Maquiavelo reina sin protocolo

20 diciembreUna vez más nos toca ejercer el derecho rey de la democracia: el voto.
Dado que el pueblo es una asamblea soberana decide y elige a sus gobernantes. En esta ocasión decidiremos quien presidirá el destino del estado español, así como a los respectivos congresistas y senadores, de las dos cámaras legislativas. Emulando a las ceremonias de nuestros ancestros, donde el antiguo del lugar promulgaba las leyes. Otorgando en aquella época la “palabra era ley”. A los hombres de mayor edad del territorio. El respeto a la edad, era ley por encima de cualquier otra prevalencia. Su palabra se considerada la plasmación de su honor y dignidad. Hoy no es así, ha quedado en un grato recuerdo. Toda la alegría de los ciudadanos en 1978 fue un gran hito conseguido (después de un periodo dictatorial, donde el único que instauraba el poder era el caudillo). El proceso de la democracia se ve ensombrecido con una nube negra que no se ve el
Horizonte ante el mal comportamiento de la estirpe política.
Se está viviendo una gran crisis económica, nadie lo cuestiona. La economía retrocede; el paro aumenta sin control, los sueldos se reducen sin medida. El dinero ante estas expectativas no circula y así los tiempos convulsos se precipitan sin freno. Y ante esta situación de caos, se suma la fuerte crisis de valores existentes en los seres humanos. Haciendo honor al principio de Maquiavelo “El fin justifica los medios”. Una sociedad, donde los valores éticos; el respeto, la verdad, la consideración, la anti- corrupción, la justicia brillan por su ausencia. Se verifica, el reino del desorden.

El respeto
Este es el principio por excelencia de nuestras relacione personales, sociales y empresariales. Así como Institucionales. Sin él, no se construye ni se sustenta fundamento alguno en cualquiera de los ámbitos que vertebran nuestra sociedad.
El respeto, palabro que se usa y abusa en exceso. Muchas veces, sin comprender su significado. Cuando se llega tarde a una cita, cuando no se escucha a las otras personas, cuando se ofende constantemente con el famoso “y tú”, no acudir adecuadamente ataviado a un determinado acto sea privado, empresarial u oficial.
En la clase política, no hay discursos, solo predomina el famoso “tu mas”, el insulto y ridiculizar al prójimo. Así es inútil, no se avanza, solo se retrocede como el cangrejo.
No hay relación que pueda sobrevivir ante tal vulneración de premisas básicas.
La autenticidad
Un valor esencial en las personas, con el fin de poder caminar-
No, al continuo celo de los propios conocimientos y ante todo cada uno que sea natural. No quiere decir que sea grosero o grosera. Es muy distinto. Que el político, no trasmita un mensaje y realice lo contrario. Ante todo: coherencia. Es muy fácil, ser consecuente. Hay que ser sincero, aunque en estos tiempos la verdad nos parezca un valor inalcanzable.
Quizás para algunas personas alcancen más fácil la luna que su propia autenticidad. Una pena.
¿Y son auténticos, aquellos políticos o políticas que solo se acerquen a las personas en campaña electoral? Por supuesto, que no. Las personas tenemos memoria y nos acordamos y valoramos todos los gestos que hablan más que las palabras. Son silencios pronunciados a gritos.
La honestidad
¿Es la corrupción un mal de nuestro siglo? No, claro que no. Siempre que hay poder, está el poderoso caballero Don dinero paseándose conjuntamente con las más altas instancias de los poderes y sus magistraturas.
Lo mismo que la abeja va a la miel, el ser humano carente de valores y amigo de la avaricia está volando sobre el dinero, hasta que logra coger algo o todo lo que puede. La codicia rompe el saco. Y es lo que está sucediendo.
Todos estos acontecimientos son consustanciales a la existencia del ser humanado
La justicia
Ha quedado en una noble evocación, diosa justitia con su balanza, aplicando la ley con equilibrio y fuerza. Preside esta escultura la entrada al Palacio del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.
Hoy, el pueblo no cree en la justicia. ¿Y porque se ha llegado a este hastió y nula fe en el poder judicial? Es muy sencillo, acudimos perplejos como los delincuentes tipificados con delitos de gran gravedad acusados de estafas, alzamientos de bienes, falsificaciones en documentos públicos, se están paseando en lujosos coches con chofer y personal de seguridad pagados por un pueblo asombrado ante esta involución del estado de derecho. Y todos ellos presentados como candidatos en listas electorales. ¿Quién lo puede entender? Absolutamente nadie.
Y un delincuente que comete un pequeño hurto por necesidad para alimentarse, entra en la cárcel con rapidez .Así es y así está sucediendo.
No hay controles de ninguna clase. Recordemos como en el antiguo derecho romano, al que cometiere un robo, existía la figura “manus inectio”, se procedía a cortarle la mano, porque había sustraído lo que no era suyo. Ahora los largos plazos de investigación, y los cortos periodos de preinscripción no favorece a la gestión de la justicia. Y en situaciones acontecidas, una persona acude ante el que le ha robado, le acusan de extorsión o coacción, y sufre una sanción. Así, es la ley. Reina el territorio sin ley.
Recordad candidatos y candidatas que debéis ser casi perfectos, de una mala mirada, un mal gesto, una mala palabra y porque no una mala imagen una determinada acción u otra depende los votos que nosotros os queramos dar. Y debéis tener presente siempre, que estáis en esa posición porque nosotros hemos querido que así sea. No lo olvidéis, después de la campaña electoral.

ISABEL ANGULO
Especialista en Protocolo

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