El sentido crítico y los guiñoles de Canal +

Los polémicos guiñoles de Canal plus Francia anunciaron la alineación que puso Laurent Blanc frente a la selección española con calificativos que dejan en mera anécdota las ácidas parodias que hicieron sobre Contador, Nadal o Iker Casillas, a quienes representan firmando autógrafos con una enorme jeringuilla. Bobos, estúpidos o gilipollas fueron algunos de los sobrenombres con los que las díscolas criaturillas de látex describían sin piedad ni recato alguno a los futbolistas galos y por un motivo aparentemente nimio como fue la inesperada derrota ante Suecia, que no se jugaba nada, pero trajo consigo la clasificación como segunda del grupo D y el cruce con España en los cuartos de final.
Me da que ahora los revoltosos guiñoles galos tienen suficiente material para consumo interno, sobre todo porque Rafa Nadal, a quien representaron subido al Empire State Building en plan King Kong, ya pasó por la ventanilla satírica, pero tan campante con su séptimo título de Roland Garros bajo el brazo, y Contador no estará el próximo sábado en la línea de salida del Tour.
Lo cierto es que si los prolegómenos del España-Francia fueron movidos, sobre todo tras el amago de deserción de Ben Arfa por una fuerte discusión con Laurent Blanc que casi abre un cisma en el seno de la plantilla, el epílogo ha recordado las trifulcas con Raymond Domenech en el Mundial 2010 y tuvo como protagonista principal al irascible medio del Manchester City Samir Nasri, quien tras el partido, en el que no fue titular, llamó hijos de puta a los periodistas y les retó a verse las caras a la vuelta de la esquina.
Arde París a causa de sus gallos afónicos y los guiñoles se lo están pasando pipa metiendo escarnio extremo para gozo y disfrute del televidente francés, donde el programa en cuestión es lo que es, y se ve por lo que se ve; un formato de divertimento de trazo grueso, más o menos chabacano, sin pretensión de mancillar el honor patrio a nación alguna, pues  así fue interpretado mayormente en España cuando se caricaturizaron sus éxitos deportivos atribuyéndolos a la ingesta de pócimas mágicas.
Hace años que estas polichinelas de mala baba dejaron de enredar por estos lares, pero mucho me temo que con el el marqués de Del Bosque lo hubieran tenido crudo, pues hasta el debate del nueve se ha quedado mudo a causa de la contumacia del hombre en poner a Cesc Fàbregas disfrazado de delantero centro, copiando uno de los modelos que tan bien le salieron a Pep Guardiola en el Barça, la referencia suprema del fútbol arte.
El buen temple
Tiempos aquellos los de Javier Clemente, que de cualquier cerilla perdida surgía un incendio. Con el marqués, en cambio, es que no pasa nada. Se le critica, y hace como que no se entera. Es un bienqueda irritante para quien mete puya con ganas de ver sangre y el hombre le sale con esa media sonrisa asomando por entre el bigote jactándose de lo bien que le marchan las cosas, porque ahora resulta que si frente a Francia no se construyó un fútbol exquisito fue porque optó por una concepción cartesiana del partido, pues el fin clasificatorio justifica los medios, y aún y todo hubo momentos para el preciosismo en las jugadas que desencadenaron los goles de Xabi Alonso.
Ahora aguarda en semifinales Portugal y Cristiano Ronaldo, que está el hombre henchido de sí mismo, o sea, con el ego subido y acariciando mentalmente el Balón de Oro mientras susurra mi tesoro…
Así que se recomienda a los torerillos, picoletos e hincha español sin disfraz de mastuerzo que acuda el próximo miércoles al Donbass Arena de Donestk que grite con fe y profusión ¡Messi!, pues ya se sabe que el muchacho lusitano se azora cuando escucha el nombre de su archirrival y entonces le pierden los nervios.
Pero mucho me temo que no serán suficientes voces, si nos atenemos a los antecedentes inmediatos: Ante Francia, de los 50.000 espectadores tan solo 1.500 eran seguidores de la selección española. ¿La crisis?
Hasta la clasificación de Italia para la otra semifinal, ante Alemania, ha servido para cargar de razones a Del Bosque y compañía tras las críticas recibidas en el encuentro inicial frente a los azzurri, pues ayer mostraron espíritu competitivo para eliminar a Inglaterra, a un eficaz Buffon y la grandeza de Pirlo anotando su gol de penalti a lo Panenka, dibujando una preciosa estampa (clase, frialdad, determinación) que quedará grabada a fuego en esta Eurocopa.
De los nuestros, poco o nada se sabe, salvo que Llorente sigue luciendo requetebién en los anuncios y que a Javi Martínez le adoran en Munich y Barcelona, aunque apenas asomó en el torneo. Son 40 millones+IVA+ la voluntad. ¿Pican?