“El rey tiene que decidir: O Corinna, o corona”.


Hartos del desgaste añadido que les supone la vida privada del monarca, en el Gobierno piden que Juan Carlos elija. Así lo asevera “El Infiltrado” en elplural.com.

Están a punto de celebrarse las bodas de oro de la ‘pareja real’.  En concreto, Juan Carlos y Sofía se casaron el 14 de mayo de 1962. En Zarzuela han comunicado que no se va a organizar ningún acto especial con motivo de la conmemoración. La disculpa oficiosa es que la situación del país no permite andarse con este tipo de celebraciones. Los menos monárquicos, dado lo que se ha filtrado sobre el estado de las relaciones que existen entre rey y reina, hablarían directamente de ‘hipocresía’ caso de producirse cualquier tipo de celebración en ese sentido.

Un motivo más, en cualquier caso, para volver a hablar de la ‘vida privada’ del monarca, que no deja de ser motivo de comentarios en la prensa y en la calle. Un runrún que ha provocado un evidente desgaste a la institución… Y de paso, al Gobierno, que al final tiene que gestionar la información de la casa real.

Lo sucedido en Botsuana, la caza y la aparición, definitivamente, pública de Corinna zu Sayn-Wittgenstein; la creciente distancia entre la reina y el rey, que se puso de manifiesto en la negativa de Sofía de regresar de Grecia tras la operación de cadera urgente del rey y su primera visita exprés a la clínica, en la que ni siquiera entró a ver a su esposo, sino que se limitó a hablar con los médicos; más el añadido permanente del ‘caso Urdangarín’, mantienen la institución de la Jefatura del Estado bajo un continuo desgaste.

La situación, según le dicen a El Infiltrado, ha creado un creciente malestar en el Gobierno que se ha concretado en una frase que circula entre los ministros: ‘el rey tiene que decidir: o Corinna, o corona”. Una frase muy redonda que miembros del  Ejecutivo repiten en otros círculos, pero que eso sí, no nos han sabido concretar, si Mariano Rajoy ha sido capaz de plantearle directamente al propio Juan Carlos en sus reuniones semanales.

De tal palo… tal astilla.

Nadie duda que el hijo del heredero de Franco (y ahijado suyo) es “colchonero” de pies a cabeza. Nada que objetar. Cada cual  puede tener las aficiones o preferencias deportivas que le parezcan oportunas.

Antes de seguir, vaya por delante mi felicitación al Atlético de Madrid por su victoria deportiva ante nuestro Athletic Club en la final de la Europa Liga. Y hago extensiva ésta felicitación a “casi” toda la familia Atlética a excepción de los cuatro patanes que han provocado una carga policial en la madrileña plaza de Neptuno (fastidiando la fiesta a la mayoría de su hinchada), a excepción de quiénes muestran banderas españoles pre-constiucionales (franquistas) sin otro objetivo más que el de provocar, y, a excepción de los impresentables que prosiguen con sus cánticos dedicados al asesinado Zabaleta y a su familia que, en éstos casos, lo somos todos.

Aclarado a quién se felicita y a quiénes no, retomamos el asunto de Felipe de Borbón y Grecia. Quién es “llamado” a ser rey de España bajo el nombre de Felipe VI (esperemos que se le sobrenombre con lo de “El Fugaz”), quién lo es sólo por ser hijo de a quién un militar golpista y sublevado designó a título sucesorio, quién lo es por tener “pitilín” por encima de los derechos de sus hermanas por no tenerlo… quién no es nadie con la Carta Magna en la mano… De quién se arroga la postestad representativa de su lesionado padre.

Al que (como se aprecia en la fotografía) parece decirle a Platini algo así como “ahora les metemos cuatro”, se le debe olvidar quién es, por qué está en ese palco y cómo ha de comportarse.

Como he dicho, con la Constitución en la mano no es nadie. Porqué papá está “malito” por hacer “el cabra”, no ha de mandar a su hijo a los palcos. Es como el típico padre que manda su hijo a “un recado”.

Ha aplaudido los dos primeros goles del Atlético de Madrid. El tercero no. Se lo habrán advertido. Tele5 enfocaba constantemente el palco y esa actitud no era de recibo. Han rectificado. Para eso pagamos (también) su séquito.

Los Medios de Comunicación españoles nos han estado -toda ésta última semana- “machacando” con eso de que iba a ser una final española, en la que se enfrentaban dos equipos españoles, etc…

Aunque no comparta esas aseveraciones, voy a darlas por buenas. Entonces, lo normal esque me pregunte lo siguiente: devociones deportivas aparte, ¿Qué hace un representante del Jefe del Estado de todos los españoles animando y aplaudiendo “sólo” a “media” afición?

Esto no pasa inadvertido, y menos a la finalización del encuentro, cuando Felipe ha estallado en abrazos y aplausos. Y ello, hasta el punto que el mismísimo presidente del Atlético de Madrid (Cerezo) haya declarado en una emisora de radio (Cadena SER) que, “En el palco hay que saber estar”. ¿Más clarito?

Y es que son iguales: Padre, abuelo, bisabuelo… Éstos no cambian. Sólo les puede cambiar el Pueblo (que lo hará). Son maleducados, se creen semi-Dioses, creen que todo vale y, con tanto boato, protocolo y gilipolladas varias… al final no saben mantener sus papeles.

Les da igual abrazarse como un oso al que tienen al lado en un palco, irse a cazar y abrazarse a la Corina o al trepa-presentadora de turno. Ni les quita el sueño el paro juvenil, ni la crisis, ni nada de nada. Éstos sólo van a lo suyo.

Lo de las formas ya lo han aprendido: Con un escueto “Lo siento, no he hecho bien y no volverá a pasar” parece que zanjan todo. Pero no aprenden y andan “cagándola” una tras otra vez.

Díjo Mahoma que las montañas no se encuentran pero las personas sí. El 25 de mayo nos lo volveremos a encontrar en el campo de sus sueños (el Vicente Calderón). Pero esa vez no tiene equipo para aplaudir. Ésta vez si que intentará mantener el tipo con un semblante relativamente serio o “de circunstancias”. Razones no le faltarán: 40.000 almas (20.000 vascas y otras tantas de Catalunya) silbando no es como para dar botes.

Felipe: Nos vemos en la final del Campeonato de Copa, El Manzanares. Tú estarás en el palco y yo estaré silbando, pero ojo, no silbaré al himno de mis convecinos españoles, ni tan siquiera a tí. Silbaré a la Institución desfasada y obsoleta que representa tu padre (que, en ese caso, la representarás tú).

Te apuesto una caña (aunque también la pague yo) a que esa cara que tenías hoy en Bucarest (con el viajecito que te hemos pagado “a escote”) no será la misma.

Sobre “uno” al que le quedaba un “Rato”


Al parecer se trata de que De Guindos no le toque ni a Draghi ni a Monty. Así, nos encontramos con un Rodrigo Rato (conocido en ciertos ámbitos como Mr. Ladrillazo) muy ufano y orgulloso de su última actividad engordada por la burbuja inmobiliaria y, ahora, atrapada en el fiasco hasta ser intervenida.

Ya se lo dijo bien clarito Draghi a Rajoy en la última cumbre del BCE celebrada en Barcelona: “La Banca española es insana y poco fluída”.

Reto es el heredero político de Esperanza Aguirre en la política de intervención de Caja Madrid; así de claro. Y por no hablar del manoseo en las Cajas de Levante. Y es el modelo de Rato el que final fracasa ya que el origen de todo este tinglado está perfectamente identificado: el agujero inmobiliario de España.

Todo esto es lo que enciende las alarmas y el desasosiego: Y nadie ha hecho nada ni en sus responsabilidades de origen como pudiera ser la del Gobernador del Banco de España que, a saber, es el único nombramiento no pactado entre Gobierno y Oposición.

Como buen País de pandereta, ahora sale pidiendo explicaciones nada menos que Rubalcaba, que de Bankia si parece saber, eso sí, no tiene ni idea de lo que era Time Export, el BOE, Filesa, Malesa, ni tan siquiera de Aizoon o Nóos. Sólo sabe de Bankia y de trajes valencianos.

Y todo esto en un país dónde los 10.000 millones de euros recortados en Sanidad van a ir a parar al rescate de Bankia. Aquí todo vale pero a los damnificados de Forum Filatélico, Afinsa o la Nueva Rumasa, ¿hay quién les “rescate”?

Al final, todo ello conduce a razonadas dudas sobre el actual sistema de Cajas y Bancos Lo que nos ha costado… y lo que nos costará. Al tiempo.