La vida mata

A la Organización Mundial de la Salud, OMS por nombre de guerra, no le gusta el alarmismo, qué va. Por eso Osakidetza, Osasunbidea y otros sistemas públicos se comieron con patatas las chopecientas mil mascarillas y las ni se sabe cuántas vacunas que hubo que comprar a toda prisa cuando al chiringo de marras le dio por pregonar urbi et orbi que la gripe aviar diezmaría la población del planeta. Luego la catástrofe no llegó ni a una millonésima parte de lo anunciado. Y esa no fue la primera ocasión ni la última que el siniestro sindicato sanitario nos acojonaba con un apocalipsis que se quedaba en leyenda urbana. En todas y cada una de ellas, qué raro, el juicio final se aplazó tras la adquisición a escala global de este o aquel milagroso material dispensado por la industria farmacéutica.

¿Y esta vez? Pues confieso que se me escapa qué pretenden que nos agenciemos y de qué proveedor los ayatolás de la cosa que acaban de lanzar su fatua contra la carne en general y la chacinería en particular. Como sabrán, porque desde ayer no se habla de otra cosa en ascensores, barras de bar y telediarios, ya no es solo que las viandas señaladas nos suban el colesterol y nos dejen las arterias como los accesos a Bilbao en hora punta. Ahora, de propina, provocan cáncer en una escala que poco tiene que envidiar al tabaco, el amianto o el arsénico. Se pregunta uno, primero si esto lo han descubierto anteayer, que ya me extraña, y segundo, si el mejor modo de anunciarlo es soltarlo así, a las bravas. Por lo demás, quizá el hallazgo no sea para tanto. Recuerdo haberlo leído en la pintada de un baño: la vida mata.

5 comentarios sobre “La vida mata”

  1. Las cosas son así, un estudio por IARC, de cohorte en 20 años.Nos puede gustar más o menos, podemos como he oído, pensar que :”solo se aumenta un poquito el riesgo…..”¿ un poquito ? Un poquito o un muchito el riesgo, es riesgo, eso sí cada uno se conforma como puede. Otra cosa es comparar causalidad y riesgo, estos estudios son de riesgo atribuible a un factor.El impacto de estos estudios al final es para poblaciones, el impacto individual es para evaluarlo de otra manera, en todo caso ,y aunque me saquen cantares, en el fondo es de alegrarse, que se empiece a reflexionar más seriamente sobre la mala alimentación que nos gastamos.
    Nos moriremos, eso es impepinable, de lo que se trata es de vivir el máximo, si podemos claro y nos dejan.
    Más o menos.

  2. Bueno, el cáncer colorrectal es uno de los cánceres más comunes (concretamente, según aecc, es el tercero en varones y el segundo en mujeres). Así que un aumento del 18% en el riesgo tampoco es para descartarlo con alegría. Eso sí, tiene un pero: por debajo de los 50 gr de consumo diario no parece haber mayor incidencia.

    De todas formas, vamos a asumir una cosa. Los sesgos. O, si se prefiere: cuando la vaca la roba un colega, aunque ya lo haga una docena de veces, es un buen tío. Si la vaca la roba
    un “extraño”, es lo peor que ocurre, a pesar de que quizá ni la haya robado. En este caso, solo nos acordamos de los errores y de “qué follón para nada”, cuando ese “follón para nada” salva millones de vidas al año.

    La OMS lanza docenas de alertas de distintos niveles todos los años. Y NUNCA, repito, NUNCA habla del fin del mundo. Los medios se encargan de amplificar los riesgos, señalados fríamente, hasta que se convierten en eso. Como decía, docenas de alertas de varios niveles a aplastante mayoría de ellos, con toda la razón del mundo. El SARS se paró precisamente porque se tomaron medidas. El ébola lo tenemos controlado porque se tomó por fin en serio. Lo de la gripe, en serio, no es ninguna broma y tuvimos una suerte de mil pares de narices en que resultó ser menos virulento según pasara el tiempo. No es para tomárselo a guasa ni hablar de conspiraciones farmaceúticas, que después la pagan personas reales, personas que enferman y mueren.

    De todas formas, lo más gracioso es ver los mismos tuiteros que la liaron parda con el glifosato decir que no es para tanto. El glifosato está clasificado en un nivel de carcinogenicidad menor, siendo las pruebas tenues como mucho (en otras palabras, metida con calzador) a diferencia de este otro. Y, para más inri, esta molécula no nos la comemos (ni se encuentra en ninguna cosa que consumamos, se degrada a toda pastilla) mientras que la carne procesada sí.

  3. Estimado Javier.

    Sé que no deja de ser algo tangencial al asunto sobre el que escribes con tino, pero con riesgo a equivocarme, esa pintada que en su momento viste en aquel baño, probablemetne haría referencia al título de un magnífico disco los Enemigos del año 1990.

    Habría que preguntarles a Josele Santiago, Fino y compañía por si asumen la autoría de tal frase….aunque habiendo seguido un poco la trayectoria vital y musical de Los Enemigos…..no me extrañaría nada que alguno de los dos anteriormente mencionados, fueran los padres de la “criatura”.

    Sin más. Es una tontería y siento haberme salido del hilo de tu comentario.

  4. ¡Anda! Pues seguramente la pintada que yo vi se basaba en el disco. Mira que me gustan varias de Los enemigos (La sintonía de mi primer prgrama era “La cuenta atrás”), pero no relacionaba la frase con ellos. Gracias.

  5. Aupa! Gran disco el de Los Enemigos, sí. Y a la zaga en mala baba y risas el libro homónimo de Ramón de España, por cierto. También muy recomendable. ¿Antes el huevo o la gallina?

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