21
mar 13

Emotify

          Cuando entras en la página de Spotify, lo primero que lees es “Música para cada momento”. Y tienen razón. Cada situación, cada instante, cada experiencia, tiene (o debería tener, como en las películas) su propia banda sonora. Porque la música genera en nosotros sentimientos y emociones, y a la inversa, nuestro estado de ánimo nos pide determinadas canciones o estilos musicales, bien sea por el ritmo, porque nos sentimos identificados con la letra, o simplemente porque una canción en concreto nos recuerda algo.

          Por eso, pienso que la música puede ser una muy buena terapeuta a la hora de gestionar nuestras emociones. Porque nos anima cuando estamos tristes, nos relaja cuando estamos estresados, nos acompaña en los momentos íntimos, nos marca las vivencias felices y nos llena de añoranza recordando tiempos pasados.

          Pero ojo, también están esas canciones que no nos despegamos de la cabeza ni con agua caliente, o esas que hemos escuchado tantas veces que ya no las soportamos. Pero bueno, son daños colaterales, un mal menor.

          Me gustaría que, durante una semana, comprobarais de lo que os hablo. Prestad atención a las canciones que escucháis y al efecto que producen en vosotros. O por ejemplo, intentad pasar un sólo día sin escuchar una canción. Como decía un slogan de hace tiempo: “Sería terrible vivir sin música”.

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PD: Por cierto… ¿Tenéis alguna canción especial? Se aceptan sugerencias :)