Por los palomares de Castilla y León

El palomar es una seña de identidad de las tierras de Castilla y León. Cientos de ellos, desde la época romana, sirvieron de ayuda a la economía familiar.

Manuel Malmierca Zurdo, autor de una Unidad Didáctica para Secundaria titulada “Los Palomares en el Camino de Santiago”, afirma que “en la provincia de Palencia existen más de 900 palomares tradicionales de barro (tapial o adobe). Pese al abandono y al consiguiente deterioro a que está sometido esta muestra de arquitectura popular, todavía dos terceras partes está en un estado aceptable”.

Dos provechos han tenido los palomares tradicionalmente: por un lado, la cría del pichón, y por otro, la palomina, uno de los mejores abonos conocidos. Hasta estas tierras venían los levantinos que se llevaban por toneladas el excremento para los naranjos. Hoy ya nadie la utiliza.

Su estructura se compone de un patio interior y de ahí parten diferentes muros hasta el exterior. Estos muros tienen multitud de agujeros a modo de nichos, llamados pateras o buracas, que son los hogares de las palomas. Esta foto hace referencia a ello.

No obstante, no se puede decir que haya dos iguales. Unos son circulares, o cuadrados, como ventas del camino; etcétera. Blancos, marrones, rojizos.

En los años ochenta se inició un movimiento de recuperación de palomares impulsado por el entonces alcalde de Medina de Rioseco, Manuel Fuentes. Gracias a su sensibilidad, se iniciaron programas de concienciación y recuperación de uno de los símbolos de la Tierra de Campos. A través de la creación de grupos, compuestos por escultores, pintores, arquitectos y escritores, se dio una llamada de atención, chispa que prendió en muchos amantes y lugareños de estas tierras, que continúan su lucha en la conservación de este patrimonio.

Los palomares acompañan al viajero por la Tierra de Campos. Cobijan con su sombra las orillas del Camino de Santiago y le recuerdan al Canal de Castilla que no sólo él ha dejado de ser útil. Solitarios o en grupo, en la tranquilidad de pueblos casi deshabitados, sus hermosas estructuras despiertan admiración.

En las fotos que publico, se puede ver en primer lugar el Palomar del Camino, construido en el siglo XIX y situado en la zona denominada Pago de los Palomares en Villalzázar de Sirga, provincia de Palencia. La foto está sacada antes de que en 2015 tres hermanos lo rehabilitaron para convertirlo en centro de interpretación. Esta infraestructura encierra la historia de lo que para muchos fue un modo de vida, e incluye una noria, un huerto y un restaurante.

Esta foto corresponde al Palomar de Villaherreros, en Palencia.

De todas las maneras, además de palomares, cruzarás varias veces el Canal de Castilla con sus dársenas y exclusas, y verás dársenas y exclusas fuera de uso, casetas de las eras, maquinaria antigua, letreros como el que publiqué sobre el “Nitrato de Sodio”, etcétera. Merece la pena una visita.

 

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