Convocatoria de prueba del zapato. ( Cap. 14)

Las trompetas reales hicieron otra vez acto de presencia en el sueño de Juan Carlos I de España. Esta vez, no había tomado él la iniciativa, sino su heredero. El príncipe entró con el zapato de Letizienta en la mano. Deseaba localizar a su propietaria. Se enjuagó la voz haciendo gorgoritos. Se colocó para anunciar el nuevo edicto. Trató de imitar en todo lo posible a su padre. -A la propuesta que os hago/os pido vuestra atención./Quiero buscar a la joven/que ayer conmigo bailó./Las asistentes a baile/‘todas’ deberéis probar /para ver si os pertenece/el zapato de cristal./¡Sin máscaras estaréis!/Ninguna puede fallar/pues habrá graves castigos/para la que ose faltar. El príncipe quería mantener la solemnidad de su convocatoria. Pero cayó en la tentación de de besar el zapato brillante con altísimo tacón. El monarca se disgustó y cambió la secuencia de su sueño. Volvió a aparecer Letizienta. -¡Nos lo jugamos todo! Estaba en su casa. Se había enterado ya de la convocatoria para probar el zapato. Su plan se iba cumpliendo en todos los detalles que ella había establecido para lograr casarse con el príncipe heredero y cumplir su misión. -Tengo que seducir al príncipe completa y definitivamente. ¡Es la única oportunidad! Si no hay boda, no conseguiremos nuestro objetivo. Ahora sí que me tenéis que ayudar. La aspirante pasó a su habitación privada para ponerse la ropa más seductora. Se desnudó. Al rey del sueño se le fueron los ojos. Así fue hasta su perchero y cogió dos vestidos. -¿Cuál de estos dos vestidos es mejor para seducirle? ¿Qué color le gusta más? ¿El azul o el rojo? ¡Éste! El rojo es más excitante. Se puso el vestido rojo con picardía. El rey siguió el proceso con curiosidad libidinosa. Cuando terminó, no pudo evitar una ventosidad. En otra zona el hemisferio izquierdo de la cabeza del rey dormido se colocó la hijastra de la duquesa Cayetana. Ella también se había enterado de la convocatoria para probarse el zapato. -El zapato no es mío. Pero el rey habrá recapacitado y obligará a rectificar a su hijo. Dio un salto acrobático de Drug Queen y casi se cayó. -¡Esta noche seré yo la elegida para casarme con el príncipe heredero! Llegaré a ser reina. Llevaré el nombre de mi madrastra. Me llamaré Cayetana I.

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