Extraños privilegios.

Como todo en la vida, cada cual puede tener sus gustos y aficiones. En Bilbao convivimos los que son aficionados a los toros, los que no lo somos y los que nos dicen no ser ni taurinos ni antitaurinos. Los que van a la plaza de Vistalegre a “disfrutar” de un espectáculo tan cruel como anacrónico como lo puede ser una corrida de toros, los que vamos a manifestarnos en contra de la -aún- existencia del mismo y los que dicen “ir a veces“. Ni frío ni caliente. Un interesado “templado” para intentar contentar a todo el mundo. Un error en toda regla y, desde mi punto de vista, de nuevo, un error debido a malos asesoramientos.

plaza toros bilbao vaciaHasta ahí, todo perfecto. Podemos concordar que será un espectáculo que acabará muriendo por inanición. Para ello, tan solo es necesario ver fotografías (como ésta) con el coso bilbaino casi vacío. En tanto que la plaza de Vistalegre cubra sus propios gastos sin un céntimo de nuestros impuestos y, si para ello, tienen que reinventarse con actividades variadas, que lo hagan pero, nunca… nunca “a la chepa” de la Ciudadanía.

Que sepamos, en Bilbao existen -al menos- dos clubes taurinos con cierta relevancia: El Club Cocherito y el Club Taurino de Bilbao. Nos llegan informaciones en las que el segundo de ésos clubes (El Club Taurino), ubicado en el número 4 de la calle Hurtado de Amézaga, está provisto de un txoko en toda regla. Nada extraño que un Club o Sociedad disponga de dicha infraestructura pero siempre que disponga de todas las medidas de seguridad, higiene y medioambientales que se exigen al resto de este tipo de instalaciones socio-gastronómicas. Nos referimos a un edificio con estructura de madera en el que, lógicamente, la preocupación del vecindario llega a ser notoria amén de registralmente documentada. Dios no lo quiera pero es uno de ésos supuestos casos en los que un ulterior “ay, ay, ay” ya no suele servir de nada.

Miren por donde, cuando hablamos de una documentación registral, puede constatarse denuncias de vecinos en las que comunican al Ayuntamiento la existencia de humos derivados de una cocina industrial y de olores en el patio interior del edificio, denuncia, en la que, sin pestañeo alguno, es contestada en los siguientes términos: “Habiéndose realizado una inspección por el Área correspondiente, NO se observa uso hostelero alguno“.

club taurino bilbaoLas instalaciones existen y no estamos hablando de un pequeño infiernillo sino de una cocina industrial en toda regla. ¿A cualquier txoko se le iba a permitir el privilegio de la vista gorda? ¿Iba a ser idéntico el informe si estuviésemos hablando del txoko de una Asociación antitaurina? ¿A qué se debe? ¿Por qué se ha de ser tan estricto con unos y tan permisivo con otros?

Por supuesto que existe una actividad hostelera en el local citado (desconocemos hasta qué punto “legalizada”) dotada de un tipo de infraestructura de esas que NO se pueden “esconder” si llega la obligada Inspección de turno. De no existir la misma (tras denuncia) estaríamos hablando de otro tipo de ilícito administrativo.

IMG_20170322_181038¿Cómo es posible que no exista un “uso hostelero” en el local de una Entidad en cuya Asamblea General anual de 2016 consta en Acta un apartado económico en el que existe un apunte que dice literalmente “Ingresos anuales por el txoko = 30.000 euros“? ¡Casi nada para generarlos con el corte de queso o de jamón más vino! Seguramente, por eso mismo, cuando “toca jamada”, huele todo el patio interior a cordero. Ya…

Pero si algo “huele” es acceder al página web del Club e ir a la sección “Nuestro Txoko“. Nos vamos a encontrar con ésto:

IMG_20170322_181109Vamos… que no cuela. De repente “NO existe” esa pestaña en su web. ¿por qué ocultar esa información de la noche a la mañana?

Quizá sepan que hay algunas personas que no deben estar muy conformes con esa actividad. A saber… Así, mucho nos tememos poder encontrarnos ante una especie de extraño privilegio que, quién corresponda, debería revisar inmediatamente. O sea, que sepa que saberse, se sabe.

30.000 eurazos de ingresos por el susodicho txoko constituyen, en sí, una actividad hostelera en toda tierra de garbanzos y, de no serlo, lo dejaremos en una actividad lucrativa a todas luces. Quizá lo que no observa la Inspección Municipal sea, precisamente, lo que olfatea el resto del vecindario en su patio.

El mismo patio en el que sus vecinos están preocupados que, entre jamada y jamada, tras cortes de orejas y rabos de un pobre bicho, se les chamusque nada menos que su vivienda.

Que se hagan las cosas dónde y como se tengan que hacer, pero que se hagan sin riesgos hacia terceros, que se hagan con todas las garantías que se exigen a todo el mundo, y que se hagan de una forma reglada. Si nos dotamos de Leyes y de Ordenanzas lo hacemos para cumplirlas todas y todos sin excepción alguna.

Y, sin excepción es eso: SIN EXCEPCIÓN.

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