La Ardilla roja y su habilidad para desplazarse por el bosque

La ardilla roja (Sciurus vulgaris), o simplemente ardilla común, es una especie de las ardillas más extendidas por los bosques de Europa. La ardilla es un animal arborícola, que se desplaza por los árboles con muchísima agilidad, gracias a sus patas posteriores, muy desarrolladas para el salto, y una larga y poblada cola para equilibrarse. El hocico es corto. Las orejas terminan con un llamativo pincel de pelos largos. La coloración de su pelaje varía del rojizo al pardo oscuro, en función de su edad y del clima y la época del año.

Las ardillas son relativamente fáciles de descubrir, aunque difíciles de observar, pues tienen la costumbre de esconderse inmóviles en la cara oculta de los árboles. Sí son fáciles de localizar a través de los restos de piñas que dejan, con una forma helicoidal característica, tras alimentarse de sus piñones.

Si tenemos la ocasión de observar al animal descendiendo de un árbol o rama comprobaremos que siempre lo hace cabeza abajo. Tanto el ascenso como el descenso es muy rápido gracias a las poderosas uñas con que cuentan sus cuatro patas (con 4 dedos la anteriores y 5 las posteriores).

La ardilla es diurna, centrando su actividad por la mañana y por la tarde, descansando al mediodía. Durante los meses de pleno invierno desarrollan menos actividad y cuando hace mucho frio se quedan varios días en el nido. Vive casi siempre en solitario.

Su hábitat está en zonas forestales, entre bosques de coníferas y en menos medida en bosques de caducifolios como hayedos y quejigales.

El nombre de ardilla roja es ilustrativo del color de la capa de la especie, aun cuando la coloración puede variar significativamente entre los individuos y particularmente de una subespecie a otra.

Las dos fotos están sacadas en el Parque de La Grajera, a 5 km de Logroño (La Rioja). En dicho parque hay un embalse unido a través de la Vía Verde que se integra en la ruta del Camino de Santiago. El embalse de La Grajera se construyó en 1883, sobre lo que probablemente sería una pequeña laguna para almacenar agua del río Iregua con la que regar las huertas que se encontraban al sur de la ciudad. El embalse está a unos 5 km de Logroño, unido a través de la Vía Verde que se integra en la ruta del Camino de Santiago. La Grajera es una de las pocas zonas húmedas que existen en la región. Es el hábitat de numerosos animales y plantas y se ha convertido en una zona de respeto a la Naturaleza en la que disfrutar de actividades, ocio y educación ambiental.

Ardilla roja. Sciurus vulgaris. Urtxintxa gorria.

Parque de La Grajera. Logroño (Rioja). 17.06.17

 

4 comentarios sobre “La Ardilla roja y su habilidad para desplazarse por el bosque”

  1. en una casita que tenemos en Hendaia, que tiene altos árboles, solemos ver algunos de estos ágiles animales. Lo curioso es que quien da la señal de alerta es nuestro perro, Ipar, que comienza a ladrar mirando para lo alto de los árboles…miramos hacia donde él mira y el movimiento de las ramas nosdan cuenta del recorrido veloz de rama en rama y de árbol en árbol.

  2. Aúpa Julen. Gracias por hacer interesante, accesible y fácilmente entendible la naturaleza cotidiana que nos rodea a la que, en gran medida, desconocemos.
    Me gustaría que comentases algo sobre los topos que, a veces, estropea nuestros pequeños huertos.
    El otro día encontré unos excrementos muy curiosos en el huerto que intento llevar adelante de forma ecológica, y me resultaban desconocidos. Lo primero que pensé, es que serían de topos, puesto que sus montones de tierra por el huerto delatan su presencia. Pero es que estaban en un trozo del huerto plano, sin hierba ni nada, de unos 20 cm. Eran pequeños, casi como esos guisantes con forma de lágrima. También pensé en ratas que no sé si hay por la huerta…Espero que no sean de éstas últimas…
    Gracias una vez más.

    1. Aúpa Jesús. No lo sé sin ver, si se trata de topos. Como sabes, los topos son unos mamíferos que escarban en la tierra de nuestros jardines o huertos, ya que son subterráneos, llenando el espacio de montículos nada estéticos. No obstante, no todo son malas noticias, su presencia es indicador de la buena salud del terreno. Ahora bien, lo que no sé, es si quieres que los topos, si es que son ellos, anden por tu huerto. Porque los topos tienden a comerse las raíces de nuestras plantas y muchas veces son una molestia para el crecimiento de estas. Espero,m como dices, que no se trate de ratas.
      Gracias por tu comentario. Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *