Catalunya: abusos de patio de colegio, alquileres y divorcios (Tribuna Abierta en Diario DEIA).

Ya no se me ocurren más cosas para poder explicar la situación que vive Catalunya. Medio legítimo Govern, en la cárcel; otros, en el exilio. Activistas socio-culturales, también, en la cárcel. Una presidenta de la Mesa del Parlament, inicialmente privada de libertad pero bajo fianza (le pidieron 150.000 euros para eludir prisión por el mero hecho de presidir un Legislativo donde los catalanes habían depositado su legítima representación política). Un despropósito en toda regla.

Así es España, históricamente soberbia, altiva, enaltecida, venida arriba y, siempre, siempre, en su breve historia, derrotada y humillada a corto o medio plazo: Gibraltar, Cuba, Puerto Rico, Filipinas… Todo le pasa factura así que, cuando puede abusar, pues abusa. Con rabia y con odio. No sé si solo lo percibo yo, pero observo una actitud vengativa, sobre todo cuando oigo hablar de vencedores y vencidos. Me temo que alguien se ha vuelto a alojar en 1939.

EL MATÓN DE PATIO.

Veo a España como el típico matón de patio de colegio. Veo a un Gobierno español que lo es porque el partido que lo sustenta hace trampas en campañas electorales ya que se ha demostrado que las financia robando. En lo referente a Catalunya, hablan de estar al margen de la ley cuando el Partido Popular ha sido catalogado como organización criminal, o sea, al margen de esa misma ley.

El Estado se comporta como un auténtico macarra de patio de colegio cuando pega y sugiere a Fiscalías en absoluto independientes qué es o lo que no deben hacer. ¿Alguien podría explicar, en este caso, la diferencia entre sugererir y ordenar? ¿Alguien se imagina a un encargado de una fábrica diciendo a uno de sus empleados “le sugiero que llegue a trabajar a la hora”?

Disponen de una anacrónica Audiencia Nacional a sus ordenes. De un Tribunal Constitucional político y no profesional. Tienen carceleros y, algunos de ellos hasta se llegan a mofar de sus presos políticos cuando no los engrilletan siguiendo un protocolo destinado a “presos peligrosos”.

Pero, así ¿quién quiere ser español? Es un país que produce vergüenza ajena. Todos sus problemas se reducen a que una franja azul parece peligrosa y republicanamente morada en una camiseta de fútbol, a que si les roban Mundiales, o a que que si otros se conchaban “geopolíticamente” para que pierdan Eurovisión. Entre tanto, el medio escrito más leído en España es un deportivo fan del Real Madrid y la cadena de TV más seguida es una en la que la “ex” de un torero pega fuego a una estelada (creo que ni sabe lo que es pero, ¿vamos a pedir peras al olmo?). Insisto: quién se apunta al “a por ellos, oé,oé,oé” o a por el “Que Viva España” (tema musical del que hasta se desmarca la mismísima hija de Manolo Escobar) no son otros que los de la clá que siguen al macarra del patio del colegio.

País de picaresca, de chivatos de vecindario, del “¿me lo haces sin IVA?“, de acomplejados, de interesados perceptores del PER (mientras echan la sagrada siesta), de ladronzuelos que dejan un millón de euros en el altillo de un chalé y consiguen 400.000 eurazos en menos de diez horas para salir del talego… Todo un ejemplo para, como poco, querer estar lejos de esa que, algunos, siguen llamando con total impunidad “Una, Grande y Libre”.

Un país en el que nadie sabe quién cobra dinero negro apuntado como “M. Rajoy”. Puede ser Manolo, Marcelo, Marisa o Mónica. Lo gordo es que nadie se llama así (con ese apellido en el PP… Bueno, Mariano Rajoy tiene una hermana llamada Mercedes…). Y, para cuando va un policía a sede parlamentaria a decir que esa M se corresponde con un tal Mariano, pues sencillamente, se omite en el Telediario de TVE. Tienen suficiente con el famoso “adoctrinamiento” de TV3 de Catalunya.

Lo dicho, macarras de patio de colegio en toda regla a los que se les desboca hasta su propia banda… Ya ni sé los que se han suicidado, están seniles o les ha dado un infarto. Y es que, aunque la tapen con una estelada, la trama Gürtel existe… Y hasta se está juzgando.

Pero, de forma didáctica, como enunciaba, se pueden hacer el símil de la Comunidad de vecinos o el del divorcio. A lo que España llama “el problema de Cataluña“, desde Catalunya, desde Euzkadi (y desde Bélgica) lo llaman “el problema español“. Yo lo denomino de igual manera.

LA COMUNIDAD DE PROPIETARIOS.

Vivo de alquiler en el 2º piso de un edificio que se llama Catalunya. Mi propietario se llama España. Se hizo por la fuerza con todos los pisos del barrio hace tres siglos. Yo pagaba 700 euros al mes pero, de repente, mi casero empezó a cobrarme 1.200. Se lo comenté y me dijo que tenía que pagar 1.300 euros y, el año que viene, 1.500 y que no podía hacer nada.

Decido irme de ese piso. Se lo comunico. Me dice que no me puedo ir. Me sigue robando (ya voy por 1.900 euros al mes). No me hace caso, me amenaza y no quiere quedar conmigo. Lo pongo en conocimiento del periódico del barrio y es cuando me llama. Me dice que, si me quiero ir, lo tienen que votar el resto de los vecinos de esa finca. No lo veo normal (unos pagan 700 euros, algunos 200 y, otros, ni pagan).

Le digo que no, así que recojo mis cosas y me voy de esa Comunidad. Además oigo a los vecinos no sé qué de “a por él, oé, oé, oé“. El caso es que, cuando salgo por la puerta, llegan los guardias de mi casero, me aporrean y patean. Me destrozan el piso. Llamo al supuesto propietario. No sabe nada de mis golpes y me dice que tengo que pagar los desperfectos del piso.

Mi casero se llama España. Me pega, y me roba. Lo llama “democracia“.

EL DIVORCIO.

Mi pareja se llama España. Me agrede física, verbal y emocionalmente. Incluso, me humilla y me roba. Ya no puedo más. Me quiero divorciar. Le solicito el divorcio. No hace caso. Cuando ya es público y notorio, me responde que, para que me divorcie, lo tiene que aprobar toda su familia. Le digo que la mía ya lo ha aprobado así que me voy de casa. Me manda a sus amigos del bar con cascos y porras. Me pegan, me insultan y no me dejan salir de casa. Pero me dice que me quiere mucho y que no me vaya. Eso sí, me dice que, si me voy antes de que su familia diga que puedo irme, me volverán a aporrear y que, si lo digo en el barrio, me encarcela. Lo llama “Prueba de amor 155”.

Me quiere tanto que su familia me dice eso de que “a por él, oé, oé, oé“. Tiene un primo en Madrid, Pablo, que me dice que puedo acabar hasta fusilado. Y tiene unos parientes que a mi hermano Artur le desean “cámara de gas” y a mi hermano Carles, también, le gritan “al paredón“. O sea, que mi pareja me quiere tanto que me seduce con porras, insultos, amenazas y encarcelando a los míos.

Pudiera ser violencia de género o violencia doméstica pero, porque solo es violencia política es lícita y quienes la hacen se saben impunes.

Todo el mundo sabe que, esto, por desgracia, no es una ficción aunque esté más o menos novelada. El matón del patio, el casero y la pareja se llaman Estado español. Me parece injusto llamarles España porque sé que no todos los españoles son iguales. Ni mucho menos.

Un comentario sobre “Catalunya: abusos de patio de colegio, alquileres y divorcios (Tribuna Abierta en Diario DEIA).”

  1. Lo peor es que todo este argumento perfectamente expuesto, lo saben las cancillerías de los estados y de la UE-CEE.
    Se hacen los “orejas”, ya que ante la propuesta expuesta por el Banco Central de intervenir en la administración DIRECTAMENTE para el RESCATE del estado de España, cruelmente estos bandeleros gobernantes españoles, se han ofrecido como verdugos de la CEE contra su mismo pueblo, para seguir “desplumados” a los contribuyentes , y agujerearles más el alma y los bolsillos y prometer devolverles el dinero prestado.
    Este despropósito ha hecho que la sociedad Británica decida apearse de esta Europa perversa, aunque fueron los ingleses en 1945, culpables de haber hecho crecer este régimen español, tan carente de democracia y de separación de poderes, origen de todos los desmanes de corrupción administrativa y territorial permanente.

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