Me quiero casar con ella. ( Cap 11)

El príncipe heredero estaba todavía con el zapato de altísimo tacón en la mano. Miró a ver si se le notaba la excitación provocada por la seducción de Letizienta durante el baile. Tuvo que seguir disimulando con el zapato.

-Padre, me quiero casar con esa joven. – afirmó el príncipe heredero – ¡Me quiero desposar ya!

-¡Qué cambio tan repentino! Ayer no te querías casar. – protestó el rey – Esto hay que discutirlo con más serenidad.

-Hijo, Felipín, – intervino la reina – ¿Qué te ha pasado en tan poco tiempo?

Sin contestar tampoco a su madre, el príncipe besaba sin cesar el zapato de Letizienta con mucha pasión.

-Esta mujer ha cambiado mi vida. La buscaré. ¡La buscaré, la encontraré y me casaré conEn ese momento, hay un nuevo cambio en el sueño real. Exteriormente se manifestó en un cambio de postura y otra ventosidad. Letizienta apareció con el vestido de la fiesta recogido en el brazo, una vez que el hechizo de la media noche había terminado.

-¡He dado el primer paso! Más que gustarle, le ha puesto a … ¡A cien, o más! Pero éste ha sido sólo el primer paso. Pensemos en el siguiente. Casarme con el príncipe es importante para mí y para todos.

Letizienta se quitó también el apósito que se había colocado para disimular las dimensiones de su nariz. Su pensamiento continuaba analizando la estrategia que debía poner en marcha para conseguir su objetivo.

-A partir de ahora, debo mantenerle a raya. En este momento, está encendido. Hay que aumentarle el deseo, pero no satisfacerlo. ¡Abstinencia total! Seguro que eso funciona también con los borbones. ¡Firmeza! Cumplir mi misión está por encima de todo.

Con misterio, miró a todos lados, decidida a confesar su secreto.

-Os voy a confesar mi plan secreto. Tenéis que prometerme que no se lo vais a decir a nadie. Lo que quiero llevar a cabo es…

Volvió a comprobar que no había ningún intruso escuchando.

-Tengo un compromiso para dar la vuelta a la tortilla monárquica. Debemos cambiar esta monarquía machista. Cuando esté casada con el heredero, cuando sea reina consorte, lo cambiaré todo. Un cambio total. ¡Una revolución feminista de la corona! ¡Vivan las mujeres!

El rey, aunque dormido, se removió y recolocó las partes en su sitio.

 

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