El cormorán grande, un excelente buceador

Estas aves, casi exclusivamente marinas durante el resto del año, han ido incorporándose durante los últimos decenios a los aguazales del interior de la Península. Hoy resultan una de las especies más frecuentes y llamativas de cuantas podemos contemplar en invierno. Sus preferencias no pueden ser más claras: los ríos, los embalses…Hasta aquí la norma, porque el sustancial incremento de sus poblaciones les lleva a visitar, buena parte de las cuencas hidrológicas de la península, e incluso se acercan a las montañas.

Originalmente, el cormorán grande era sólo invernante, pero desde hace unos años se ha asentado como reproductor en embalses interiores. Se encuentra en franca expansión, y, en algunas zonas ha entrado en conflicto con los pescadores y propietarios de piscifactorías, que lo acusan de consumir peces de interés pesquero y comercial.

Y tanto a la hora de alimentarse, lo que hacen casi exclusivamente con peces, como cuando se disponen a dormir en masa, casi siempre sobre grandes árboles cercanos a las aguas. Se estima que estas aves acuáticas superan ya los 60.000 individuos invernantes que se quedan hasta finales de marzo, cuando emprenden la vuelta hacia el centro y el norte de Europa.

Dos rasgos las harán inconfundibles: por una parte, son de tamaño considerable y completamente negras, al menos si están a cierta distancia. Pero todavía más conspicuas las hace el hecho de que con frecuencia los bandos de cormoranes se desplazan formando dos hileras de aves que dibujan una suerte de punta de flecha. Uves negras y muy raudas, ya que estas aves baten enérgica y continuadamente sus alas.

En el agua se reconocen porque su línea de flotación queda tan alta que van casi sumergidos. Y sus largos cuello y pico dan la impresión de formar una ese. Son excelentes buceadores, capaces de permanecer hasta un minuto bajo el agua en pos de sus presas.

Carecen de plumas impermeables, como el resto de las aves. De ahí que sea normal verle, después de la pesca, de pie y con las alas extendidas para que se sequen.

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia.

Fotos sacadas en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). Febrero 2017.

 

Más de 40.000 aves acuáticas, pertenecientes a 72 especies diferentes, invernan en Euskadi

Cuchara común

Más de 40.000 aves acuáticas pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras.  El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Focha común

Las localidades más importantes por la media de efectivos contados en los últimos quince años son el embalse de Uribarri-Gamboa (Álava), la ría y puerto de El Abra (Bizkaia), Urdaibai (Bizkaia), el tramo costero de Pasaia (Gipuzkoa), la bahía de Txingudi (Gipuzkoa) y Salburua (Alava). En conjunto estos siete enclaves agrupan más del 85% de los efectivos totales, si bien la relevancia cuantitativa de los costeros se debe exclusivamente a las agrupaciones de gaviotas. En el contexto español, el País Vasco ocupa un puesto relativamente destacado, ya que alberga cerca del 3% de los efectivos contados con apenas el 1,5% de la superficie. Este hecho se puede relacionar con la posición geográfica, en plena ruta migratoria para buen número de poblaciones que acceden a sus áreas ibéricas de invernada a través del corredor pirenaico occidental o de la costa atlántica, pero más aún con la existencia de algunas hábitats con gran capacidad de acogida para algunas especies de aves acuáticas: el embalse de Ullibarri-Gamboa y el puerto de El Abra son los más destacados.

Gaviota patiamarilla

Según el último censo realizado, publicado en abril de 2017, por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, con la colaboración de las tres diputaciones forales, HAZI (Desarrollo rural, Litoral y Alimentario) y el Centro de Estudios Ambientales de Vitoria-Gasteiz (CEA), son 41.022 especies acuáticas -72 especies diferentes- las que invernaron en el País Vasco, de las cuales 21.901 en Álava, 11.161 en Bizkaia y 7.960 en Gipuzkoa. (Se adjuntan al final en el enlace los censos anteriores)

Por especies y en el último censo, la Focha común (Fulica atra), con 8.964 es la más abundante; seguida por la Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) con 8.045; Gaviota reidora (Larus ridibundus), con 5.190; Ánade azulón (Anas platyrhynchos), con 3.526; Porrón europeo (Aythya ferina), con 3.412, y el Pato cuchara (Anas clypeata), con 2.254. Otras especies significativas son la cerceta común, avefría europea, gaviota sombría, correlimos común, porrón moñudo, cormoranes, ánade friso, somormujo lavanco, ánsar común, garza real….., y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes.

Avefría europea

Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de cientos, de miles de estas aves, en efecto, se concentran en los enclaves costeros e interiores del País Vasco.

Porrón común

Para más información en:

  • Censo de aves acuáticas invernantes. Dpto. de Medio Ambiente Gobierno Vasco. Fecha publicación del último censo: 06/04/2017.

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/acuaticas_invernantes/es_bio/indice.html

Fotos:

  • Cuchara común. Anas clypeata. Ahate mokozabala. Salburua (Vitoria-Gasteiz). Enero 2017.
  • Focha común. Fulica atra. Kopetazuri arrunt. Ullibarri-Gamboa (Alava). Noviembre 2016.
  • Gaviota patiamarrilla. Larus michahellis. Kaio hankahoria. Salburua. (Vitoria-Gasteiz). Octubre 2016.
  • Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Salburua. Noviembre 2106.
  • Porrón europeo. Aythya ferina. Murgilari burugorria. Complejo Lagunar Laguardia (Alava). Enero 2017.

 

Las migraciones otoñales de aves se acercan a su esplendor

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Estamos en unas fechas y todavía lo serán más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la península Ibérica puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Sin duda, en esta época podemos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto.

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías.

Un punto estratégico importantísimo en esta migración en la península Ibérica es el Pirineo Occidental. Navarra es un lugar privilegiado para admirar el fascinante viaje de las aves, ya que la Comunidad Foral se encuentra en plena ruta migratoria occidental europea. Todos los años son millones de aves las que utilizan este territorio en sus desplazamientos. Muchas especies prefieren volar sobre tierra que hacerlo por encima del mar, y en su camino a latitudes más al sur o hasta África, las aves se encuentran en esta ruta con una cadena montañosa transversal, los Pirineos, que generalmente atraviesan por sus zonas más favorables. Por lo tanto, el pasillo situado entre el Pirineo navarro y el mar Cantábrico concentra en las épocas migratorias una gran cantidad de aves.

Un aspecto a destacar importantísimo es el proyecto Lindus-2, que se está llevando a cabo en la actualidad y que engloba el estudio de las aves migratorias y murciélagos, la educación ambiental, el ecoturismo y el cambio climático a través de la fenología, es decir, la parte de la meteorología que estudia las repercusiones del clima sobre los fenómenos biológicos de ritmo periódico, como la migración de aves.

Lindus 2 se desarrollará hasta diciembre del año 2018, lo que implica tres temporadas para estudiar y dar a conocer el proyecto y la zona de trabajo. Forma parte del Programa Operativo de Cooperación Territorial España- Francia-Andorra (POCTEFA 2014 2020) con una financiación del 65% procedente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Es un trabajo de cooperación transfronteriza entre el Gobierno de Navarra, su empresa pública GAN-NIK (Gestión Ambiental de Navarra, S.A), el Ayuntamiento de Burguete, SEO/BirdLife y la Ligue Pour la Protection des Oiseaux (LPO-Aquitania), cubriendo un inmenso territorio en Navarra, Aragón y Aquitania.

Entre agosto y noviembre de 2016, el número de ejemplares de aves migratorias avistado a su paso por el collado de Lindus, entre los municipios de Burguete y Valcarlos, fue de 402.340, pertenecientes a 83 especias distintas. El mayor número de ejemplares corresponde a la paloma, con cerca de 300.000. La siguiente especie más abundante fue la grulla común, con 53.781 ejemplares. Y las rapaces más abundantes fueron el abejarejo europeo (4.997), seguido del milano real (4.699), y el milano negro (1.741). Después viene la cigüeña blanca (1.591).

Más información en:

https://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2016/12/09/LINDUS+2.htm

https://lindus2.eu/buen-tiempo-protagonista-la-jornada-ornitologica-ecoturismo-celebrada-auritzburguete/

https://www.seo.org/lindus2/

Fotos:

  • Bando de avefrías en Montoria (Álava). Noviembre 2016. Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera.
  • Bando de paloma torcaz en Montoria (Alava). Octubre 2016. Paloma torcaz. Columba palumbus. Pagauso.
  • Jilgueros en Villafáfila (Zamora). Noviembre 2016. Jilguero europeo. Carduelis carduelis. Kardantxiloa.
  • Personas avistando aves en el collado de Lindus (Autoría de la imagen: proyecto Lindus 2). (CEDIDA). Noticias de Navarra. 22.09.17.

El fascinante viaje de las grullas, desde Escandinavia a la península Ibérica

En la última semana del mes de octubre y primeros días de noviembre las grullas comunes (Grus grus) efectúan su migración hacia la península Ibérica y el norte de África, aunque lo pueden hacer antes, a primeros de octubre. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunt.

Las fotos están sacadas por este orden en:

  • Laguna de la Nava (Palencia). Mediados de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.

 

 

La avutarda común es el mayor pájaro de la península Ibérica

La avutarda común es un ave de gran tamaño con patas y cuello largos y un voluminoso cuerpo en forma de barril, adaptada a la forma de vida esteparia típica de su familia. Las avutardas comunes son las aves voladoras más pesadas del mundo, junto a la avutarda kori. Posee un gran porte y tiende a correr antes que a volar cuando es molestada. Es gregaria todo el año, pero sobre todo en invierno.

Se trata de una especie que vive en zonas abiertas, lejos de arbolado y matorral, y muestra una gran desconfianza en especial ante la presencia del ser humano, al que rara vez deja aproximar a menos de 200 metros.El vuelo de esta ave es muy espectacular. Sus amplias alas casi totalmente blancas, excepto las primarias negras o muy oscuras y que lleva muy abiertas, el cuello largo bien estirado y las patas no del todo ocultas bajo la ancha cola, le permiten alcanzar velocidades de hasta 80 Km por hora. Sus vuelos no son de grandes distancias.

La avutarda es silenciosa, aunque en periodo nupcial los machos emiten diferentes sonidos.

Para la reproducción, año tras año, se reúnen en los mismos leks, que son zonas abiertas destinadas al desarrollo de “las ruedas”, espectaculares paradas nupciales. Tras la cópula los machos se desentienden de la cría. La hembra construye el nido en el suelo, en una pequeña depresión al abrigo de un herbazal. Al poco de nacer los pollos presentan un plumón críptico, y son capaces de alimentarse y desplazarse por sí solos junto a la madre. La dispersión juvenil se da en los machos, que se establecen en lugares diferentes a los natales, mientras que las hembras permanecen en las inmediaciones.

Su dieta se basa en vegetales e invertebrados, dependiendo de la estación: en primavera y verano ingiere insectos y otros invertebrados junto con semillas y brotes; en invierno se alimenta sobre todo de leguminosas.

La población sufrió un gran descenso hasta que en julio de 1980 se prohibió su caza.

Avutarda común. Otis tarda. Basolio handia.

Las fotos están sacadas en Villalcázar de Sirga (Palencia). Julio 2017.

El pueblo de Villalcázar de Sirga está en los entornos del LIC de Canal de Castilla, Lagunas del Canal de Castilla, Montes Torozos y Páramos de Torquemada-Astudillo, Riberas del Río Carrión y afluentes, Riberas del Río Pisuerga y afluentes. Y en los entornos del ZEPA de Camino de Santiago, Lagunas del Canal de Castilla.

 

Al gorrión “chillón” se le llama así por su sonido tan chirriante

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor.

El gorrión chillón, del que vamos a hablar en esta ocasión, se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Tiene una mancha amarilla en la garganta que en ocasiones pasa desapercibida. Encima de cada ojo tiene una lista de color crema y otra oscura justo encima. El pico es grande y adaptado a su dieta granívora.

El gorrión chillón es una especie netamente mediterránea que está presente en la península Ibérica, en la que su densidad es muy variable. Escasea o falta completamente en la zona cantábrica en bajos niveles, como es el caso del País Vasco, y lo mismo en Galicia. La especie tiende a frecuentar parajes donde hay presencia de piedras, terrenos abruptos y pedregosos, con algunos acantilados, donde poder construir su nido. También frecuentan las construcciones en ruinas, puentes y muros de piedra.

Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Al ser una especie que vive alejada del ser humano y que tiene un actitud especialmente recelosa y huidiza, se convierte en una especie menos conocida.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

Por los palomares de Castilla y León

El palomar es una seña de identidad de las tierras de Castilla y León. Cientos de ellos, desde la época romana, sirvieron de ayuda a la economía familiar.

Manuel Malmierca Zurdo, autor de una Unidad Didáctica para Secundaria titulada “Los Palomares en el Camino de Santiago”, afirma que “en la provincia de Palencia existen más de 900 palomares tradicionales de barro (tapial o adobe). Pese al abandono y al consiguiente deterioro a que está sometido esta muestra de arquitectura popular, todavía dos terceras partes está en un estado aceptable”.

Dos provechos han tenido los palomares tradicionalmente: por un lado, la cría del pichón, y por otro, la palomina, uno de los mejores abonos conocidos. Hasta estas tierras venían los levantinos que se llevaban por toneladas el excremento para los naranjos. Hoy ya nadie la utiliza.

Su estructura se compone de un patio interior y de ahí parten diferentes muros hasta el exterior. Estos muros tienen multitud de agujeros a modo de nichos, llamados pateras o buracas, que son los hogares de las palomas. Esta foto hace referencia a ello.

No obstante, no se puede decir que haya dos iguales. Unos son circulares, o cuadrados, como ventas del camino; etcétera. Blancos, marrones, rojizos.

En los años ochenta se inició un movimiento de recuperación de palomares impulsado por el entonces alcalde de Medina de Rioseco, Manuel Fuentes. Gracias a su sensibilidad, se iniciaron programas de concienciación y recuperación de uno de los símbolos de la Tierra de Campos. A través de la creación de grupos, compuestos por escultores, pintores, arquitectos y escritores, se dio una llamada de atención, chispa que prendió en muchos amantes y lugareños de estas tierras, que continúan su lucha en la conservación de este patrimonio.

Los palomares acompañan al viajero por la Tierra de Campos. Cobijan con su sombra las orillas del Camino de Santiago y le recuerdan al Canal de Castilla que no sólo él ha dejado de ser útil. Solitarios o en grupo, en la tranquilidad de pueblos casi deshabitados, sus hermosas estructuras despiertan admiración.

En las fotos que publico, se puede ver en primer lugar el Palomar del Camino, construido en el siglo XIX y situado en la zona denominada Pago de los Palomares en Villalzázar de Sirga, provincia de Palencia. La foto está sacada antes de que en 2015 tres hermanos lo rehabilitaron para convertirlo en centro de interpretación. Esta infraestructura encierra la historia de lo que para muchos fue un modo de vida, e incluye una noria, un huerto y un restaurante.

Esta foto corresponde al Palomar de Villaherreros, en Palencia.

De todas las maneras, además de palomares, cruzarás varias veces el Canal de Castilla con sus dársenas y exclusas, y verás dársenas y exclusas fuera de uso, casetas de las eras, maquinaria antigua, letreros como el que publiqué sobre el “Nitrato de Sodio”, etcétera. Merece la pena una visita.

 

Los nidos del avión común, auténticas obras de arte

El Avión Común es un pájaro estival que inverna en territorios africanos. Desaparece de sus territorios de cría entre finales de septiembre y la primera quincena de octubre. En jornadas previas a su marcha se van concentrando en grupos cada vez más numerosos, y no pocas veces constituidos por otras especies afines tales como Aviones Roqueros y Golondrinas Comunes.

Pero en esta ocasión, me voy a centrar en sus nidos, que se pueden calificar de auténticas obras de arte.

El Avión Común no comienza directamente la construcción del nido, sino que somete a un  sondeo previo del lugar escogido: coloca bolas de barro, mezcladas con su propia saliva, en diferentes puntos, y las deja secar; con ello pretende comprobar el grado de adherencia del barro sobre la superficie con el objeto de evitar una futura y desagradable caída del nido. Cuando el pájaro regresa comprueba el estado del barro, y si el resultado le satisface entonces iniciará realmente la construcción.

El resultado es un nido cerrado en forma de bola, a excepción de la diminuta entrada, que puede ser frontal o lateral; el interior está recubierto de pequeñas ramitas, hierbas secas y tapizado con plumas, como se puede ver en las fotos. Por regla general los nidos se ubican bajo los aleros de las casas, aunque también se encuentran nidos en cantiles. Con asiduidad estos nidos sufren incursiones por parte de gorriones (Passer ssp.) y vencejos comunes (Apus apus), en estos casos los aviones comunes suelen optar por reducir aún más el tamaño de la entrada.

Las primeras puestas se llevan a cabo hacia la 2ª quincena de mayo, siendo frecuentes los nidos con huevos en junio. Nidos con pollos se observan en la segunda quincena de junio y a lo largo de todo el mes de julio. Muchos jóvenes aviones prolongan su estancia en el nido hasta cerca de su primer mes de vida; y cuando lo abandonan no pierden el contacto con él, pues durante una temporada regresan todas las tardes para pernoctar junto a sus progenitores.

Avión común. Delichon urbicum. Enara azpizuri.

Fotos sacadas en el pueblo de Bujedo (Burgos), a 7 km de Miranda de Ebro. 10.07.17

Las vistosas y acrobáticas bandadas de estorninos pintos.

El estornino pinto crece desmesuradamente en la península Ibérica y es el ave que más hábitats coloniza, así que podríamos encontrarlo tanto en entornos urbanos, como en bosques, cañaverales y sobre todo en terrenos agrícolas.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos, por el ruido que producen en sus desplazamientos, con centenares e incluso en algunos casos millares de ejemplares, que se forman como defensa de los ataques de rapaces como el halcón peregrino, aguiluchos o el gavilán. Son impresionantes.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, como tampoco los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Medio Ambiente y Alimentación (Mapama) ha publicado en su web un libro digital denominado “Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad (IECTB)”, y en sus páginas 314-327 habla del estornino pinto. Se adjunta enlace y la ficha sobre el estornino pinto, que lleva la firma de Salvador J. Peris Álvarez.

En ella, se dice que la población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde.

Por tanto, es un ave en continua expansión en los últimos 50 años en el Estado Español, y su único problema es la hibridación, en las áreas de simpatría, con el Estornino Negro.

Su variada dieta incluye tanto componente animal como vegetal, de forma que en la época estival consume principalmente escarabajos, saltamontes y otros invertebrados, mientras que en otoño e invierno dominan los frutos y semillas.

Estornino pinto. Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart.

Las dos primeras fotos corresponden al estornino pinto y están sacadas en junio de 2017 en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz).

La tercera foto corresponde a un gran bando de estorninos pintos en el Humedal de Salburua, al atardecer. (Enero 2017).

Y la cuarta foto, a otro gran bando de estorninos pintos en una carretera próxima al pueblo de (Rioja). (Diciembre 2016).

Estornino pinto en Mapama. La dirección del libro es la siguiente:

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/inventario-espanol-de-los-conocimientos-tradicionales/inventario_esp_conocimientos_tradicionales.aspx

La de la ficha es:

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/estornino_pinto_tcm7-219861.pdf

Los vencejos comen, beben, copulan y hasta duermen en pleno vuelo

En pueblos y ciudades de la península Ibérica, estos portentosos viajeros, que de Siberia a África pueden recorrer 30.000 kilómetros al año, ceban a sus crías a base de insectos capturados en su planeo, y hasta duermen en pleno vuelo.

Fáciles de reconocer, no sólo por sus gritos, sino también por la silueta con alas muy largas y curvadas hacia atrás, como guadañas. Su envergadura, unos 40 centímetros, y su tamaño corporal de casi 20 centímetros, llenan los ojos de cualquiera que desee levantar la cabeza. La población de la península Ibérica de vencejos supera los cuatro millones de individuos, que se concentran especialmente sobre los cascos antiguos, grandes monumentos y edificios históricos, dado que precisan agujeros inaccesibles para instalar su nido. Su chillido hiere al tímpano por lo agudo, pero esas aves nos están haciendo un favor al segar miles de millones de insectos. Baste recordar que resulta normal que cada ceba entregada a un pollo llegue a estar formada por varios centenares de pequeños insectos.

Los vencejos son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt.

Fotos sacadas en Osorno (Palencia). Junio 2017.