Nueva plaga, la avispilla del castaño

Un insecto invasor procedente de China amenaza con destruir los castaños en la península Ibérica. Junto con hayas y robles, el castaño es uno de los componentes más característicos de los bosques caducifolios. En el norte peninsular, las mayores superficies de castaño se encuentran en Galicia, norte de Castilla y León, Asturias, Cantabria y País Vasco.

Hay que recordar que el castaño, debido a su frecuente manejo como cultivo también ha sufrido y sufre la amenaza de numerosas plagas, las más importantes son la Tinta y el Chancro, ambas producidas por hongos.

Hace cinco años se detectó a la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus) en Cataluña y ahora infecta en País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia y Castilla y León. En Euskadi se detectó su presencia en 2013. Según distintos expertos, su tasa media de expansión es de ocho kilómetros al año, pero parece que se han desbordado.

Ante el avance implacable del insecto, desde algunas comunidades autónomas se ha urgido al Ministerio de Medio Ambiente y Agricultura para que se autorice el uso generalizado de otro parásito -también de origen chino- para contener a la avispa. Pero desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se ha pedido prudencia. Se trata del parásito chino llamado Torymus Sinensis, que es otra avispilla. En este caso, se trata de un método de lucha biológica.

Las experiencias en otros países han indicado que la avispa que mata a la avispa necesita unos siete años en resultar efectiva y a base de grandes cantidades, lo que también es costoso.

Frutos del castaño

En un interesante artículo publicado en la revista Quercus, número 383 y correspondiente a diciembre de 2017, cuyos autores son José Luis Nieves Aldrey, investigador científico en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), y Diego Gil Tapetado, graduado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, señalan que, dado que “el insecto se encuentra protegido en el interior de la agalla, es prácticamente imposible controlar la plaga con productos químicos. Además, tampoco sería aconsejable desde el punto de vista ambiental.

Por otra parte, ambos investigadores consideran que, al igual que la avispilla del castaño, T. sinensis es una especie exótica que puede entrañar riesgos para el medio ambiente. Las potenciales amenazas serían de dos tipos. En primer lugar, T. sinensis podría parasitar a otros cinípidos -familia de insectos himenópteros, poco voladores, que en su mayoría son parásitos de los vegetales-, autóctonos del castaño. Y, en segundo lugar, cabe de que hibride con alguna especie nativa del género Torymus o, simplemente, que establezca con ellas relaciones de competencia.

Sea cual sea el resultado de las medidas de control, el investigador José Luis Nieves Aldrey, afirma que los cultivadores afectados han de hacerse a la idea de que la especie ha venido para quedarse y va a ser imposible que la plaga se erradique por completo. Sin embargo, es muy posible que la T. sinensis, aliado de especies parasitoides nativas, consiga estabilizar la virulencia de la avispilla del castaño en unos límites razonables y asumibles para la economía que gira en torno a nuestros castañares.

Gaztaina eguna-Día de la Castaña, en Orozko (Bizkaia)

Más información: Revista Quercus, número 382, diciembre 2017. Artículo “La avispilla del castaño, ha llegado a España para quedarse”. Autores: José Luis Nieves Aldrey y Diego Gil Tapetado.

Fotos:

  • Avispilla del castaño en una yema de un castaño donde depositan los huevos. “El Correo Gallego”. FOTO: Angar.
  • Frutos del castaño. Autor: Deia.
  • “Gaztaina eguna”- “Día de la castaña”, que se celebra en el municipio vizcaíno de Orozko todos los años a finales de octubre o principios de noviembre. Autor: Deia.

 

Las abejas están desapareciendo: ¿Por qué?

Las abejas están desapareciendo. Sin dejar rastro. En ocasiones en número de varios miles de individuos -una colmena entera- a lo largo de una sola noche. El fenómeno es de suma importancia pues dependemos de ellas en mayor medida de lo que pensamos. Sin abejas desaparecerían muchas especies vegetales. Tampoco tendríamos numerosos frutos o plantas de los que habitualmente nos alimentamos.

Se estima que las abejas existen en nuestro planeta desde hace unos 80 millones de años. Su estilo de vida ha conllevado el que necesiten del néctar de las flores para su subsistencia con lo que en su diario ajetreo van transportando este último de unas plantas a otras. De esta manera, no sólo se logra la fecundación de las plantas (reciben los granos de polen de otras flores, aportados por las abejas en sus numerosos vuelos), sino que con ello se consigue una diversificación de las características de cada vegetal algo que resultaría imposible sin la inestimable ayuda de estos insectos.

La labor polinizadora de las abejas resulta esencial para el desarrollo de árboles y plantas como manzanos, perales, albaricoqueros, pepinos, almendros, tomates, rábano, fresa, col, girasol, zanahoria, apio, cebolla, perro, romero y tomillo, por citar ejemplos bien conocidos. Todas ellas dependen, para su desarrollo habitual, de la fecundación por medio del polen que les aportan las abejas en su diaria visita, por lo que, sin la labor de estos insectos, perderíamos la posibilidad de alimentarnos con sus productos. En concreto el 80% de las plantas con flores que se cultivan en Europa depende, para su desarrollo, de la labor polinizadora de las abejas. En general, el 35% de la producción de alimentos se obtiene gracias a estos insectos.

Colmenas de abejas

Por todo ello, la importancia de proteger a estos insectos. Desde un punto de vista económico, se ha calculado que el valor de esta labor realizada por las abejas para la agricultura podría estar en torno a los 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, así que su desaparición sería devastadora para la producción alimentaria. Sólo en Europa, más de 4.000 cultivos de productos como el calabacín, el albaricoque, la almendra o el cilantro dependen de la labor de los insectos polinizadores.

La desaparición de las abejas se viene observando desde finales de los años 90, con tasas inusualmente altas de descenso en las poblaciones de las colonias de este insecto. Según los expertos, las causas de su desaparición son varias. Por un lado, una de las principales amenazas la constituyen los plaguicidas químicos tóxicos que se utilizan en la agricultura, ya que algunos de ellos tienen efectos letales sobre las abejas, que se envenenan al consumir el polen y néctar contaminados. Por otro lado, las abejas se están debilitando como consecuencia del cambio climático, los parásitos y las enfermedades.

Pero también, está la avispa asiática (Vespa velutina), cuya presencia en Europa y en Euskadi se detectó por primera vez a finales de 2005. Estos insectos tienen una longitud de 30 milímetros, y las reinas pueden ser incluso mayores. Su corpulencia es tres veces mayor que la de la abeja europea. El alimento principal de este tipo de avispa es la abeja. Le corta la cabeza, así como la parte del aguijón y luego la devora o bien la transporta al nido para alimento de la especie. Al final del otoño, cuando las abejas se retiran, esta avispa se atreve incluso a entrar en sus colmenas. Se estima que son suficientes cuatro individuos para provocar la muerte de toda una comunidad. Atacan principalmente a aquellas que llegan cargadas de polen y cuyos movimientos resultan más torpes debido precisamente al material que transportan.

Nido de avispa asiática (vespa velutina)

Compromisos mínimos en Bonn

LA vigésimo tercera Conferencia sobre Cambio Climático (COP23) que se celebró en Bonn entre los pasados días 6 y 17 quedó reducida a una cumbre de transición. Se esbozaron los reglamentos del acuerdo, dejando los temas más polémicos sobre transparencia, financiación o contabilidad de las emisiones de cada país para la próxima cumbre que se celebrará en la ciudad polaca de Katowice, en diciembre de 2018.

La cumbre, que en principio iba a ser una conferencia meramente técnica, deja patente los problemas de fondo que existen para que la lucha contra el cambio climático sea una cuestión absolutamente interiorizada en la práctica como el problema ambiental más importante que aqueja a nuestro planeta.

Uno de los temas principales, sino el que más, está en esos 100.000 millones de dólares anuales que reclaman los países en desarrollo y que deben poner sobre la mesa los gobiernos de los estados ricos y el sector privado para la financiación climática, tal como se acordó en el Acuerdo de París. Esos recursos económicos, que son de justicia elemental, permitirían a los países más pobres poner en marcha estrategias de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y planes de adaptación a los efectos negativos del calentamiento terrestre.

Por otra parte, la salida de Estados Unidos abre otra brecha a la financiación, aunque eso no debería ser motivo para que el resto de países más desarrollados no pusieran todo de su parte. No hay que olvidar que las cosas van de mal en peor climáticamente y cada vez se ve como menos posible cumplir con el compromiso establecido en el Acuerdo de París de evitar un aumento de más de dos grados centígrados de aquí a 2100, y todavía menos, lógicamente, al acuerdo deseado al que llegaron las partes de que dicho aumento no superara la cifra de 1,5 grados. Actualmente, el calentamiento está ya en un grado más respecto al nivel preindustrial.

DEL ADIÓS AL CARBÓN Lo poco positivo que hubo en Bonn, y también a medias, es la alianza liderada por Reino Unido, Francia, Italia y Canadá que firmaron una declaración en la que apuestan por el cierre de las centrales de carbón e instan a los inversores a alejarse de esta forma de producir energía. En el escrito se apunta a que los análisis muestran que, para poder cumplir con el Acuerdo de París contra el cambio climático, se necesita terminar con el carbón antes de 2030 en los países miembros de la OCDE y antes de 2050 en el resto. Por el contrario, está la ausencia significativa en la citada alianza de Alemania, país anfitrión de la Cumbre Climática; China, Polonia y el Estado español.

Térmica de carbón. Foto: Julen Rekondo.

La postura española no tiene justificación alguna. Hoy en día, la energía procedente del carbón solo supone el 8% de su total energético. A todo ello, habría que añadir, para que el Gobierno español se tomara más en serio la lucha contra el cambio climático -el presidente Rajoy no acudió a la Cumbre de Bonn- es que la península ibérica está sufriendo con especial intensidad los efectos del cambio climático. Así, nos encontramos con intensas olas de calor, aumentos de los grandes incendios forestales, creciente adaptación de especies invasoras, sequías cada vez más pertinaces… Es decir, que los impactos cada vez son más severos.

Por otra parte, nos encontramos con que la Ley de Cambio Climático tan prometida al principio de la legislatura por el Gobierno del Partido Popular lleva un retraso considerable y hoy es el día en que sigue sin haber ni tan siquiera un borrador para su discusión en el Congreso de los Diputados.

En lo que respecta a Euskadi, una delegación del Gobierno vasco participó en la Cumbre de Bonn, donde expuso las acciones que Euskadi lleva a cabo en materia de adaptación al cambio climático. “Cabe destacar la importancia que tiene estar presentes en esta cita mundial -según afirmó la viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, en Bonn- para poder demostrar cómo desde lo local, desde un pequeño territorio que solo representa el 0,5% de las emisiones de Europa, se pueden realizar avances y proyectos reales de adaptación al cambio climático que pueden ser replicados en otras regiones de Europa. Y mostrar también el compromiso del Gobierno vasco con los objetivos del Acuerdo de París. Euskadi es un referente en este aspecto, nuestras actuaciones están alineadas con los objetivos de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

LOS AVANCES EN EUSKADI De acuerdo con los datos recogidos en el último inventario de GEI del País Vasco, que es referente a 2015, Euskadi ha reducido un 24% las emisiones respecto al año 2005, lo cual indica que la tendencia es muy positiva. Además, se ha producido un desacoplamiento entre las emisiones generadas y el crecimiento de la economía vasca. Desde 1990, año de referencia del Protocolo de Kyoto, la eficiencia en términos de unidad de CO2 emitida y unidad de PIB creada ha mejorado un 47%.

Otro aspecto digno de ser señalado en lo que respecta a Euskadi, es nuestra participación en la iniciativa contra el cambio climático Regions Adapt de la red internacional de gobiernos regionales por el desarrollo sostenible (nrg4SD), en la que sus miembros, entre ellos el Gobierno vasco, han expuesto los logros alcanzados en materia de adaptación y debatido sobre cómo los gobiernos subnacionales pueden acelerar la acción climática en este campo.

Campo solar. Foto: Julen Rekondo.

Sin duda, es importante que desde las instancias administrativas más cercanas a la ciudadanía se actúe. Los ayuntamientos, los gobiernos regionales, organizaciones sociales, etc., han de trabajar y no esperar, y actuar de una vez por todas. Si no es así, será imposible cumplir con los compromisos del Acuerdo de París.

Como un dato más de lo que comento, está el acto de adhesión de Euskadi y sus empresas a la iniciativa contra el cambio climático Comunidad por el Clima que se celebrará bajo la presidencia del lehendakari, Iñigo Urkullu, el próximo día 29 en la sede de Lehendakaritza, en lo que supone una muestra de la implicación real de nuestras instituciones y sectores de la sociedad vasca en la lucha contra el cambio climático.

Nota. La primera foto es de Noticias de Gipuzkoa.

La marea negra del Prestige y Euskadi

El 19 de noviembre se cumplirán 15 años desde que el Prestige se hundiera definitivamente partido en dos frente a las costas gallegas, después de seis días en que el barco mantuviera un rumbo errático porque el Gobierno del PP no supo muy bien qué hacer con él, mientras vertía parte de su cargamento. La tragedia del Prestige no había hecho sino comenzar. Una de las mayores catástrofes ecológicas sufridas en Europa empezaba a tomar cuerpo en forma de una impresionante marea negra que asoló primero las costas gallegas y continuó penetrando hacia el Golfo de Bizkaia, a merced del viento y las corrientes marinas.

El litoral vasco también sufrió las consecuencias de la marea negra ocasionada por el Prestige. No obstante, la diligencia de las autoridades vascas unida a la experiencia de Galicia y la tradicional organización de los arrantzales en Euskadi consiguió paliar en parte los efectos del desastre, aunque las pérdidas ecológicas y económicas fueron enormes.

Desde un principio, la actitud del Ejecutivo autonómico y del resto de las instituciones vascas fue apostar por la adopción de medidas de carácter preventivo y de coordinación. De esta manera, se movilizó a un importante número de arrantzales que, a través de embarcaciones de diferente tamaño, se dedicaron a recoger la máxima cantidad de fuel antes de que llegase a nuestra costa. Se calcula que se pudo recoger en el mar, antes de que impactara en la costa vasca, la mitad de todo lo vertido, unas 30.000 toneladas.

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia. Foto EFEverde

Trabajadores de distintas empresas contratadas por las diputaciones guipuzcoana y vizcaína procedieron a limpiar nuestras playas, rocas y acantilados del chapapote que iba llegando. Se procedieron a colocar barreras flotantes en los espacios que tenemos de gran valor ecológico, como la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y Txingudi, así como en las rías de Barbadun, Plentzia, Lea, Artibai, Deba, Zumaia, Inurritza, Orio…Se instaló una planta de tratamiento de fuel recogido en Zierbena que después de ser procesado pudo reutilizarse en la refinería de Petronor. Se mantuvo también una política informativa abierta, transparente y fluida hacia el conjunto de la sociedad, y también con las organizaciones sociales, entre ellas, ecologistas, manteniendo reuniones y contactos en todo momento.

Pero, además, de esta actitud verdaderamente encomiable de las instituciones vascas y de los arrantzales, otro aspecto digno de reseñar como muy positivo, fue la importante solidaridad manifestada, entre ellas, la de la sociedad vasca.

Desgraciadamente, el Prestige y su mortífera carga se han notado y se notarán todavía más en tiempo. Pero, al menos en Euskadi, nos queda el consuelo de haber puesto los medios suficientes para frenar en parte los efectos de la marea negra en nuestra costa.

La primera y la tercera foto son del diario Deia. La segunda es de Efeverde.

 

Un viaje al Paleolítico Europeo en las Encartaciones

Una obra de arte se entiende mejor cuando se conoce el momento histórico en que se produce, y las pinturas rupestres no son ninguna excepción. Ese es el planteamiento de KobenKoba, el primer Centro de Interpretación del Arte Paleolítico Europeo.

Por eso, para ayudar a comprender mejor el arte rupestre, este museo, que abrió las puertas en diciembre de 2009, invita a los visitantes a sumergirse en el mundo prehistórico a través de exposiciones, elementos audiovisuales y recursos interactivos. Así, la pinacoteca, ofrece la posibilidad de contemplar réplicas de las pinturas rupestres más importantes de Europa y, al mismo tiempo, ponerse en el lugar de quienes las produjeron.

Para ello, nada mejor que el propio entorno donde se desarrollaba la vida cotidiana de la época. Es por eso que el lugar elegido para ubicar este museo ha sido la Cueva de los Judíos, entre los municipios vizcaínos de Karrantza y Lanestosa, en la comarca de las Encartaciones.

Así, la bóveda de diez metros de este enclave natural sirve para albergar una exposición permanente que tiene por título “Un día en la vida de los cazadores paleolíticos”. En ella los visitantes podrán descubrir aspectos como qué partes de las cuevas compartían los humanos con los animales o cómo era el arte que producían. El museo ofrece, incluso, una mesa de herramientas para experimentar con diferentes útiles prehistóricos.

A continuación, avanzando por una angosta galería, los visitantes pueden llegar a la sala Norte, donde podrán ver un audiovisual titulado “Cazadores y artistas en un mundo glacial”. Este video explica la forma en que se elaboraban las pinturas y los grabados rupestres, pero, además, implica a los cinco sentidos con elementos como el olor de las hogueras y ráfagas de aire gélido. Todo para reproducir de la manera más fidedigna posible cómo era la vida en las cavernas.

Por último, los visitantes pueden acceder a la galería Sur, donde encontrarán la “Pinoteca Rupestre”. En ella se reúnen réplicas de algunos de los conjuntos históricos más importantes de Europa, como Santimamiñe, Altamira y Lascaux, entre otras muchas, con el testimonio de un chamán incluido.

El proyecto KobenKoba ha sido desarrollado por el Ayuntamiento de Karrantza en colaboración con el Consistorio de Lanestosa y con la financiación de la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco.

Estas instalaciones se unen a otros reclamos ya consolidados en la comarca, como son las cuevas de Pozalagua, las pinturas renacentistas de Biañez y el parque Karpin Abentura. La Cueva de los Judíos es la primera del sur de Europa adaptada para discapacitados.

La visita requiere reserva previa llamando al número de teléfono: 675716161, y  un mínimo de 6 personas. El precio de la visita es de 6€ adultos y 3€ niños. Para los talleres infantiles, mínimo 10 niños y el precio es de 4€.

Las fotografías son del Ayuntamiento de Karrantza.

Dirección: KobenKoba. Cueva de Los Judíos. Barrio Sangrices, Karrantza (Bizkaia)

 

El tiempo se agota

EL cambio climático será el protagonista, a partir de hoy y hasta el 17 de noviembre, de la vigesimotercera Conferencia sobre Cambio Climático (COP23) que tendrá lugar en Bonn, en unos momentos en que las cosas no van nada bien en relación con el principal problema ambiental de alcance planetario que tenemos en la actualidad. No en vano, desde Naciones Unidas se ha criticado con dureza la diferencia “catastrófica” entre las promesas estatales de limitación de gases de efecto invernadero y las acciones necesarias para contener el calentamiento global a menos de dos grados. Según Naciones Unidas, “los compromisos actuales de los estados cubren apenas un tercio de las reducciones de emisiones necesarias, lo que está ya provocando el aumento de las temperaturas, las lluvias torrenciales y la proliferación de fenómenos extremos meteorológicos en general”.

En el plano meteorológico, cabe destacar que entre 2000 y 2016 el número de desastres relacionados con el clima (huracanes, inundaciones, sequías…) aumentó en un 46%, según los científicos de Naciones Unidas. Y aunque reconocen que no se puede atribuir de forma certera todos estos fenómenos al cambio climático, si estiman posible su relación y hay pocas dudas de que en el futuro haya un aumento de la frecuencia y gravedad de estos desastres naturales.

Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial emitió hace unos días un informe, que publicó este diario, en el que decía que la concentración de dióxido de carbono (CO2) -principal gas responsable del cambio climático– aumentó en 2016 a niveles récord. Según la OMM, actualmente la concentración de CO2 en la atmósfera representa el 145% de los niveles preindustriales. Pero lo alarmante del informe es que no solo aumenta la concentración, sino el ritmo de acumulación del principal gas de efecto invernadero. Y a pesar de que en los tres últimos años se ha logrado estabilizar el volumen total de emisiones, gracias entre otras cuestiones a la influencia positiva que ha tenido el cambio del uso del carbón en China y las políticas energéticas de otros países asiáticos, como India, que están parando las nuevas instalaciones de centrales térmicas de carbón y reduciendo la quema de este combustible fósil.

Una postura muy diferente a la que practica el Gobierno español, que a pesar de la advertencia de que los datos son cada vez más alarmantes sobre el aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero, sigue poniendo por delante los intereses de las empresas que queman combustibles fósiles, favoreciendo a los negocios que apuestan por las energías sucias y sin implicarse en acelerar una transición energética hacia un sistema inteligente, basado en las energías renovables.

UNA DE LAS PEORES NOTICIAS Sin duda, el dato de concentración de CO2 y el ritmo de acumulación de este gas es una de las peores noticias de 2017 en materia ambiental porque indica que el planeta está lejos de cumplir sus compromisos del Acuerdo del Clima de París, aprobado en diciembre de 2015. De seguir, así las cosas, se estima que el aumento de la temperatura puede llegar a tres grados centígrados para 2100, lejos por tanto de la meta del Acuerdo de París, en el que se fijó como objetivo limitar el calentamiento a dos grados centígrados, aunque los Estados se comprometieron a hacer todos los esfuerzos necesarios para no rebasar 1,5 grados, respecto a la temperatura de la época preindustrial.

Un incremento de la temperatura media de la atmósfera por encima de los dos grados centígrados respecto a los tiempos preindustriales implicará una alteración drástica de los parámetros climáticos y supondrá un desastre impresionante para el mundo que recibirán las siguientes generaciones, así como para el resto de formas de vida existentes en la biosfera.

Las dificultades para cumplir con el Acuerdo de París sobre el cambio climático se producen antes de que Estados Unidos haya renunciado a sus compromisos. Esto hace que la situación todavía sea más desalentadora. En el plazo de unas décadas, de aquí a 2050, se ha de llevar a cabo una profunda transformación del sistema energético que ha imperado en los últimos dos siglos y medio. La única forma de hacer esa transición energética es con una mayor movilización y presión de millones de personas, que permita superar las muy poderosas resistencias al cambio por parte de los intereses políticos y económicos imperantes en la actualidad que se oponen a ello. Concretando, eso supone impulsar y empujar para que se haga un mayor esfuerzo para la reducción de gases de efecto invernadero con inversiones en las tecnologías adecuadas en los diversos sectores de la sociedad, como en la agricultura, en los edificios, en la energía, en la silvicultura, en la industria y en el transporte. Gran parte del potencial de inversión se centra en la energía solar y eólica, los equipos eficientes, automóviles limpios, forestación y freno a la deforestación. Si esas medidas se hicieran masivamente, estaríamos bien orientados a cumplir con el Acuerdo de París, y llegar a alcanzar la promesa que hicimos a nuestros hijos de proteger su futuro.

EL CONTRASTE EN EL ESTADO Volviendo a la política energética del Gobierno español, y a pesar de su adhesión y firma del Acuerdo de París, llama la atención el ritmo demasiado lento y poco ambicioso con que está realizando la elaboración de la Ley de Cambio Climático, que es donde se deben plasmar los objetivos estatales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en consonancia con los objetivos acordados en la capital francesa.

Por otra parte, hay que señalar que el Estado español es líder en aumento de emisiones absolutas en la Unión Europea (UE), con un incremento de más de 47 millones de toneladas de CO2 con respecto a 1990. Esta cifra supone un incremento en la tasa de emisiones de un 16,6%, lo que sitúa al Estado español como uno de los cinco estados de la UE en los que han aumentado las emisiones durante este período.

Al menos, algunas comunidades se han adelantado, como son los casos de Euskadi, que aprobó en 2015 la Estrategia de Cambio Climático del País Vasco-KLIMA 2050, y que es el instrumento compartido por todos los departamentos del Gobierno vasco, que ha supuesto un hito ambiental para el País Vasco ya que cuenta con una herramienta propia para afrontar los desafíos futuros de la climatología; Catalunya, cuyo Parlamento aprobó el pasado 27 de julio la Ley de Cambio Climático, y Nafarroa, donde el Gobierno de esa comunidad ha elaborado la Hoja de Ruta del Cambio Climático, que se trata de una herramienta transversal que permitirá al Ejecutivo foral y a la sociedad navarra tomar medidas para adaptarse a esta realidad, ajustando los efectos esperados en el clima para moderar los impactos, así como reducir las fuentes de emisión de los gases de efecto invernadero.

De esta manera, las citadas comunidades están avanzando por su propia cuenta en la hoja de ruta para asegurar que se cumplan los compromisos del Acuerdo del Clima de París, planteándose el objetivo de reducir las emisiones al menos en un 80% en 2050.

Tiempo de castañas

¿Quién no ha probado las castañas asadas? ¿Quién no recuerda pasear por las calles de nuestras ciudades y pueblos en búsqueda del castañero o la castañera en las tardes más frías del año para saborear este fruto seco del otoño tan saludable y con tan importantes beneficios nutricionales y también con aplicaciones terapéuticas?

Maduran a lo largo del mes de octubre, y los ya dorados erizos, defensa inexpugnable que durante cinco meses las protegió, se rajan empujados por la hinchada sazón del fruto. Cada zurrón contiene hasta 3 castañas. Las flores, masculinas y femeninas, en la misma espiga y de color amarillo cremoso.

Asadas en plena calle, entre rescoldos de carbón vegetal, son también la última brasa encendida de un puente casi por completo desmoronado. El de los productos que llegan al consumidor sin alteración alguna, casi sin intermediarios. Conservando, pues, los aromas esenciales. Calentando las manos y los recuerdos. Pero también evocándonos al bosque que da forma y sabor a esta delicia gastronómica.

Pero, si agradable resulta comer castañas, el otoño de los castañares merece la pena pasear entre ellos. En primer lugar, porque sus hojas, antes de tomar un tono beis oscuro, adquieren todas las gamas del amarillo y del ocre. Es decir, de espléndidos dorados.

El castaño es uno de los árboles más hermosos. Forma frondosa copa con sus hojas de borde aserrado. Sus troncos transmiten la seguridad de lo tenaz y longevo. De hecho, no son raros los ejemplares enormes, por ser varias veces centenarios. Algunos de ellos son capaces de producir hasta 400 kilos de castañas. Eso cuando está solo, porque si alcanza a ser bosque, el resultado es soberbio.

Los castañares convierten nuestros pasos en crujientes. Porque estaremos apoyándonos en uno de los suelos más orgánicos, como corresponde a árboles que todos los años aportan a sus raíces varios miles de kilos de sus propias hojas por hectárea. Y además tenemos para elegir en casi todas las comunidades de la península Ibérica porque hay en general amplios espacios forestales dominados por el castaño.

El castaño, conocido científicamente con el nombre de castanea savia, perteneciente a la familia de los fagaceae y nativo de climas templados del hemisferio norte, es un árbol autóctono en la Península Ibérica, como muestran análisis polínicos del Cuaternario.

Un dato de interés, es el “Gaztaina eguna” -“Día de la Castaña”- que se celebra todos los años en el municipio vizcaíno de Orozko (este año el pasado 29 de octubre), donde se rememora su estrecho vínculo con los castaños, como se puede ver en la foto.

Pero volviendo a las castañas asadas por los castañeros y las castañeras, en ese carromato especie locomotora, todavía perduran en el tiempo, aunque con una diferencia: menos puestos. Solo se me ocurre exclamar, ¡larga vida a los castañeros y a las castañeras! Su dulce olor, el sabor inconfundible, el ambiente amistoso que crean a su alrededor y lo sabrosas que son sus castañas asadas, merecen la pena. La tradición castañera nos necesita.

Castaño. Castanea sativa. Gaztainondo.

Fotos:

  • Autor de la primera foto: Javier Begarasa. Publicada en Noticias de Navarra.
  • Autor de la segunda foto: Deia.
  • Autor de la tercera: Deia.

 

 

El cormorán grande, un excelente buceador

Estas aves, casi exclusivamente marinas durante el resto del año, han ido incorporándose durante los últimos decenios a los aguazales del interior de la Península. Hoy resultan una de las especies más frecuentes y llamativas de cuantas podemos contemplar en invierno. Sus preferencias no pueden ser más claras: los ríos, los embalses…Hasta aquí la norma, porque el sustancial incremento de sus poblaciones les lleva a visitar, buena parte de las cuencas hidrológicas de la península, e incluso se acercan a las montañas.

Originalmente, el cormorán grande era sólo invernante, pero desde hace unos años se ha asentado como reproductor en embalses interiores. Se encuentra en franca expansión, y, en algunas zonas ha entrado en conflicto con los pescadores y propietarios de piscifactorías, que lo acusan de consumir peces de interés pesquero y comercial.

Y tanto a la hora de alimentarse, lo que hacen casi exclusivamente con peces, como cuando se disponen a dormir en masa, casi siempre sobre grandes árboles cercanos a las aguas. Se estima que estas aves acuáticas superan ya los 60.000 individuos invernantes que se quedan hasta finales de marzo, cuando emprenden la vuelta hacia el centro y el norte de Europa.

Dos rasgos las harán inconfundibles: por una parte, son de tamaño considerable y completamente negras, al menos si están a cierta distancia. Pero todavía más conspicuas las hace el hecho de que con frecuencia los bandos de cormoranes se desplazan formando dos hileras de aves que dibujan una suerte de punta de flecha. Uves negras y muy raudas, ya que estas aves baten enérgica y continuadamente sus alas.

En el agua se reconocen porque su línea de flotación queda tan alta que van casi sumergidos. Y sus largos cuello y pico dan la impresión de formar una ese. Son excelentes buceadores, capaces de permanecer hasta un minuto bajo el agua en pos de sus presas.

Carecen de plumas impermeables, como el resto de las aves. De ahí que sea normal verle, después de la pesca, de pie y con las alas extendidas para que se sequen.

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia.

Fotos sacadas en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). Febrero 2017.

 

“Guerra” al Plumero o Hierba de la Pampa, y a otras plantas invasoras

¿Qué son las plantas invasoras? Son plantas que salen de su hábitat y se instalan en uno nuevo, donde se multiplican sin control y en perjuicio de la flora autóctona. En la naturaleza es muy común que una especie se desplace a un nuevo hábitat. Pero si dicho proceso se produce muy rápidamente y lo provocamos nosotros, los seres humanos, pueden aparecer problemas. Uno de los más graves consiste en que las plantas foráneas se convierten en dominantes y disminuya la diversidad de plantas y animales autóctonos. En el País Vasco, la vertiente atlántica es la que cuenta con más plantas invasoras.

Uno de los casos más llamativos de plantas invasoras es el Plumero o Hierba de la Pampa, que llegó a la península Ibérica a principios del siglo pasado, con el fin de adornar los jardines de las grandes casas y que actualmente llega camino de convertirse en una auténtica plaga, al menos en los territorios vizcaíno y guipuzcoano.

El plumero, conocido científicamente como Cortaderia selloana, que tiene un porte espectacular y esbelto, es muy fácil de distinguirla, ya que tiene como principal característica un penacho de color plateado que llega a elevarse por encima de los dos metros de altura.

Se ha ido adueñando de los márgenes de las carreteras o vías de ferrocarril, los campos de siega o la orilla de los ríos, pero también de humedales, marismas y arenales costeros, debido a que tiene una capacidad de reproducción asombrosa, ya que cada penacho puede producir más de 100.000 semillas. Hoy en día su presencia es indeseada, y numerosas localidades, fundamentalmente de Gipuzkoa y Bizkaia, con el apoyo de la Agencia Vasca del Agua, Diputaciones y Gobierno Vasco, hacen grandes esfuerzos para erradicarla.

No menos llamativa que el Plumero ha sido la expansión de la especie Baccharis halimifolia, un arbusto leñoso procedente de la costa atlántica de América del Norte, que a mediados del siglo XX se extendió por la costa atlántica del sureste de Francia y la costa cantábrica de la Península Ibérica, a partir de ejemplares cultivados con fines ornamentales, y que está colonizando desde hace unos años zonas importantes de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, y de la Bahía de Txingudi y Lea.

Baccharis en flor en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

Gracias a un proyecto LIFE para la recuperación de estuarios -ha supuesto una inversión de 1,8 millones de euros, financiada al 50% por la Comisión Europea-, se han llevado tratamientos de eliminación en más de 750.000 hectáreas de las citadas zonas. En total, se han tratado 570.000 arbustos.

Otro enemigo natural, es el Bambú japonés Fallopia japónica. Es una especie llegada recientemente a nuestro territorio desde Japón por su valor ornamental, y ha invadido numerosas riberas de ríos, pudiendo llegar a medir hasta 20 metros y crecer unos 10 centímetros en un solo día. Está catalogada por los expertos como una de más difíciles de erradicar, ya que debe hacerse arrancando planta a planta.

Operarios tratando a la Baccharis en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

 

 

             

 

Incendios forestales y cambio climático

EL pronóstico de los incendios que se declaran en Galicia empeora con el paso de los años, pues el cambio climático es ya una realidad que agrava factores de riesgo. La temperatura tiende a ser mayor, las precipitaciones menores y el monte está más seco. La terrible oleada de incendios que ha afectado a Galicia -con la muerte de cuatro personas y muchas zonas que han tenido que ser evacuadas por la propagación del fuego-, al igual que Asturias, León y Portugal, en una época como es el mes de octubre y no en verano, confirman que el cambio climático está aquí.

A esto habría que añadir la alta intencionalidad de los fuegos habidos, aunque tampoco se puede atribuir a esta causa el cien por cien de los fuegos ocasionados. En Galicia, y también en otras comunidades, tradicionalmente, el uso del fuego ha estado muy arraigado, asociado a usos tradicionales, como agrícolas o ganaderos.

¿Y qué sucederá en el futuro con el cambio climático? Las perspectivas advertidas por la comunidad científica apuntan a que tendremos temperaturas más elevadas y con menos precipitaciones. Esa situación aumentará el estrés de la vegetación, que tendrá menor humedad en las partes vivas y secas. Los modelos de simulación que se utilizan apuntan a que los fuegos, en esas circunstancias, serán más rápidos, más grandes y más devastadores. Fuegos, como el que tuvo lugar en Pedrógrao Grande, en Portugal, el pasado mes de junio, con 64 víctimas mortales, vienen a confirmar estas predicciones.

INCENDIOS INGOBERNABLES Los incendios que hallan gran cantidad de combustible y se propagan por una orografía de difícil acceso y durante episodios de altas temperaturas se convierten en ingobernables. Y cada vez lo está siendo más. En el Estado español, entre 1996 y 2005, estos grandes incendios forestales, superiores a 500 hectáreas, tuvieron de media 1.375 hectáreas por siniestro. En la siguiente década, esa media se colocó en 1.774 hectáreas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.

Incendios en Galicia

Con ese escenario, el cambio climático obliga a adoptar nuevas medidas ante la mayor peligrosidad de los incendios. Pero, sin duda, una de ellas es clave, y es la prevención. Prevención es poner los medios para que no ocurran incendios en momentos en que concurren las actuales circunstancias. Aunque en muchas ocasiones se entiende y creo que incorrectamente, prevención como solo limpiar los bosques. Pero no es así solamente, aunque sea una importante cuestión.

Políticas de prevención son necesarias para evitar diversas situaciones. En este sentido, pueden servir para salvar una urbanización. Cada vez nos encontramos con más incendios en la península ibérica en los que el fuego se desata cerca de urbanizaciones con el peligro que encierra de posibles pérdidas humanas, edificios y casas devastadas, etc.

Prevención también para salvar bosques, para evitar la erosión del suelo, para que no afecten a determinadas infraestructuras, para salvar un espacio natural, etc. Y, para anticiparse a posibles fuegos.

Cuando se activa un fuego y se desata un incendio, se pone en marcha el protocolo de extinción, y venga aviones, helicópteros, maquinaria pesada y retenes, pero puede resultar que, a pesar de todo, el incendio sea incontrolable, y en muchas ocasiones tarda días en ser sofocado.

Se gastan inmensas fortunas en labores de extinción. Un estudio del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes estimó que en el Estado español se gastaba al año unos mil millones de euros en extinción, frente a los 300 millones para prevención, una partida afectada además por los recortes de la crisis. Antes, el monto ascendía a los 600 millones de euros.

Con ese dinero destinado a la extinción, se podrían realizar muchas acciones en labores de prevención y si inevitablemente se produce el fuego nunca sería tan duro. Y esa política de prevención evitará después el incendio, o será más fácil y barato apagarlo. Además, un ecosistema cuidado da más biodiversidad que ese bosque cerrado. De este modo gana la naturaleza, quien vive de ella, quien la disfruta, y también la administración a la que le sale más barata la operación.

EL CASO DE EUSKADI En el caso de Euskadi, al menos en Bizkaia, Gipuzkoa y norte de Araba, la época de mayor riesgo de incendios forestales es precisamente en otoño -la estación en la que estamos-, e invierno. En estas estaciones, debido al frío, buena parte de la vegetación herbácea que se encuentra en los montes de Gipuzkoa, Bizkaia y la parte norte de Araba se seca y también los matorrales tienen menos humedad interna al disminuir el movimiento de la savia. Si a esta situación se le unen periodos prolongados de viento sur sin lluvias, situaciones habituales en otoño y en invierno, el peligro de incendio se incrementa considerablemente. Por el momento, la superficie afectada por el fuego en 2017 ha sido baja. A lo que hay que añadir también que en las últimas décadas la superficie afectada por los incendios forestales en Euskadi ha sido pequeña, y que el año pasado, 2016, fuera la menor de la última década.

Incendio en el País Vasco

No obstante, no hay que echar las campanas al vuelo. Existe mucha sequedad en la actualidad y está habiendo unas temperaturas altísimas, aunque parece ser que ya bajan. Pero la estación del otoño todavía no ha finalizado y el viento sur aparecerá una vez más.

Finalmente, en estos momentos, cabe expresar las máximas condolencias por las personas fallecidas en Galicia, al igual que en Portugal, y la plena solidaridad con sus familias, así como el apoyo a todas las personas que están trabajando y luchando por la extinción del incendio.

 

Artículo publicado en el diario DEIA (20.10.17). Fotos de Deia (las dos primeras). La tercera de Julen Rekondo.