidad de su nombramiento como Rey. La nueva Reina consorte, así como sus hijas ataviadas con trajes cortos. Rompiendo con la tradición y etiqueta de gran gala para ceremonias solemnes. Ausencia de joyas, luciendo en miniatura el lazo azul de l la máxima condecoración española, la medalla de Carlos III.
Y en la última parte, celebrada en el mismo escenario donde comenzó la ceremonia en el balcón del Palacio Real, así los actores recibieron todos los vítores del público asistentes. Como en cualquier espectáculo que se precie, los actores agradecen su asistencia al público que les brinda sus aplausos por su grandeza y honores recién obtenidos.
Cuidando al máximo todos los detalles y el arte de prever los imprevisible. De acuerdo al protocolo, no dejando nada al azar. Sería un error en el objetivo del acto a representar. Se decoran y visten las escenas con los mejores tapices y alfombras, enseñas, distintivos y estandartes. La simbología de la Casa Real inaugurada. Y adaptando el protocolo a los tiempos actuales, incorporando la herramienta de las altas tecnologías; aplicación de las diferentes redes sociales, con el fin de implicar al público en el acto a ejecutar. Sin comunicación, no hay acto a a representar. Sin olvidar la seguridad y el pánico al boicot de tan distinguida ceremonia, pudiese oscurecer el brillo de tan majestuosos protagonistas. Con el grito maldito para la realeza, de “Viva la Republica”, y así acorazaron zonas contiguas, en previsión de riesgo. Así mismo, se impidió la asistencia de personas que presuntamente por manchas en sus actuaciones, puedan afectar al honor del nuevo Rey.
Y así, el acto brillo como el cielo azul, y la ternura y cariño de sus propios protagonistas ofrecieron con” la mano en el corazón” a sus súbditos. de romper con el pasado que les precedía. Y así el cuento de princesas ha tenido de momento un final feliz.

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