Google es Google, y las manzanas, manzanas.

El otoño llegó (bueno, eso dicen…) y con él Google presentó su nueva línea de productos, más numerosa y cara que nunca, encabezada por sus nuevos terminales Pixel 2, con los que Google se une a la carrera de Samsung y Apple por elevar el listón de los móviles premium hasta los 1000 €.

No seré yo quien critique a Google por esta dirección de negocio. Obviamente, si lo hacen es porque han decidido que el mercado de la gama media (lo que fueron los Nexus en su día) ya estaba suficientemente llena de candidatos con tres versiones distintas del mismo terminal (Samsung); así que, sin duda, será mejor irnos a por la gama premium, donde puedes cobrar casi lo que quieras si eres capaz de crear la necesidad de “marca” para ello (Apple).

Entonces, ¿qué necesitamos? Bueno, pues necesitamos un móvil nuevo, en dos tamaños al menos. Luego un tablet, porque si Apple sigue haciéndolos será por algo. Por supuesto, unas gafas de realidad virtual, que el futuro dicen (decimos) que está ahí. Como ya tenemos un dispositivo que nos escucha para el hogar, vamos a hacer otro más pequeño y un altavoz grande y molón; y unos auriculares que traduzcan, y una minicámara que…hace cosas…y…

En fin. Hasta aquí, podría ser que Google quisiera convertirse en Xiaomi; no descartemos que pronto aparezca una aspiradora conectada a Google Assistant, ya que el camino del “internet de las cosas” y la IA parece ser el elegido por Google en este momento. Y un catálogo más amplio, muy al estilo también de Samsung para cubrir todo el mercado.

Pero entonces llega la pega (que no crítica). Xiaomi tiene un catálogo muy amplio y a precios muy competitivos, al menos en el exterior. Samsung tiene de todo, desde precios aceptables a otros, como el Note 8, que no lo son tanto en mi opinión. Apple prioriza la calidad de fabricación (aunque los iPhone7 también exploten) y una gama de dispositivos reducida, que les permite crear un ecosistema propio en el que cualquier cable, adaptador, cargador, etc es suyo y sólo suyo, disparando los precios de venta y obligando al usuario a actualizarse al nuevo dispositivo casi anualmente. Y Google parece querer tener la política de precios de Apple, y el catálogo de Xiaomi o de Samsung, si excluimos de la ecuación el nicho de mercado de Android One, sobre el que volveré más adelante.

Para poder hacer eso, tu producto tiene que tener un elemento diferencial, algo que te distinga de los demás y empuje al consumidor a elegirte a ti por encima de la competencia. Si damos por hecho que estamos comparando ventas de terminales móviles,  Xiaomi vende por precio, Apple vende por marca, Samsung por saturación de mercado…¿y Google?. Aún no fabrica móviles propios, como hacen los demás: los Pixel 2 vienen firmados por LG (XL2) y por HTC. Google parece querer apostar por la IA y la fotografía, dos campos en los que Huawei, por ejemplo, también viene pisando fuerte. La distribución de la gama original de Pixel fue, siendo generosos, penosa; de momento, ya sabemos que el Pixel XL2 sí que llegará a España, pero no su hermano pequeño. Vamos, que en España nos sobra la pasta, según Google.

Seamos sinceros. Google, y lo dice un usuario de Nexus de toda la vida, ha tenido siempre un enfoque hacia los compradores de sus dispositivos de poco más que betatesters; todos sabíamos que nuestros Nexus eran conejillos de indias de cada versión de Android, y así lo asumíamos porque lo hacíamos por una relación calidad/precio más que aceptable. Sin embargo, la gama Pixel original llegó (allí donde lo hizo) plagada de problemas a lo largo de todo el año, a cambio de una cantidad de dinero muy superior a la de la gama Nexus. Eso hace pensar a un posible comprador de un Pixel 2 que, aunque la cámara sea la mejor de la historia en un terminal móvil, quizás no lo sea tanto como reza la etiqueta del precio.

Y aún hay más: Android Wear ha desaparecido de la tienda de Google. ¿Por qué?, pues porque no lo fabrican ellos, sino una plétora de fabricantes (LG, Huawei, Motorola, etc) que no parecen, de repente, tener derecho a ser mencionados dentro de su ecosistema. Al mismo tiempo, la versión beta de Android Wear basada en Oreo ha sido lanzada oficialmente para el LG Watch Sport, lo que da que pensar que no se trata de un abandono de la plataforma de wearables por parte de Google; ¿estará entonces Google pensando en incluir un smartwatch Pixel propio en un futuro cercano?

Un gran cambio como éste, la conversión del Google abierto a todos, molón y un poco friqui a su manera, en Apple, un ecosistema más cerrado y monolítico en su concepción, diseño y líneas de negocio, no es algo que se haga de un día para otro y sin meditar. Obviamente, Google es muchísimo más que Pixel; Android One sigue estando ahí, evolucionando también de una línea de entrada en países emergentes a una línea media/alta en países del ámbito europeo y americano, aunque sólo en parte bajo el paraguas de Google; los nuevos Android One, como el Xiaomi M1A1, no dependen de Google para las actualizaciones del modo en que lo hacían los Nexus. Y las promesas de actualizaciones, ya lo sabemos, se las lleva el viento.

Y un último detalle: no han salido aún, y ya hay noticias de retrasos en la fabricación de algunos terminales premium porque los fabricantes de pantallas, y otros componentes, no son capaces de entregar esas partes a tiempo. Lo que, a su vez, los hace más caros por más escasos, y el bucle comienza de nuevo.

Como consumidores, afortunadamente, tenemos más oferta y más información que nunca. Google, con todos sus servicios de datos e información basados en la nube, nos necesita a los usuarios utilizando sus productos continuamente: Google Maps, por ejemplo, vive de que mis fotos y opiniones de lugares hagan que un determinado negocio, que paga por su posicionamiento, suba en su buscador, consiguiendo más clientes, y pagando a Google por anunciarse cada vez más arriba. La cosa es que, si tengo que gastarme 1000 para ello, quizás lo siga haciendo, pero no será con un Pixel (con todo el dolor de mi corazón, ¡porque esas cámaras tienen una pintaza…!)

Fuentes: XDA, Andro4All, applesfera, dxomark

 

2 comentarios en “Google es Google, y las manzanas, manzanas.”

  1. Buenas tardes, lo primero de todo, zorionak por tu blog.
    Ante todo, me gustaría comentar que como usuario de Apple (y probador de otras marcas entre las que se incluyen varias que trabajan con Android) creo que no estás demasiado acertado en algunos comentarios que haces en el post.
    En primer lugar, el sobreprecio de Apple (creo que no es tal comparando otros terminales, tabletas, ordenadores, etc.) no es ni tan exagerado ni tan poco común.
    Por ponerte un par de ejemplos: disfruto de un iMac desde 2011 en el que no me he gastado absolutamente ni un solo euro en actualizarlo, protegerlo, arreglarlo o mantenerlo a la última. Y no me compré precisamente el más potente: cuenta con un procesador i5 con 4GB de RAM. A día de hoy -actualizado a la última versión de macOS- sigo sin saber qué es un reinicio forzado o perder un archivo. Y todo por 1.149€. Creo que ningún equipo con Windows puede decir lo mismo.
    De hecho, te animo a hacer cuentas y encontrar un todo en uno con el mismo precio (y rendimiento) que un iMac de acceso actual, con su resolución de pantalla, su contraste, brillo, velocidad de ejecución y simbiosis con su equivalente móvil, que no cobre por actualizaciones de software ni por determinados paquetes ofimáticos. Me temo que no lo hay. Y si lo encuentras, pasado un par de años… saldrá más caro (actualizar Windows, comprar la última versión de Office, etc.).
    El segundo ejemplo: trabajo desde hace varios años con un iPad Air 1 que sigue siendo compatible con la última versión de iOS (llegará hasta iOS 13) y a pesar de sus 32 GB, gracias a iCloud sigo teniendo en él todo lo que quiero. Me temo que ningún tablet Nexus puede decir lo mismo gracias a las políticas de upgrading de Google.
    Que Apple “obliga” a actualizar año tras año sus dispositivos es algo que solo no es cierto, sino que es un tópico.
    Que es caro para lo que ofrece, me temo que también. A día de hoy, en benchmarks, mi iPhone 6S sigue “corriendo” tanto como un Galaxy S7 y los iPhone 7 y 7 Plus siguen siendo más potentes monocore y multicore que el 99% de los smartphone con Qualcomm o Exynos. ¿El motivo? El desarrollo software-hardware al que, de momento, ningún otro fabricante ha llegado. Quizá solo Microsoft con sus Surface.
    Apple no vende por marca. Apple vende por su elevado valor de reventa -mi primer iPhone 4S sigue funcionando después de haber pasado por mi, mi cuñada, un amigo y ahora la pareja de ese amigo-, me temo que el Galaxy S de turno no puede decir lo mismo. Apple vende por calidad, por experiencia de usuario, por estabilidad, por seguridad, por oferta de aplicaciones, etc.
    La estrategia de Google es, en mi opinión, la acertada: Samsung cada poco flirtea con Tizen; LG tiene una calidad bastante discutible; Sony destroza sus smartphones por culpa de una capa de personalización indescifrable y llamar premium a un equipo Xiaomi o Huawei (por poner un ejemplo) a día de hoy… dista mucho de ser objetivo. Las cifras no lo son todo y la calidad es la que es.
    Google se encuentra en una encrucijada y, por supuesto, va a cerrar su ecosistema: abriéndolo ha llegado a cientos de millones de dispositivos para ganar mucho menos dinero que Apple con solo 1.200 millones de iDevices. Y eso daña su imagen de marca y eso aleja a los consumidores.
    Una vez más, gracias por tu excelente trabajo en el blog.

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