Política “adoctrinadora” desde los púlpitos.

Hola obispo Mario Iceta. Ante todo, Felíz Navidad y, si no nos vemos, buena entrada de Año nuevo. Dicho lo cual, no me queda otra más que preguntarte como Obispo de mi Diócesis de Bilbao:

Intento por todos los medios hacer llegar éstas reflexiones a la Conferencia Episcopal española pero no hay manera. También he intentado contactar contigo (9 -nueve- veces sin éxito). Debo imaginar que debes estar muy ocupado en cosas mucho más importantes. Así, en vez de intentarlo de nuevo, agoto el décimo intento mediante éstas líneas:

El prelado Cañizares califica el referéndum del 1-O como un “acto de sedición“. Defiende que “Poner en peligro la convivencia no sería prudente ni moralmente aceptable“. El arzobispo castrense agradece al rey Felipe VIsu defensa de la libertad frente al independentismo fanático y violento“. Diversas informaciones llegaron a hablar de la posibilidad de interlocución de los cardenales Osoro y Omella para encontrar salida al conflicto en Catalunya. Al tiempo, los otros dos purpurados españoles, Ricardo Blázquez y Antonio Cañizares, llegaron a intervenir en la “crisis catalana” abogando por el diálogo pero, en el caso de Cañizares, denunciando el “acto de sedición” por parte de la Generalitat. Observamos, pues, una declaración política en toda regla.

El prelado Cañizares no solo calificó el referéndum del 1-O como un “acto de sedición” sino que aseveraba que “Poner en peligro la convivencia no sería prudente ni moralmente aceptable“. Así lo afirmaba sin el menor reparo el citado cardenal de Valencia.

El arzobispo castrense agradecía al rey “su defensa de la libertad” frente “al independentismo fanático y violento“. Diversas informaciones llegaron a hablar de la posibilidad de interlocución de los cardenales Osoro y Omella para encontrar salida al conflicto en Cataluya. Al tiempo, los otros dos purpurados españoles, Ricardo Blázquez y Antonio Cañizares, llegaron a intervenir en la “crisis catalana” abogando por el diálogo pero, en el caso de Cañizares, denunciando el “acto de sedición” por parte de la Generalitat de Catalunya.

Así, el citado cardenal calificó el referéndum del 1-O como “un acto de sedición, un fraude, una traición, un golpe contra el estado de derecho, una vulneración de la normalidad constitucional de la nación y convivencia en libertad de todos los españoles“. En opinión del vicepresidente de la Conferencia Episcopal española, lo acontecido el pasado uno de octubre en Catalunya, con las implicaciones que conlleva para la unidad de España, supuso “un acto que rompe, origina heridas y confrontación entre las familias, entre los amigos y vecinos; o una serie de actos reprobables, contrarios a la verdad“.

En una tribuna publicada en el diario de extrema derecha La Razón (publicado también en la revista diocesana Paraula, Cañizares muestra su “intenso e inmenso dolor, como una daga de dolor intenso”, lo sucedido

Días más tarde, otro significado franquista (el cardenal de Valencia) agregaba que “cuando otras veces he reconocido la unidad de España como un bien moral, porque lo es y negarlo es ir contra la verdad y contra Cataluña y la diversidad de pueblos, regiones, comunidades, e inhibirse del bien común para exaltar el bien particular en detrimento de los otros, cuando he reconocido públicamente este bien moral digo, estoy peleando a favor de Cataluña y del conjunto unido de pueblos y comunidades autónomas que somos“.

Por ello, el purpurado afirmó que, “por fidelidad a la verdad (…), siento no poder justificar un pretendido derecho a decidir que no tiene en cuenta el bien común, precisamente porque desvertebra y debilita el conjunto que entraña el bien común“. Para el declarado fascista y presunto homófobo Cañizares, “poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las consecuencias que esta acción podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable“.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal española, y anterior obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, defendió que “la concordia es posible“. El cardenal de Valladolid coincide con Felipe VI en defender el orden constitucional, pero apuntaba que, éso, “no está reñido con buscar el diálogo y no descarta como solución al conflicto con Cataluña, que se reforme la Carta Magna“. Proseguía: “La Constitución no es un texto eterno. La palabra de Dios existe para siempre, pero el texto constitucional no, puede ser perfectamente reformado por los cauces que la misma Constitución prevé“.

Bien. Ante todo lo expuesto, me pregunto. ¿Está la Iglesia cualificada para hacer política desde los altares? ¿El “ala del 155” de la Iglesia Católica española puede adoctrinar a favor o en contra de una u otra línea política?

En una ocasión un cura me dijo que la política se quedaba fuera del Templo. Todo fue por intentar poner una ikurriña en el féretro de un alderdikide. No lo permitió. Lo acaté y lo respeté pero, no sé por qué me da que una rojigualda (lógicamente dotada con el escudo de su gallinácea) no hubiese tenido ni tantas “pegas” ni tantos “peros“.

Concluyo: Si la política no puede entrar en el templo, ¿por qué se hace política desde los púlpitos?

Declaraciones tan parciales de ciertos purpurados franquistas parecen ser una tónica habitual: en unas ocasiones homófobas, en otras, rozando directamente el Delito de Odio, y, en otras, con una clara intención adoctrinadora cuando no llevando a la práctica la apología del fascismo…

Todo ésto, ¿no llega a los oídos del Vaticano?

Tampoco es que me invente nada. Si se le llama franquista a Cañizares es por que lo es. Si no, ¿qué hacía el lunes, 18 de julio de 2016 (aniversario de la sublevación militar con la que empezó la Guerra Civil española) celebrando en la catedral de Valencia una misa en recuerdo del golpista y genocida Francisco Franco?

¿Es de recibo que nadie le advierta que es incitar (o llamar) a desobedecer las leyes de “ideología de género” ? ¿Dónde coño se mete la Fiscalía?

Porque, de no ser así, supongo que tengo el mismo derecho e meter la política en una iglesia cuando perciba que desde su interior se hace política, ¿No? Al fin y al cabo, no hace falta ser ni cura, ni obispo, ni cardenal para saber que el Estado español se llama aconfesional por mucho que de validez a un anacrónico Concordato que, en pleno siglo XXI y que nadie sabe por qué, AÚN mantiene con la Santa Sede.

Y, para poner la guinda al pastel, faltaba alguien. Uno de los máximos exponentes del nacional-catolicismo (ahora retirado en un “humilde” apartamento en el centro de la capital de reino: El cardenal arzobispo emérito de Madrid, Rouco Varela. Hace menos de un mes, el purpurado ultracatólico concedió una entrevista a un Medio de tirada estatal. Destacaré cuatro “joyitas“:

– “El independentismo no concilia con la conciencia católica“. Ergo ¿el nacional-catolicismo sí concilia con ésa conciencia?
Al parecer, un buen católico vasco o catalán no puede ser independentista. Queda expuesta su ideología y su total desconocimiento de las realidades vasca y catalana. Aseverar éso es hacer política.¿No habíamos quedado en que la política debería quedarse a la entrada de los templos?

– “Colocar urnas en una iglesia está prohibido por el derecho canónico; lo mismo se aplica a los colegios concertados“. Lo de las iglesias lo debería hablar en el seno de la Iglesia catalana y no en público ya que “adoctrina”. Lo de los colegios concertados tiene fácil solución: cerrar el grifo. Así… de forma tajante y centrar todo el esfuerzo en la Escuela Pública.

– “La Ley de Memoria Histórica no es lo más oportuno en el siglo XXI; hay que dar por finiquitadas las dos Españas“. No es la primera vez que el citado filofranquista ataca a ésa Ley. Es la teoría fascista de vencedores y vencidos. Éstos últimos no tienen derecho ni a un simple entierro. Se les deja “plácidamente” (que diría Mayor Oreja) en fosas y cunetas y a otra cosa. Sencillamente, impresentable. También, desde una óptica cristiana o desde la más sencilla ética o moral.

– “No me extrañan casos tan brutales y lamentables como el de Pamplona en este ambiente de relajamiento ético“. Se refiere a la presunta violación grupal de “La Manada“. ¿Qué puedo decir sobre ésto sin que se me escape una barbaridad? A ver si va a pasar que la chica presuntamente violada se encontraba inmersa en un “ambiente de relajamiento” o, sencillamente, que no tenía ética.

Pues nada… Es lo que hay. Se hace política desde algunos púlpitos y se adoctrina impunemente, ya no en valores (que sería lo normal) sino en cierta ideología política más cercana a la extrema derecha que a cualquier otra cosa.

Un comentario sobre “Política “adoctrinadora” desde los púlpitos.”

  1. Menuda preocupación, eso te pasa por ser católico apostólico y romano. A los ateos no nos preocupa lo que diga la iglesia, tampoco lo que diga el Batzoki, que ahí hay mucho Jelkide, de abertzales ya andan escasos, les miran como raro.

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