Reducir el riesgo de inundaciones

Efectivos de la Cruz Roja trabajan en Muxika. Foto: Deia.

El pasado jueves días 11 de enero la lluvia torrencial puso en jaque a una buena parte del territorio vizcaíno. En algunos puntos se desbordaron ríos y en otros se generaron balsas de agua que obligaron a cortar carreteras principales, como la que comunica Muxika y Gernika, así como otras secundarias. En cuestión de horas municipios como Muxika, Mungia, Gernika, Bakio y Bermeo se vieron anegados, y en otros municipios como Amorebieta, el problema se localizó sobre todo en zonas industriales anexas al río Ibaizabal.

Al menos en esta ocasión, no ha habido víctimas humanas como ha ocurrido en el pasado, aunque sí daños económicos, que habrá que ir evaluando, y también psicológicos, que muchas veces no se tienen en cuenta. Muchas familias pasaron por momentos de auténtica psicosis, perfectamente comprensible.

Sin duda, partimos de una mala situación. Euskadi cuenta con cien zonas de especial riesgo de inundaciones, que se sitúan sobre todo en la vertiente cantábrica y que abarcan una longitud fluvial superior a los 400 kilómetros, según se recoge en los documentos que, en cumplimiento de la normativa europea, se han realizado para identificar estos puntos. Aunque hay que puntualizar, que estas 100 áreas no son las únicas que pueden sufrir efectos por inundaciones, pero si las que pueden acumular los mayores daños.

Esta normativa viene de una directiva europea de 2007 sobre evaluación y gestión del riesgo de inundación, cuya consecuencia directa es que hay más prohibiciones para edificar en zonas con alto riesgo de inundación, lo que va a imposibilitar planes urbanísticos de expansión en los municipios vascos, que incluso afectan a infraestructuras públicas. Hasta ahora las restricciones urbanísticas para evitar inundaciones se realizaban exclusivamente en base a las llamadas líneas de retorno. Se establecían tres escalas: de 10, 100 y 500 años de posibles inundaciones, de tal manera que la más restrictiva era la de 10, donde el Gobierno vasco recomendaba no urbanizar.

La citada directiva de la CE cambia el enfoque tradicional de lucha contra las inundaciones, que hasta entonces se resumían en la construcción de infraestructuras de defensa, cuando se vio que, además de tener un coste ambiental muy elevado, se habían revelado como insuficientes. Pueden reducir el riesgo, pero no eliminarlo. Con los mapas de riesgo de inundación se pretende aminorar este riesgo en las áreas con mayor probabilidad de sufrirlo.

De esta manera, en 2015, el Gobierno vasco aprobó un nuevo Plan Especial de Emergencias ante el Riesgo de Inundaciones en que se determina ese centenar de Áreas de Riesgo Potencial Significativo y que incorpora todas las mejoras y el conocimiento adquirido en las inundaciones de las últimas décadas. Entre las mejoras más significativas está la definición de la peligrosidad de cada zona, qué calles, edificios, carreteras o fábricas son inundables y el coste económico que podrá derivarse de los daños previstos.

Pero como decía anteriormente, partimos de una mala situación en la que tenemos viviendas, pabellones industriales, infraestructuras, etc., en áreas de alto riesgo. Y, sin duda, el mayor reto de la gestión del agua en Euskadi es reducir el riesgo de inundaciones, a través de una política de prevención, especialmente en las zonas en que este riesgo es mayor, como son las 100 áreas anteriormente citadas, mediante la combinación de diversas medidas.

Empresa en Muxika. Foto: Borja Herrero.

Una de ellas, es que los nuevos asentamientos urbanos y las nuevas infraestructuras deben situarse en zonas seguras. Y en esto tiene mucho que ver la concepción errónea que muchas veces se tiene de los ríos, en la que no se tiene en cuenta de que los ríos son sistemas vivos y dinámicos. Sin crecidas no hay ríos. Hay que dotar a los ríos y a los estuarios del necesario espacio para su expansión. En este sentido, hay que optar por una diferente ordenación del territorio.

Otra de las cuestiones muy importantes, de la que se ha hablado mucho estos días, es la propia coordinación de las instituciones, que tiene hasta cuatro niveles en nuestro país; el establecimiento de sistemas de aviso y alerta temprana y la información clara y precisa a la población, tanto antes (cuando no llueve, de manera que quien está en zona de riesgo sepa qué tiene que hacer y qué no tiene que hacer, cómo lo tiene que hacer y cuándo) como durante los eventos extremos. En esto, todavía y pese a que hemos avanzado bastante, tenemos un gran camino por delante a recorrer.

Otro aspecto a considerar en una política de prevención de inundaciones es en las zonas urbanizadas, en aquellas zonas que pueden ser cascos urbanos y polígonos industriales sometidos a alto riesgo de inundación. Sin duda, en estas zonas habrá que adoptar medidas estructurales. Las soluciones de ingeniería clásica que hasta hace muy poco se han adoptado a pesar de cada zona es diferente y un “mundo aparte” se deberán de utilizar cuando no haya otra opción posible, y en todo caso ejecutando la acción correspondiente con el máximo respeto medioambiental, y siempre y cuando se hayan agotado otras posibilidades.

Inundaciones en Muxika. Foto: Bomberos de Bizkaia.

2 comentarios sobre “Reducir el riesgo de inundaciones”

  1. Hola Julen. Me parece interesante tu artículo, pero me gustaría hacer unas matizaciones derivadas de mi experiencia en planificación urbanística. El origen del problema, como es sabido, es la colonización de los márgenes de los cursos de agua, que en muchos casos ya no tiene remedio por el grado de consolidación de las ciudades. Otro problema, en mi opinión, sobre todo para las zonas de posible nuevo desarrollo, es que los modelos utilizados para realizar las cartografías de riesgos (principalmente el HEC-RAS), son eso, modelos, y necesitan una muy buena base topográfica para dar resultados fiables. En algunos casos están hechos a escala muy amplia (por ejemplo, la última disponible en la administración hidráulica, que creo que es de 2014 para el Cantábrico oriental) y pueden ser matizados con un estudio hidráulico pormenorizado, pero hay muchísimas zonas en las que todavía no existen esos estudios. Y lo peor: los criterios erráticos de URA a la hora de autorizar esos hidráulicos. Resultado: que a veces revientan sitios que en teoría eran poco o nada peligrosos y otros hasta con ARPSI delimitada, ni se mojan, que es lo que ha pasado esta última vez. Lo que quiero decir es que es todo un modelo muy teórico y muy administrativo. Se pisa poco el barro en obras hidráulicas y, sobre todo, mantenimiento de los cauces. Y se deja casi todo al albur de la solvencia económica del promotor de turno, puesto que la administración hidráulica está claramente replegada e inhibida, salvo para temas de comunicación e imagen.
    Mi opinión es que en las zonas muy consolidadas es imposible o muy difícil eso tan fácil de escribir en un informe llamado “migración de usos”, por lo que hay que combinar medidas de obra civil hidráulica con mejora de los protocolos de emergencia. Y en la planificación y ejecución de zonas de posible desarrollo (porque aunque se haya mitigado mucho en los últimos años, todavía es necesario en algunos casos ocupar nuevos suelos) no depender de un aparato burocrático teórico y apriorístico que dificulta (y en algunos casos, imposibilita) llevar a cabo actuaciones razonables, seguras y respetuosas medioambientalmente. Hay que decir que tampoco es fácil ordenar el territorio y la ciudad en Euskadi, puesto que se pide dejar una zona segura junto a los cauces, pero luego hay que cumplir la normativa de accesibilidad, por lo que no puedes irte a la ladera, y luego tienes que ir a un modelo compacto y sostenible, por lo que tampoco te puedes alejar mucho y así con toda la normativa sectorial imaginable.
    Todo ello combinado con un adecuado mantenimiento de los cauces (limpieza, control de vegetación), a lo que la administración hidráulica debería dedicar muchos más recursos, puesto que la legislación, de facto y sin pagar justiprecio, le ha otorgado unas valiosas franjas de dominio público y servidumbre.
    En definitiva, me gustaría saber cómo se puede materializar en acciones concretas lo que propones en tu post.
    Saludos y enhorabuena por tu blog.

    1. Hola. Me parecen muy acertadas muchas de las cuestiones que planteas. En todos los sentidos. Una cuestión muy importante, sin desmerecer otras, es la que planteas al final, y que te gustaría saber como se puede materializar en acciones concretas lo que propongo. Es cierto que se pueden decir cosas que suenan muy bien, pero luego hay que pisar tierra. Trataré de escribir otro artículo sobre ello, si te parece bien. Saludos y muchas gracias por tus comentarios y apreciaciones.

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