El mochuelo común, ligado a los ambientes agrarios, está en regresión en Euskadi

Mochuelo común. Foto: Ihobe.

El mochuelo común (Athene noctua-Mozolo arrunt) ha sufrido una regresión del 20% en la última década en Euskadi. Ante tal situación, el mochuelo reclama las miradas de todos, pero especialmente del mundo rural. En cuanto a los requerimientos de hábitat del mochuelo, está ampliamente consensuado que se trata de una especie de espacios abiertos, estrechamente vinculada con la agricultura y ganadería.

El mochuelo europeo o común es un pequeño rapaz nocturno de formas rechonchas, que se caracteriza, sobre todo, por una voluminosa y redondeada cabeza. La inconfundible silueta rechoncha del mochuelo recortándose al atardecer sobre un poste es todavía una de las imágenes más habituales y características de los ambientes agrarios.

Se estima que en la última década en Bizkaia se ha reducido el tamaño poblacional del mochuelo en un 10,5%, aunque la disminución real podría ser cercana al 20%. Existen pocos datos para Álava y Gipuzkoa, pero se estima que en este último territorio la situación podría ser parecida a la de Bizkaia, y en Álava parece que las poblaciones se mantienen algo mejor, dentro de la regresión.

Durante muchos años el mochuelo se ha beneficiado de las actividades humanas en el sector agrícola y gracias a ello sus poblaciones aumentaron considerablemente. Paralelamente el mochuelo fue y es uno de los mejores aliados del agricultor, ya que combate las plagas de roedores y langostas de forma natural y sin el coste que conlleva la utilización de productos químicos.

Las causas de la disminución de la especie serían, según se señala en un estudio de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, la creciente urbanización, la fragmentación de campiñas en parcelas de jardines, y el cambio de caseríos con cuadras (con agujeros en las paredes para anidar) por casas de campo y caseríos modernos. Todo esto está causando una reducción notable del área disponible y lugares de nidificación para los mochuelos.

Mochuelo común. Foto: Ihobe

En el citado estudio se plantean algunas posibles acciones para frenar el declive de la población de mochuelos. Así, se viene a plantear que habría que frenar la desaparición de campiñas cantábricas y la desaparición de lugares adecuados para anidar. En el primer caso, se señala que resulta extremadamente difícil, dado que las campiñas y suelos agrícolas del País Vasco se concentran las zonas de expansión urbanística e industrial.  De cualquier manera, se considera que sería muy deseable establecer criterios de protección de la campiña atlántica, ya que los prados de siega forman parte de un “hábitat” de interés comunitario.

Por otra parte, para incrementar las posibilidades de asentamiento de nuevas parejas en zonas especialmente aptas para la especie, sería necesario desarrollar una campaña de sensibilización ciudadana y colocación de cajas nido. Así, en diversos municipios vascos, se han desarrollado una serie de iniciativas en este sentido, publicándose libritos y folletos así como talleres u otras iniciativas, en los que se explica la situación del mochuelo en la campiña y las medidas que se pueden desarrollar para conservarlos y la diversidad animal de la campiña.

Taller organizado en el Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa)

Fotos: Las dos primeras son de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco. Y la tercera, es del Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa), y publicada en Diario de Noticias de Gipuzkoa.

Las amenazas de los pingüinos

Foto de BirdLife International

Por primera vez, el público digital puede sumergirse en la vida de una colonia de pingüinos gracias al corto en 3D 360° producido por Visualise -un reconocido estudio de realidad virtual- para BirdLife International, la mayor federación de conservación de la naturaleza del mundo y de la que la Sociedad Ornitológica Española (SEO/BirdLife) forma parte. Bajo el título Camina entre pingüinos, esta pieza audiovisual gratuita -disponible en el enlace que se adjunta- ofrece una experiencia de inmersión inédita que busca llamar la atención sobre el grado de amenaza de este grupo de aves marinas: diez de las 18 especies de pingüinos se encuentran en peligro.

La falta de alimento, la captura incidental en pesquerías, la contaminación marina, las enfermedades, las especies exóticas invasoras, la alteración de su hábitat y el cambio climático son los factores que han convertido a los pingüinos en el segundo grupo de aves marinas más amenazado, solo precedido por los albatros.

“BirdLife y sus socios están trabajando para hacer frente a muchas de las amenazas que afectan a los pingüinos pero el tamaño del desafío exige que se redoblen los esfuerzos. Usando una película en 3D 360°, podemos acercar a la gente a los pingüinos y darles ese sentimiento mágico de andar junto a ellos lo que, en última instancia, puede llevar a un mayor apoyo para su conservación “, explica Richard Grimmett, director de Conservación de BirdLife International.

El equipo de Visualise se desplazó a Islas Malvinas en noviembre de 2016, en plena época de cría, para filmar a los pingüinos en su hábitat natural. El corto que se estrenó en abril de 2017 fue fruto de cinco meses de rodaje con cámaras estereoscópicas de Google Jump en 3D 360°. La grabación fue un gran desafío, utilizando plataformas de cámara no probadas en acantilados y en entornos remotos sin infraestructura.  El equipo tuvo que esmerarse para asegurar buenas tomas en 360° sin molestar a las aves en su hábitat natural.

El resultado es una de las primeras películas de naturaleza del mundo rodadas usando tecnologías 3D 360°, ya que nunca se había capturado la vida de los pingüinos con un detalle tan inmersivo.

Invasores de río con escamas, un gran peligro para la biodiversidad

En los últimos años, la introducción de especies exóticas en nuestros ríos se ha convertido en un verdadero problema para la biodiversidad. Hay distintos motivos de la llegada de estos invasores a nuestros ríos, como las necesidades económicas, su pesca o la cría en cautividad como alimento.

Una especie exótica es la que vino de fuera o, mejor dicho, la que nuestra especie trajo, se quedó y se reproduce con éxito. Toda especie exótica cambia, más o menos, el ecosistema en el que se establece. Si las alteraciones son graves, se dice que es una especie invasora. En Europa, en 2015 ya se habían detectado unas 13.000, incluyendo microorganismos, plantas y animales, de las que el 10% son dañinas para el ecosistema y, en último término, para la economía, que deja de recibir los usos y servicios que proporcionan los ecosistemas, y, además, también pueden perjudicar a la salud humana.

En lo que respecta a los ríos de la península Ibérica, hay quién afirma, como el profesor de Zoología de la Universidad de Córdoba Carlos Fernández Delgado, autor de uno de los informes clave para que el Supremo tumbara la revisión del catálogo de especies invasoras del Ministerio de Medio Ambiente, que “en los ríos españoles hay ya más especies invasoras que autóctonas”.

Según Ramiro Asensio y Javier Pinedo, en un artículo titulado “Invasores con escamas” y publicado en la revista Sustrai del Gobierno Vasco, es difícil concretar cuándo se introdujo la primera especie no autóctona en un río español. Para unos, la carpa (Cyprinus carpio) y el carpín o pez-rojo (Carassius auratus) fueron traídos por los romanos, que los utilizaban con fines decorativos en estanques, y quizás también como un elemento gastronómico más.

Hubo de transcurrir un largo espacio de tiempo, casi 2.000 años, hasta que volviera a hablarse de introducciones, que inició un período de experimentación encaminado a aclimatar a especies foráneas. De esta forma, a finales del siglo XIX y procedentes de Norteamérica, se volcaron de manera intencionada tres especies: la trucha arco-iris (Onchorhynchus mykiss), el salvelino (Salvelinus fontinalis) y el gobio (Gobio).

Trucha arco-iris. Autor: Marcoski-Flickr

En el caso de la trucha arco-iris y el salvelino, su destino inicial era el cultivo en piscifactorías con el único fin del consumo humano, que hoy en día sigue vigente. El de la carpa, en cambio, era adornar, en los estanques. Pero había otro propósito que ya en el siglo XX llevaría a traer otros peces desde muy lejos, y era incrementar las posibilidades de pesca. Es el caso del lucio (Esox lucius) y el black-bass (Micropterus salmoides) o perca americana, dos de los peces más conocidos en la actualidad, que se convirtieron en el recurso para llenar el nicho de especies pescables que había en los tramos fluviales medios y bajos, según Javier Pinedo y Ramiro Asensio.

Una de las especies exóticas más llamativas en la península Ibérica es el siluro (Siluro glanis), un pez que puede llegar a medir dos metros y medio y pesar más de cien kilos. El siluro apareció en el Estado Español en el embalse de Mequinenza (Zaragoza), desde donde se ha extendido a todo el río Ebro. Es terrible y poco selectivo con su comida.

Siluro, pescado en el río Ebro, en Tudela (Navarra).

En cuanto a la presencia del siluro en ríos vascos, se pescó en 2015 un ejemplar de siluro de en el barrio de La Peña, en Bilbao, en el límite de influencia de marea, y donde al parecer se han reproducido. De ser así, nos encontramos ante un hecho importante en la escalada de introducción de especies alóctonas en los ríos vascos.

Para Ramiro Asensio y Javier Pinedo, es muy difícil predecir las consecuencias de una introducción, ya que cada caso concreto es diferente, pero lo que es seguro es que, si la especie introducida es capaz de vivir y proliferar en el nuevo hábitat, lo hará a costa de romper el equilibrio dinámico preexistente y, de camino hacia el nuevo equilibrio que se establecerá ya con su presencia, es muy posible que deje fuera alguna o algunas otras especies. Esta es la razón por la cual son indeseables las introducciones de peces exóticos en ecosistemas de aguas dulces”.

Fotos:

  • La primera foto es del black-blass o perca americana. Foto del Diario de Noticias de Navarra.
  • Foto de un siluro de 1,8 metros pescado en el río Ebro a su paso por Tudela el 14 de junio de 2015. Foto del Diario de Noticias de Navarra.
  • Foto de una trucha arco-iris. Autor: Marcoski-Flickr. Publicada en eldiario.es

 

Los buitres, leonado y negro y quebrantahuesos, se encelan en estos días

El próximo 21 de diciembre entramos en invierno y parece que la vida tanto vegetal como animal comienza su letargo. Sin embargo, en diciembre, en pleno arranque del invierno, es cuando florecen algunas plantas, y cuando se encelan por lo menos tres de las más llamativas especies de aves, como son los buitres. Están de amores.

Los buitres, leonado (Gyps fulvus) y negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), acuden a lo alto para exhibirse con alardes de sincronía. Un cuarto buitre es el alimoche común (Neophron percnopterus), que migra a tierras africanas.

Alimoche común

El quebrantahueso es un ave que puede alcanzar una envergadura de 2,80 m y llegar a pesar 7 kg. Requiere grandes sistemas montañosos, abruptos y con cavidades, cuevas y cantiles donde nidificar. Las puestas son dobles, pero nunca llegan a criar con éxito dos pollos, el hermano mayor mata siempre al menor, que le sirve de comida. Son aves carroñeras, necrógafas (comen animales muertos) que se alimenta principalmente de carcasas de huesos de mamíferos.

Navarra cuenta con nueve territorios de quebrantahuesos, algunos de ellos compartidos con Aragón y Francia, y algunos individuos dispersos que se pueden encontrar desde Aralar hasta el Pirineo, sin que hasta la fecha se haya constatado la reproducción en los montes vascos. En el caso de Navarra, este año ha habido éxito reproductor en dos parejas, de las que han nacido Zazpi y Basozain, que volaron del nido el pasado mes de julio. En la foto, de Diario de Noticias de Navarra, uno de los pollos nacidos en esta comunidad, concretamente, Basozain.

Bazozain, uno de los pollos de quebrantahuesos nacido en Navarra este año.

El buitre leonado es el único que no está amenazado, ya que en el último censo de 2008 se contabilizaron más de 24.600 parejas reproductoras repartidas por la península y Baleares, lo que representa el 94 % del total europeo. Cada vez más podemos observar buitres leonados en los vertederos, donde tienen abundante comida, como es el caso de la foto, realizada en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz), junto a gaviotas.

Buitres leonados y gaviotas en un vertedero

El buitre negro, que figura en el Libro Rojo de las Aves de España elaborado por la organización conservacionista SEO/BirdLife clasificado como “vulnerable”, cuenta con 1.845 parejas reproductoras.

Fotos:

  • La primera foto es de Buitres leonados (Gyps fulvus), realizada en el entorno de la Foz de Arbayun (Navarra). Mayo 2017. Autor: Julen Rekondo.
  • La segunda foto es de un alimoche común (Neophron percnopterus), realizada en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). Junio 2017. Autor: Julen Rekondo.
  • La tercera foto es de Basazoin, un pollo de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) nacido en Navarra, que voló junto a otro, Zazpi, del nido el pasado julio de 2017. Foto: Diario de Noticias de Navarra.
  • En la cuarta foto, se puede ver a gaviotas y buitres leonados en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). Junio 2017. Autor: Julen Rekondo.

Los salmones han comenzado a remontar los ríos vascos

Se ha iniciado el espectáculo natural que supone el remonte del salmón atlántico (Salmo salar). Estos nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes. ¡Buenos lugares para amar y nacer!

Las poblaciones de salmón atlántico (Salmo salar) han sufrido a lo largo de todo su rango de distribución a nivel mundial una reducción del 50% en los stocks salvajes durante los últimos veinte y cinco años. Según los datos de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), de los más de 2.600 ríos con presencia conocida de la especie, esta se ha extinguido como reproductora en más de la mitad de los cauces.  La situación en la península Ibérica no es menos dramática, ya que de los 43 ríos salmoneros de los que se tenía constancia a principios del siglo XX se ha extinguido en 24.

En el caso del País Vasco y de Navarra, los ríos salmoneros históricos llegaron a ser más de una decena -Nervión, Oka, Lea, Deba, Urola, Oiartzun, Oria, Urumea y Bidasoa….-, y hoy en día se han reducido a cuatro, de los cuales, sólo el río Bidasoa está considerado en la actualidad como no vulnerable, y el único donde se puede pescar.

En el caso del río Bidasoa ha contribuido de forma importante la implantación de un temprano programa de recuperación, que consiguió invertir el descenso de población, que estaba en vías de extinción. Este se inició en 1988, que mejoró notablemente las existencias y de esta manera los salmones regresaron en el año 1992.

El llamado “Rey del Río” es un termómetro de la calidad de los ríos. Su presencia, y una población estable, indican que la zona es de gran calidad, tanto la calidad del agua, como el hábitat. Por otra parte, la existencia de este salmónido también indica la franqueabilidad del río, es decir, si existen obstáculos para su migración.

Todas estas condiciones eran adversas en los ríos guipuzcoanos, en los que reinaba la contaminación, lo que impedía que los salmones pudieran vivir, salvo en el Bidasoa. A esto se le añadía la existencia de un elevado número de presas que obstaculizaban la migración ascendente de los salmones, que trataban de llegar a las zonas de reproducción.

Desde 1994, la Diputación Foral de Gipuzkoa ha tratado de eliminar estos obstáculos o de colocar sistemas en las presas que permitan la accesibilidad de los peces migradores. Por otra parte, desde hace más de doce años, la Diputación viene reforzando de forma sistemática las poblaciones de este característico pez en aguas guipuzcoanas. El mayor esfuerzo se lo ha llevado el río Urumea, seguido del río Oria.

Bidasoa

Después de recorrer miles de kilómetros y pasar en el mar dos o tres años, al sur de Groenlandia, en las Islas Feroes, en las inmediaciones de la Península del Labrador o frente a las costas de Noruega, regresan a casa. El instinto reproductor del salmón, la supervivencia de la especie, les impulsa a llevar a cabo grandes migraciones hasta las desembocaduras de los ríos donde nacieron.

Como cada otoño, los salmones remontan el Bidasoa en busca de aguas óptimas en la cabecera del río para poder desovar, haciéndolo en algunos casos en el mismo lugar donde nacieron. Anualmente se producen dos picos de entrada de salmones en el río Bidasoa, en primavera y en otoño, y si el verano es lluvioso también se registran entradas, aunque de manera más discreta. El mayor número de ejemplares se concentra en otoño, y el remonte está muy condicionado con los picos de riada ya que después de una punta de caudal suelen producirse buenas entradas de salmones.

Es entonces cuando se llevan a cabo los censos en la Nasa de Bera (Navarra), situada junto a un salto de agua, un enclave adecuado para poder realizar el conteo. Allí, los guardas forestales de la demarcación de Bidasoa registran las medidas, el peso y el sexo de cada salmón. Así fue como el pasado 11 de noviembre se encontraron con una hembra de 9 kilos y un metro de longitud, que podía llevar en su interior hasta 18.000 huevos. Se trata del ejemplar vivo más grande que se ha localizado en más de una década en dicho lugar. El peso medio de los salmones pescados en los últimos años oscila entre un máximo de 5 kg. y un mínimo de 3, siendo de 3,135 en la temporada de 2016.

Tras recoger sus datos, la hembra de salmón fue trasladada a la piscifactoría de Oronoz-Mugairi, en Navarra, para poder ser utilizada como reproductora, ya que de esa manera tendrá más posibilidades de que sus descendientes lleguen hasta la fase de alevín en mayor porcentaje, contribuyendo de forma significativa a la recuperación del salmón del Bidasoa.

Fotos:

  • La primera corresponde a un salmón remontando un río asturiano. Autor: Eduardo García Carmona.
  • La segunda corresponde a la hembra de salmón de 9 kilos capturada en la Nasa de Bera en Navarra. Foto: Gobierno de Navarra.
  • La tercera corresponde a la Piscífactoria de Oronoz Mugairi en Navarra. Foto. Diario Noticias de Navarra.

El nuevo monstruo de la gestión del agua

PODEMOS vivir sin ellas, pero las consumimos por toneladas. Lo que pagamos al comprarlas es lo de menos. En cuanto las toallitas húmedas terminan en el váter, empiezan a costarnos, en el conjunto de la Unión Europea, ¡entre 1.000 y 1.500 millones de euros anuales según el informe Toilets are not a bin!  publicado en octubre de 2014 por EurEau (Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Suministradores de Agua Potable). Una factura que pagamos entre todos los ciudadanos y las ciudadanas.

Las toallitas higiénicas de los bebés tienen buena parte de la culpa. Pero es que ahora también las compramos para un sinfín de cosas más. Así, por ejemplo, hay toallitas para limpiar superficies de acero inoxidable, para limpiar frigoríficos, para limpiar microondas…. Hay toallitas prácticamente para casi todo, y no es que sea negativo que existan, sino que el problema es que las arrojemos al váter, y sin conocer los terriblemente peligroso que es. Además, cuando tiramos al váter, toallita a toallita, el gasto para tratarlas adecuadamente se multiplica y lo acabamos pagando entre todos.

La Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), que aúna a empresas municipales, mixtas y privadas de gestión del agua, estima que más de 200 millones de euros al año se llevan solo los trabajos de depuración del agua. Entre 4 y 6 euros por habitante.

UNA CIFRA ESCALOFRIANTE En todo caso, no se trata de prohibir su uso -aunque lo grave es que se da en muchas ocasiones un consumo desaforado e injustificado-, sino de poner una papelera en el baño para no tirar toallitas al WC y evitar atascos. Ni más ni menos. La ya escalofriante cifra de que, en 2015 en Euskadi, se vertieron 2.400 toneladas de toallitas higiénicas crece exponencialmente desde entonces.

Hay problemas relacionados con el deterioro del medio ambiente que nos preocupan, pero nos parecen que están muy lejos de nosotros y no nos movemos por ellos, como son la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la contaminación del agua, la deforestación, la desertificación… Pero no relacionamos esas problemáticas ambientales con cuestiones tan domésticas y del día a día y que afectan también al planeta Tierra como son las toallitas higiénicas y la desgraciada costumbre de tirarlas al WC.

Las empresas de abastecimiento y saneamiento insisten cada vez más en los últimos tiempos en que hay que combatir este problema, como lo están haciendo desde 2016 la Agencia Vasca del Agua (URA) y siete consorcios y mancomunidades de agua de Euskadi -Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, Aguas Municipales de Vitoria, Aguas del Añarbe, Consorcio de Aguas de la Rioja Alavesa, Consorcio de Aguas de Busturialdea, Kantauriko Urkidetza y Servicios de Txingudi-, bajo la coordinación del Clúster de Euskadi (Aclima), con una campaña de sensibilización para alertar a la ciudadanía de las consecuencias de los vertidos de las toallitas higiénicas por el inodoro y, paralelamente, para promover unos hábitos más responsables que impidan que dichos vertidos sigan provocando atascos en los sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas, y afecten también a la calidad del vertido al medio receptor.

En muchas ocasiones no se usa solo el váter para arrojar toallitas higiénicas, sino también para tirar otros residuos domésticos como bastoncillos, restos de comida, residuos farmacéuticos, productos de limpieza personal, entre otros.

Los tapones gigantescos que provocan las toallitas se producen porque no se deshacen realmente, además de contaminar. El primer bloqueo se da cuando la toallita se tira al váter en la conexión con la red de alcantarillado. El siguiente es en las bombas, que ayudan a conducir el agua residual hasta las depuradoras, que también se acaban bloqueando. Si logran superar la red y llegan hasta las estaciones de depuración, también hay problemas. Así, si las toallitas acaban en los ríos o en la mar, generan también impactos ambientales en el medio acuático.

MUCHO POR RECORRER Todavía hay quienes piensan que las depuradoras tratan todo tipo de residuos, pero no es así, ni muchos menos. Es cierto que las depuradoras, conforme pasa el tiempo, funcionan más eficientemente, pero no están preparadas para tratar venenos, fármacos o los componentes de las toallitas. Hace falta más investigación para poder dar una solución satisfactoria. Se ha avanzado mucho en la gestión del abastecimiento, del saneamiento y de la depuración, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

¿Cuál es la solución? Es muy sencilla y consiste en colocar una papelera en el baño y depositar en ella las toallitas junto al resto de los residuos. El contenido final debe ir al contenedor de la fracción resto. La utilización de la papelera evitará atascos y problemas en el tratamiento de las aguas residuales y supondrá un importante ahorro económico. Asimismo, contribuirá a una mejor gestión de los residuos y facilitará el aprovechamiento de los recursos naturales.

La campaña de comunicación realizada en los últimos meses por las entidades anteriormente citadas sobre el peligro que encierra arrojar toallitas por el váter ha calificado a este problema como el “nuevo monstruo de la gestión del agua”. Pero a este monstruo se le puede derrotar, no echando las toallitas por el váter, al margen de lo que diga el envasador, ya que normalmente el empaquetado del producto lleva la etiqueta de biodegradable… cuando realmente no lo es.

La foto corresponde a la campaña de sensibilización

Nueva plaga, la avispilla del castaño

Un insecto invasor procedente de China amenaza con destruir los castaños en la península Ibérica. Junto con hayas y robles, el castaño es uno de los componentes más característicos de los bosques caducifolios. En el norte peninsular, las mayores superficies de castaño se encuentran en Galicia, norte de Castilla y León, Asturias, Cantabria y País Vasco.

Hay que recordar que el castaño, debido a su frecuente manejo como cultivo también ha sufrido y sufre la amenaza de numerosas plagas, las más importantes son la Tinta y el Chancro, ambas producidas por hongos.

Hace cinco años se detectó a la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus) en Cataluña y ahora infecta en País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia y Castilla y León. En Euskadi se detectó su presencia en 2013. Según distintos expertos, su tasa media de expansión es de ocho kilómetros al año, pero parece que se han desbordado.

Ante el avance implacable del insecto, desde algunas comunidades autónomas se ha urgido al Ministerio de Medio Ambiente y Agricultura para que se autorice el uso generalizado de otro parásito -también de origen chino- para contener a la avispa. Pero desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se ha pedido prudencia. Se trata del parásito chino llamado Torymus Sinensis, que es otra avispilla. En este caso, se trata de un método de lucha biológica.

Las experiencias en otros países han indicado que la avispa que mata a la avispa necesita unos siete años en resultar efectiva y a base de grandes cantidades, lo que también es costoso.

Frutos del castaño

En un interesante artículo publicado en la revista Quercus, número 383 y correspondiente a diciembre de 2017, cuyos autores son José Luis Nieves Aldrey, investigador científico en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), y Diego Gil Tapetado, graduado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, señalan que, dado que “el insecto se encuentra protegido en el interior de la agalla, es prácticamente imposible controlar la plaga con productos químicos. Además, tampoco sería aconsejable desde el punto de vista ambiental.

Por otra parte, ambos investigadores consideran que, al igual que la avispilla del castaño, T. sinensis es una especie exótica que puede entrañar riesgos para el medio ambiente. Las potenciales amenazas serían de dos tipos. En primer lugar, T. sinensis podría parasitar a otros cinípidos -familia de insectos himenópteros, poco voladores, que en su mayoría son parásitos de los vegetales-, autóctonos del castaño. Y, en segundo lugar, cabe de que hibride con alguna especie nativa del género Torymus o, simplemente, que establezca con ellas relaciones de competencia.

Sea cual sea el resultado de las medidas de control, el investigador José Luis Nieves Aldrey, afirma que los cultivadores afectados han de hacerse a la idea de que la especie ha venido para quedarse y va a ser imposible que la plaga se erradique por completo. Sin embargo, es muy posible que la T. sinensis, aliado de especies parasitoides nativas, consiga estabilizar la virulencia de la avispilla del castaño en unos límites razonables y asumibles para la economía que gira en torno a nuestros castañares.

Gaztaina eguna-Día de la Castaña, en Orozko (Bizkaia)

Más información: Revista Quercus, número 382, diciembre 2017. Artículo “La avispilla del castaño, ha llegado a España para quedarse”. Autores: José Luis Nieves Aldrey y Diego Gil Tapetado.

Fotos:

  • Avispilla del castaño en una yema de un castaño donde depositan los huevos. “El Correo Gallego”. FOTO: Angar.
  • Frutos del castaño. Autor: Deia.
  • “Gaztaina eguna”- “Día de la castaña”, que se celebra en el municipio vizcaíno de Orozko todos los años a finales de octubre o principios de noviembre. Autor: Deia.

 

Las abejas están desapareciendo: ¿Por qué?

Las abejas están desapareciendo. Sin dejar rastro. En ocasiones en número de varios miles de individuos -una colmena entera- a lo largo de una sola noche. El fenómeno es de suma importancia pues dependemos de ellas en mayor medida de lo que pensamos. Sin abejas desaparecerían muchas especies vegetales. Tampoco tendríamos numerosos frutos o plantas de los que habitualmente nos alimentamos.

Se estima que las abejas existen en nuestro planeta desde hace unos 80 millones de años. Su estilo de vida ha conllevado el que necesiten del néctar de las flores para su subsistencia con lo que en su diario ajetreo van transportando este último de unas plantas a otras. De esta manera, no sólo se logra la fecundación de las plantas (reciben los granos de polen de otras flores, aportados por las abejas en sus numerosos vuelos), sino que con ello se consigue una diversificación de las características de cada vegetal algo que resultaría imposible sin la inestimable ayuda de estos insectos.

La labor polinizadora de las abejas resulta esencial para el desarrollo de árboles y plantas como manzanos, perales, albaricoqueros, pepinos, almendros, tomates, rábano, fresa, col, girasol, zanahoria, apio, cebolla, perro, romero y tomillo, por citar ejemplos bien conocidos. Todas ellas dependen, para su desarrollo habitual, de la fecundación por medio del polen que les aportan las abejas en su diaria visita, por lo que, sin la labor de estos insectos, perderíamos la posibilidad de alimentarnos con sus productos. En concreto el 80% de las plantas con flores que se cultivan en Europa depende, para su desarrollo, de la labor polinizadora de las abejas. En general, el 35% de la producción de alimentos se obtiene gracias a estos insectos.

Colmenas de abejas

Por todo ello, la importancia de proteger a estos insectos. Desde un punto de vista económico, se ha calculado que el valor de esta labor realizada por las abejas para la agricultura podría estar en torno a los 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, así que su desaparición sería devastadora para la producción alimentaria. Sólo en Europa, más de 4.000 cultivos de productos como el calabacín, el albaricoque, la almendra o el cilantro dependen de la labor de los insectos polinizadores.

La desaparición de las abejas se viene observando desde finales de los años 90, con tasas inusualmente altas de descenso en las poblaciones de las colonias de este insecto. Según los expertos, las causas de su desaparición son varias. Por un lado, una de las principales amenazas la constituyen los plaguicidas químicos tóxicos que se utilizan en la agricultura, ya que algunos de ellos tienen efectos letales sobre las abejas, que se envenenan al consumir el polen y néctar contaminados. Por otro lado, las abejas se están debilitando como consecuencia del cambio climático, los parásitos y las enfermedades.

Pero también, está la avispa asiática (Vespa velutina), cuya presencia en Europa y en Euskadi se detectó por primera vez a finales de 2005. Estos insectos tienen una longitud de 30 milímetros, y las reinas pueden ser incluso mayores. Su corpulencia es tres veces mayor que la de la abeja europea. El alimento principal de este tipo de avispa es la abeja. Le corta la cabeza, así como la parte del aguijón y luego la devora o bien la transporta al nido para alimento de la especie. Al final del otoño, cuando las abejas se retiran, esta avispa se atreve incluso a entrar en sus colmenas. Se estima que son suficientes cuatro individuos para provocar la muerte de toda una comunidad. Atacan principalmente a aquellas que llegan cargadas de polen y cuyos movimientos resultan más torpes debido precisamente al material que transportan.

Nido de avispa asiática (vespa velutina)

Compromisos mínimos en Bonn

LA vigésimo tercera Conferencia sobre Cambio Climático (COP23) que se celebró en Bonn entre los pasados días 6 y 17 quedó reducida a una cumbre de transición. Se esbozaron los reglamentos del acuerdo, dejando los temas más polémicos sobre transparencia, financiación o contabilidad de las emisiones de cada país para la próxima cumbre que se celebrará en la ciudad polaca de Katowice, en diciembre de 2018.

La cumbre, que en principio iba a ser una conferencia meramente técnica, deja patente los problemas de fondo que existen para que la lucha contra el cambio climático sea una cuestión absolutamente interiorizada en la práctica como el problema ambiental más importante que aqueja a nuestro planeta.

Uno de los temas principales, sino el que más, está en esos 100.000 millones de dólares anuales que reclaman los países en desarrollo y que deben poner sobre la mesa los gobiernos de los estados ricos y el sector privado para la financiación climática, tal como se acordó en el Acuerdo de París. Esos recursos económicos, que son de justicia elemental, permitirían a los países más pobres poner en marcha estrategias de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y planes de adaptación a los efectos negativos del calentamiento terrestre.

Por otra parte, la salida de Estados Unidos abre otra brecha a la financiación, aunque eso no debería ser motivo para que el resto de países más desarrollados no pusieran todo de su parte. No hay que olvidar que las cosas van de mal en peor climáticamente y cada vez se ve como menos posible cumplir con el compromiso establecido en el Acuerdo de París de evitar un aumento de más de dos grados centígrados de aquí a 2100, y todavía menos, lógicamente, al acuerdo deseado al que llegaron las partes de que dicho aumento no superara la cifra de 1,5 grados. Actualmente, el calentamiento está ya en un grado más respecto al nivel preindustrial.

DEL ADIÓS AL CARBÓN Lo poco positivo que hubo en Bonn, y también a medias, es la alianza liderada por Reino Unido, Francia, Italia y Canadá que firmaron una declaración en la que apuestan por el cierre de las centrales de carbón e instan a los inversores a alejarse de esta forma de producir energía. En el escrito se apunta a que los análisis muestran que, para poder cumplir con el Acuerdo de París contra el cambio climático, se necesita terminar con el carbón antes de 2030 en los países miembros de la OCDE y antes de 2050 en el resto. Por el contrario, está la ausencia significativa en la citada alianza de Alemania, país anfitrión de la Cumbre Climática; China, Polonia y el Estado español.

Térmica de carbón. Foto: Julen Rekondo.

La postura española no tiene justificación alguna. Hoy en día, la energía procedente del carbón solo supone el 8% de su total energético. A todo ello, habría que añadir, para que el Gobierno español se tomara más en serio la lucha contra el cambio climático -el presidente Rajoy no acudió a la Cumbre de Bonn- es que la península ibérica está sufriendo con especial intensidad los efectos del cambio climático. Así, nos encontramos con intensas olas de calor, aumentos de los grandes incendios forestales, creciente adaptación de especies invasoras, sequías cada vez más pertinaces… Es decir, que los impactos cada vez son más severos.

Por otra parte, nos encontramos con que la Ley de Cambio Climático tan prometida al principio de la legislatura por el Gobierno del Partido Popular lleva un retraso considerable y hoy es el día en que sigue sin haber ni tan siquiera un borrador para su discusión en el Congreso de los Diputados.

En lo que respecta a Euskadi, una delegación del Gobierno vasco participó en la Cumbre de Bonn, donde expuso las acciones que Euskadi lleva a cabo en materia de adaptación al cambio climático. “Cabe destacar la importancia que tiene estar presentes en esta cita mundial -según afirmó la viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, en Bonn- para poder demostrar cómo desde lo local, desde un pequeño territorio que solo representa el 0,5% de las emisiones de Europa, se pueden realizar avances y proyectos reales de adaptación al cambio climático que pueden ser replicados en otras regiones de Europa. Y mostrar también el compromiso del Gobierno vasco con los objetivos del Acuerdo de París. Euskadi es un referente en este aspecto, nuestras actuaciones están alineadas con los objetivos de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

LOS AVANCES EN EUSKADI De acuerdo con los datos recogidos en el último inventario de GEI del País Vasco, que es referente a 2015, Euskadi ha reducido un 24% las emisiones respecto al año 2005, lo cual indica que la tendencia es muy positiva. Además, se ha producido un desacoplamiento entre las emisiones generadas y el crecimiento de la economía vasca. Desde 1990, año de referencia del Protocolo de Kyoto, la eficiencia en términos de unidad de CO2 emitida y unidad de PIB creada ha mejorado un 47%.

Otro aspecto digno de ser señalado en lo que respecta a Euskadi, es nuestra participación en la iniciativa contra el cambio climático Regions Adapt de la red internacional de gobiernos regionales por el desarrollo sostenible (nrg4SD), en la que sus miembros, entre ellos el Gobierno vasco, han expuesto los logros alcanzados en materia de adaptación y debatido sobre cómo los gobiernos subnacionales pueden acelerar la acción climática en este campo.

Campo solar. Foto: Julen Rekondo.

Sin duda, es importante que desde las instancias administrativas más cercanas a la ciudadanía se actúe. Los ayuntamientos, los gobiernos regionales, organizaciones sociales, etc., han de trabajar y no esperar, y actuar de una vez por todas. Si no es así, será imposible cumplir con los compromisos del Acuerdo de París.

Como un dato más de lo que comento, está el acto de adhesión de Euskadi y sus empresas a la iniciativa contra el cambio climático Comunidad por el Clima que se celebrará bajo la presidencia del lehendakari, Iñigo Urkullu, el próximo día 29 en la sede de Lehendakaritza, en lo que supone una muestra de la implicación real de nuestras instituciones y sectores de la sociedad vasca en la lucha contra el cambio climático.

Nota. La primera foto es de Noticias de Gipuzkoa.

La marea negra del Prestige y Euskadi

El 19 de noviembre se cumplirán 15 años desde que el Prestige se hundiera definitivamente partido en dos frente a las costas gallegas, después de seis días en que el barco mantuviera un rumbo errático porque el Gobierno del PP no supo muy bien qué hacer con él, mientras vertía parte de su cargamento. La tragedia del Prestige no había hecho sino comenzar. Una de las mayores catástrofes ecológicas sufridas en Europa empezaba a tomar cuerpo en forma de una impresionante marea negra que asoló primero las costas gallegas y continuó penetrando hacia el Golfo de Bizkaia, a merced del viento y las corrientes marinas.

El litoral vasco también sufrió las consecuencias de la marea negra ocasionada por el Prestige. No obstante, la diligencia de las autoridades vascas unida a la experiencia de Galicia y la tradicional organización de los arrantzales en Euskadi consiguió paliar en parte los efectos del desastre, aunque las pérdidas ecológicas y económicas fueron enormes.

Desde un principio, la actitud del Ejecutivo autonómico y del resto de las instituciones vascas fue apostar por la adopción de medidas de carácter preventivo y de coordinación. De esta manera, se movilizó a un importante número de arrantzales que, a través de embarcaciones de diferente tamaño, se dedicaron a recoger la máxima cantidad de fuel antes de que llegase a nuestra costa. Se calcula que se pudo recoger en el mar, antes de que impactara en la costa vasca, la mitad de todo lo vertido, unas 30.000 toneladas.

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia. Foto EFEverde

Trabajadores de distintas empresas contratadas por las diputaciones guipuzcoana y vizcaína procedieron a limpiar nuestras playas, rocas y acantilados del chapapote que iba llegando. Se procedieron a colocar barreras flotantes en los espacios que tenemos de gran valor ecológico, como la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y Txingudi, así como en las rías de Barbadun, Plentzia, Lea, Artibai, Deba, Zumaia, Inurritza, Orio…Se instaló una planta de tratamiento de fuel recogido en Zierbena que después de ser procesado pudo reutilizarse en la refinería de Petronor. Se mantuvo también una política informativa abierta, transparente y fluida hacia el conjunto de la sociedad, y también con las organizaciones sociales, entre ellas, ecologistas, manteniendo reuniones y contactos en todo momento.

Pero, además, de esta actitud verdaderamente encomiable de las instituciones vascas y de los arrantzales, otro aspecto digno de reseñar como muy positivo, fue la importante solidaridad manifestada, entre ellas, la de la sociedad vasca.

Desgraciadamente, el Prestige y su mortífera carga se han notado y se notarán todavía más en tiempo. Pero, al menos en Euskadi, nos queda el consuelo de haber puesto los medios suficientes para frenar en parte los efectos de la marea negra en nuestra costa.

La primera y la tercera foto son del diario Deia. La segunda es de Efeverde.