2ª advertencia de amiga. (Cap.9)

El ensayo de Letizienta, para preparar el baile de selección de la esposa del heredero real, fue interrumpido en el sueño de Juan Carlos I. Volvió a aparecer, en el hemisferio izquierdo de su cerebro, la amiga de la periodista.

-Perdona que vuelva. Quiero aconsejarte, de nuevo, que vuelvas a pensar tu deseo de emparentar con los borbones. Ese braguetazo te hará desgraciada. Detrás de la bragueta de los Borbones, hay algo que te va a hacer sufrir mucho.          -¡No seas pelma! Ya me lo has dicho. Soy una mujer moderna.

-¡Te arrepentirás! – dijo la amiga, mientras iniciaba la salida.

-¡Espera! – llamó Letizienta – El otro día aludiste al mal del número 13.

-Para los borbones, el número 13 ha sido y es una auténtica maldición.

-¡No afectará a mi futuro marido! Será Felipe VI. ¡No, XIII!

-El reinado de tu futuro marido, si lo llega a ser, será el reinado número trece de los borbones en España.

-¡Has contado mal! – puntualizó la periodista ambiciosa – Desde Felipe V, que fue el primer Borbón en España, hasta el actual Juan Carlos I, sólo ha habido diez reyes en España. Por lo tanto, Felipe VI será el número once.

-Yo no he dicho reyes. ¡He dicho reinados! – se defendió la amiga – Felipe V y Fernando VII tuvieron dos reinados diferentes. Por lo tanto, el reinado de tu posible marido Felipe VI sería el reinado número trece.

Letizienta trató entonces de echar a su amiga. Pero ésta no se fue.

-¿Tú sabes lo que le pasó a Alfonso XIII? Fue el bisabuelo de ‘tu’ Felipe. Catástrofe tras catástrofe hasta la caída final.

-En primer lugar, no fueron tantas catástrofes. Y además, seguro que no fue por llamarse Alfonso XIII.

-Su padre, Alfonso XII, suplicó a su madre, María Cristina, en el lecho de muerte, que no pusiera su nombre al hijo póstumo. Lloró para hacer más fuerza. Él sabía lo que iba a pasar. Pero la reina, una vez muerto el rey, se empeñó en ponerle ese nombre y pasó lo que pasó.

-¡Son interpretaciones tuyas!

-Dos hijos de Alfonso XIII, Alfonso y Gonzalo, nacieron hemofílicos. Y murieron pronto en accidentes. Otro, Don Jaime,  nació sordomundo. Murió como consecuencia de un botellazo que le dio su segunda mujer. Además, está su desaforada afición a las mujeres y a la pornografía. Hizo películas pornográficas ayudado por el conde de Romanones.

-Te digo lo mismo. Cumpliré mi misión a pesar de las maldiciones.

La futura princesa terminó echando a su amiga.

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