18.000 euros… ¿Y yo qué he hecho?

¿Y yo qué he hecho? ¿Y el Athletic Club qué ha hecho? Es mi pregunta desde que se confirmó la propuesta de sanción con 18.000 euros al Athletic Club por la pitada al himno nacional en la final de Copa contra en Barcelona celebrada en el Camp Nou.

¿Y yo qué he hecho? Soy socia del Athletic. En mi familia hay dos carnés del Athletic. Ningún miembro de mi familia fue a la final, ninguno de nosotros pitó ni dejó de pitar en el Camp Nou. Por lo tanto, ninguno de nosotros somos responsables de los actos individuales de otras personas. No estuvimos, no hemos hecho nada. Ni para bien ni para mal. Nada. Pero aún así, el Club del que soy socia debe hacer frente a una sanción de 18.000 euros. No sé qué parte, pero una pequeña parte de esa multa me toca a mí. Así que se puede decir que también recibo sanción. ¿Y yo qué he hecho? ¿Y los socios que fueron a la final y no pitaron? ¿Qué han hecho? ¿Y los que pitaron? Para mí tampoco hicieron nada sancionable, pero ese ya es otro debate… ¿Y los aficionados que pitaron y no son socios? A quién van a culpabilizar, ¿a sus madres?

La afición del Athletic animando sin parar en la final de Copa. DEIA
La afición del Athletic animando sin parar en la final de Copa. DEIA

¿Y qué ha hecho el Athletic Club? Porque todavía estoy esperando que alguien me explique qué es lo que ha hecho, qué tuvo que ver el Club como entidad e institución en la pitada, insisto, un acto individual de personas. ¿Qué ha hecho el Athletic? ¿No hacer “nada” como dice la Comisión Antiviolencia para evitar la pitada? Efectivamente, no ha hecho nada. Nada de nada. El Athletic es inocente y le juzgan y castigan por eso, por nada. Al Athletic le reprochan “la inacción y falta de colaboración”. ¿Colaboración en qué?  ¿Con quién? ¿Contra quién?

Espero que el Athletic no acepte la sanción y que pleitee hasta el final para defender su honor. Yo creo que ya vale. Todo tiene un límite. Y mi parte correspondiente como socia que no la paguen. Insumisión y libertad de expresión.

Aupa Athletic!!! Beti zurekin

@laubujan

El Athletic me hace feliz

La caravana rojiblanca marcha ya hacia Barcelona. Yo tenía que estar ahí, con los 50.000 athleticzales que viajan con la ilusión y el sentimiento como mochila. Pero no ha podido ser. No me importa, tengo morriña, pero estoy contenta porque hoy a la mañana he vestido a mis hijos del Athletic con la misma ilusión que si fuera  a  la final. Ellos encantados, yo más, nos hemos encaminado hacia la escuela y algo se me ha encogido por dentro cuando he visto que el patio estaba teñido de pequeños rojiblancos.

La gabarra del Athletic en el muelle de Olabeaga y al fondo San Mamés. EFE
La gabarra del Athletic en el muelle de Olabeaga y al fondo San Mamés. EFE

En nuestro trabajo, en Deia, y en el resto de medios de comunicación, acontecimientos como llegar a una final dan un trabajo extra a veces difícilmente asumible y más aún si le sumamos que salimos de una campaña electoral… no nos dan las horas, no nos dan los días, la información se nos viene encima… Y aún así yo decía ayer en la redacción que  estaría dispuesta a trabajar un mes seguido sin parar para que el Athletic ganase la Copa. Y lo digo de corazón, si de mí dependiese….

En ese momento,  un compañero, que no tiene este sentimiento Athletic, porque también los hay, me dijo: “Cuando os oigo decir esas cosas me da envidia de ver cómo lo sentís, cómo lo vivís….” Pues sí, me siento afortunada de ser del Athletic, de vivir estos momentos como si me fuera la vida en ello. Me considero una persona cabal, racional y bastante fría, pero con el Athletic me transformo, lo vivo de una manera que no puedo controlar: me emociono, rezo, lloro, me enfado, río… En definitiva, me hace feliz y con eso lo digo todo. El Athletic, ser del Athletic me hace feliz, aunque sea una felicidad transitoria que no sustenta mi vida, aunque a algunos les pueda sonar superficial con la de problemas que tenemos, pero a mí me hace feliz.

Bufff, me emociono de solo escribir estas líneas. Lo he vivido así desde que soy pequeña gracias a mi aita, gran aficionado del Athletic y del Acero de Olabeaga. He visto fútbol desde pequeña, he ondeado ikurriñas, banderas rojiblancas, recuerdo la gabarra del 84 como si fuera ayer. En aquella final de Copa contra el Barça recuerdo a mi padre en el Bernabéu aferrado a mi hermano y a mí, uno a cada lado, intentando mantener la calma.  Ver aquel ambiente, la cara de mi aita, la de mi hermano… llegó a asustarme y en un momento dado del partido pregunté: ¿Aita, y si perdemos?  Y él me contestó: “No pasa nada. Es el  Athletic”. Ganamos.

Ya solo llegar es ganar. Pero yo quiero la Copa.

Aupa Athletic!!!!

¿Bienvenidos?… a Madrid

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Reconozco que estoy de muy mala leche, pero mucho, y sé que para escribir hay que templar y serenar el nervio, así que llevo horas practicando ejercicios de respiración para no empezar a expulsar improperios a través del teclado. Acabo de leer un artículo que habla del “camino de rosas” que ha recorrido el Athletic para llegar a la final de este viernes. ¿Rosas? En lo estrictamente deportivo puede, porque nos lo hemos ganado, pero fuera del terreno de juego no han hecho más que ponernos palos en la ruedas a la afición, a los jugadores y al Club. Me voy a remitir a hacer un listado cronológico de este “camino de rosas” y luego que cada uno saque sus conclusiones, yo desde luego lo tengo bastante claro.

1º) El Real Madrid se niega a ceder el Bernabéu para que se celebre la final, alegando unas obras en los baños de las que nada se sabe a fecha de hoy.

2º) La Federación Española de Fútbol tarda más de un mes en designar la sede de la final para la desesperación de la afición.

3º) Metidos de lleno en tres competiciones (Liga, Copa y Europe League), los horarios designados para el Athletic no dan un respiro. La crispación en Bilbao sigue aumentando ante el ninguneo generalizado hacia nuestro equipo.

4º) El Athletic Club trata por todos los medios que la final se juegue en el Bernabéu sin conseguirlo por lo que se decanta por La Cartuja de Sevilla por su mayor aforo, pero tras dos tensas reuniones, con desplante incluido de la directiva blaugrana, la Federación Española de Fútbol cede a los deseos del Barça y decide fijar el Vicente Calderón como sede del encuentro.

5º) Nos guste más o menos, nos vamos al Calderón. Empieza a prepararse el éxodo con ilusión y por el camino nos pegamos el batacazo de Bucarest, pero nos levantamos para nuestra segunda final de la temporada.

6º) La Falange convoca una manifestación de ultras para el día 25 de mayo en las horas previas  a la final. A pesar de pedir a la Delegación del Gobierno español en Madrid que prohíba la manifestación, la delegada del Ejecutivo central en un principio no cede, aunque finalmente, y con informes policiales en la mano que evidencian problemas de seguridad, se ve obligada a cambiar la fecha de la manifestación, trasladándose al lunes 28.

7º) Los convocantes de la marcha falangista recurren ante los tribunales, que finalmente les dan la razón: los ultraderechistas podrán manifestarse en Madrid el viernes 25.

8º) La señora Esperanza Aguirre, por llamarla de alguna manera, se encarga de poner la guinda al pastel y aboga por suspender la final si se pita al himno español y al príncipe.

9º) La Alcaldía de Madrid de Ana Botella niega los permisos para que el Athletic pueda abrir la Athletic Hiria el jueves por la tarde, aduciendo “problemas de seguridad para los aficionados”…

… “camino de rosas” dicen… (1, 2, 3, 4, 5, 6…) esperar que estoy respirando hondo…

A los que vais a Madrid solo os pido una cosa, disfrutar el momento, vivir la fiesta y sobre todo, respirar compañeros, no os olvidéis de respirar y de animar, animar y animar a nuestro Athletic. Beti zurekin!!!!!

P.D.:  Os dejo un vídeo con el que me he reído mucho, que nos define muy bien. No cambiemos nunca.

Estamos de fiesta, no de funeral

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Reflexionar. Eso es lo que he estado haciendo durante la última semana y después de oír, leer y ver de todo y de todos los colores sobre la final de Bucarest he llegado a la conclusión de que esto no pude ser. ¡Parece que se nos ha muerto alguien! Basta. Pues sí, hemos perdido la final contra un gran equipo que nos pasó por encima, no vamos a adornarlo. Nos fulminó. ¿No queríamos llegar a finales y jugar con equipos buenos? Pues ahí lo tenemos, dos finales. La primera, la europea, y la más ansiada, perdida está; la siguiente, la del día 25, pues todavía no hay nada escrito, porque esto es fútbol y el fútbol es imprevisible, esa es la grandeza de la competición. Ni existe ecuación que diga que ganar en Old Trafford al Manchester United y maravillar a media Europa sea directamente proporcional a traerse la Copa para casa. Y nosotros aplicamos esa regla matemática. Pues no. Toda la clase suspendida.

No sé los demás, pero yo he aprendido que no se puede salir a jugar una final pensando en que ganar es la única opción, que no hay otra, por esta razón el golpe ha sido tan tremendo, no solo para los jugadores, a los que veo hundidos, sino también para la afición. Está callada, temerosa… porque es cierto que nadie da un duro por nosotros ante el Barça, pero tampoco lo dábamos nosotros mismos si nos hubieran dicho allá por el mes de septiembre de 2011 que íbamos a llegar a una final europea y a la final de la Copa del Rey. Dos finales en una temporada. ¿Ya firmábamos, eh? Pues ese sueño de hace 9 meses es y sigue siendo una realidad. No lo olvidemos tampoco.

Sí. Nos hemos desfondado, yo la primera, porque lo dimos todo en Bucarest, nos dejamos tripas, dinero y corazón, y nos está pasando factura, amén de haber tirado la liga por la borda por embarcarnos en estas dos finales, pero creo sinceramente que ha merecido la pena. En 1977, la Juventus, el equipo más laureado de Italia, nos ganó la primera final europea a la que llegamos, y lo hizo después de perder unas cuantas finales, esa es la casta del campeón. Era niña en el 77, no me acuerdo, pero sí recuerdos muchas derrotas dolorosas. Al acabar el partido de Bucarest le pregunte a mi aita (socio desde hace 49 años) que si tenía mucho disgusto. Su respuesta me hizo reflexionar. “¿Disgusto? Lo justo. No han merecido ganar. Les he visto muchas veces perder y habrá más derrotas; pero también ganarán. Esto es fútbol hija. Olvídalo, ya ha pasado”.

Ante el Atlético nos vimos ganadores antes de jugar. Ahora, de cara a la final de Copa contra el Barcelona, estamos más comedidos porque los papeles han cambiado y enfrente tenemos a uno de los equipos más grandes que ha dado la historia del fútbol. Pues bien, vamos a ser como somos, porque para eso elegimos ser como somos. Todos. Jugadores y afición, unos sobre el terreno de juego y otros en las gradas y disfrutemos haciéndolo, en perfecta comunión, como siempre.  ¿Quién se apunta?

Os dejo un vídeo para recordar las gestas sin título del Athletic, y lo bien que lo pasamos…