Colega de Ziganda y padre de la criatura

Dos torneos menores, el Europeo sub’21 de Polonia y la Copa Confederaciones de Rusia, y las fases de ascenso, que tuvieron ayer su colofón, mantienen el asunto futbolístico vivo y resulta que dentro de una semana el Athletic vuelve al tajo para preparar la campaña 2017/18 con un puñado de incertidumbres. Para empezar, la figura del entrenador, José Ángel Ziganda, un navarro que hizo suya, y con fervor, la causa rojiblanca y de quien esperamos una trayectoria venturosa. A la cita faltará el portero Kepa Arrizabalaga, que está realizando una destacada actuación en Polonia, mostrando esa adusta estampa que tanto nos recuerda a José Ángel Iribar. Pero como estamos en plena temporada de chismorreo, el guardameta vizcaino también ha entrado a formar parte del teatrillo de la especulación, provocando cierto resquemor respecto a su renovación por el Athletic, algo que se da por hecho.
Con la clasificación para semifinales del Europeo sub’21 en el bolsillo, el seleccionador Albert Celades decidió alinear ante Serbia a los menos habituales, y puso en la portería a Pau López, que juega en el Tottenham Hotspur inglés. Debo reconocer que pocas veces, o nunca, he escuchado un elogio tan encendido entre la grey futbolística, y más hacia un directo competidor. “Kepa es un grandísimo portero. Es muy humilde y trabajador, un ejemplo como futbolista y compañero”, dijo el guardameta catalán. De ser cierto la mitad del panegírico narrado por Pau, uno se queda la mar de tranquilo. Cuando vuelva de su aventura polaca, Arrizabalaga ampliará su contrato hasta 2022, ¡quién lo puede dudar!, acabando con las voces agoreras y abriendo un tiempo nuevo que se intuye esplendoroso.
En el mismo partido frente a Serbia también jugó de titular Mikel Merino, y lo hizo de central zurdo, y con solvencia, o sea, que el mozo navarro puede ejercer de multiusos cuando venga a Bilbao. ¿Vendrá?
Con un mercado reducido y unas perspectivas un tanto rácanas (Álex Berenguer y el futbolista del Dortmund), al Athletic encima le ha salido competencia en la Real Sociedad, el Valencia y hasta el Alavés.
Y ahí es donde veo la diligente mano de Ziganda, que tuvo de compañero a Miguel Ángel Merino Torres, el padre de la criatura, en los años gloriosos de Osasuna, frisando la década de los noventa, justo antes de que el Cuco fichara por el Athletic.
Merino, el padre, madrileño, curtido en el Leganés, tras colgar las botas se afincó en Iruñea y entró a formar parte del cuerpo técnico osasunista, codo a codo con Ziganda. Y es a lo que voy: ¿cómo va a desairar Mikel los sabios consejos de su padre, a la sazón amigo y colega del actual entrenador del Athletic?
A la espera de acontecimientos y lo que el Dortmund disponga, recuerdo con qué vigor ejercía Mikel Merino el liderazgo en el equipo rojillo que hace un año lograba el milagroso ascenso a Primera. Y cómo añoró su marcha a la Bundesliga, donde apenas ha tenido protagonismo.
En el otro torneo, la Copa Confederaciones, resalta como nadie Cristiano Ronaldo, a quien en los tres partidos que ha disputado hasta ahora le dieron el trofeo al mejor futbolista, galardón que recogía soltando cuatro sinsorgadas y sin decir nada de la magra cuestión: ¿vas a pagar los 14,7 millones que te exige Hacienda? ¿Sigue vigente tu amenaza de marcharte del Real Madrid?
A lo largo de la procelosa semana, al menos el crack portugués ha escuchado en boca de Florentino Pérez ese apoyo visceral que le reclamó: “Cristiano sufre persecución…”, dijo el presidente, deslizando un mensaje subliminal de hondo calado: cristiano y perseguido… (y mira que me cuesta imaginar a Cristóbal Montoro travestido de Nerón…).

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