Tontos del Cupo

Los tontos del Cupo son una moda de ida y vuelta en bucle como los pantalones de pata de elefante. Aunque siempre permanecen ahí, en estado de latencia, de cuando en cuando reaparecen todos a una y con estrépito para bramar sus cánticos tiñosos. Qué mejor oportunidad para la vuelta a las andadas que los titulares gordos sobre el último acuerdo alcanzado por los gobiernos español y vasco (o por el PP y el PNV, que no sé si monta tanto). ¿Cómo es eso que de la noche a la mañana, estando las arcas españolas con telarañas, les largan a los insaciables vascones 1.400 millones del ala? Un atraco, un agravio intolerable, una vergonzosa cesión a los chantajistas periféricos, y así, hasta llenar cien barriles de bilis.

Y no crean que los bufidos salen solo de las gargantas de costumbre. La cosa no se limita a los inquebrantables de la rojigualdez. Hasta los requeteprogres presuntamente comprensivos con la vaina de la plurinacionalidad andan echando espumarajos. “¡España se rompe por el ministerio de Hacienda, señor Montoro!”, se tiró de los pelos en el Congreso el tenido por razonable Joan Baldoví. Por similares derroteros dialécticos han hecho slalom desde la bancada morada Iglesias, Errejón o la intrusa de tertulias Montero. No pasa de moda Josep Pla: no hay nada más parecido a un español de derechas que un español de izquierdas.

Quizá debamos echarle pedagogía. Por intentarlo, que no quede. Lástima que no podamos clonar a Pedro Luis Uriarte. Con todo, soy escéptico tirando a pesimista. Es verdad que esta bronca sobre el Concierto o el Convenio se basa en la ignorancia, pero diría que más en la maldad.

3 comentarios en “Tontos del Cupo”

  1. Conciertos o convenios fiscales aparte, como era aquello de que los socialistas vascos se enfangaban en pactos con aquellos a quienes decían combatir y que tanto se le achacaba a en este blog a López? Y tras la reciente columna, ‘Herederos del franquismo’, no hay nada que achacarle a quien pacta con dichos herederos?

  2. Eh, walton, pregúntaselo a los encapuchados que negociaron con Aznar y a los que pierden el culo por negociar los términos de la derrota con Rajoy

  3. Sí es cierto que la indignación vertida por vía autonómica o jacobina sobre el Cupo, su negociación y regularización (no cobro), es materia del acervo de ignorancia que adorna a la mayoría de los políticos y a aquellos que dicen representar.
    Pero también ese “ya está bien” es una caldera volcánica alimentada interesadamente por la panfletada de manchetas unidas de destino en lo universal, pescadores fáciles de ríos revueltos de bebedores ávidos de chivos expiatorios, a ser posible nacionalistas de otra marca distinta a la española.

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