El Athletic me hace feliz

La caravana rojiblanca marcha ya hacia Barcelona. Yo tenía que estar ahí, con los 50.000 athleticzales que viajan con la ilusión y el sentimiento como mochila. Pero no ha podido ser. No me importa, tengo morriña, pero estoy contenta porque hoy a la mañana he vestido a mis hijos del Athletic con la misma ilusión que si fuera  a  la final. Ellos encantados, yo más, nos hemos encaminado hacia la escuela y algo se me ha encogido por dentro cuando he visto que el patio estaba teñido de pequeños rojiblancos.

La gabarra del Athletic en el muelle de Olabeaga y al fondo San Mamés. EFE
La gabarra del Athletic en el muelle de Olabeaga y al fondo San Mamés. EFE

En nuestro trabajo, en Deia, y en el resto de medios de comunicación, acontecimientos como llegar a una final dan un trabajo extra a veces difícilmente asumible y más aún si le sumamos que salimos de una campaña electoral… no nos dan las horas, no nos dan los días, la información se nos viene encima… Y aún así yo decía ayer en la redacción que  estaría dispuesta a trabajar un mes seguido sin parar para que el Athletic ganase la Copa. Y lo digo de corazón, si de mí dependiese….

En ese momento,  un compañero, que no tiene este sentimiento Athletic, porque también los hay, me dijo: “Cuando os oigo decir esas cosas me da envidia de ver cómo lo sentís, cómo lo vivís….” Pues sí, me siento afortunada de ser del Athletic, de vivir estos momentos como si me fuera la vida en ello. Me considero una persona cabal, racional y bastante fría, pero con el Athletic me transformo, lo vivo de una manera que no puedo controlar: me emociono, rezo, lloro, me enfado, río… En definitiva, me hace feliz y con eso lo digo todo. El Athletic, ser del Athletic me hace feliz, aunque sea una felicidad transitoria que no sustenta mi vida, aunque a algunos les pueda sonar superficial con la de problemas que tenemos, pero a mí me hace feliz.

Bufff, me emociono de solo escribir estas líneas. Lo he vivido así desde que soy pequeña gracias a mi aita, gran aficionado del Athletic y del Acero de Olabeaga. He visto fútbol desde pequeña, he ondeado ikurriñas, banderas rojiblancas, recuerdo la gabarra del 84 como si fuera ayer. En aquella final de Copa contra el Barça recuerdo a mi padre en el Bernabéu aferrado a mi hermano y a mí, uno a cada lado, intentando mantener la calma.  Ver aquel ambiente, la cara de mi aita, la de mi hermano… llegó a asustarme y en un momento dado del partido pregunté: ¿Aita, y si perdemos?  Y él me contestó: “No pasa nada. Es el  Athletic”. Ganamos.

Ya solo llegar es ganar. Pero yo quiero la Copa.

Aupa Athletic!!!!