El deporte vizcaino se sale de madre

Seguidoras de Urdaibai dan colorido a la Bandera de La Concha

APROVECHANDO el denominado virus FIFA, parón futbolístico obligado para dar amparo y cobertura legal al absurdo Liechtenstein-España, por ejemplo, no distingo muy bien si el Hércules-Athletic fue un partido de Liga o un bolo de verano, pues se jugó en plena canícula estival y en perfecto limbo vacacional, hermosa visión de la vida que ya comienzo poderosamente a añorar.

La ventana que ha dejado abierta la ausencia del fútbol fetén ha servido sin embargo para que puedan entrar en el circo mediático con un ímpetu arrollador deportes ensombrecidos por el fenómeno balompédico, y con label inequívocamente vizcaino. Enfatizo esta circunstancia por tres razones palmarias: primero, porque es una feliz realidad. Segundo, porque hasta hace muy poco tiempo el deporte aquí era un auténtico solar, arrasado por la omnipresencia del Athletic. Y tercero porque esa misma circunstancia me permitía, en mi condición de navarro, la oportunidad de solazarme vilmente vacilando con el personal autóctono:

Qué, txo, ¿en Bizkaia también jugáis a eso de las traineras?, porque no veo que… O también: frontones hay, pero, por curiosidad, ¿alguien sabe por qué no gana un vizcaino el manomanista desde hace más de treinta años?, amén de recordarles que una cosa es el equipo de Navarra, o sea, Osasuna, y otra el de los navarros, es decir, el Athletic, por razones tan obvias como evidentes.

Pero toda mi coña marinera se ha ido de súbito al garete en una jornada realmente memorable. El barakaldés David López gana la novena etapa de la Vuelta, una competición liderada por Igor Antón, de Galdakao. El bilbaino Efrén Vázquez ha subido al podio de Misano tras terminar tercero en la categoría de 125 cc. del mundial de motociclismo, Virginia Berasategi se impone en el triatlón de Colonia, y la repera: Kaiku y Urdaibai bogarán el próximo domingo en pos de la Bandera de La Concha en una jornada que se prevé emocionantísima dado el escaso margen de tiempo que separó ayer a la Bizkaitarra de la Bou Bizkaia.

Hay que recordar que el año pasado Kaiku conquistó su cuarta Concha poniendo fin a 27 años de naufragios consecutivos del remo vizcaino en la regata que define la temporada y deja huella imperecedera, y que Urdaibai, al fin, acaricia como nunca antes la eventualidad de esa victoria tan necesaria para ilustrar deportivamente su vigor marinero.

Bermeanos y sestaoarras, vizcainos en general, salpicarán el próximo domingo la hermosa Donostia de un colorido y algarabía espectaculares, y a buen seguro que hasta el mismísimo Odón Elorza se alegra de la buena nueva. Paradójicamente, y que sirva de precedente, el alcalde donostiarra está encantado de la vida con la perspectiva triunfal del remo vizcaino, más que nada porque sabe que la simpática invasión de sus seguidores dejará un generoso reguero de euros en la ciudad.

Yo creo que a Odón hasta se le ha cambiado ese rictus que le surca el rostro cada vez que Bilbao recibe la bendición del dinero público, porque ahora resulta que el insoportable agravio causado por el nuevo San Mamés se ha convertido en bendición y coartada estupenda para remodelar Anoeta, cuyo proyecto ya está perfectamente diseñado, sobre todo si dentro de dos meses la FIFA asigna a España y Portugal la organización del Mundial de 2018. Lo primero que harán será quitar la pista de atletismo, obsesión de los poderes públicos para justificar su apoyo financiero para un estadio de fútbol; error que el Gobierno vasco quiere volver a repetir con la futura Catedral. Alejan el aliento del público, quita sabor al partido y, en definitiva, perjudica a la Real, pretextan.

Revivo como si fuera hoy aquel 5-0 que le endosó la Real al Athletic aquel 28 de mayo, con Odón Elorza levitando de felicidad mientras Arrate, a su lado, bufaba de indignación, y donde, entonces, casualmente, la dichosa pista ni molestaba, ni sirvió de excusa, ni nada de nada.