Arrimadas, a callar

Previsible, repugnantemente previsible. Una tipeja se encarama a su muro de Facebook para proclamar sus deseo de que la dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, fuera violada en grupo a la salida de una entrevista que le están haciendo en una cadena de televisión. La individua, espécimen de manual del bocabuzón amateur que se gasta en las llamadas redes sociales, no se priva de empezar su vertido de bilis dejando claro que sabe que le “van a llover las críticas” y que lo que va a decir “es machista y todo lo que se quiera”. Para terminar de quedarse a gusto, la mengana remata la deposición subrayando que la agresión grupal es lo que se merece “semejante perra asquerosa”.

Es verdad que cuando Arrimadas denunció públicamente la brutal demasía, hubo un primer momento de aparente indignación y solidaridad más o menos generales. No cabría esperar algo diferente, ¿verdad? Pues, lamentablemente, se equivocan. Fue cuestión de un par de horas que cambiaran las tornas. Por sorprendente que les parezca —ya les digo que yo sabía que ocurriría—, la vejada dialécticamente acabó siendo la mala de la película.

Las y los campeones de la progritud, los mismos que gritan más alto que nadie “Tolerancia Cero” y “No es No”, empezaron a tacharla de irresponsable por no haber callado. Por lo visto, sufrir esos ataques le va en su sueldo como representante política. Servía también como justificación que no fuera la única a la que le ha pasado algo así. Cómo no, salió a colación la santa libertad de expresión, aunque lo insuperable fueron los que dijeron que lo verdaderamente machista era meterse con la autora del mensaje.

El indecente Trillo

Para chulo, el pirulo del señorito Trillo-Figueroa y Martínez-Conde. Cumpliendo el clásico, se ha ido de la embajada de Londres un cuarto de hora antes de que lo echaran. Da para pensar que lo que no es sino el enésimo acto de arrogancia del fantoche cartagenero haya sido acogido como una victoria de quienes llevan años señalando su inhumana conducta respecto a la carnicería del Yak 42. Con razón pedirá el aludido que ahí se las den todas. Mucho más, cuando sabe que cerrada la puerta de la bicoca londinense, se le abre la del mismísimo Consejo de Estado que acaba de retratarlo con las manos llenas de mierda en todo lo relacionado con la tragedia. Gran lección, por cierto, de cómo se escribe la Historia en el Reino de España. La institución que descubre a los malvados guarda un asiento para ellos. Retribución anual por echar alguna que otra hora perdida: entre 80.000 y 100.00 euros. Sí, un huevo de salarios mínimos.

Pero aún hay más enseñanzas, en este caso, sobre cómo las gastan los patrioteros de misa y comunión diaria. Trillo es el tipejo que quiso vendernos como inmensa gesta heroica la toma de Perejil, un islote habitado por cabras. Cómo olvidar el ridículo relato de la mamarrachada al alba con viento de Levante. Pues ya ven el trato hacia su carne cañón, los que dejan la piel en nombre de la bandera que tanto le inflama. No olviden que quienes iban en el avión eran miembros del que llaman glorioso ejército español. Es también devoto y significado miembro del Opus Dei desde su turbia juventud. Suerte tiene de que no haya infierno, porque el patán tendría reservada una parcela a su nombre.