Disfrutar de la naturaleza con respeto

Estamos en vísperas del verano, y una buena parte de la población urbana de Euskadi tiene costumbre de acudir al medio rural y natural los fines de semana. Allí realizan distintas actividades: montañismo, escalada, pasear, recreo con barbacoas, actividades acuáticas y playeras, etcétera.

En general, se acude a zonas muy concretas cerca de la ciudad, a los espacios naturales protegidos, a zonas costeras o a zonas recreativas en montes públicos, concentrándose en poco espacio muchas personas con sus equipamientos de fin de semana.

Sin embargo, tenemos que ser conscientes que nuestra forma de actuar en el campo, en el monte… es muy importante. Un uso inadecuado de estos lugares puede provocar notables impactos en el suelo, en la flora y la fauna. Los parajes sobrecargados de visitantes sufren de una degradación importante del paisaje, por el aplastamiento de la vegetación, pisoteo y destrucción del suelo, ahuyentamiento de la fauna, y otras acciones por el estilo. Si a esto se añade la extraña costumbre de arrojar basuras, aunque cada vez se hace menos, no es de extrañar que muchos lugares estén tan degradados que casi no sirven para su fin original: el descanso y el contacto con la naturaleza.

La presencia de basuras se ha convertido en muchos casos en algo consustancial a nuestros campos y, salvo en lugares que por su valor ecológico se han declarado como espacios protegidos y disponen de una cierta vigilancia, ningún espacio próximo a un merendero, a un río o un embalse, se libra del rastro sucio de la civilización.

Muchas veces se piensa que determinados residuos arrojados en el campo se degradan sin mayores problemas. Nada más lejos de la realidad. Un papel clínex puede tardar tres o cuatro meses en degradarse, los restos de comida no terminarán de pudrirlos los microorganismos del suelo antes de ocho meses, un cigarrillo con filtro requerirá de 1 a 2 años, y un papel de periódico -mucho más resistente que los papeles higiénicos-, unos cinco años, más o menos los mismos que un chicle. Pero lo peor son los envases, que supone el 40% de los residuos que se acumulan en los espacios naturales. Hechos para durar y con el peso mínimo para que facilite el transporte del contenido, los envases son el resultado de complejos procesos químicos que nada tienen que ver con los materiales que se encuentran en la Naturaleza. En su inmensa mayoría, los envases no tienen insectos, hongos o bacterias que los degraden y es la erosión y los agentes químicos naturales quienes harán el trabajo de retirarlos de la vista. Un bote de hojalata, no se degrada antes de una década; un tetra brik (compuesto de cartón, plástico y aluminio) resiste a la erosión varias décadas; una bolsa de plástico, entre 10 y 20 años; un vidrio, entre 3.000 y 4.000 años. Además, las botellas de vidrio pueden ser causa de incendio forestal.

Otro objeto insignificante para nuestra vida, pero enormemente dañino para la naturaleza son las anillas que sujetan las latas de refresco. Miles y miles de estos envases se tiran cada año de forma incontrolada en nuestra comunidad, de modo que los aros estrangulan a multitud de pequeños mamíferos y aves que introducen la cabeza en ellos para jugar y ya no pueden sacarla.

Finalmente, el acumulo de desperdicios degrada también el paisaje. Asimismo, otra acción del ser humano que provoca un fuerte impacto en la vegetación y la flora, es el corte de leñas para hacer fuego, corte que generalmente se produce sobre cualquier vegetal y en cualquier estado, hecho que favorece en muchos casos la implantación de parásitos en las heridas abiertas al árbol. Cuando existen plagas en bosques próximos el riesgo se incrementa considerablemente.

Pero no siempre hay cosas negativas. Así, cada vez más, debido a las campañas institucionales y de ciertos grupos u organismos como los clubs de montaña y asociaciones medioambientalistas, o la campaña promovida para el 17 de junio por Ecoembes y la SEO (Sociedad de Ornitología) bajo el lema ‘1m2 por la naturaleza’ con el objetivo de limpiar de basuras los espacios naturales, hay una mayor sensibilización en la materia. De todas maneras, es fundamental seguir promoviendo la máxima información sobre los impactos que se pueden producir en la naturaleza si no se siguen algunas normas básicas.

Así, en primer lugar, es necesario actuar con el sentido común, evitando, por ejemplo, los fuegos, salvo en los lugares permitidos; el destrozo de la vegetación, no arrancando, talando o serrando ramas ni árboles para construir refugios o en general esas simpáticas cabañas. Además, esas prácticas están penadas por la ley.

Con respecto a la basura, hay que poner en marcha nuestro propio programa de vertido cero. Los desperdicios, pulcramente recogidos en bolsas, deben ser depositados en el contenedor más próximo o, si no lo hay, llevarse la basura a casa, dejando el lugar de forma que parezca que allí no ha estado nadie.

Por otra parte, hay que procurar no molestar a los animales que encuentres, tanto salvajes como domésticos. Si llevas perro, tenlo bien enseñado o amárralo para que no los asuste. En la medida de lo posible, hay que evitar salirse de los caminos o senderos y meterse en los lugares más sensibles desde el punto de vista de la fauna, bosques, sobre todo, porque se puede molestar a muchos animales.

La espeleología no debería convertir las cuevas en horribles muestrarios de estalactitas y efímeras declaraciones amorosas o de otro tipo indeleblemente grabadas en la roca.

Finalmente, conviene informarse previamente del lugar o paraje natural a donde se va el domingo o el fin de semana, los caminos más cercanos para andar, bosques, ríos, parques… Escuchar a los habitantes de esas zonas, a los baserritarras, conocer sus recursos y su forma de vida, y valorar por lo general lo mucho que hacen por la conservación de la naturaleza.

Tras el `tamborileo´ del pico picapinos

Picapinos  1

Uno de nuestros más habituales pájaros carpinteros, el pico picapinos, es un ave dotada de un poderoso pico, que posee una prodigiosa capacidad para taladrar las maderas más resistentes. Estas propiedades le permiten instalarse en los hábitats forestales.  Este pájaro, a la hora de alimentarse, consume tanto insectos como todo tipo de frutos.

Es un pájaro carpintero blanco y negro con cloaca de color rojo brillante, y es el que posee un plumaje más llamativo. Su identificación no ofrece dudas cuando se le distingue posado contra el tronco de un árbol, como cuando vuela.

Es sedentario, pero cada pocos años se producen irrupciones a gran escala a fines del verano y las aves recorren distancias más amplias.

El tamborileo fuerte y de largo alcance es una de las características más conocidas de este pájaro. El pico picapinos golpea con extraordinaria rapidez y en cortos intervalos 12 veces seguidas la superficie de un árbol seco o hueco con preferencia. Es curioso observar la querencia que este pájaro tiene por determinado árbol y a él acude a “tamborilear”.

picapinos 2

Al pico picapinos y otros pájaros carpinteros, como el pico mediano, entre otros, se le puede encontrar en el Parque Natural de Izki. Este parque alavés cuenta con uno de los bosques de roble marojo más grandes de Europa. La diversidad vegetal y paisajística y el aislamiento de la zona propician la existencia de una abundante y rica fauna. El bosque, asentado en la cuenca del río Izki, alberga grandes mamíferos como el jabalí, el corzo o el gato montés, así como una buena representación de aves forestales. Junto a los distintos pájaros carpinteros, conviven el abejero europeo, el alimoche, el buitre leonado, el águila real, el halcón peregrino, el azor, el mirlo acuático o el carbonero, entre otros.

El único núcleo de población ubicado en el corazón del Parque es Corres, que, con su tipología arquitectónica medieval, está enclavado en la parte alta de un espectacular desfiladero. Desde Corres, se pueden iniciar dos rutas que atraviesan el parque, igual de bellas.

Fotos sacadas en la Parque Natural de Izki, en Álava.

Pico Picapinos 3

Pico picapinos. Dendrocopos major. Okil handia.

 

El declive de las liebres

Liebre 3

En la península Ibérica están presentes tres especies de liebres: la liebre europea (Lepus europaeus), la liebre ibérica (Lepus granatensis) y la liebre de piornal (Lepus castroviejoi), siendo estas dos últimas endémicas del territorio peninsular.

La situación actual de la liebre es de declive poblacional, como lo manifiestan los estudios realizados. Esta situación se debe a la alta presión de la caza, a la pérdida y fragmentación de su hábitat, a la mortalidad por el uso de productos químicos en la agricultura y por el atropello en carreteras, y también a la incompatibilidad con altas densidades ganaderas en zonas de montaña, así como a depredadores.

Las liebres son especies presa de algunos depredadores de gran importancia para la conservación en la península Ibérica, como son el águila real y el lince ibérico. Pero también lo son del lobo ibérico, del zorro y del jabalí.

Liebre 2

Las tres especies de la península Ibérica resultan fáciles de distinguir por sus características morfológicas. La liebre ibérica es la especie de menor tamaño de las tres y raramente sobrepasa los 3 kg de peso. Se distingue por el pequeño tamaño de su pie posterior y por la amplia extensión del colorido blanco ventral. La liebre del piornal es una especie de tamaño medio, cuyo peso en los adultos puede sobrepasar los 3 kg. Tiene los pies posteriores mucho mayores que la liebre ibérica. En cuanto a su pelaje lo más llamativo es su diseño facial blanco entre la base de las orejas y la garganta, que manifiesta principalmente en pelaje invernal. Finalmente, la liebre europea es una especie de gran tamaño, siendo normal que los ejemplares adultos grandes sobrepasen los 4 kg de peso. Tiene también los pies posteriores grandes. En cuanto a su pelaje se distingue por la pequeña superficie del blanco ventral, que no se extiende a lo largo de las extremidades ni penetra por delante de las extremidades anteriores en la zona ventral.

En cuanto a la distribución, cabe decir que la liebre ibérica está presente en casi todo el territorio peninsular excepto en la mitad oriental de Asturias, Cantabria, País Vasco y distrito pirenaico, y la segunda presente exclusivamente en la alta montaña cantábrica, entre la Sierra de Hijar en Cantabria y la Sierra de Ancares situada entre las provincias de León y Lugo. Por su parte, la liebre europea ocupa en la Península Ibérica el distrito pirenaico, el País Vasco, Cantabria y el oriente de Asturias, siendo su área ibérica el límite suroccidental de su distribución natural.

Sin duda, la liebre europea que es la que ha habitado en el País Vasco y en Navarra es la especie que se encuentra en peor estado de conservación. Sus poblaciones naturales han desaparecido en Asturias y en zonas más o menos extensas de Cantabria, Euskadi, Navarra, norte de Castilla y León y distrito pirenaico.

Recuperación de la liebre europea

En el País Vasco, las Lepus europaeus nativas se han mantenido en algunas zonas de Gipuzkoa y sobre todo de Alava, pero prácticamente han desaparecido de Bizkaia. Para el restablecimiento de la liebre europea en su área natural de la Comunidad Autónoma Vasca, Cantabria, Asturias y Navarra, se inició un proyecto en el año 2000, que está funcionando gracias a la granja de liebres LARRASAL de Alsasua (Navarra), cuyo propietario es Leocadio Galán.

Con este proyecto se persigue el restablecimiento de la liebre europea autóctona (Lepus europaeus) en la región cantábrica. Esto se llevará a cabo mediante tres tipos de acciones diferentes:

  1. Creación de núcleos de liebre viables a partir de reintroducciones con ejemplares de liebre europea autóctona cantábrica, obtenidos mediante cría en cautividad.
  2. Refuerzo o suplemento de núcleos de la población autóctona existentes en libertad con liebres nativas criadas en cautividad.
  3. Fomento, mediante recolonización natural, de núcleos de liebre europea autóctona existentes en libertad.

Se trata de un proyecto de cooperación institucional entre el Gobierno Vasco y el Gobierno de Navarra, y las entidades, organismos y universidades, AURKILAN, ADECAP, EKOS, NEIKER A.B., UPV/EHU, UAH, y CSIC, para la recuperación de la liebre europea cantábrica siguiendo las recomendaciones que establece la normativa europea para repoblaciones de especies cinegéticas.

Liebre 5

En el norte de la Península Ibérica la liebre europea tiene una importante función ecológica, pues la falta de conejo en los ecosistemas le confiere un importante papel como presa alternativa en la dieta de predadores que se encuentran amenazados de extinción y protegidos por la legislación vigente.

El esfuerzo de conservación de la liebre europea en la región cantábrica se ha centrado sobre poblaciones de liebres autóctonas, en lugar de la importación y repoblación de ejemplares de liebres provenientes de otras regiones o países, y de esta forma conservar la diversidad genética de las poblaciones naturales adaptadas a ese medio, evitando el contagio de enfermedades y parasitosis y el fracaso de las reintroducciones por falta de adaptación.

Más información:

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/liebre_europea/es_doc/indice.html

Las fotos corresponden a la liebre europea.

Liebre europea 1

Liebre europea. Lepus europaeus. Erbi europar.

 

El pinzón vulgar es una de las aves más abundantes en el País Vasco

Pînzón vulgar. 3

El pinzón vulgar es un ave muy abundante, y su cuerpo es parecido en tamaño al gorrión común, pero en este destacan unos colores muy vivos que le aportan un aspecto más alegre.

Se trata de una de las especies más abundantes y mejor distribuidas en la península Ibérica en general y en Euskadi en particular -así lo atestigua el Programa Sacre de seguimiento de aves-, donde ocupa todo tipo de paisajes, desde bosques a parques y jardines.

PINZÓN Sobron 2

El pinzón vulgar es el fringílido más abundante en Europa. Su área de reproducción se extiende por todo el Continente, excepto en el extremo norte de Escandinavia e Islandia.

Se trata de un ave migradora parcial. Las poblaciones europeas norteñas migran en mayor proporción que las meridionales. En la Península recibimos pinzones europeos en invierno.

El canto típico tiene variaciones individuales y regionales, pero esencialmente está formado por dos o tres notas repetidas durante 2-3 segundos y terminadas en un más breve floreo que se eleva de tono al final.

La alimentación del pinzón vulgar es a base de insectos en verano y semillas, bayas y brotes en invierno. Suele visitar las zonas recreativas y parques donde suelen dejar restos de alimentos los visitantes.

Pinzón. 4

Pinzón común. Fringilla coelebs. Txonta arrunta.

Las fotos están sacadas en Sobrón (Álava). Marzo 2017.

Ciencia y conciencia ambientales

Parque eólico 1

EN el Día Mundial del Medio Ambiente, que fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución del 15 de diciembre de 1972, y que desde 1973 se celebra anualmente el 5 de junio, no viene nada mal hacer algunas reflexiones acerca de esta fecha -aunque proteger el medio ambiente debería ser cosa de los 365 días- y recalcar la importancia que requiere para el planeta Tierra dicha cuestión.

La percepción de la importancia de preservar el medio ambiente en su sentido más global es afortunadamente cada vez mayor en la sociedad vasca, aunque a veces la valoración de los problemas o la dimensión de los retos que se nos plantean no se formulen con precisión suficiente. Nada ayudará más a este avance de la conciencia ambiental como el progreso científico que permita conocer con rigor los problemas y proponer actuaciones eficaces.

No faltan quienes han visto en la utilización desviada de ciertos avances científicos una fuente de amenazas para el futuro, así como el desarrollo de la capacidad destructiva en manos del ser humano, que no tiene precedentes. Conocido este peligro, sería sin embargo suicida adoptar una actitud anticientífica, pues el ser humano no puede ni debe dar marcha atrás en su capacidad para conocer racionalmente la realidad. Ahí está también la mejor posibilidad de respetarla.

Sin caer en un cientifismo trasnochado, no cabe duda de que la ciencia es hoy el primer instrumento para analizar los retos ambientales, así como para articular la respuesta que precisen. La ciencia ambiental se nos revela en este sentido como un abordaje de conjunto, pluridisciplinar, necesitado de aportaciones de todos los campos desde la biología hasta las ciencias sociales, desde la tecnología física a la antropología cultural.

Nada más lógico que abogar por una aplicación de esa racionalidad científica al conocimiento de los problemas ambientales, así como a la propuesta de solución de los mismos. Surgirá así el mejor apoyo para una toma de decisiones por parte de una sociedad que sólo acertará si se convence de que el futuro tiene derechos y actúa bajo el imperativo de una ética consecuente.

En este sentido, resulta altamente esperanzador encontrar en la programación científico-tecnológica de nuestras universidades y centros tecnológicos en Euskadi todo un conjunto de tareas destinadas a estudios científicos de relevancia ambiental: desde el cambio climático a la calidad y gestión de las aguas, o las energías renovables, la biorremediación o la seguridad alimentaria, por señalar algunos ejemplos. Surge así todo un conjunto de actitudes nuevas que permiten fundamentar conceptos como el de desarrollo sostenible como única opción para un progreso económico que no puede ser tal si se basa en una visión estrecha, coyuntural y a corto plazo de los recursos de los que dispone el planeta.

Campo solar 1 baja

En esta línea, es muy interesante y prometedora la situación del sector medioambiental vasco, que se ha ido recuperando de la crisis económica. Concretamente, el Clúster de Empresas de Medio Ambiente de Euskadi (Aclima), según los datos aportados recientemente por la citada asociación, engloba a 96 socios (71 empresas privadas, 16 entidades e instituciones públicas, cuatro centros tecnológicos y centros de empresas, cuatro universidades y una asociación empresarial) que trabajan en el sector ambiental, sumando un total de 4.700 profesionales, con presencia en 38 países a través de delegaciones o por proyectos concretos. Desde 2012 se han incorporado 35 nuevas empresas que han reforzado algunas áreas estratégicas, como el ciclo integral del agua o empresas que trabajan por la economía circular.

En cuanto a la adaptación al cambio climático, se debe considerar no solamente cómo reducir la vulnerabilidad frente a los impactos negativos, sino también cómo beneficiarse de los efectos positivos.

Es difícil encontrar una sola parcela del estudio científico actual que no tenga unas implicaciones o consecuencias para el medio ambiente. De ahí la complejidad del estudio científico ambiental y también las dificultades para lograr que la ciencia ambiental sirva adecuadamente a la creación de una auténtica conciencia ambiental.

Se profundiza hasta niveles muy significativos en estudios de fenómenos como el cambio climático, la modificación de la biodiversidad, los efectos de determinados contaminantes o la evolución de una población de especie amenazada. Sin embargo, el esfuerzo por formular modelos predictivos que integren conocimientos y produzcan decisiones apropiadas resulta mucho más difícil. Como igualmente es difícil predecir cuánto tardarán en llegar determinados desarrollos tecnológicos que, sin duda, algún día han de permitir contrarrestar problemas y amenazas ambientales.

Dos actitudes muy negativas que surgen de todo esto son la negación de la existencia de ciertos problemas o -lo que es peor- la ignorancia de los mismos, que puede llevar a decisiones como la negativa lamentable a considerar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero como una necesidad urgente, en lo que respecta a la toma de decisiones que impliquen avanzar en la mitigación y adaptación al cambio climático.

Sin duda, a través de los años, las pruebas de la realidad del cambio climático se han ido acumulando, recogidas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, constituido por unos 3.500 científicos, y han dado lugar a certezas científicas. Sin embargo, la lucha contra el cambio climático choca con enormes intereses económicos y con posiciones geopolíticas difíciles de modificar, así como con los usos de nuestra sociedad, tales como nuestras pautas de consumo. La aparición de Donald Trump en escena, con su defensa de los sectores petroleros de Estados Unidos, es otro problema importante. El anuncio de sacar a su país del Acuerdo de París es una prueba de ello.

Trump

Igualmente, es negativo situarse en el extremo opuesto y descalificar de pleno y sin paliativos algunas posibilidades tecnológicas, aplicables a diferentes campos; por ejemplo, las prácticas agrícolas o ganaderas, que el progreso científico puede fundamentar también en cuanto a sus posibilidades de aplicación respetuosa con el medio ambiente.

Aboguemos por tanto por una ciencia que al crear conciencia ambiental sirva de instrumento para una sociedad necesitada de referencias, en la que la opinión pública exija de los poderes públicos unas actuaciones de gobierno más allá de la coyuntura inmediata. Es difícil encontrar una vertiente de la actividad humana de valor más universal que la creación científica. Cuando constatamos que la problemática ambiental se convierte en planetaria, cuando vemos que, o la conocemos y abordamos en conjunto, o no hay posibilidad de solución, la ciencia se nos revela como un instrumento fundamental en esa escala planetaria. Un instrumento que, por importante que sea, de nada servirá sin la determinación humana de enfrentarse al reto de proteger el medio ambiente que ha de legar a las generaciones futuras.

El inconfundible y popular jilguero

Jilgueros. Villáfila. 1

El popular jilguero es una de las especies más comunes y extendidas en la península Ibérica. Se caracteriza por una vistosa franja alar amarilla y el diseño de colores contrastados rojo, blanco y negro en la cabeza.

Otra característica suya es que se trata de una especie de canto muy especial y agradable, que se mueve en grupos numerosos y muy común junto a cultivos, zonas próximas a bosques, humedales, campiñas, zonas agrícolas, parques, jardines….. Suele estar en zonas donde abundan los cardos (alimento predilecto de la especie) de los que se alimenta, como se puede ver en dos de las fotos.

Es una ave muy gregaria -sobre todo en invierno-, y suele agruparse en bandos mixtos con otros fringílidos que nomadean en busca de alimento. En invierno recibimos abundantes ejemplares procedentes de otras latitudes europeas, que se unen a la fracción sedentaria de la población. Debido a su aspecto y vistoso canto es frecuentemente capturado como ave de jaula. La canción del jilguero es típicamente entonada hacia el final de febrero hasta los mediados de julio y de nuevo al finalizar septiembre hasta diciembre. El canto está descrito como agradable, fluido y parecido al del canario silvestre.

Jilguero 2

Actualmente, las capturas en el campo, lo que se conoce como silvestrismo, está siendo fuertemente cuestionado. El origen de ello, está en “la apertura de un expediente sancionador por parte de la Unión Europea al Reino de España”, ya que la directiva 2009/147/CE relativa a la conservación de aves silvestres establece, en su artículo 5, la prohibición de “matar o capturar de forma intencionada, sea cual fuera el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje en el territorio europeo”.

Hasta ahora, la concesión de permisos por parte de las comunidades autónomas se ha amparado en las excepciones del artículo 9: “para fines de investigación o de enseñanza, de repoblación, de reintroducción, así como para la crianza orientada a dichas acciones” y “en condiciones estrictamente controladas y de un modo selectivo, la captura, la retención o cualquier otra explotación prudente de determinadas aves en pequeñas cantidades”.

El problema es que esas excepciones solo pueden aplicarse en ausencia de otra “solución satisfactoria”, en este caso, la cría en cautividad que, en países como Francia y Bélgica, ha salvado al silvestrismo de la desaparición. Durante años, las comunidades autónomas han argumentado que las capturas iban dirigidas a iniciar la cría en cautividad.

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Jilguero europeo. Carduelis carduelis. Kardantxiloa.

Fotos sacadas en Villafáfila (Zamora). Noviembre 2016.

 

El conejo de monte es una especie clave para especies tan amenazadas como el lince ibérico o el águila imperial

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El conejo de monte es una especie originaria de la Península Ibérica, aunque actualmente se encuentra distribuida por todo el mundo. Es una especie clave de los ecosistemas mediterráneos y sobre ella pueden prendar más de 30 especies de vertebrados ibéricos.

Son muchas las especies que dependen del conejo de monte para sobrevivir, algunas de ellas tan amenazadas como el águila imperial, o el propio lince ibérico, cuya dieta se sustenta de forma prioritaria en el conejo silvestre y, por tanto, la evolución de sus poblaciones depende directamente de los problemas por los que atraviesan las poblaciones cunícolas en los territorios linceros.

A pesar de que el conejo es una especie prolífica, las enfermedades y los cambios en los usos tradicionales del hábitat han diezmado su población hasta desaparecer o hacerse rara en algunas zonas de la península. Pieza clave de la caza menor hasta hace algunos años, está afectada por dos enfermedades importantes: la Mixomatoxis y la Enfermedad Hemorrágico Vírica. Pero, sería ciertamente atrevido tratar de describir la situación general del conejo de monte en la Península Ibérica con una única respuesta ya que la ecología de la especie y el irregular efecto de enfermedades, predadores o deterioro del hábitat, hace que nos podamos encontrar situaciones muy distintas en función de los diferentes territorios considerados, incluso en ocasiones muy próximos entre sí. Hay lugares en los que existe un verdadero problema de superpoblación, mientras que, a pocos kilómetros, incluso en terrenos vecinos y aun haciendo importantes esfuerzos por la recuperación de la especie, no se encuentre ni una sola escarbadura.

conejo 3

En el País Vasco, se distribuye de forma general en las zonas bajas de Álava. En Gipuzkoa, en zonas costeras de la parte nororiental, entre Donostia y Hondarribia (Fuenterrabia). En Bizkaia, se encuentra de forma puntual. En estos dos últimos territorios, es conocido que el origen de muchos de los núcleos de conejo es la introducción de ejemplares con objetivos cinegéticos.

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Conejo de monte. Oryctolagus cuniculus. Basa untxia.

Fotos sacadas en Lomas de Campos (Palencia). Septiembre 2016.

El cormorán grande se encuentra en franca expansión

Cormoran grande 2

El cormorán grande es un ave negra de gran tamaño, y su peso oscila entre 1,5 kg y los 5,3 kg. Se trata de una de las dos especies de cormoranes presentes en nuestras aguas, tanto costeras como del interior. Vive en cualquier extensión grande de agua, como lagos, ríos, estuarios y aguas costeras, y también en embalses. Las fotos están sacadas en el humedal de Salburua, en Vitoria-Gasteiz.

Carece de plumas impermeables, como el resto de las aves. De ahí que sea normal verle, después de la pesca, de pie y con las alas extendidas para que se sequen.

Cormoran grande. 1. Salburua

Originalmente, el cormorán grande era sólo invernante, pero desde hace unos años se ha asentado como reproductor en embalses interiores. Se encuentra en franca expansión, y, dado que es un consumado pescador, en algunas zonas ha entrado en conflicto con los pescadores y propietarios de piscifactorías, que lo acusan de consumir peces de interés pesquero y comercial.

Los cormoranes vuelan de manera similar a los gansos, y con frecuencia en bandadas con formaciones similares. Pero de vez en cuando interrumpen su batir de alas para elevarse como un helicóptero y planear brevemente. Sin embargo, en el agua se pueden confundir más fácilmente con buceadores.

Banda de cormoranes 3

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia.

Fotos sacadas en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). Febrero 2107.

La avefría, inconfundible por su cresta en la cabeza

Avefría europea. Salburua 1

Las avefrías que se distinguen sobre todo por la larga y eréctil cresta que le nace en la oscura cabeza, se han asociado siempre con la llegada de los días grises y los temporales, el frío y los hielos invernales. Aunque la especie se reproduce escasamente en la península Ibérica, durante la invernada recibimos un cuantioso contingente de estas aves europeas que ocupan gran diversidad de hábitats abiertos, desde marismas, estuarios y humedales a campos de cultivo y pastizales, en los que encuentran los pequeños invertebrados que componen su dieta. En las fotos, se pueden ver a las avefrías europeas en el humedal de Salburua, donde descansan en su largo periplo migratorio.

Se trata de un ave ruidosa, que frecuentemente emite su característica voz de alarma, un pi-uí estridente y repentino.

Avefría 2. Salburua

Es un ave muy fácil de ver en la península Ibérica de octubre a marzo, durante los meses más fríos, de donde deriva su nombre común.

Es de colores vivos: vientre blanco, pecho negro y parte superior de las alas de color verdiazul. Además, tiene un característico penacho en lo alto de la cabeza.

Avefría 3. Salburua

Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera.

Fotos sacadas en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). Febrero 2017.