El fascinante viaje de las grullas, desde Escandinavia a la península Ibérica

En la última semana del mes de octubre y primeros días de noviembre las grullas comunes (Grus grus) efectúan su migración hacia la península Ibérica y el norte de África, aunque lo pueden hacer antes, a primeros de octubre. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunt.

Las fotos están sacadas por este orden en:

  • Laguna de la Nava (Palencia). Mediados de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.

 

 

La avutarda común es el mayor pájaro de la península Ibérica

La avutarda común es un ave de gran tamaño con patas y cuello largos y un voluminoso cuerpo en forma de barril, adaptada a la forma de vida esteparia típica de su familia. Las avutardas comunes son las aves voladoras más pesadas del mundo, junto a la avutarda kori. Posee un gran porte y tiende a correr antes que a volar cuando es molestada. Es gregaria todo el año, pero sobre todo en invierno.

Se trata de una especie que vive en zonas abiertas, lejos de arbolado y matorral, y muestra una gran desconfianza en especial ante la presencia del ser humano, al que rara vez deja aproximar a menos de 200 metros.El vuelo de esta ave es muy espectacular. Sus amplias alas casi totalmente blancas, excepto las primarias negras o muy oscuras y que lleva muy abiertas, el cuello largo bien estirado y las patas no del todo ocultas bajo la ancha cola, le permiten alcanzar velocidades de hasta 80 Km por hora. Sus vuelos no son de grandes distancias.

La avutarda es silenciosa, aunque en periodo nupcial los machos emiten diferentes sonidos.

Para la reproducción, año tras año, se reúnen en los mismos leks, que son zonas abiertas destinadas al desarrollo de “las ruedas”, espectaculares paradas nupciales. Tras la cópula los machos se desentienden de la cría. La hembra construye el nido en el suelo, en una pequeña depresión al abrigo de un herbazal. Al poco de nacer los pollos presentan un plumón críptico, y son capaces de alimentarse y desplazarse por sí solos junto a la madre. La dispersión juvenil se da en los machos, que se establecen en lugares diferentes a los natales, mientras que las hembras permanecen en las inmediaciones.

Su dieta se basa en vegetales e invertebrados, dependiendo de la estación: en primavera y verano ingiere insectos y otros invertebrados junto con semillas y brotes; en invierno se alimenta sobre todo de leguminosas.

La población sufrió un gran descenso hasta que en julio de 1980 se prohibió su caza.

Avutarda común. Otis tarda. Basolio handia.

Las fotos están sacadas en Villalcázar de Sirga (Palencia). Julio 2017.

El pueblo de Villalcázar de Sirga está en los entornos del LIC de Canal de Castilla, Lagunas del Canal de Castilla, Montes Torozos y Páramos de Torquemada-Astudillo, Riberas del Río Carrión y afluentes, Riberas del Río Pisuerga y afluentes. Y en los entornos del ZEPA de Camino de Santiago, Lagunas del Canal de Castilla.

 

Al gorrión “chillón” se le llama así por su sonido tan chirriante

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor.

El gorrión chillón, del que vamos a hablar en esta ocasión, se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Tiene una mancha amarilla en la garganta que en ocasiones pasa desapercibida. Encima de cada ojo tiene una lista de color crema y otra oscura justo encima. El pico es grande y adaptado a su dieta granívora.

El gorrión chillón es una especie netamente mediterránea que está presente en la península Ibérica, en la que su densidad es muy variable. Escasea o falta completamente en la zona cantábrica en bajos niveles, como es el caso del País Vasco, y lo mismo en Galicia. La especie tiende a frecuentar parajes donde hay presencia de piedras, terrenos abruptos y pedregosos, con algunos acantilados, donde poder construir su nido. También frecuentan las construcciones en ruinas, puentes y muros de piedra.

Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Al ser una especie que vive alejada del ser humano y que tiene un actitud especialmente recelosa y huidiza, se convierte en una especie menos conocida.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

Por los palomares de Castilla y León

El palomar es una seña de identidad de las tierras de Castilla y León. Cientos de ellos, desde la época romana, sirvieron de ayuda a la economía familiar.

Manuel Malmierca Zurdo, autor de una Unidad Didáctica para Secundaria titulada “Los Palomares en el Camino de Santiago”, afirma que “en la provincia de Palencia existen más de 900 palomares tradicionales de barro (tapial o adobe). Pese al abandono y al consiguiente deterioro a que está sometido esta muestra de arquitectura popular, todavía dos terceras partes está en un estado aceptable”.

Dos provechos han tenido los palomares tradicionalmente: por un lado, la cría del pichón, y por otro, la palomina, uno de los mejores abonos conocidos. Hasta estas tierras venían los levantinos que se llevaban por toneladas el excremento para los naranjos. Hoy ya nadie la utiliza.

Su estructura se compone de un patio interior y de ahí parten diferentes muros hasta el exterior. Estos muros tienen multitud de agujeros a modo de nichos, llamados pateras o buracas, que son los hogares de las palomas. Esta foto hace referencia a ello.

No obstante, no se puede decir que haya dos iguales. Unos son circulares, o cuadrados, como ventas del camino; etcétera. Blancos, marrones, rojizos.

En los años ochenta se inició un movimiento de recuperación de palomares impulsado por el entonces alcalde de Medina de Rioseco, Manuel Fuentes. Gracias a su sensibilidad, se iniciaron programas de concienciación y recuperación de uno de los símbolos de la Tierra de Campos. A través de la creación de grupos, compuestos por escultores, pintores, arquitectos y escritores, se dio una llamada de atención, chispa que prendió en muchos amantes y lugareños de estas tierras, que continúan su lucha en la conservación de este patrimonio.

Los palomares acompañan al viajero por la Tierra de Campos. Cobijan con su sombra las orillas del Camino de Santiago y le recuerdan al Canal de Castilla que no sólo él ha dejado de ser útil. Solitarios o en grupo, en la tranquilidad de pueblos casi deshabitados, sus hermosas estructuras despiertan admiración.

En las fotos que publico, se puede ver en primer lugar el Palomar del Camino, construido en el siglo XIX y situado en la zona denominada Pago de los Palomares en Villalzázar de Sirga, provincia de Palencia. La foto está sacada antes de que en 2015 tres hermanos lo rehabilitaron para convertirlo en centro de interpretación. Esta infraestructura encierra la historia de lo que para muchos fue un modo de vida, e incluye una noria, un huerto y un restaurante.

Esta foto corresponde al Palomar de Villaherreros, en Palencia.

De todas las maneras, además de palomares, cruzarás varias veces el Canal de Castilla con sus dársenas y exclusas, y verás dársenas y exclusas fuera de uso, casetas de las eras, maquinaria antigua, letreros como el que publiqué sobre el “Nitrato de Sodio”, etcétera. Merece la pena una visita.

 

Los nidos del avión común, auténticas obras de arte

El Avión Común es un pájaro estival que inverna en territorios africanos. Desaparece de sus territorios de cría entre finales de septiembre y la primera quincena de octubre. En jornadas previas a su marcha se van concentrando en grupos cada vez más numerosos, y no pocas veces constituidos por otras especies afines tales como Aviones Roqueros y Golondrinas Comunes.

Pero en esta ocasión, me voy a centrar en sus nidos, que se pueden calificar de auténticas obras de arte.

El Avión Común no comienza directamente la construcción del nido, sino que somete a un  sondeo previo del lugar escogido: coloca bolas de barro, mezcladas con su propia saliva, en diferentes puntos, y las deja secar; con ello pretende comprobar el grado de adherencia del barro sobre la superficie con el objeto de evitar una futura y desagradable caída del nido. Cuando el pájaro regresa comprueba el estado del barro, y si el resultado le satisface entonces iniciará realmente la construcción.

El resultado es un nido cerrado en forma de bola, a excepción de la diminuta entrada, que puede ser frontal o lateral; el interior está recubierto de pequeñas ramitas, hierbas secas y tapizado con plumas, como se puede ver en las fotos. Por regla general los nidos se ubican bajo los aleros de las casas, aunque también se encuentran nidos en cantiles. Con asiduidad estos nidos sufren incursiones por parte de gorriones (Passer ssp.) y vencejos comunes (Apus apus), en estos casos los aviones comunes suelen optar por reducir aún más el tamaño de la entrada.

Las primeras puestas se llevan a cabo hacia la 2ª quincena de mayo, siendo frecuentes los nidos con huevos en junio. Nidos con pollos se observan en la segunda quincena de junio y a lo largo de todo el mes de julio. Muchos jóvenes aviones prolongan su estancia en el nido hasta cerca de su primer mes de vida; y cuando lo abandonan no pierden el contacto con él, pues durante una temporada regresan todas las tardes para pernoctar junto a sus progenitores.

Avión común. Delichon urbicum. Enara azpizuri.

Fotos sacadas en el pueblo de Bujedo (Burgos), a 7 km de Miranda de Ebro. 10.07.17

Las vistosas y acrobáticas bandadas de estorninos pintos.

El estornino pinto crece desmesuradamente en la península Ibérica y es el ave que más hábitats coloniza, así que podríamos encontrarlo tanto en entornos urbanos, como en bosques, cañaverales y sobre todo en terrenos agrícolas.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos, por el ruido que producen en sus desplazamientos, con centenares e incluso en algunos casos millares de ejemplares, que se forman como defensa de los ataques de rapaces como el halcón peregrino, aguiluchos o el gavilán. Son impresionantes.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, como tampoco los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Medio Ambiente y Alimentación (Mapama) ha publicado en su web un libro digital denominado “Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad (IECTB)”, y en sus páginas 314-327 habla del estornino pinto. Se adjunta enlace y la ficha sobre el estornino pinto, que lleva la firma de Salvador J. Peris Álvarez.

En ella, se dice que la población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde.

Por tanto, es un ave en continua expansión en los últimos 50 años en el Estado Español, y su único problema es la hibridación, en las áreas de simpatría, con el Estornino Negro.

Su variada dieta incluye tanto componente animal como vegetal, de forma que en la época estival consume principalmente escarabajos, saltamontes y otros invertebrados, mientras que en otoño e invierno dominan los frutos y semillas.

Estornino pinto. Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart.

Las dos primeras fotos corresponden al estornino pinto y están sacadas en junio de 2017 en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz).

La tercera foto corresponde a un gran bando de estorninos pintos en el Humedal de Salburua, al atardecer. (Enero 2017).

Y la cuarta foto, a otro gran bando de estorninos pintos en una carretera próxima al pueblo de (Rioja). (Diciembre 2016).

Estornino pinto en Mapama. La dirección del libro es la siguiente:

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/inventario-espanol-de-los-conocimientos-tradicionales/inventario_esp_conocimientos_tradicionales.aspx

La de la ficha es:

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/estornino_pinto_tcm7-219861.pdf

Los vencejos comen, beben, copulan y hasta duermen en pleno vuelo

En pueblos y ciudades de la península Ibérica, estos portentosos viajeros, que de Siberia a África pueden recorrer 30.000 kilómetros al año, ceban a sus crías a base de insectos capturados en su planeo, y hasta duermen en pleno vuelo.

Fáciles de reconocer, no sólo por sus gritos, sino también por la silueta con alas muy largas y curvadas hacia atrás, como guadañas. Su envergadura, unos 40 centímetros, y su tamaño corporal de casi 20 centímetros, llenan los ojos de cualquiera que desee levantar la cabeza. La población de la península Ibérica de vencejos supera los cuatro millones de individuos, que se concentran especialmente sobre los cascos antiguos, grandes monumentos y edificios históricos, dado que precisan agujeros inaccesibles para instalar su nido. Su chillido hiere al tímpano por lo agudo, pero esas aves nos están haciendo un favor al segar miles de millones de insectos. Baste recordar que resulta normal que cada ceba entregada a un pollo llegue a estar formada por varios centenares de pequeños insectos.

Los vencejos son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt.

Fotos sacadas en Osorno (Palencia). Junio 2017.

¿La tórtola común en declive?

En la familia columbidae se encuentran dos palomas, la paloma torcaz y la tórtola común o europea. Mientras que las poblaciones de torcaces según los estudios realizados están al alza, la tórtola europea sufre un declive poblacional.

Según el Doctor en Ciencias Biológicas y Profesor Titular de Biología, Etología y Gestión Cinegética de la Universidad de Extremadura, Sebastián J. Hidalgo de Trucios, autor de dos libros y estudios sobre la Tórtola europea, esta especie escasea cada vez más en la Península Ibérica, pero, sin embargo, en Marruecos sus efectivos han aumentado. Y se pregunta: ¿significa esto, como interpretan algunos, que esta viajera ha modificado su comportamiento y prefiere quedarse allí? o, por el contrario, ¿se trata de un cambio real en el status de las distintas poblaciones reproductoras motivado por diferentes condiciones de cría?

Para muchos la cosa está clara: si aquí hay menos Tórtolas y en otros sitios, como ocurre en Marruecos, han aumentado en los últimos años, debe ser que esta migradora ha cambiado sus hábitos ancestrales migratorios y ha decidido quedarse en otros lugares. La explicación es sencilla, en Marruecos ha habido cambios en la agricultura que posibilitan un alimento abundante y estas aves no tienen necesidad de cruzar el estrecho para instalarse en sus cuarteles reproductores tradicionales europeos. Sin embargo, este razonamiento, aparentemente irrefutable, a juicio, del citado experto, es incorrecto por ser demasiado simplista y no tener en cuenta algunos aspectos básicos del proceso biológico de estas especies migradoras.

Causas de su disminución

En el libro titulado “La tórtola común: streptopelia turtur, análisis de los factores que afectan a su status”, escrito junto con Gregorio Rocha Camarero, se señala que el principal factor responsable del descenso demográfico de la especie, está relacionado con los cambios en la agricultura que se han producido en las últimas décadas, especialmente la disminución en la superficie cultivada de cereal, y de otras especies.

Otro factor negativo de relativa importancia, está determinado por el uso de herbicidas. Estos pesticidas evitan el desarrollo de plantas de tipo ruderal, cuyas semillas constituyen la base insustituible de la alimentación de la Tórtola a su llegada a las áreas reproductivas.

También está el problema de la expansión de la Tórtola turca (fue vista por primera vez en la península Ibérica, en la zona Cantábrica en la década de los sesenta), ya que juega con ventaja en esta situación de competencia porque tiene mayor tamaño, es sedentaria, ocupando una misma zona durante todo el año, y se reproduce varias veces a lo largo del ciclo anual con mayor éxito reproductivo total al de la Tórtola Común.

En esta situación, una aplicación incorrecta de la caza puede ejercer un efecto negativo añadido, señalan los dos expertos. Y ponen de relieve la importancia y la necesidad de aplicación de la ética cinegética, evitando prácticas ilegales e innobles de caza abusiva. Pero sin duda, consideran que las practicas que más perjuicio causan a la Tórtola común, son el uso de atrayentes alimenticios. Se trata de procedimientos ilegales, pero muy extendidos, que favorecen la concentración de individuos en comederos artificiales donde se les caza de forma abusiva.

Por tanto, los cambios en la agricultura, el uso de herbicidas, la competencia con la Tórtola turca y la sobrecaza están generando una, cada vez más, delicada situación para la especie.

El efecto del declive más acusado de la Tórtola común es en el País Vasco, Cataluña, Galicia y Castilla y León, aunque también hay descensos “significativos” en otras áreas del centro y este de la península Ibérica. La mayor pérdida absoluta se registra en las regiones predominantemente agrícolas (con un mayor proceso de intensificación), por lo que se ve necesario realizar estudios más detallados para identificar qué prácticas o causas relacionadas con la gestión forestal, por un lado, y con la gestión agrícola, por otro, pueden tener más relevancia en el declive poblacional de la especie.

Tórtola común. Streptopelia turtur. Usapal arrunt.

Las fotos están sacadas en Lomas de Campos (Palencia). Mayo 2017.

Más información.

  • Rocha Camarero, G.; Hidalgo de Trucios, Sebastián J., “La Tórtola común: Análisis de los factores que afectan a las aves”. Editorial Universidad de Extremadura.
  • Sáenz de Buruaga, M.; Canales, F y Robles, J.L. (2013). Proyecto Tórtola (Caza). FEDENCA y Fundación Biodiversidad. 2013.
  • SEO/BirdLife 2012. Atlas de las aves en invierno en España 2007-2010. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente-SEO/BirdLife. Madrid.

 

 

El avión común habita en los nidos de barro que construye en los aleros de los tejados

El avión es de la familia de la golondrina común y muchas veces se confunde con ella. Aunque es de origen rupícola, hoy en día, tiene sus colonias en los edificios de las ciudades y pueblos. Es un ave de pequeño tamaño, muy cantarina, negra por arriba y blanca por debajo, de obispillo blanco, de alas largas y puntiagudas, cola ahorquillada y patas cortas cubiertas de finas plumas blancas.

El avión común está dentro del grupo de las tres insectívoras estivales que cubren nuestros cielos en primavera y verano; es el grupo de los vencejos, los aviones y las golondrinas. Las tres aves son migradoras que pasan el invierno en África.

El avión común elije para anidar los aleros de los edificios que se sitúan en las ciudades y pueblos, como se puede ver en dos de las fotos. Concretamente, se trata del pueblo alavés de Espejo, que forma parte del Ayuntamiento de Valdegobia, muy cerca del parque natural de Valderejo, en Álava.  En ellos construye afanosamente un nido de barro completamente cerrado excepto por un agujerito por el cual entra y sale para alimentar a las crías. Vive en colonias en las que se sienten seguros, ya que en grupo pueden plantar cara a los depredadores que asedian sus nidos, principalmente el cernícalo común y la grajilla.

Pero también los aviones tienen que hacer frente a otros problemas, como la falta de barro en las ciudades y pueblos para construir sus nidos, además de su destrucción, desgraciadamente, por el ser humano, e incluso por parte de algunos ayuntamientos para “limpiar” algunas fachadas. A pesar de que la ley protege a estas aves.

La península Ibérica es el lugar de Europa con mayor número de parejas de aviones. Los aviones funcionan como insecticidas biológicos comiendo toneladas de insectos voladores (principalmente moscas y mosquitos) al año. Por lo tanto, les tenemos que estar muy agradecidos.

Avión común. Delichon urbicum. Enara azpizuri.

Fotos sacadas en el pueblo alavés de Espejo (Ayuntamiento de Valdegobia). Marzo 2017.

 

El Gorrión molinero es el más rural de las cinco especies

En la península Ibérica existen hasta cinco especies: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía, aunque ha llegado a Madrid; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el común, ligado a las ciudades, y el molinero, presente en núcleos rurales.

El más frecuente es el gorrión común y que vive acompañándonos en las ciudades. Los gorriones sufren un preocupante retroceso generalizado, y el 63% de esta ave de Europa ha desaparecido. Este declive responde a causas como el cambio climático, la contaminación, la falta de espacios verdes, la invasión de especies exóticas invasoras, las nuevas construcciones de cemento o cristal, que no favorecen la nidificación, los insecticidas, etc.

En el medio rural el declive es menor, aunque también se da y está asociado a la intensificación agraria, al empleo abusivo de plaguicidas o al despoblamiento generalizado. Uno de los gorriones que habita en las zonas rurales, es el gorrión molinero. No se trata, por tanto, de una especie urbana sino rural, de pueblo pequeño, que raramente coincide con el gorrión común. Su plumaje es parecido y el canto también, aunque más agudo. Le gusta mucho el canto coral en grupo.

El molinero es el más pequeño y delicado gorrión de la fauna española y es un habitante de las campiñas arboladas, los sotos y las dehesas, siempre que en sus proximidades cuenten con áreas abiertas en las que obtener alimento. Aunque en los años ochenta del pasado siglo la especie experimentó una cierta expansión demográfica, en la actualidad parece que la competencia con especies más prolíficas y la intensificación agraria están provocando un descenso de sus efectivos.

Se puede decir que el gorrión molinero es la versión campestre del gorrión común. Destaca una mancha negra de forma cuadrada en las mejillas blancas, así como un collar de color blanco. En el cuello tiene un babero de color negro, así como una máscara alrededor de los ojos. Las alas y la cola son de color pardo con listas negras y el vientre es de color gris liso. Su hábitat preferido son los huertos de frutales cercanos a granjas y caseríos, procurando mantenerse algo alejado de las viviendas y del ser humano.

Gorrión molinero. Passer montanus. Landa-txolarre.

Fotos sacadas en Lomas de Campos (Palencia). Abril 2017.