La boda.(Cap.18)

En el sueño real, volvió a aparecer la televisión. En el hemisferio izquierdo de la cabeza real adquirió forma un presentador de informativos. Se parecía muchísimo a Alfredo Urdaci. Llevaba la nariz roja de payaso. Se proyectó la careta del Telediario, a la vez que se oía la sintonía musical de la canción popular ‘Vamos a contar mentiras’.

-Muy buenos días, señoras y señores. Perdón. – dijo el presentador – Queremos decir muy buenas noches, señores y señoras. Bienvenidos a este des – informativo de Televisión española. Comenzamos con la mentira más destacada del día: La boda del príncipe Felipe, heredero de la corona. Conectamos en directo con el palacio real. Pueden ver a los invitados a la boda. Sentirán envidia por no poder participar en esta fiesta, aunque la paguen. Los actuales reyes, felices y satisfechos padres del heredero, están recibiendo a sus invitados, que les felicitan por el acontecimiento nupcial.

Al contrario de lo que decía el presentador, los reyes vestidos de gala en lugar destacado, estaban muy nerviosos y poco satisfechos.

-Sofía, ¿Tú crees que esto va a salir bien? – se le oía al rey entre dientes.

-¡Juanito, domina tus nervios! – recomendaba la reina – Todo va a salir divinamente.

El presentador de la nariz roja de payaso recuperó su protagonismo.

-Señoras y señores, esta ceremonia refleja la grandeza de nuestra monarquía. Les dejo con el sonido y las imágenes oficiales del besamanos.

Se oyó la última parte de la macha nupcial, como signo de que ya había terminado la boda entre Letizienta y el príncipe.  El rey aprovechó para acercar su habitual escupidera y la copa de vino.

-¡Ya está hecho! – dijo el monarca tras echar el primer gargajo -Tu hijo se ha salido con la suya. Se ha casado con quien quería.

-Letizienta es quien se ha casado con quien quería. – puntualizó la reina.

-Yo mantengo mis dudas. ¿Nos traerán pronto un heredero varón?

-No hay motivo para tener dudas.

Por su parte, el heredero, que seguía enardecido, quiso comenzar a trabajar.

-Letizienta, debemos cumplir con nuestra obligación de tener hijos.

-Cuando tú quieras. ¡Yo lo estoy deseando!

Sin despedirse de nadie, los dos comenzaron a correr hacia el dormitorio. Comenzaron a desnudarse. Pero en ese momento, el sueño del rey fue a negro y perdió las imágenes.

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