El chantaje de Cristiano Ronaldo

Subido al pedestal como un dios Apolo. Oteando el horizonte desde el cénit de su carrera. Protagonista absoluto de la Duodécima. Con dos bocas más que alimentar tras el nacimiento de los mellizos por gestación subrogada y con un busto levantado en su honor en el aeropuerto de Madeira, que por supuesto ha sido rebautizado con su nombre. Estaba el hombre como levitando y en esas va una cuadrilla de chupatintas de la Fiscalía Provincial de Madrid y le acusan nada menos que de manguta.
A él, Cristiano Ronaldo, prócer del fútbol. Una máquina total de marcar goles, provocar insana envidia y hacer dinero como rosquillas. Con estos antecedentes y tanto recelo, el prenda tomó las precauciones precisas y contrató a un ejército de asesores para… pagar lo menos posible al fisco. (Como todo el mundo).
Y ahí está la madre del cordero: fueron tan diligentes sus consejeros que se pasaron de listos gestionando los cuantiosos derechos de imagen, según parece. O a lo peor la culpa la tienen los displicentes funcionarios de la Sección de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial de Madrid, que le han montado el cisco por puro afán de protagonismo, aunque ya circula la teoría de la conspiración, o sea, que son colchoneros o en su defecto, culés.
Como el proceso que se abre hasta conocer si la fiscalía mantiene la imputación y el juez la acepta tendrá un recorrido de unos seis meses, durante todo ese tiempo Cristiano Ronaldo sabe que el oprobio le perseguirá allá por donde pise, pues no es ninguna tontería los cuatro delitos que “de forma consciente” cometió supuestamente contra la Hacienda Pública entre los años 2011 y 2014, y que suponen un fraude tributario de 14,76 millones de euros.
Así que ya me estoy imaginando (y él también) los coros que adularán sus oídos por esos campos de dios, y cuando la empresa de turno se plantee la posibilidad de alquilar su cuerpo serrano para anunciar calzoncillos igual se lo piensa dos veces, no en vano con el mensaje también se puede transmitir la idea de suciedad, trampa o falta de ética.
En fin, que el hombre está tan conturbado por el asunto que ha montado en cólera, hasta el punto de propalar a través de gente próxima y muy fiel (los diarios A Bola y Expreso, no en vano el jugador es un ídolo absoluto en Portugal) que quiere dejar el Real Madrid.
Bajo este manto de obsceno chantaje emocional al madridismo se visualiza la rabieta de un colegial consentido, o la sensación de victimismo, ya que se siente perseguido por la justicia española, o su malestar por la tibia reacción del club merengue, que se limitó a emitir un comunicado de apoyo al jugador en un tono meramente protocolario. Nada que ver con la desbordante pasión que empleó el Barça cuando a Leo Messi le cayó encima la misma piedra. “Messi somos todos”, rezó el lema, sin aclarar si la referencia versaba sobre su inocencia, que todos los barcelonistas nadan en la abundancia como él o si debido a un tic nervioso también les daba por engañar al fisco.
Pero al margen de las cuestiones semánticas, la Fiscalía basa su denuncia en la “jurisprudencia más reciente”, la sentencia del Tribunal Supremo que condenó el pasado 24 de mayo a Lionel Messi a 21 meses de cárcel por defraudar a Hacienda 4,1 millones de euros, o sea, que aquí Ronaldo le gana por goleada.
La probabilidad de una condena, la ignominia que supondría el paseíllo público rumbo a los juzgados o la mácula que le dejará el proceso empujan a Cristiano a huir a otros mundos, o eso dicen que dijo. Pero como aún no ha musitado palabras de amor ni de desamor, un mar de especulaciones se cierne sobre el asunto, lo cual promete animar el cotarro hasta el paroxismo.
Lo que sí parece claro es el sentido de su defensa: señorías, no sabía nada. O como justificó Messi: “Todo eso lo llevaba mi papá”, y le empapelaron. Pero, Cristiano, ten fe: la infanta Cristina, que alegó la misma ignorancia respecto a Urdangarin, salió del proceso por peteneras.
Con todo, que no se queje Ronaldo. Seguirá ganando un dineral, va a igualar a Messi en balones de oro (cinco) y quien sabe si, además, porque ya está en camino, también le supere en la pena de prisión.

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