El fascinante viaje de las grullas, desde Escandinavia a la península Ibérica

En la última semana del mes de octubre y primeros días de noviembre las grullas comunes (Grus grus) efectúan su migración hacia la península Ibérica y el norte de África, aunque lo pueden hacer antes, a primeros de octubre. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunt.

Las fotos están sacadas por este orden en:

  • Laguna de la Nava (Palencia). Mediados de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.

 

 

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