Android Wear 2.0 en el LG Urbane: primera semana

La actualización de Android Wear a su versión 2.0, vendida por Google como la que daría el marchamo de madurez a la plataforma, ha estado marcada sin embargo por el fiasco de un lanzamiento “escalonado”, que en realidad daba prioridad a los nuevos fabricantes (Polar, Nixon, etc) y a los nuevos productos de los clásicos (LG, Huawei) antes que a los dispositivos de primera generación.

Discutible decisión, pero no nueva para nadie que lleve tiempo en el ecosistema Android; una de sus principales señas de identidad es la temida fragmentación, que con esta nueva versión de Android Wear ha dado el salto a los wearables. Sin embargo, ese no es el tema hoy; vamos a centrarnos en la experiencia de uso de Android Wear 2.0 tras una semana en mi LG Urbane.

En primer lugar, la actualización en sí. Si bien he sido de los usuarios para los que root, bootloader, adb y demás eran como de la familia, en los últimos tiempos había optado por dejar que las OTA’s llegaran tanto a mi Nexus 5X como a mis wearables (LG G Watch y LG Urbane). Sin embargo, al ver que desde las primeras noticias de que la OTA había empezado a llegar a terminales en España ya había pasado una semana sin noticias; y harto de comprobar las actualizaciones manualmente sin resultado, decidí recuperar ADB y actualizar manualmente. Hay multitud de tutoriales en la red para hacerlo; en mi caso, yo seguí el que podréis encontrar aquí. Seguir los pasos en el orden que se indica, y no tendréis problemas; eso sí, aseguraros de flashear sólo los archivos que vengan directamente de Google.

El proceso de flashear la OTA en sí no es largo, unos 5′ para que se complete y reinicie el reloj por primera vez. Sin embargo, ahora empieza un proceso bastante tedioso, en el que una vez que has configurado tu cuenta de Google en el reloj, éste comienza a realizar actualizaciones en segundo plano mientras tú estás loco por probar las nuevas opciones…y claro, el pobre no puede con todo. Se atasca, se vuelve más lento cuando no casi inutilizable…paciencia. Yo necesité 3 o 4 reinicios, y entonces todo volvió, más o menos, a la normalidad.

Y digo bien, más o menos, porque los cambios son muchos y no todos parecen tener demasiado sentido.

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Lo primero, el navegador con esa forma de carrusel tan característica, y pensada para relojes con corona giratoria (ninguno de los de la 1ª generación la tiene); visualmente, los tonos más oscuros y azulados son muy agradables, pero el tener que pulsar el botón físico del reloj para acceder a él (y una pulsación más larga para acceder a Google Assistant) me hacen pensar que los fallos de hardware no tardarán en llegar en los dispositivos más antiguos.

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Las notificaciones, desde abajo, y la cortina de ajustes, desde arriba, tienen que ser desplazadas para poder ser vistas; en Wear 1.5 podías saber de qué tipo eran, quedaban en la pantalla de forma persistente. Otro cambio difícil de entender.

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Las nuevas carátulas con “complicaciones”; esto es, con accesos directos que puedes cambiar a las aplicaciones que quieras. Esta que os muestro viene incluida por defecto; y, para poder cambiar de carátula, ya no sirve la pulsación continuada en la pantalla; ahora, hay que deslizar de derecha a izquierda…vamos, el gesto que antes usábamos para sacar el menú. No muy comprensible, de nuevo.

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Otro fallo, al menos en mi opinión; la aplicación de alarma en el reloj (recordad que, ahora con Wear 2.0, podéis instalar las aplicaciones que queráis directamente en el reloj, desde Google Play, sin necesitar al móvil) es de manejo muy poco preciso, de nuevo con ese dial en forma de rueda.

Y llegamos a uno de los puntos fuertes…cuando logras hacerlo funcionar: la posibilidad de contestar mensajes de todo tipo (WhatsApp incluido desde la última versión de la aplicación) escribiendo desde el reloj:

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El teclado predictivo, como el del móvil, necesita algo de tiempo para “aprender a entenderte”; y hacer gestos deslizando para escribir en una pantalla tan pequeña tiene su miga, sobre todo si dispones de dedos como salchichas. No deja de ser una opción curiosa, aunque he de decir que acaba funcionando más o menos bien. Por supuesto, los emoticonos y la opción por voz siguen ahí.

Para concluir, un par de pinceladas breves acerca de la fluidez de la interfaz y la duración de la batería. Visualmente, no cabe duda que hay una mejora, al menos para mi gusto; ¿es más fluido que Wear 1.5? Normalmente, sí, aunque no dejo de pensar que podría ser tan sólo mi imaginación. ¿Duración de la batería? Tras una semana de uso en las mismas condiciones que con Wear 1.5 , tengo que decir que no he notado diferencia de consumo: unas 40 h entre una carga y otra.

Por supuesto, a nadie se le escapa que Wear 2.0 no está pensado para los relojes de la 1ª Generación, sino para los LG Sport y cía, con nuevos procesadores, mejores baterías, etc. Sin embargo, cuando ves lo decepcionantes que son las reviews del LG Sport en lo referente a la duración de la batería, acabas pensando que los fabricantes aún no han entendido que, en estos casos, menos es más. De poco te sirve que el reloj sea independiente del móvil, si no lo es del cargador durante un tiempo suficiente.

En resumen, Wear 2.0 es un producto que promete mucho y, de momento, no cumple demasiado de lo prometido. Esperemos que, no tardando mucho, tengamos alguna actualización que vaya puliendo estos detalles; sin duda, eso no ocurrirá antes de “las próximas semanas”.

 

 

 

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