El reto de cuatro equipos vascos

El pasado viernes Iñaki Williams no estuvo especialmente brillante ante el Villarreal. La verdad es que nadie despuntó en ese partido catalogado como clave para atacar la quinta plaza al amparo de los buenos resultados y mejores sensaciones que propiciaron los últimos encuentros, especialmente tras las victorias en Anoeta, El Sadar y contra el Espanyol en San Mamés.
El caso fue que Williams se convirtió en un factor esencial para explicar el arreón del Athletic en esta hora de la verdad, cuando la Liga afronta su tramo final y apenas va quedando margen para el error.
El chico está que se sale, y conforme arrecian los rumores sobre el presunto interés de grandes clubes ingleses también se acrecientan los elogios, y se desboca el magín de muchos periodistas, especialmente radiofónicos, y es lógico que procuren rociar sus épicas narraciones con una imaginería sugerente para arropar a los personajes futbolísticos. Pero llegados a este punto debo reconocer lo mal que digiero las comparaciones animalistas que se siguen haciendo sobre Williams a causa de su piel. La gacela de ébano, escucho y leo; o la pantera de San Mamés, se entiende que refiriéndose a una variedad de leopardo que tiene el pelaje precisamente negro. O sea, que estamos recreando arteramente una curiosa figura que a la que pueda sale corriendo presa del pánico (la gacela) o a impulsos de un hambre panteril. Y puestos en modo absurdo, ya me parece ver a Williams huyendo despavorido de las punzantes fauces de Iñaki.
Nuestro admirable jugador en todo caso y siempre será un león, no menos que Aduriz, Iturraspe o Balenziaga, a quienes probablemente nunca se nos ocurrirá comparar con otro felino, y menos con la pantera. Porque hay una seña de identidad que ampara a todos y cada uno de los jugadores del Athletic, sean negros, mulatos, amarillos, blancos, tatuados o a semitatuar.
Me imagino a los colegas de Granada fantaseando al respecto con los jugadores del equipo nazarí, en donde hay hasta ocho negros. Aunque creo que allá no están con ánimo de reconstruir el Arca de Noé, sino para lanzar sapos y culebras contra el equipo, que no levanta cabeza y tiene toda la pinta de viajar de la mano con Osasuna (milagro mediante) derechito a Segunda. Y no te cuento nada cómo está su afición, que a duras penas pudo rumiar ayer la impotencia de los suyos ante el Valencia, y con toda esa angustia al argentino Ezequiel Ponce, tras anotar el gol de la honrilla, no se le ocurre otra sinsorgada que poner un dedo en los labios mandando callar al respetable. Luego soltó esta prenda a modo de justificación: “es que tenía un enojo interno con un aficionista en particular”. El hombre, cedido por la Roma, se cubrió de gloria.
Claro que los medios de comunicación somos, tantas veces, implacables, y bastante cabrones, elevando a categoría lo que no deja de ser una mera anécdota: en Villarreal, donde palmó el Athletic, una semana antes supo ganar el bizarro Eibar. En los momentos previos al partido, disputado en horario matinal, se solazaba repantingado Antonio Luna cuando las cámaras del Día Después le pillaron en modo trance y compartiendo la siguiente reflexión: ¿Gira el Sol sobre la Tierra, o es la Tierra la que gira sobre el Sol? ¿Acaso no serán las dos las que giran…?
En descargo del muchacho y según una encuesta de percepción social sobre la ciencia, el 25% de la población del Estado español no solo desconoce que la Tierra gira alrededor del Sol, sino que piensa lo contrario.
En cambio todo el personal sí está al corriente de que el Eibar, con su clara victoria en Vigo al amparo de las veleidades del Toto Berizzo, que alineó a los suplentes pensando más en su próximo encuentro europeo, ha desplazado al Athletic de la sexta plaza y puede que hoy la Real Sociedad, que recibe al Sporting, mande a los leones a la octava posición, de lo cual se deducen dos cosas: que hay tres equipos vascos (cuatro, sin contamos al Alavés, finalista de Copa) peleando por las plazas de Europa League. Y que las cuentas de la lechera conviene hacerlas con los puntos en la mano. El Viernes de Pasión viene la UD Las Palmas, que anoche trituró al Betis. Ahí te queremos ver, admirado Williams…

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