Linchemos a Mato

Carguen, apunten, fuego. Qué mejor plan para una tarde idiota de verano que pellizcarse la indignación amodorrada, sentirse armado de razones, y emprenderla a zurriagazos dialécticos con el saco de las hostias que se ponga a mano. Ana Mato, por ejemplo. Tan ñoña, tan pija, tan remilgada, tan pan sin sal, tan mosquita muerta, tan facha de manual y caricatura, que no hay colleja que no le siente bien ni provoque el júbilo inmediato de la concurrencia. Con ella no importa lo zafio, lo atrabiliario o, si se tercia, lo machirulo de las cargas de profundidad. Los guardianes de la ortodoxia progre miran para otro lado, si es que no están en primera fila descojonándose porque el gañán de turno ha encontrado en el color de su pelo la prueba irrefutable de su cortedad mental. ¡Marchando una docena de retuits para la agudeza!

Como hay hemeroteca y gente con memoria, no puedo presumir de no haber participado en alguno de esos linchamientos virtuales a razón de 140 caracteres por esputo. Sin embargo, esta vez envainé la garrota y asistí desde la grada, con creciente incomodidad y sofoco, a la somanta ritual que se le propinaba a la ministra por haber excluido de los programas de reproducción asistida a mujeres solas o a aquellas cuya pareja no tuviera la pirula reglamentaria. Aún siendo presunto, pues nadie ha visto el texto que lo certifique, parecía un buen motivo para el despelleje, que se vio mejorado cuando la incauta Mato tuvo la ocurrencia de decir que la falta de varón no era un problema médico. Ahí sí que ardió Troya. Las redes todas fueron una petición de cese unánime acompañada de insultos irreproducibles.

La cuestión es que, al margen del enunciado roucovareliano, no parece que la frase vaya más allá de la perogrullada. Sigo esperando argumentación que demuestre lo contrario. Y también que al sacar a la palestra estas cuestiones seamos capaces de prescindir de la demagogia de saldo.

4 comentarios sobre “Linchemos a Mato”

  1. Gran articulo como siempre, cuando lo fácil es atizar a la Ministra ( como ya han hecho otros en DEIA) tu tratas de reflexionar libremente sobre el tema, ya esta bien que la dictadura pseudoprogre nos impida pensar por nosotros mismos. Si tienes ocasión te recomiendo un articulo sobre el tema en el Blog Euzkadi es la Patria de los vascos

  2. Que lo pases bien en vacaciones…eso lo primero. Estoy de acuerdo hasta cierto punto, entiendo bien la dinámica del grupo contra el individuo, no deja de ser mobbing o acoso, pero ten en cuenta que esta “pobrecita” tiene el poder y la facultad de joder la vida a algunas personas. Ni me va ni me viene el tema de la fecundación in vitro porque no me toca personalmente pero algunas que estuvieran pensando en ello , ahora no van a poder hacerlo por la SS. Ya se sabe que si tienes pasta, aunque seas del PP, puedes abortar en Londres o ir a una clínica privada a que te inseminen. Las demás al carnicero o a pedirle un favorcito a un amigo. No me da tanta pena aunque me dé asco la plebe contra una persona.

  3. ¡Hombre, Javier! Su argumento puede colar si tratamos sobre mujeres que no padecen problemas de fertilidad, pero si mujer es homosexual o carece de pareja y al mismo tiempo padece esos problemas, ¿qué razón habría para excluirla del tratamiento correspondiente?

  4. Yo creo que todos miramos estos temas según lo que nos toque y según cual sea nuestro caso o necesidad. Lo ideal sería que todo entrase dentro de la cobertura pública de salud para quienes no tienen (que podemos ser cualquiera en un momento dado según la coyuntura y la gravedad de la necesidad) recursos suficientes para acometer un tratamiento o intervención costosa. Pero como parece que no hay para todo (y ese es otro debate; ¿por qué no hay para todo? ¿Cómo solucionar eso? ¿por qué sí hay para otras cosas?) pues hay que establecer prioridades.
    ¿Es esto una prioridad, una necesidad básica? pues estoy totalmente seguro de que a quienes están en ese caso se lo parece. Y se lo parece honestamente.
    A mí, por ejemplo, me parecería importante que la seguridad social cubriese las operaciones para corregir la miopía, por ejemplo. Pero me visión del asunto no es parcial (incluso algo borrosa diría yo).
    Y, por ejemplo, me parece que la seguridad social debería cubrir temas de odontología; la de gente (mayor y no tan mayor) que anda con unas dentaduras destrozadas, que les condiciona su día a día, su alimentación, les generan problemas de todo tipo (estos temas además, se dice, pueden dar lugar a otros problemas de salud) y no pueden permitirse arreglárselo.
    ¿Qué es más importante?

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