…orgullosos…

Hoy corro el grave peligro de que si no hablo de la Final de la Europa League que esta noche disputan el Athletic Club y su sucursal de Madrid, el Atlético -o al menos de algo relacionado con el tema-, en este blog se pueda sentir la soledad, el ir y venir de los espinos empujados por el viento. Hasta los fieles seguidores del Blog (¡hola familia!) me abandonarían por unos días, sin duda.

No voy a empezar a hablar del “pan y fútbol” con el que algunos de los que mueven los hilos del mundo se frotan las manos de manera periódica, tampoco de los millones de euros que unos pocos jovenzuelos ganan por pegar patadas a un balón, ni de las muestras de alegría colectivas que tanto molestan a muchos. Ni siquiera hablaré de si es ético gastarse cientos, miles, de euros en un viaje de ida y vuelta de poco más de doce horas con destino a la Europa profunda para asistir a uno de los cúlmenes de la temporada de ese modernista “opio del pueblo”. Hoy al menos, no. No porque en parte no comparta algunos de esos argumentos, si no porque chocaría con mis propios sentimientos. Iría contra mi corazón. Y hoy al menos, no. Hoy es el día de NUESTRO Athletic.

Niños, mujeres, mayores, adolescentes, rubios, morenos, cojos y feos guapos, herreros, fontaneros, socialistas, nacionalistas, abogados, listos y menos listos, periolistos, famosos, desconocidos, solitarios, obesos, obsesos, Forges, ingenieros, alumnos, ex-alumnos, amantes, ex-amantes y pianistas, enfermos, médicos, celadores, enterradores, anestesistas, bomberos, toreros y bomberos torero, dependientas, dependientes, católicos, protestantes, amigos, enemigos, pulcros, utilleros, botilleros, defensas y delanteros, golosos, menos golosos, tristes y ojerosos, ricos, pobres, menos pobres, positivos, negativos y neutros, pasotas, ganadores, Zarra donde quiera que estés, policías y ladrones, coleccionistas, masajistas, blogueros, llorones, canallas y malabaristas, sumilleres, biólogos, geólogos, dentistas, colegiales y colegialas, Iñigo (gogoan zaitugu), modelos, avinagrados, dulces y salados, salidos, cohibidos, foreros, valientes, cobardes, mi madre y, por supuesto, mi padre, maños, gaiteros, percebeiros, carlistas, ganadores, nudistas y surfistas, activados, desenchufados, activistas, radicales y conservadores. Y, por supuesto, yo. Hoy, todos somos Athletic. Nuestro corazón rojiblanco empujará para que esa esfera de cuero pase entre los tres palos… Y si no pasa, estaremos igual de orgullosos. Sin duda.

Beti zurekin Athletic… beti…

Ramón Masats, 1959

 

“–Padre, ¿fue gol?

–Sí, la sombra de la foto delata que el balón ya había pasado.

–Pero seguro que ese trallazo no lo paraba ni Dios…

–(Risas) Ande, ande, no diga tonterías”.

 

 

…Joachim Schmid: “O Campo”, “O Rei”, “O google”…

Joachim Schmid / Google Earth

En Brasil el fútbol es una religión. Una religión que dispone de unas pocas catedrales, entre ellas el mítico Maracaná, y miles de pequeñas ermitas. Campos encajonados entre casas, siempre de tierra, irregulares en sus formas, imperfectos, secos, sin un ápice de hierba como si el rey de los hunos hubiese tenido la suficiente paciencia para atravesar varias veces todos y cada uno de ellos. Pero, sin embargo, son campos llenos de vida, donde cientos, miles de jóvenes dan diariamente patadas a un balón, con al menos un doble objetivo: por un lado emular a los Sócrates, Zico, Ronaldo, Falcao, Ronaldinho y, cómo no, “O Rei” Pelé, mientras olvidan sus penurias diarias, que no es poco; y por otro, intentar llegar a lo máximo, a vestir “la canarinha”, la “verde-amarela”, la camiseta de la “Pentacampeão” y poder sacar a su familia de la miseria en la que, si un golpe de suerte no lo cambia, vivirá eternamente.

Joachim Schmid / Google Earth

El fotógrafo alemán Joachim Schmid se presenta en Bilbao con una exposición titulada “O Campo”. En la misma se muestran veinte fotografías aéreas de esas pequeñas ermitas que se difuminan por la geografía brasileña. Según el propio fotógrafo “el fútbol no es solo negocio y equipos de primera división, es también parte de la vida cotidiana de millones de personas con dificultades para acabar el día. (…) Además de los campos de fútbol en las fotografías se ve el contexto, el tipo de barrios que los rodean; se ve que es el ámbito de la pobreza, de la alta densidad de población, lugares en los que se saca el máximo provecho a los medios que se tienen”.

Una de las principales curiosidades de este trabajo es que las fotografías expuestas no las ha tomado el propio Joachim. No se ha subido a ninguna avioneta y se ha puesto a buscar primero y fotografiar después dichos campos. Tampoco ha enviado ninguna especie de sonda con una cámara y un disparador que le enviara las fotografías tomadas a una computadora. Qué va. Joachim Schmid ha instalado el Google Earth en su ordenador, ha pegado los ojos a la pantalla y ha tenido paciencia. Mucha paciencia. Buscar, buscar y buscar. Finalmente ha imprimido lo encontrado a 50×40 y ha montado la exposición. Ya hizo algo similar otro fotógrafo alemán, Michael Wolf, con imágenes de otra herramienta de Google, en este caso Google Street View (Michael hizo fotografías de la pantalla de su ordenador para evitar problemas de copyright) y, sorpendentemente y no sin polémica, consiguió incluso un galardón en los prestigiosos World Press Photo.

Joachim Schmid / Google Earth

No es la primera vez que Schmid realiza algo parecido. De hecho, según Schmid, “pocas personas han revisado más fotografías” que él, llegando a mirar hasta 10.000 fotografías en un solo día. Se autodefine como un “mirón profesional” desde hace más de tres décadas, siendo los contenedores de basura, la calle, los mercados – como el mercado de las pulgas de Berlín- y por supuesto, internet, sus referencias para encontrar imágenes que formen sus exposiciones y libros.  ¿Es esto arte? ¿Es fotografía? ¿Está Schmid intentando meternos un gol? Que cada uno lo califique como prefiera.

Quien quiera acudir a la exposición estará ubicada en la Sala BBK hasta el 29 de febrero. Yo, al menos, me acercaré.

Joachim Schmid / Google Earth

…el partido del siglo…

    Photo Ian Berry / MAGNUM
 
 
Enésimo partido del Siglo. Medio país paralizado. Pan y futbol. El opio del pueblo. La nación contra la nación. La pasión y el sufrimiento. Gritos y silencios. Llantos y sonrisas. Blanco. Grana. Defensa o ataque. Corazones. Arritmias. Arterias. Falta. Corner. Lo galáctico y lo terrenal.  

¡Gol!