El rey no negocia. (Cap.26)

 

         La reina doña Sofía estaba muy nerviosa. Había caído ya en la fea práctica de morderse las uñas. Tenía varios motivos de inquietud. Por una parte, andaba pendiente de que se produjera la nueva llamada del socio de Urdangarín que deseaba negociar con el monarca. También la inminencia del nacimiento del nuevo descendiente real incidía para complicar la situación.

-¡Reunión familiar urgente! – reclamó Juan Carlos I de España.

-Juanito, cálmate. Vas a tener una llamada telefónica importante. – intervino doña Sofía con la intención de serenar los ánimos.

-¡Deja ya de llamarme Juanito! – se enfadó el rey.

-Bueno. Juan. Juan Carlos, si lo prefieres. Debes calmarte porque vas a mantener una negociación importante.

-¡Ahora no quiero negociar nada! Estamos en una situación de total emergencia.

Justo en ese momento volvió a sonar el teléfono. Con muchos nervios, lo cogió la reina. Casi se le cae el auricular.

-Sí, un momento. Ahora se pone el rey.

Doña Sofía intentó pasar el teléfono a su marido. Éste se negó a cogerlo. Protestó. Pero al final, se vio obligado a hablar.

-¡Vamos a ver! ¿De qué quieres hablar conmigo? … ¿Negociar?  Un rey no negocia. … Además, yo de Urdangarín no sé nada. … Por supuesto que es el marido de mi hija y por lo tanto, teóricamente mi yerno. Pero yo no sé nada. … ¡No! Ni leo los periódicos ni veo la televisión. … ¡Insolente! Decir que me paso todo el día cazando elefantes es un insulto. ¡Insultar al rey es un delito!

Juan Carlos I de España había entrado en un estado de excitación alarmante. Estaba completamente rojo y encolerizado. Le temblaban las manos. Fue a colgar el teléfono. Pero se le cayó al suelo.

-¡Esto es una trampa!

-Juanito, por favor, cálmate. Te va a dar algo.

-¡Que no me llames Juanito!

La reina estaba asustada. Temía que a su marido le diera un ataque cardíaco. Le puso una silla para que se sentara. Pero la rechazó de un empujón.

-¿Cómo no has visto que se trataba de una trampa?

-Quería negociar contigo una solución para Iñaki.

-Lo que quería implicarme a mí en el asunto. Pero ya le he dicho que yo no sé nada. ¡Se terminó este asunto! Vamos a solucionar el problema importante. ¡Convoca una reunión familiar urgente! ¿Dónde está Felipe?

El monarca salió decidido a buscarlo.

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