Cumbres borrascosas

nuestros más insignes montañeros andan a la gresca pública a consecuencia de cómo pudo ser, y afortunadamente fue, el rescate de Juanito Oiarzabal bajando del Lhotse y han montado un espectáculo digno de Sálvame Deluxe pero a lo grande, con helicópteros de por medio, unas cincuenta personas movilizadas, seguros multimillonarios y un escenario espléndido, el majestuoso Himalaya, y no el cutre habitáculo desde donde berrea Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez despelleja a los famosillos que aceptan la humillación a cambio de cuatro euros.
Resulta que Juanito, en vez de dar gracias a Dios, la Virgen Blanca o los duendecillos del bosque porque sigue vivo después de protagonizar una de sus brutales exhibiciones de tetosterona, sufre un ataque de celos descomunal y vuelca todo su enojo en Edurne Pasaban con palabras cargadas de machismo puro y duro.
Hace tiempo que ambos personajes han desbordado los límites de la esencia deportiva para convertir sin rubor alguno sus respectivas hazañas en material de reality show, supongo que por razones lucrativas. Juanito ha formado parte, directamente, de la nómina que nutre la telebasura (Supervivientes, en Telecinco). Edurne buscó parecidos réditos en su desaforada carrera con la coreana Oh Eun-Sun por convertirse en la primera mujer del mundo en hollar los catorce ochomiles. De hecho el día de autos se encontraba junto al Everest como estrella de un programa televisivo y como tal fue filmada en primer plano socorriendo a Juanito con aires de sincera angustia por el amigo reventado, e incluso llevando la camilla para chupar el primer plano de la acción rescatadora. Sin duda Edurne aprovechó el desfallecimiento  del montañero alavés para convertir su fracaso en la ascensión al Everest (y el dinero invertido en la empresa) en un documento fílmico con un impacto mediático que en ningún caso habría tenido de haber logrado la ascensión a la cumbre de la Tierra, luego ella y su equipo supieron aprovechar hábilmente la coyuntura que brindó el incidente.
Conocidas las imágenes y su repercusión, Juanito tampoco dudó en montarse al carro explotando a su vez las circunstancias para organizar una rueda de prensa, poner a parir a Edurne, decir por ejemplo que se pasa el día tocándose las pelotas (¿seguro que nunca se ha fijado que es una estupenda mujer y que no tiene pelotas?) o compararla ladinamente con Belén Esteban, llamándola en tono despectivo “la princesa del pueblo”, consciente de que pisaba el resbaladizo terreno que nutre a la telebasura.
Todo eso y más hizo Juanito Oiarzabal de regreso a Gasteiz, en un hotel; frío y sereno. Como su áspera respuesta a Pasaban no fue consecuencia de calentón alguno, sino una premeditada bomba, se puede llegar a la conclusión de que el alpinista prepara así su regreso triunfal al reality televisivo, que tan jugoso dinero dispensa, porque ha seguido la misma táctica que emplean los especialistas en la telebasura.
¿O acaso se puede entender de otra forma su visceral reacción?
La estirpe montañera asiste perpleja a tamaña exhibición de estupidez humana por parte de las máximas leyendas del alpinismo, que han claudicado al peso de la fama.
Tampoco salimos del asombro  quienes consideramos el himalayismo una actividad carísima y elitista (viajes, permisos, sherpas, material, campos…), al alcance de gente tan ruda y fascinada que es capaz de vender su alma por un sueño puro, místico y preñado de romanticismo.

La exhuberancia y algunos misterios

Hace una semana José Mourinho salió de su mutismo esotérico para hablar a través de un vídeo grabado, que fue emitido por Real Madrid TV, de “ética, fair-play y respeto por el adversario”, “principios que esta temporada algunos profesionales del fútbol (los de Barça) y algunas instituciones (la UEFA) han olvidado y que debe ser la base de un deporte como el nuestro”.
Escuchado el mensaje y repuesto del pasmo provocado por tan enorme ejercicio de cinismo me acordé de Bin Laden y sus fatwas a través de Al Jazeera, Kaláshnikov en mano, y luego me imaginé a Florentino Pérez bailando en plan Salomé la danza de los siete velos  mientras entregaba al técnico portugués la cabeza de Jorge Valdano en bandeja de plata.
La siguiente aparición fantasmal de Jose Mourinho se produjo a través de sir Alex Ferguson, quien pidió consejo a su antiguo rival sobre cómo desactivar al Barça en la final de Wembley. Visto y comprobado el resultado del encuentro, y sobre todo el cómo se produjo, cabe suponer que Mou le tomó el pelo a su venerable colega, o bien al contrario, conociendo la perversidad del portugués sir Alex hizo lo contrario a lo sugerido, aunque encomendarse al diablo tampoco desentona tratándose de los reds devils, el gran desafío del fútbol europeo y el insondable pánico que provoca el Barça.
En las semifinales, Mourinho pidió a sus muchachos que utilizaran la violencia al límite de lo permisible y más allá para cortar por lo sano el sinfónico juego azulgrana. En la final, todavía está por descubrir qué pudo decirles Ferguson para acojonar de aquella manera a sus muchachos, que corrieron como pollos sin cabeza, y sin embargo apenas dieron una patada ni por equivocación.
Los medios de comunicación de todo el mundo se deshacen en elogios hasta el empalago hacia el juego del Barça, y para zanjar la desmesura que ha desencadenado el acontecimiento futbolístico lo mejor es recurrir a un argentino ilustrado, que cuentan tan lindo las cosas. Descartado Jorge Valdano, que está sin cabeza, recurro a su cuate Ángel Cappa, de la misma escuela dialéctica y conceptual, que ayer escribió al respecto: “El Barcelona es el fútbol; es la expresión más perfecta y acabada de la esencia de este juego”.
¡Y punto! (salvo para imaginar a Mourinho comiéndose los higadillos de purita envidia, metido en la  espectral cueva donde graba esos siniestros vídeos junto a Florentino, que sigue moviendo el vientre con la danza de los siete velos…).
Soslayado el último acto futbolístico de la temporada y su enorme repercusión mediática, el balón queda conveniente aparcado hasta nueva orden, pero no así sus circunstancias, y las circunstancias son, por ejemplo, el proceso electoral a la presidencia del Athletic que comienza a exprimir su jugo, conocido que Fernando García Macua al fin se decidió a dar la fecha: 7 de julio, cuatro días antes de que la plantilla regrese a los entrenamientos para planificar la próxima temporada, pero antes de la vendimia.
Como la obcecación de Macua en ocultar al conocimiento público la fecha de los comicios no se debía a razón alguna de calendario, habrá que imaginar que es fruto de un misterio insondable, o algo mucho más prosaico y egoísta: la pitada de San Mamés a Caparrós tras el empate ante el Málaga, que probablemente ha alterado sus planes de futuro, y su empeño en concurrir al proceso con la inauguración de algún pantano, o en su defecto la ampliación del contrato a Fernando Llorente, que le ha dado públicas calabazas, una baza electoral que habría cerrado el círculo a su encomiable gestión.
También ha sorprendido la clara determinación de Joaquín Caparrós a seguir por más tiempo en el Athletic, más que nada porque no ha encontrado algo mejor por ahí, uniendo su destino a Macua, para quien ha pedido públicamente el voto y de quien a la hora de la verdad, del compromiso claro y consecuente, no tiene la recíproca ¿o sí?
Por no saber, aun no se sabe si Macua se presenta a la reelección, lo cual tiene bemoles. En cambio sí lo ha hecho su contrincante, Josu Urrutia, lanzando sugerentes mensajes sin decir casi nada: una presentación austera, sentido colectivo de la gestión en vez de presidencialista y 25 años en el Athletic, o sea, que sabe de sobra de qué va el tema.

La madre del cordero

Lorenzo Sanz decidió no renovar a Jupp Heynckes como entrenador del Real Madrid después de sacar del NODO al club blanco ganando la séptima Copa de Europa, en 1998, que terminó con 32 larguísimos años de frustraciones madridistas. Florentino Pérez, su sucesor en la poltrona merengue, asesorado por Jorge Valdano, hizo lo mismo con Vicente del Bosque al día siguiente de lograr la Liga 2002-03, su segunda en dos años, amén de dos Copas de Europa (2000 y 2002), por considerar al técnico salmantino, ahora elevado a la egregia condición de marqués por el asunto de Sudáfrica, un anticuado, futbolísticamente hablando.
¿Será capaz Fernando García Macua de emular a tan reputados colegas y prescindir de Joaquín Caparrós después de haber cumplido sobradamente con los objetivos marcados, transformando aquel  Athletic pusilánime en un equipo bizarro y resultón?
¡¡Tachán…!!
“Seguir no depende de mí”, clamó Caparrós terminado con bien el partido de Santander y amarrada la sexta plaza, como diciendo: ahí está mi obra, ¿cuantos ceros tiene el cheque por la renovación?, pues de eso se trata; o mascullando: Macua, será desaborido, todavía duda de mi valor; o enfatizando: Macua, valiente, no duda pero a lo peor pierde las elecciones y entonces…
O sea, que Caparrós parece que está en un sinvivir, a expensas de lo que depare el destino inmediato.
¿Y Macua? ¿también está en un sinvivir, visto y comprobado que el pueblo soberano despidió con una sonora pitada al técnico sevillano a la conclusión del último partido en San Mamés?
Le encanta al presidente del Athletic especular con la cosa electoral, y también hacerse de rogar, mientras va poniéndose medallas para acudir a la reelección, que todavía no ha anunciado oficialmente, jactándose del mérito contraído; obsesionado con mitigar a base de datos, estadística, medias verdades y sospechosos silencios su falta de carisma.
Por eso mismo me lo imagino hecho un basilisco tras el desplante que le dio el otro día Fernando Llorente, que no quiso ampliar su contrato, pasando olímpicamente del fin estricto que entraña semejante operación: acumular méritos para su reelección, supuestamente, pues este hombre sigue diciendo que no dice nada, y en esas estamos cuando se agotan todos los plazos para el proceso electoral.
Con esa cosa tan suya de hablar con medias palabras, y al límite del tiempo, parece ser que pasado mañana, a lo mejor, tal vez aunque sin embargo, Macua anunciará de forma solemne (¿presentará antes al ya ex zaragocista Ander Herrera para ponerse otra medalla?) que acude a la reelección, y según las cebras, que sirven para complementar sus mensajes crípticos, lo hará codo a codo con Caparrós, por resultados, coherencia y fidelidad con lo dicho, callado y sugerido. ¿O no?
Si todo es como aparenta ser, Caparrós probablemente se convertirá en la piedra angular de la campaña, como suele ocurrir en casi todos los comicios a la presidencia de Ibaigane, donde la figura del entrenador cobra una importancia casi definitiva, junto al feeling que desprende el candidato entre el socio soberano.
Por eso Macua, muy consciente de su buena gestión y capacidad, pero también de sus limitaciones, no las tiene todas consigo en la confrontación que se barrunta frente a Josu Urrutia, el otro candidato potencial, y su compañía (Amorrortu, Larrazabal, Joseba Etxeberria…), y no para en acumular supuestos méritos.
Entonces saldremos de dudas de si el personal prefiere el “¡clasificación!, amigo!” de Caparrós, o alternativas futbolísticas que sugieran formas de ganar deleitando, alimento que lógicamente ofrecerá Josu Urrutia bajo la figura de ¿Laudrup?
Terminada la competición, comienza otra que se vislumbra apasionante, aunque ya se sabe que en el Athletic las bazas electorales son habas contadas. Saber como se maneja Urrutia, si finalmente salta al ruedo, en el debate de las ideas;  y hasta qué punto la buena gestión realizada por Macua le sirve a éste para refrendar una victoria que parecía incuestionable, hasta que el personal comenzó a hartarse de Caparrós y su “¡Clasificación, amigo!”, porque con el lema se aburrían hasta las ovejas.
Se fue la Liga con el Athletic de regreso a Europa; con el Barça y el Real Madrid definitivamente salidos del mapa y Miguel Ángel Lotina sufriente, buscando cargarse de razones para justificar el descenso del otrora poderoso Deportivo. Lotina sigue achacando “mucha culpa” a los dos puntos perdidos en Gijón en la trigésimo quinta jornada a causa del error arbitral. Disputados 38 partidos, el reduccionismo de Lotina resulta hasta patético. En San Mamés, por ejemplo, el Depor ganó (1-2) marcando dos goles tirando como quien dice una sola vez a puerta. Sus jugadores pasaron el tiempo colgados del larguero. Aranzubia estuvo enorme y la mala suerte se cebó con saña con el Athletic.

¡Clasificación, amigo!

SI esperaba Fernando García Macua a la clasificación matemática del Athletic para Europa con el fin de anunciar con solemnidad, en plan César Imperator entrando por el Arco del Triunfo, el archisabido asunto de que se presenta a la reelección, ha elegido el peor de los momentos.

Paradojas del bendito fútbol, que a veces no hay quien lo entienda, porque además de exigir eficacia (“¿juego?, ¡clasificación, amigo!”, contestó Caparrós a un periodista que le cuestionó sobre la escasa calidad del Osasuna-Athletic: 1-2) el puñetero hincha quiere emocionarse. Vibrar. Sentir que su equipo se despide con donaire hasta la próxima campaña, o al menos lo intenta con denuedo. Y sin embargo la parroquia rojiblanca dejó San Mamés cabreada, según se desprende de la sintomática bronca que le arreó al técnico sevillano a modo de despedida, no se sabe si del curso o para siempre, asunto éste que aclarará Macua hoy o mañana, como la fecha de las elecciones ¿o lo piensa dejar para la vendimia?

Porque, alma de cántaro, ¿a quien se le ocurre cambiar a Gabilondo por Fernando Llorente a falta de siete minutos para la conclusión del partido? ¿Quién podía entonces rematar susbuenos centros sobre área rival?, ¿acaso Muniain? Probablemente en la mente de Caparrós la maniobra tenía un fundamento estratégicamente profundo, pero para el común de los futboleros aquello no tenía ni pies ni cabeza, pues si bien el apolíneo delantero no estaba para alardes al menos era el único que parecía capaz de de cazar un gol al vuelo; y en el cambio de Iturraspe por Orbaiz en el minuto 91, ¿acaso pretendía perder tiempo? ¡Clasificación, amigo!, alegó Caparrós, y voilà, objetivo cumplido con el empate ante el Málaga, que con diez jugadores parecía disponer de catorce de lo sobrao que aparentaba.

Así que el Athletic ha entrado en Europa como un caballo reventado, los mismos síntomas con los que terminó la campaña anterior, y eso sin jugar dos partidos cada semana, como tendrá que hacerlo en su próxima aventura europea. Malos antecedentes y peores presagios.

¿Presentará Macua su candidatura a la reelección un día de estos, o dejará pasar otro tiempo prudencial hasta que se disipen los ecos de la bronca? ¿Lo hará, juntitos de la mano con Caparrós, teniendo en cuenta que el ¡clasificación amigo! es un hecho evidente y constatado, pese al incorformismo de gran parte de la peña rojiblanca, que suspira porque el Athletic juegue más al fútbol, pues de eso se trata también el invento?

¿Qué será, será…? ¿Y cuándo será?

A la espera de acontecimientos, la Liga se acerca a su final cuajada de hechos sorprendentes, y como tal se puede contemplar el armisticio que el Barça ofrece a sus contrincantes una vez que se metió el título de Liga en el bolsillo, pues si el pasado miércoles no quiso ir más allá del empate contra el Levante, lo cual le vino de perlas a los valencianos, ayer también perdonó la vida al Deportivo, lo que significa la salvación virtual del equipo gallego, y en consecuencia la condena de otro, cuyo nombre se dilucidará en la última jornada. El fraude blaugrana es clamoroso, pero también forma parte de los códigos futbolísticos, de tal forma que si al inicio del campeonato jugar el último partido contra el Barça significaba la derrota segura, ahora en cambio invita a la esperanza.

Lo cierto es que, llegados a este punto, prevalece la motivación de la empresa y la necesidad de puntos, y con esta pinta hay un partido que se intuye dramático: el Real Sociedad-Getafe, el único encuentro de la jornada final en el que ambos contendientes se juegan la vida; la posibilidad de bajar a segunda, lo que en el caso del equipo txuri-urdin parecía una quimera hace dos días.

Enfrentarse al Real Madrid, que tampoco se juega nada, en cambio, representa la segura aniquillación. El Madrid se ha salido de la norma por culpa de Cristiano Ronaldo, a quien había que darle el capricho de colmar su insaciable ego facilitándole la posibilidad de conseguir el Pichichi, con el récord incluido, y la Bota de Oro europea.

Ronaldo logró ayer ante el Villarreal dos goles, lo cual le sirvió para igualar e incluso superar la marca de 38 tantos en una Liga que compartían Hugo Sánchez y Zarra, si bien el primero, como el delantero portugués, lo consiguió en 38 partidos mientras el legendario futbolista rojiblanco lo hizo en 30.

Imanol Ibarrondo, En un delicioso artículo escrito en DEIA, contó sus esfuerzos hasta lograr que Marca, el diario que otorga el Pichichi, le quitara al mexicano un gol, anotado por él en propia meta cuando militaba en el Rayo, para impedir que Hugo pudiera superar al mito Zarra. Marca, en cambio, no hace puñetero caso a Santiago Segurola, hincha del Athletic hasta la médula, en su empeño por rectificar el error en este periódico al conceder a Ronaldo un gol de Pepe a la Real Sociedad, cosa que sí ha hecho Don Balón, que puntúa para la Bota de Oro. Marca también está al servició de Cristiano.