La turbera de Zalama, la “joya” de los montes de Ordunte

Vallado y restauración de la turbera de Zalama. Foto: Fundación Hazi.

El proyecto LIFE+Ordunte Sostenible, que se ha realizado en los montes de Ordunte, con un presupuesto de 2,5 millones de euros, financiados a partes iguales por la Diputación de Bizkaia y la Unión Europea, y en el que la Fundación Hazi ha participado como socio y como entidades de apoyo el Ayuntamiento de Karrantza (Bizkaia) y el Gobierno vasco, ha publicado un libro “Inventario, conservación y restauración de turberas”, recopilando los últimos estudios y experiencias en la materia.

Este libro, dirigido fundamentalmente a los técnicos y gestores europeos de la Red Natura 2000 con representaciones de este hábitat, tiene la finalidad de difundir los conocimientos adquiridos para que puedan aportar pautas extrapolables a enclaves con problemáticas similares. En su redacción han participado reconocidos expertos (sus nombres aparecen en el enlace al final del artículo) con distintas aportaciones relativas a la descripción, restauración y protección de turberas.

Los trabajos realizados en este proyecto europeo LIFE, que han tenido una duración de cinco años, han estado centrados en diferentes hábitats propios de los montes vasco-cantábricos y protegidos por la Red Natura 2000, en el extremo oeste de Bizkaia, lindando con Cantabria y Burgos, siendo sus acciones más destacadas la restauración de la turbera de Zalama -la principal acción realizada-, la conservación de trampales-esfagnales (turberas incipientes) y la restauración del bosque autóctono.

A 1.343 metros de altura, la turbera de Zalama, que ha sido considerada como la “joya” de Ordunte, es un claro ejemplo de uno de los hábitats más raros y más amenazados de Europa: las turberas de cobertura, que están clasificadas como de interés comunitario. Zalamea es la única turbera de ese tipo existente en el País Vasco. Cabe señalar también, que, de todas las turberas existentes a nivel mundial, sólo un 3% es de tipo cobertor, lo que refuerza el interés de este enclave.

Se trata de una turbera que se alimenta exclusivamente del agua de la lluvia y de las continuas lluvias, y también es pobre en nutrientes. La acumulación progresiva de turba origina una morfología convexa con espesores máximos de 2 metros y que comenzó a formarse hace unos 8.000 años.

Durante las últimas décadas, la turbera de Zalama ha tenido importantes impactos perdiendo su cubierta vegetal y por tanto de la turba en diversas zonas, y no pudiendo, por lo tanto, retener el agua en su interior, debido a la erosión y a los incendios, agravado por la importante presión ganadera, trasiego de personas e incluso de vehículos.

En este hábitat destaca la presencia de la planta Eriophorum vaginatum, catalogada como “En peligro de extinción”, siendo la de Ordunte la única localidad conocida en el País Vasco donde se encuentra. Generadora de turba y propia de las turberas de tipo cobertor, esta peculiar hierba sólo aparece, a nivel de la península Ibérica, en la Cordillera Cantábrica y el Pirineo Catalán. En Bizkaia, esta planta cuenta con un Plan de Gestión, aprobado y desarrollado por la Diputación Foral, que pivota sobre la recuperación y conservación de esta turbera que le da cobijo.

Hierba algodonera (Eriophorum vaginatum) plantada en la restauración de la turbera de Zalama. Foto: Fundación Hazi.

Por otra parte, numerosas especies de flora propias de enclaves húmedos encuentran acomodo en la turbera del Zalama, como el brezo de las turberas (Erica tetralix) y numerosos briófitos (musgos y hepáticas), entre los que cabe destacar la presencia de esfagnos (Sphagnum spp.), un tipo de musgo que es uno de los principales responsables de la formación de turberas. También están presentes otro tipo de plantas como la brecina (Calluna vulgaris).

Anfibios como el tritón palmeado, el sapo común, la rana común o la rana bermeja, y reptiles, como la lagartija de turbera o la culebra de collar, también utilizan este espacio para completar algunas fases de sus ciclos vitales.

La Diputación de Bizkaia ha trabajado desde 2009 en la restauración de la turbera de Zalama. La primera medida fue la construcción de un cierre perimetral para evitar la entrada del ganado, así como el tránsito de personas y vehículos. También se cubrieron los taludes con malla de coco biodegradable, un geotextil que frena la pérdida de turba producida por la erosión. Y gracias al proyecto LIFE+ Ordunte Sostenible se ha acabado de recubrir unos 7.000 metros cuadrados y para favorecer la restauración vegetal de las superficies protegidas con dicho geotextil, se han ido plantando esquejes y semillas de especies turfófilas recogidas en la propia turbera. Además, se ha creado un segundo vallado con el fin de estabilizar la zona perimetral de la turbera. El seguimiento de estas acciones está mostrando la efectividad de ellas. Así, por ejemplo, se ha frenado el proceso de erosión en la turbera, también se ha dado la colonización natural de algunas especies (Calluna vulgaris y Agrostis), y se ha reducido la presión ganadera sobre los trampales-esfagnales y hábitats hidroturbosos en la zona de Salduero. Para ello, se han instalado seis abrevaderos, 7 rascaderos y 5 puntos de sal en zonas menos sensibles al pisoteo del ganado, para que sirvan como foco de atracción para sacar al ganado de los trampales.

Rascadero de Salduero. Una de las medidas aplicadas para reducir la presión ganadera en este hábitat. Foto: Fundación Hazi.
Abrevadero “disuasorio”

Además, se han sustituido unas 180 hectáreas de plantaciones de pino radiata y 33 hectáreas de eucaliptos por arbolado autóctono -hayas y, secundariamente, robles, abedules o serbales de cazadores-. Asimismo, se ha mejorado la estructura de 51 hectáreas de marojal, promocionando la apertura del dosel y la reducción de la espesura para estimular el paso a monte alto.

Un técnico mide el tamaño de un haya plantada en una de las zonas de restauración forestal. Foto: Fundación Hazi.

También se ha acondicionado y señalizado un sendero de 30 kilómetros que atraviesa marojales, hayedos y vaguadas y que ofrece al visitante “un paisaje excepcional de estos montes de una manera ordenada”, del que hablaremos en un próximo artículo.

Enlace del libro “Inventario, conservación y restauración de turberas”, y otras informaciones de interés:

www.bizkaia.eus/lifeorduntesostenible

 

 

 

Narcisos: Las flores de febrero

Narciso. Narcissus. Nartziso. Foto: Pixabay.

En estos días de febrero tiene lugar la temprana eclosión de los narcisos (Narcissus) sobre los primeros céspedes anuales. Esas flores blancas y amarillas, con nombre de mito griego, de forma lenta, desde mediados de este mes y hasta mayo, las encontraremos en miles y miles de puntos por cualquier paisaje. No en vano, se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats. Seis de las variedades peninsulares están consideradas como escasas y en peligro.

El aliado de estas flores es el mes de febrero, que con la humedad y el lento incremento de la duración del día y el leve calor les concede la oportunidad de que las podamos admirar. Y también nuestro olfato, porque a veces llenan el aire de uno de los mejores aromas conocidos.

Estas flores con forma de trompeta resultan especialmente abundantes en las comarcas de media montaña de toda la península. La variedad de tonos blancos, por muchos llamados junquillos, puede ser vista entre los matorrales de la mitad sur de la Península. El narciso Trompeta de Medusa, grande y amarillo, prefiere los prados de la mitad norte. Los hay también que nacen en las rocas, como el narciso del Cantábrico.

Pero el narciso del Cantábrico no tiene nada que ver con el mar Cantábrico. Su distribución está en el sur de la Península Ibérica y noroeste de África (Marruecos y Argelia). Un ejemplar de esta flor que aparece a continuación es el narciso del Cantábrico, cuyo autor es Javier Martin Vide, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona, especialista en climatología, y académico de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.

Narcissus cantabricus. Lugar: Dehesa de Puertollano. Autor: Javier Martin Vide.

Los narcisos se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

Narciso es el nombre común en español para Narcissus. En euskera, Nartziso.

El coche eléctrico: ¿Para cuándo?

Punto de recarga en Elgoibar (Gipuzkoa). Foto: Noticias de Gipuzkoa

Hasta hace poco el coche eléctrico era un gran desconocido, pero hoy en día cada vez se habla más de él. Hay quienes aseguran que su implantación es cosa de muy pocos años, aunque otros piensan, entre los que me encuentro, que consideramos que aún hay importantes barreras tecnológicas que superar.

Sin duda, la cada vez mayor concienciación ecológica ha hecho que los coches eléctricos comiencen a rodar por las carreteras, aunque todavía de forma muy incipiente. Son muchas las marcas que llevan unos cuantos años trabajando para dotarlos de mayor autonomía y conseguir que sean más asequibles económicamente, aunque estas dos cuestiones constituyen, junto a la carencia de infraestructuras de puntos de recarga, serios obstáculos en la actualidad para su implantación en el Estado Español.

Por otra parte, el escándalo Dieselgate en el que se manipuló por parte del consorcio Volkswagen sus motores diésel para que parecieran menos contaminantes, y su más reciente episodio deleznable con los experimentos en primates y humanos en un intento de rebatir la creciente evidencia científica sobre los efectos perniciosos para la salud de las emisiones de motores diésel, es otra cuestión que ha hecho que se ponga en primer plano la opción de los coches eléctricos. A ello, habría que añadir la lucha contra la contaminación atmosférica en nuestras ciudades y municipios, y contra el cambio climático, a lo que contribuyen tanto los vehículos de combustión.

He leído estos días que, en el mundo, uno de cada cuatro vehículos nuevos será eléctrico dentro de solo cuatro años, es decir, en 2022. Lo ha afirmado Stefan Issing, director de la división automovilística en la empresa IFS de software. No voy a rebatir tal afirmación, pero sí señalar, que una cosa es que la tendencia hacia el vehículo eléctrico sea bastante sólida, y pocos los discuten ya, y otra que el sector del coche eléctrico todavía tiene obstáculos que superar.

Se ha afirmado por parte de los máximos partidarios del coche eléctrico, que dichos vehículos no emiten gases contaminantes y esta es una gran ventaja con respecto a los coches convencionales. Al estar propulsados por electricidad generan cero emisiones de CO2, principal gas que contribuye al cambio climático. Pero que un coche no contamine no quiere decir que su huella de carbono sea mucho menor que la de un coche con motor de combustión. Si la electricidad que consume no procede de fuentes renovables, poco se gana en cuanto a emisiones que contribuyen al cambio climático. El desafío está en conseguir combinar las renovables con los motores eléctricos.

Pero, además, es necesario superar otros problemas como la capacidad y autonomía de las baterías, la mejora de las infraestructuras, entre otros, así como su coste elevado, aunque los defensores de este tipo de automóviles afirman que la inversión inicial a la larga se amortiza, debido al ahorro energético y las ventajas fiscales.

En cuanto a la autonomía de las baterías, actualmente no supera los 150 kilómetros, por tanto, es muy baja. Aunque algunos fabricantes aseguran que, en muy poco tiempo es posible que haya coches eléctricos con una autonomía muy superior, hasta de 400-500 km.

Autonomías cercanas a los 400 kilómetros reducirían las reticencias sobre el coche eléctrico en Euskadi. (Oskar González). Deia.

Otro problema significativo, son las infraestructuras de carga estandarizadas. Cargar una batería requiere mucho trabajo y tarda mucho más que repostar en una gasolinera, además de que son escasos los puntos de carga.

Las administraciones públicas, entre ellas el Gobierno Vasco, como ya lo hace, pueden realizar muchas cosas en este campo, como ayudas para la compra, reducción en el impuesto de circulación, apoyo a I+D+i, ayudas a la instalación de enchufes, etc.

En definitiva, parece que el coche eléctrico se va a ir imponiendo a los vehículos de combustión, aunque otra cuestión es el ritmo y los plazos. No obstante, el coche eléctrico no va a sustituir al transporte público, los desplazamientos a pie, y en bicicleta, como alternativas primordiales al actual modelo de transporte insostenible, aunque sí como una pieza más en el modelo de movilidad sostenible de los próximos años.

La Policía de Portugalete incorpora a su flota un coche eléctrico. (Miguel A. Pardo). Deia

El placer de beber buena agua del grifo

Jarra y vaso con agua del grifo. Foto: Deia.

Un cliente entra en un bar y pide un bocadillo. ¿Para beber? Una jarra de agua, por favor. No tenemos, tendrá que ser de botella, responde el camarero. Esta situación se da todavía en numerosos bares, cafeterías, restaurantes, etc., aunque también en los últimos tiempos en algunas ciudades y municipios, es cada vez más frecuente que los locales ofrezcan a sus clientes agua de grifo en jarras de cristal, cuya calidad es excelente en la mayor parte de las ciudades y municipios.

Hoy en día, el agua de grifo es el producto alimenticio que más controles pasa, ya que la legislación existente sobre el agua de consumo es muy exigente y está basada en directivas de la Unión Europea. En cada localidad se realiza un análisis completo del agua de forma rutinaria, pasando controles sistemáticos con una frecuencia que puede ser diaria, y siguiendo numerosos parámetros de calidad.

En Euskadi, así como en otras comunidades, cada vez que abrimos el grifo la responsabilidad es municipal, y cada comunidad recopila los datos y analiza las tendencias que le aportan sus municipios. De esta forma se consigue un mayor control sanitario que las aguas envasadas, a pesar de que el coste de éstas puede ser hasta seis veces superior.

Entonces, si son todo ventajas, ¿por qué existe resistencia por parte de algunos hosteleros y fabricantes de envases y máquinas expendedoras? La respuesta es bastante sencilla, y solo se puede explicar porque les afectará en alguna medida a sus intereses económicos. Se nos ha hecho creer por parte de la industria del agua que el agua embotellada es superior a la del grifo, como consecuencia de una publicidad engañosa, y el marketing.

Pero, además de la buena calidad del agua de grifo y el ahorro económico que supone al que los consumidores tienen derecho, el agua corriente es más respetuosa con el medio ambiente, mientras que la huella ecológica del agua embotellada es significativamente mayor, especialmente en lo que respecta a su envoltura y transporte. De los diversos envases que se utilizan, la mayor parte son de plástico -el 90%-, y el resto vidrio, sea retornable o no retornable. El uso de botellas de plástico requiere un gran consumo energético para su producción, transporte y residuos que hay que gestionar, y que fuera de casa también se puede ofrecer o pedir agua del grifo.

Una persona llenando el vaso con agua del grifo. Foto: Deia.

Asimismo, se debe tener en cuenta que a nivel mundial se utilizan 2,7 millones de toneladas de plástico para embotellar agua, y gran cantidad de esos envases se tiran directamente a la basura, reciclándose en el caso de Europa solamente el 25%, yendo el resto a parar a vertederos, al medio natural o al mar. Además, una botella de plástico puede tardar hasta 500 años en descomponerse.

Cada vez somos más las personas en muchos lugares que reivindicamos el consumo de agua del grifo por ser de mayor calidad, por ser más eficiente desde el punto de vista energético (producción, transporte, reparto …), más económica, más respetuosa con el medio ambiente, etc. Pero debemos ser muchos y muchas más. Para eso hay que seguir fomentando a través de campañas, que ya se han hecho en algunos lugares, pero que hay que seguir con ellas, el uso del agua del grifo como un bien público y no como una mercancía. En diversas ciudades y países del mundo, como Francia y Estados Unidos, servir agua corriente es una práctica extendida en los establecimientos hosteleros.

Campaña de fomento del agua del grifo en Navarra. Foto: Noticias de Navarra.

“Por San Blas, la cigüeña en el vertedero verás”.

Cigüeñas blancas en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 25.04.17. Foto: Julen Rekondo.

El próximo 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, y con ella el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos.

Según datos de SEO/BirdLife cada vez son más las cigüeñas blancas que permanecen todo el año en la Península, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves.

Antes de la concentración de residuos en los grandes vertederos urbanos, apenas el 2% de la dieta de las cigüeñas provenía de la basura. En la actualidad, supera el 75%.

Sin embargo, y tal y como se dice en una publicación de SEO/BirdLife, no es la única intervención del ser humano sobre la especie. “Antiguamente, se recibía a las cigüeñas como auténticas deidades o símbolos de buenaventura, con capazo de bebé incluido. En la actualidad, es cada vez más fácil ver todo tipo de sofisticados dispositivos para evitar que aniden en los tejados de iglesias y edificios: empalizadas de pinchos afilados, dispositivos antiposado o cables electrificados que, en algunos casos, son de dudosa legalidad. A ello se unen las retiradas de nidos dentro del periodo de cría”.

Este tipo de soluciones no siempre se ajustan a Derecho. “Las cigüeñas están protegidas por la legislación nacional y europea, al igual que sus nidos, pollos y huevos. Darles muerte, molestarlas o destruir sus nidos puede llegar a ser delito”, explica el responsable de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, SEO/BirdLife, Nicolás López. “A través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico”.

Nido de cigüeña blanca en Salburua (Vitoria-Gasteiz). 26.03.17. Foto: Julen Rekondo.

Pero, también se puede producir un nuevo contexto, producido por el cumplimiento de la normativa europea, por la que los vertederos se van adaptando y sellando paulatinamente. La desaparición de basura al aire libre puede impactar, a corto plazo, en el número de ejemplares, pero, a la larga, puede ser su propio seguro de vida y devolver a la población de cigüeñas a estado más natural, esto es, a las migraciones que las hacen volver por San Blas, o unas semanas antes.

Concretamente, el cambio climático y la facilidad para obtener comida en los vertederos como se ha comentado anteriormente, han cambiado también su rutina, y en algunos lugares, y, por ejemplo, en el País Vasco, han llegado a venir a finales de noviembre y primeros de diciembre de 2017. Es decir, con un adelanto de unos dos meses, con respecto a la fecha de San Blas. Es el caso, de la localidad vizcaína de Orduña, o de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, donde a primeros del pasado mes de diciembre se observó la primera cigüeña por la zona, probablemente uno de los machos que se acercó a reclamar su territorio después de haber estado pasando parte del invierno en algún lugar del sur.

Cigüeña blanca en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. 03.12.17. Foto:Deia.

Cigüeña blanca. Ciconia ciconia. Amiamoko zuria.

Reducir el riesgo de inundaciones

Efectivos de la Cruz Roja trabajan en Muxika. Foto: Deia.

El pasado jueves días 11 de enero la lluvia torrencial puso en jaque a una buena parte del territorio vizcaíno. En algunos puntos se desbordaron ríos y en otros se generaron balsas de agua que obligaron a cortar carreteras principales, como la que comunica Muxika y Gernika, así como otras secundarias. En cuestión de horas municipios como Muxika, Mungia, Gernika, Bakio y Bermeo se vieron anegados, y en otros municipios como Amorebieta, el problema se localizó sobre todo en zonas industriales anexas al río Ibaizabal.

Al menos en esta ocasión, no ha habido víctimas humanas como ha ocurrido en el pasado, aunque sí daños económicos, que habrá que ir evaluando, y también psicológicos, que muchas veces no se tienen en cuenta. Muchas familias pasaron por momentos de auténtica psicosis, perfectamente comprensible.

Sin duda, partimos de una mala situación. Euskadi cuenta con cien zonas de especial riesgo de inundaciones, que se sitúan sobre todo en la vertiente cantábrica y que abarcan una longitud fluvial superior a los 400 kilómetros, según se recoge en los documentos que, en cumplimiento de la normativa europea, se han realizado para identificar estos puntos. Aunque hay que puntualizar, que estas 100 áreas no son las únicas que pueden sufrir efectos por inundaciones, pero si las que pueden acumular los mayores daños.

Esta normativa viene de una directiva europea de 2007 sobre evaluación y gestión del riesgo de inundación, cuya consecuencia directa es que hay más prohibiciones para edificar en zonas con alto riesgo de inundación, lo que va a imposibilitar planes urbanísticos de expansión en los municipios vascos, que incluso afectan a infraestructuras públicas. Hasta ahora las restricciones urbanísticas para evitar inundaciones se realizaban exclusivamente en base a las llamadas líneas de retorno. Se establecían tres escalas: de 10, 100 y 500 años de posibles inundaciones, de tal manera que la más restrictiva era la de 10, donde el Gobierno vasco recomendaba no urbanizar.

La citada directiva de la CE cambia el enfoque tradicional de lucha contra las inundaciones, que hasta entonces se resumían en la construcción de infraestructuras de defensa, cuando se vio que, además de tener un coste ambiental muy elevado, se habían revelado como insuficientes. Pueden reducir el riesgo, pero no eliminarlo. Con los mapas de riesgo de inundación se pretende aminorar este riesgo en las áreas con mayor probabilidad de sufrirlo.

De esta manera, en 2015, el Gobierno vasco aprobó un nuevo Plan Especial de Emergencias ante el Riesgo de Inundaciones en que se determina ese centenar de Áreas de Riesgo Potencial Significativo y que incorpora todas las mejoras y el conocimiento adquirido en las inundaciones de las últimas décadas. Entre las mejoras más significativas está la definición de la peligrosidad de cada zona, qué calles, edificios, carreteras o fábricas son inundables y el coste económico que podrá derivarse de los daños previstos.

Pero como decía anteriormente, partimos de una mala situación en la que tenemos viviendas, pabellones industriales, infraestructuras, etc., en áreas de alto riesgo. Y, sin duda, el mayor reto de la gestión del agua en Euskadi es reducir el riesgo de inundaciones, a través de una política de prevención, especialmente en las zonas en que este riesgo es mayor, como son las 100 áreas anteriormente citadas, mediante la combinación de diversas medidas.

Empresa en Muxika. Foto: Borja Herrero.

Una de ellas, es que los nuevos asentamientos urbanos y las nuevas infraestructuras deben situarse en zonas seguras. Y en esto tiene mucho que ver la concepción errónea que muchas veces se tiene de los ríos, en la que no se tiene en cuenta de que los ríos son sistemas vivos y dinámicos. Sin crecidas no hay ríos. Hay que dotar a los ríos y a los estuarios del necesario espacio para su expansión. En este sentido, hay que optar por una diferente ordenación del territorio.

Otra de las cuestiones muy importantes, de la que se ha hablado mucho estos días, es la propia coordinación de las instituciones, que tiene hasta cuatro niveles en nuestro país; el establecimiento de sistemas de aviso y alerta temprana y la información clara y precisa a la población, tanto antes (cuando no llueve, de manera que quien está en zona de riesgo sepa qué tiene que hacer y qué no tiene que hacer, cómo lo tiene que hacer y cuándo) como durante los eventos extremos. En esto, todavía y pese a que hemos avanzado bastante, tenemos un gran camino por delante a recorrer.

Otro aspecto a considerar en una política de prevención de inundaciones es en las zonas urbanizadas, en aquellas zonas que pueden ser cascos urbanos y polígonos industriales sometidos a alto riesgo de inundación. Sin duda, en estas zonas habrá que adoptar medidas estructurales. Las soluciones de ingeniería clásica que hasta hace muy poco se han adoptado a pesar de cada zona es diferente y un “mundo aparte” se deberán de utilizar cuando no haya otra opción posible, y en todo caso ejecutando la acción correspondiente con el máximo respeto medioambiental, y siempre y cuando se hayan agotado otras posibilidades.

Inundaciones en Muxika. Foto: Bomberos de Bizkaia.

¿Qué hacer con los plásticos?

Troy Mayne/Oceanic Imagery.

Las bolsas de plástico tienen los días contados. Quedarán prohibidas en el Estado español a partir del 1 de enero del 2020, y por tanto en Euskadi. Mientras tanto suponen un gran problema para el medio ambiente, pero también otros muchos plásticos. Siguiendo con las bolsas de plástico, sólo el 30% de ellas se deposita en los contenedores amarillos para su reciclaje y, por sí solas, tardan hasta 500 años en descomponerse. Además, tienden a dispersarse como basura transportada por el aire y cuando se fragmentan son ingeridas por gran cantidad de animales. Sólo un dato: Plásticos que llegan al mar están matando a más de un millón de aves marinas y unos 100.000 mamíferos y tortugas marinas cada año.

La bolsa de plástico debe ser eliminada de nuestro consumo habitual. Pero, ¿qué debemos hacer con el resto de los plásticos? Desde su expansión a principios del siglo pasado, el plástico se ha convertido en un material que puede utilizarse de maneras muy diferentes. Actualmente, se usa en gran cantidad para fabricar y envolver muchos de los productos que compramos y consumimos. Se ha hablado en muchas ocasiones de sus grandes ventajas, por sus características (flexibilidad, resistente, durabilidad, ligereza, bajo precio, etc.), pero no de sus grandes inconvenientes. Y, sin embargo, es el reflejo de la cultura de usar y tirar, ya que gran parte del plástico se emplea para fabricar una gran variedad de envases que tienen una vida muy corta (bolsas de plástico, envolturas de alimentos y envases, botellas o vasos de plásticos, cubiertos y cucharillas de plástico, pajitas, etc.).

Compra en un supermercado. Foto: Deia

Su bajo precio hace que uno se deshaga rápidamente de él, y su larga existencia hace que perdure en el medio ambiente durante largos período de tiempo, en los que puede causar grandes daños. Ya que no puede descomponerse y se necesita una alta energía de rayos ultravioleta para acabar con él, la cantidad de plástico que se desperdicia en los océanos está aumentando considerablemente. Pero, igualmente, pasa en nuestros campos, donde los envases de plástico, sean botellas u otros envases pueden permanecer muchos años en descomponerse.

La Unión Europea tiene un papel muy importante en la industria del plástico. Es el segundo productor del mundo, después de China, con unos 50 millones de toneladas al año. El mayor consumo de plásticos va destinado a la fabricación de envases, lo que supone el 40% de toda la demanda europea. En los que respecta a Euskadi, los datos no difieren de los europeos.

Por otra parte, se habla mucho del reciclaje de plásticos de una forma muy interesada por parte de sus fabricantes para dar una imagen medioambientalista. Pero no es así. Los plásticos tienen unos índices de reciclaje muy bajos, y no digamos de reutilización, incrementando de esa manera el volumen de basura producida y permaneciendo en el ambiente durante siglos. También hay que decir que no todos los plásticos son iguales, encontrándonos con muchas familias de plásticos -más de 100 tipos-, y algunos de ellos no se pueden reciclar o el material obtenido es muy malo y no lo quiere nadie. En 2016, en Europa solo el 30% del plástico que llegó a los sistemas de gestión de residuos fue reciclado, el 40% se incineró y el 30% acabó en vertederos. Estos datos solo corresponden a los residuos depositados en el contenedor amarillo u otros sistemas de recogida de residuos, pero, al margen de estas cifras, millones de envases de plásticos son abandonados diariamente en el entorno.

Envases de plástico en Sanfermines (Plaza del Castillo). Foto: Noticias de Navarra.

Sin duda, la problemática de los plásticos encierra un gran reto a nivel mundial. Sabemos que el plástico tiene algunas ventajas, pero hay que poner un límite. Hay respuestas parciales como la reglamentación restrictiva y de prohibición de las bolsas de plástico en algunos países, algunas propuestas tecnológicas para su recuperación…… Pero el tiempo de las posibles soluciones van a un ritmo más lento al del incremento del problema. La solución al problema de la contaminación por plástico requiere transformaciones de mayor calado que tengan en cuenta cambios estructurales. Por un lado, el papel de las personas más concienciadas y de la ciudadanía en general será de gran importancia para posibilitar la presión hacia adopción de políticas públicas sostenibles y saludables. Por otro lado, adoptar medidas de gestión de residuos que tengan en cuenta el aumento de los años de garantías de los productos, la penalización al sobreenvasado, la promoción de la venta al granel, o la decidida puesta en marcha del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

Las angulas remontan en Euskadi, aunque no es lo de antes

Angula. Foto: Gobierno Vasco.

La angula es el alevín o cría de la anguila, que realiza largas migraciones para reproducirse, desde las cabeceras de los ríos europeos hasta los lugares para el desove en el mar. Algunos ejemplares realizan un recorrido de más de 5000 km hasta el mar de los Sargazos, no lejos de Cuba, a lo largo de 2 ó 3 años para llegar allí desde Europa. En el recorrido no necesitan alimentarse.

En las primeras etapas de su nacimiento todas las angulas son hembras, y con el tiempo algunas cambian de sexo. Son transparentes y poseen un tamaño de 5 a 6 cm. Las angulas que sobreviven en los ríos van cambiando de color: la anguila amarilla tiene el lomo de color café y al pasar el tiempo cambia a verde y finalmente a plateado.

El País Vasco ha sido históricamente la cuna de la pesca y el consumo gastronómico de las angulas. La pesca es una actividad tradicional practicada desde hace muchos siglos, denominándose anguleros a aquellas personas que capturaban angulas con ayuda de un cedazo de madera y un farol por las orillas de los ríos. Pero los tiempos han cambiado.

Fue el año 1970 a partir del cual las poblaciones de anguilas comenzaron a descender de manera alarmante en toda Europa. Las causas del declive fueron la sobrepesca, cuando los métodos de pesca artesanales empezaron a ser sustituidos por artes menos selectivas y más eficaces.

Por otra parte, otra causa fueron las centrales eléctricas y las presas que se construyeron a pocos kilómetros del mar y que hacen que a las anguilas les resulte imposible remontar y colonizar otros espacios, así como la contaminación de los ríos.

La especie que proliferó en todas las cuencas del País Vasco se encuentra poco menos que en la UVI. Se estima que actualmente el reclutamiento, es decir las angulas que entran en los ríos europeos, es sólo entre un 1% y un 5% del que había hace apenas cuatro décadas.

La comunidad científica coincide, asimismo, en señalar que los cambios de las corrientes oceánicas derivados del cambio climático, unido a la presencia de agentes contaminantes en las aguas y las infecciones que se expanden en la población de anguilas contribuyen al retroceso de la especie. Si los ejemplares adultos no están sanos y con las reservas necesarias no llegarán al Mar de los Sargazos, donde se reproducen. Hay que tener presente que la migración de regreso dura un año y medio o dos y que durante este periodo no se alimentan, cierran los conductos digestivos.

Anguleros de ayer. Foto: Gobierno Vasco.

Según un dictamen científico sobre la anguila europea elaborado por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), la población está fuera de los límites biológicos de seguridad y la pesca no se ejerce actualmente de forma sostenible. Por esta razón el Reglamento (CE) nº 1100/2007, del Consejo, de 18 de septiembre de 2007, por el que se establecen medidas para la recuperación de la población de la anguila europea establece la obligación de aprobar planes de gestión para la recuperación de la anguila europea que se ajusten a las circunstancias regionales y locales.

En consonancia con ello, en 2008 se aprobó el Plan de Gestión de la Anguila en el País Vasco. Las medidas adoptadas en el citado plan han permitido que haya habido un aumento de la especie, pero todavía muy lejos de los registros históricos de hace varias décadas.

La pesca de la angula en el País Vasco se ejerce con artes mayormente artesanales y específicos. La época de pesca se extiende desde noviembre a finales de enero y casi exclusivamente durante la noche. Estos días se pueden ver a los anguleros en plena faena. La pesca está regulada mediante Decreto; el cual exige posesión de licencia de pesca renovable y prohíbe la venta.

Anguleros de hoy. Foto: Gobierno Vasco.

 

El mochuelo común, ligado a los ambientes agrarios, está en regresión en Euskadi

Mochuelo común. Foto: Ihobe.

El mochuelo común (Athene noctua-Mozolo arrunt) ha sufrido una regresión del 20% en la última década en Euskadi. Ante tal situación, el mochuelo reclama las miradas de todos, pero especialmente del mundo rural. En cuanto a los requerimientos de hábitat del mochuelo, está ampliamente consensuado que se trata de una especie de espacios abiertos, estrechamente vinculada con la agricultura y ganadería.

El mochuelo europeo o común es un pequeño rapaz nocturno de formas rechonchas, que se caracteriza, sobre todo, por una voluminosa y redondeada cabeza. La inconfundible silueta rechoncha del mochuelo recortándose al atardecer sobre un poste es todavía una de las imágenes más habituales y características de los ambientes agrarios.

Se estima que en la última década en Bizkaia se ha reducido el tamaño poblacional del mochuelo en un 10,5%, aunque la disminución real podría ser cercana al 20%. Existen pocos datos para Álava y Gipuzkoa, pero se estima que en este último territorio la situación podría ser parecida a la de Bizkaia, y en Álava parece que las poblaciones se mantienen algo mejor, dentro de la regresión.

Durante muchos años el mochuelo se ha beneficiado de las actividades humanas en el sector agrícola y gracias a ello sus poblaciones aumentaron considerablemente. Paralelamente el mochuelo fue y es uno de los mejores aliados del agricultor, ya que combate las plagas de roedores y langostas de forma natural y sin el coste que conlleva la utilización de productos químicos.

Las causas de la disminución de la especie serían, según se señala en un estudio de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, la creciente urbanización, la fragmentación de campiñas en parcelas de jardines, y el cambio de caseríos con cuadras (con agujeros en las paredes para anidar) por casas de campo y caseríos modernos. Todo esto está causando una reducción notable del área disponible y lugares de nidificación para los mochuelos.

Mochuelo común. Foto: Ihobe

En el citado estudio se plantean algunas posibles acciones para frenar el declive de la población de mochuelos. Así, se viene a plantear que habría que frenar la desaparición de campiñas cantábricas y la desaparición de lugares adecuados para anidar. En el primer caso, se señala que resulta extremadamente difícil, dado que las campiñas y suelos agrícolas del País Vasco se concentran las zonas de expansión urbanística e industrial.  De cualquier manera, se considera que sería muy deseable establecer criterios de protección de la campiña atlántica, ya que los prados de siega forman parte de un “hábitat” de interés comunitario.

Por otra parte, para incrementar las posibilidades de asentamiento de nuevas parejas en zonas especialmente aptas para la especie, sería necesario desarrollar una campaña de sensibilización ciudadana y colocación de cajas nido. Así, en diversos municipios vascos, se han desarrollado una serie de iniciativas en este sentido, publicándose libritos y folletos así como talleres u otras iniciativas, en los que se explica la situación del mochuelo en la campiña y las medidas que se pueden desarrollar para conservarlos y la diversidad animal de la campiña.

Taller organizado en el Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa)

Fotos: Las dos primeras son de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco. Y la tercera, es del Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa), y publicada en Diario de Noticias de Gipuzkoa.

Las amenazas de los pingüinos

Foto de BirdLife International

Por primera vez, el público digital puede sumergirse en la vida de una colonia de pingüinos gracias al corto en 3D 360° producido por Visualise -un reconocido estudio de realidad virtual- para BirdLife International, la mayor federación de conservación de la naturaleza del mundo y de la que la Sociedad Ornitológica Española (SEO/BirdLife) forma parte. Bajo el título Camina entre pingüinos, esta pieza audiovisual gratuita -disponible en el enlace que se adjunta- ofrece una experiencia de inmersión inédita que busca llamar la atención sobre el grado de amenaza de este grupo de aves marinas: diez de las 18 especies de pingüinos se encuentran en peligro.

La falta de alimento, la captura incidental en pesquerías, la contaminación marina, las enfermedades, las especies exóticas invasoras, la alteración de su hábitat y el cambio climático son los factores que han convertido a los pingüinos en el segundo grupo de aves marinas más amenazado, solo precedido por los albatros.

“BirdLife y sus socios están trabajando para hacer frente a muchas de las amenazas que afectan a los pingüinos pero el tamaño del desafío exige que se redoblen los esfuerzos. Usando una película en 3D 360°, podemos acercar a la gente a los pingüinos y darles ese sentimiento mágico de andar junto a ellos lo que, en última instancia, puede llevar a un mayor apoyo para su conservación “, explica Richard Grimmett, director de Conservación de BirdLife International.

El equipo de Visualise se desplazó a Islas Malvinas en noviembre de 2016, en plena época de cría, para filmar a los pingüinos en su hábitat natural. El corto que se estrenó en abril de 2017 fue fruto de cinco meses de rodaje con cámaras estereoscópicas de Google Jump en 3D 360°. La grabación fue un gran desafío, utilizando plataformas de cámara no probadas en acantilados y en entornos remotos sin infraestructura.  El equipo tuvo que esmerarse para asegurar buenas tomas en 360° sin molestar a las aves en su hábitat natural.

El resultado es una de las primeras películas de naturaleza del mundo rodadas usando tecnologías 3D 360°, ya que nunca se había capturado la vida de los pingüinos con un detalle tan inmersivo.