…Atlas Monographs, de Max Pam…

LECTURAS DE VERANO…

Verano. Sol. Calor. Playa. Viajar. Piscina. Monte. Paseo. Música. Fiesta. Beber. Conversar. Comer. Siesta. Y, por supuesto, lectura…

He aquí una recomendación de lectura para este verano. Se trata del libro de fotografías ganador del Premio al Mejor Libro de Fotografía del Año en categoría internacional del certamen Photoespaña 2010: “Atlas Monographs” de Max Pam.

Atlas Monographs.
Fotografías de Max Pam.
T & G Editorial , 2010.
296 pp . , 300 ilustraciones, 11 ¾x11 ½ ” .
Descripción del editor: “Atlas Monographs es un resumen de ocho diarios de viaje que comienza con el trabajo más reciente del artista australiano Max Pam (Karakoram 2006) y viaja en el tiempo desplazándose hacia sus primeros diarios, en 1970. A través de textos y fotografías plasma su compromiso con las culturas que ha conocido y nos permite ver las claves de su desarrollo como fotógrafo, escritor y artista. En muchos sentidos, esta publicación es su propio diario de viaje y ofrece un retrato íntimo, emocional y lírico del artista así como de las personas y lugares que ha conocido.
 
Max Pam es uno de los fotógrafos contemporáneos más importantes de Australia. Profesional desde 1970 se encuentra entre un puñado de australianos con gran impacto en el panorama fotográfico internacional”. 
  
Que lo disfruten.

…la fotografía que nunca se debería haber dado…

A menudo uno ve fotografías, ve imágenes ante las que daría lo impensable no solo por haber tomado esa instantanea, si no por el mero hecho de haber estado allí en ese mismo momento, en ese preciso instante. Pero la fotografía que ilustra estas palabras produce el sentimiento contrario. Grandísima fotografía, pero qué poco me hubiese gustado ser la persona que la tomó. Es más, a saber qué hubiese sido de mi vida si hubiese estado en aquel avión.
 
Hoy se cumplen 65 años de esa instantanea que, desde el mismo momento en el que se tomó, pasó a la Historia. No hizo falta propaganda ni marketing alguno. Pasó a la Historia en el preciso segundo en el que en aquel avión sonó el click de la cámara fotográfica. La destrucción, la desolación, el genocidio, no necesita de propaganda alguna. Se vende sola.
 

La fotografía fué tomada el 6 de agosto de 1945 en Hiroshima (Japón), cuando pasaba poco más de un cuarto de hora de las 8 de la mañana. Habían transcurrido apenas minutos desde que un pájaro de hierro sobrevolara aquella ciudad y vomitara kilotoneladas de odio. Pocos segundos después todo ese odio explotaba y se dispersaba a más de 10 kilómetros a la redonda. El bombardero B-29 “Enola Gay, bautizado en honor a la madre del piloto y sargento de aquella sangrienta misión, como si de un macabro tributo se tratara, giró entonces 159 grados dejando que aquel dantesco espectáculo fuera “disfrutado” en todo su esplendor por el artillero de cola George R. “Bob” Caron. Según palabras de aquel privilegiado espectador “fué como asomarse al infierno”, era como “si el anillo que rodeara un distante planeta se hubiera soltado y ascendiera hacia nosotros”.

El interminable momento fué descrito por el propio Bob desde el mismo avión:
«Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris violácea, con un núcleo rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… catorce, quince… es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos habló el capitán Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación».

Aquel joven de Brooklyn de 25 años no solo se convirtió en el primer hombre sobre la Tierra en ver aquella nube, aquella masa de polvo, ceniza, fuego y destrucción. También fué quien apretó el botón de la Fairchild K-20, la cámara neoyorquina utilizada en la II Guerra Mundial. Fué él quien obtuvo la instantanea que pasaría a la Historia como uno de los momentos más lamentables de la raza humana.

Aquella fotografía tomada desde la cola del avión no solo fué reproducida por todos los periódicos y revistas del mundo de manera inmediata, si no que fué utilizada como propaganda del genocidio, siendo impresa en los miles de pasquines arrojados al día siguiente sobre Japón.

Hay cientos de fotografías que reproducen el holocausto, la destrucción, la desolación que produjo la bomba instantes después de su explosión. Incluso hay muchas que muestran las secuelas de miles de afectados y su sufrimiento durante años y años. Pero es suficiente con ver la fotografía del momento y la descripción de quien la tomó; el resto viene después. Es suficiente con la instantanea y la narración de un fotógrafo que pasó a la Historia por accidente. El fuego de los mil soles iluminó Hiroshima e inmediatamente después lo sumió en la más larga y oscura noche de su Historia. El mismo fuego, la misma luz, que permitió a George R. “Bob” Caron fotografiar el comienzo del fin.

…al agua chinos…

Ahora que estamos en pleno verano y el sol y el calor aprietan hablemos de una imagen “refrescante”.

Hace ya un par de años me sorprendió una imagen de Reuters tomada por Zhong Ming en el verano de 2008. Más concretamente, el 27 de Julio de 2008. Piscina de Suining, provincia de Sichuán, en China. 37 grados centígrados azotan la zona. Según la descripción de la propia Agencia Reuters, “los residentes locales abarrotan una piscina de Suining”.

 
Photo: Zhong Ming (Reuters)

La piscina en cuestión se llama “Chinese Dead Sea” (el “Mar muerto chino”) y, más que una piscina, es todo un complejo turístico al que año tras año acuden miles de locales (y no locales) a “disfrutar” de sus aguas. Se trata del parque acuático indoor más grande de China y el edificio en el que se encuentra tiene una longitud de 114 metros por 40 metros de alto, para hacer un total de 30.000 metros cuadrados y una capacidad de hasta 10.000 personas.   

 Una imagen sorprendente, sin duda. Aunque no crean que esa fotografía es la imagen de un momento único e irrepetible. Nada más lejos de la realidad. Año tras año se repiten escenas similares. De hecho, esta es una imagen de hace apenas un mes.

Photo Reuters. 4 Julio 2010.

  
 
Aunque sin duda lo más curioso de todo es que el Catálogo del Parque acuático muestra una fotografía bien diferente. Busquen las diez diferencias…

 

Para que luego alguno se queje de que la piscina de su barrio está repleta de gente. Disfruten con lo que tienen…

…la intimidad de los Beatles en 50 fotos inéditas…

(Fuente: Publico.es)
La casa de subastas Cameo Auctioneers de Londres vendió ayer un lote de 50 fotografias inéditas de los Beatles en color y blanco y negro por un precio total de 6.300 libras (7.560 euros). Las imágenes fueron adquiridas por un estadounidense coleccionista de recuerdos del legendario grupo de Liverpool, que terminó pagando en la puja el doble del precio estimado del lote de fotografías. Las fotos las había tomado Sue Baker, otra fan del cuarteto, que se dedicó a visitar las casas de los componentes del grupo en las afueras de la capital británica durante la década de los sesenta.
Con tan sólo 15 años de edad, Baker consiguió localizar la vivienda de Paul McCartney en el centro de Londres junto con una amiga, al reconocer la residencia por una fotografía que había visto publicada en la prensa: “Llamé al timbre, y bajó a abrir la puerta y estuvo hablando con nosotros. Fue una sensación maravillosa, no podíamos creer que una estrella como él pudiera hacer algo así”.
El precio del sueño
La recompensa fue mayor de lo esperado. Según explicó a los medios, fue el propio Paul McCartney el que le dio las direcciones de los otros Beatles. Todos vivían en Surrey, una zona residencial en el suroeste de Londres, y Baker trazó un plan para llegar hasta allí. La chica, que era originaria de Reading, al oeste de la capital, no tenía el dinero suficiente como para viajar hasta esa zona debido a su escasa edad, así que no tuvo más remedio que dedicarse a vender periódicos para costearse su sueño.
Pronto conocería al resto del grupo. Sue se presentaba en su casa y como hiciera con McCartney, llamaba al timbre y esperaba a que salieran a saludarla. Con ella llevaba a su hermano pequeño, Philipp, que aparece en muchas de las instantaneas.
La chica captó momentos de la vida corriente de John Lennon, Ringo Starr y George Harrison en sus jardines, con sus parejas e hijos. “Se portaron tan bien con esta niña que llevaba a su hermano pequeño con ella. Charlaban con nosotros y nos preguntaban cómo estábamos, cómo nos iba el colegio”, dijo Baker.
“Eran grandes estrellas, ídolos, y todavía tenían tiempo para charlar en la valla de su casa y ser amables en sus días libres. Nunca nos dijeron que nos fuéramos”, añadió.
El lote de las fotografías estaba valorado en unos 3.000 euros y al final fue vendido por más del doble al comprador norteamericano. En total, la casa de subastas tenía 83 lotes con material de los Beatles que incluían desde discos de vinilo hasta pósters, cartas y recortes de revistas cuyo precio final de conjunto llegó a unos modestos 15.500 euros.
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He aquí algunas de las imágenes subastadas, en las que aparece Sue Baker (y su hermano Philippe) junto a los componentes del grupo. En ellas se puede apreciar que, casi con toda seguridad, era mejor fan que fotógrafa. Una muestra más que hay imágenes que cuestan más de lo que valen. 
Aunque si como vemos aparece Sue en varias de las fotografías, habrá que suponer que muchas de ellas las habrá realizado la amiga que la acompañaba… ahora bien… ¿quién era dicha amiga?