Tiempo de castañas

¿Quién no ha probado las castañas asadas? ¿Quién no recuerda pasear por las calles de nuestras ciudades y pueblos en búsqueda del castañero o la castañera en las tardes más frías del año para saborear este fruto seco del otoño tan saludable y con tan importantes beneficios nutricionales y también con aplicaciones terapéuticas?

Maduran a lo largo del mes de octubre, y los ya dorados erizos, defensa inexpugnable que durante cinco meses las protegió, se rajan empujados por la hinchada sazón del fruto. Cada zurrón contiene hasta 3 castañas. Las flores, masculinas y femeninas, en la misma espiga y de color amarillo cremoso.

Asadas en plena calle, entre rescoldos de carbón vegetal, son también la última brasa encendida de un puente casi por completo desmoronado. El de los productos que llegan al consumidor sin alteración alguna, casi sin intermediarios. Conservando, pues, los aromas esenciales. Calentando las manos y los recuerdos. Pero también evocándonos al bosque que da forma y sabor a esta delicia gastronómica.

Pero, si agradable resulta comer castañas, el otoño de los castañares merece la pena pasear entre ellos. En primer lugar, porque sus hojas, antes de tomar un tono beis oscuro, adquieren todas las gamas del amarillo y del ocre. Es decir, de espléndidos dorados.

El castaño es uno de los árboles más hermosos. Forma frondosa copa con sus hojas de borde aserrado. Sus troncos transmiten la seguridad de lo tenaz y longevo. De hecho, no son raros los ejemplares enormes, por ser varias veces centenarios. Algunos de ellos son capaces de producir hasta 400 kilos de castañas. Eso cuando está solo, porque si alcanza a ser bosque, el resultado es soberbio.

Los castañares convierten nuestros pasos en crujientes. Porque estaremos apoyándonos en uno de los suelos más orgánicos, como corresponde a árboles que todos los años aportan a sus raíces varios miles de kilos de sus propias hojas por hectárea. Y además tenemos para elegir en casi todas las comunidades de la península Ibérica porque hay en general amplios espacios forestales dominados por el castaño.

El castaño, conocido científicamente con el nombre de castanea savia, perteneciente a la familia de los fagaceae y nativo de climas templados del hemisferio norte, es un árbol autóctono en la Península Ibérica, como muestran análisis polínicos del Cuaternario.

Un dato de interés, es el “Gaztaina eguna” -“Día de la Castaña”- que se celebra todos los años en el municipio vizcaíno de Orozko (este año el pasado 29 de octubre), donde se rememora su estrecho vínculo con los castaños, como se puede ver en la foto.

Pero volviendo a las castañas asadas por los castañeros y las castañeras, en ese carromato especie locomotora, todavía perduran en el tiempo, aunque con una diferencia: menos puestos. Solo se me ocurre exclamar, ¡larga vida a los castañeros y a las castañeras! Su dulce olor, el sabor inconfundible, el ambiente amistoso que crean a su alrededor y lo sabrosas que son sus castañas asadas, merecen la pena. La tradición castañera nos necesita.

Castaño. Castanea sativa. Gaztainondo.

Fotos:

  • Autor de la primera foto: Javier Begarasa. Publicada en Noticias de Navarra.
  • Autor de la segunda foto: Deia.
  • Autor de la tercera: Deia.

 

 

“Guerra” al Plumero o Hierba de la Pampa, y a otras plantas invasoras

¿Qué son las plantas invasoras? Son plantas que salen de su hábitat y se instalan en uno nuevo, donde se multiplican sin control y en perjuicio de la flora autóctona. En la naturaleza es muy común que una especie se desplace a un nuevo hábitat. Pero si dicho proceso se produce muy rápidamente y lo provocamos nosotros, los seres humanos, pueden aparecer problemas. Uno de los más graves consiste en que las plantas foráneas se convierten en dominantes y disminuya la diversidad de plantas y animales autóctonos. En el País Vasco, la vertiente atlántica es la que cuenta con más plantas invasoras.

Uno de los casos más llamativos de plantas invasoras es el Plumero o Hierba de la Pampa, que llegó a la península Ibérica a principios del siglo pasado, con el fin de adornar los jardines de las grandes casas y que actualmente llega camino de convertirse en una auténtica plaga, al menos en los territorios vizcaíno y guipuzcoano.

El plumero, conocido científicamente como Cortaderia selloana, que tiene un porte espectacular y esbelto, es muy fácil de distinguirla, ya que tiene como principal característica un penacho de color plateado que llega a elevarse por encima de los dos metros de altura.

Se ha ido adueñando de los márgenes de las carreteras o vías de ferrocarril, los campos de siega o la orilla de los ríos, pero también de humedales, marismas y arenales costeros, debido a que tiene una capacidad de reproducción asombrosa, ya que cada penacho puede producir más de 100.000 semillas. Hoy en día su presencia es indeseada, y numerosas localidades, fundamentalmente de Gipuzkoa y Bizkaia, con el apoyo de la Agencia Vasca del Agua, Diputaciones y Gobierno Vasco, hacen grandes esfuerzos para erradicarla.

No menos llamativa que el Plumero ha sido la expansión de la especie Baccharis halimifolia, un arbusto leñoso procedente de la costa atlántica de América del Norte, que a mediados del siglo XX se extendió por la costa atlántica del sureste de Francia y la costa cantábrica de la Península Ibérica, a partir de ejemplares cultivados con fines ornamentales, y que está colonizando desde hace unos años zonas importantes de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, y de la Bahía de Txingudi y Lea.

Baccharis en flor en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

Gracias a un proyecto LIFE para la recuperación de estuarios -ha supuesto una inversión de 1,8 millones de euros, financiada al 50% por la Comisión Europea-, se han llevado tratamientos de eliminación en más de 750.000 hectáreas de las citadas zonas. En total, se han tratado 570.000 arbustos.

Otro enemigo natural, es el Bambú japonés Fallopia japónica. Es una especie llegada recientemente a nuestro territorio desde Japón por su valor ornamental, y ha invadido numerosas riberas de ríos, pudiendo llegar a medir hasta 20 metros y crecer unos 10 centímetros en un solo día. Está catalogada por los expertos como una de más difíciles de erradicar, ya que debe hacerse arrancando planta a planta.

Operarios tratando a la Baccharis en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

 

 

             

 

Incendios forestales y cambio climático

EL pronóstico de los incendios que se declaran en Galicia empeora con el paso de los años, pues el cambio climático es ya una realidad que agrava factores de riesgo. La temperatura tiende a ser mayor, las precipitaciones menores y el monte está más seco. La terrible oleada de incendios que ha afectado a Galicia -con la muerte de cuatro personas y muchas zonas que han tenido que ser evacuadas por la propagación del fuego-, al igual que Asturias, León y Portugal, en una época como es el mes de octubre y no en verano, confirman que el cambio climático está aquí.

A esto habría que añadir la alta intencionalidad de los fuegos habidos, aunque tampoco se puede atribuir a esta causa el cien por cien de los fuegos ocasionados. En Galicia, y también en otras comunidades, tradicionalmente, el uso del fuego ha estado muy arraigado, asociado a usos tradicionales, como agrícolas o ganaderos.

¿Y qué sucederá en el futuro con el cambio climático? Las perspectivas advertidas por la comunidad científica apuntan a que tendremos temperaturas más elevadas y con menos precipitaciones. Esa situación aumentará el estrés de la vegetación, que tendrá menor humedad en las partes vivas y secas. Los modelos de simulación que se utilizan apuntan a que los fuegos, en esas circunstancias, serán más rápidos, más grandes y más devastadores. Fuegos, como el que tuvo lugar en Pedrógrao Grande, en Portugal, el pasado mes de junio, con 64 víctimas mortales, vienen a confirmar estas predicciones.

INCENDIOS INGOBERNABLES Los incendios que hallan gran cantidad de combustible y se propagan por una orografía de difícil acceso y durante episodios de altas temperaturas se convierten en ingobernables. Y cada vez lo está siendo más. En el Estado español, entre 1996 y 2005, estos grandes incendios forestales, superiores a 500 hectáreas, tuvieron de media 1.375 hectáreas por siniestro. En la siguiente década, esa media se colocó en 1.774 hectáreas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.

Incendios en Galicia

Con ese escenario, el cambio climático obliga a adoptar nuevas medidas ante la mayor peligrosidad de los incendios. Pero, sin duda, una de ellas es clave, y es la prevención. Prevención es poner los medios para que no ocurran incendios en momentos en que concurren las actuales circunstancias. Aunque en muchas ocasiones se entiende y creo que incorrectamente, prevención como solo limpiar los bosques. Pero no es así solamente, aunque sea una importante cuestión.

Políticas de prevención son necesarias para evitar diversas situaciones. En este sentido, pueden servir para salvar una urbanización. Cada vez nos encontramos con más incendios en la península ibérica en los que el fuego se desata cerca de urbanizaciones con el peligro que encierra de posibles pérdidas humanas, edificios y casas devastadas, etc.

Prevención también para salvar bosques, para evitar la erosión del suelo, para que no afecten a determinadas infraestructuras, para salvar un espacio natural, etc. Y, para anticiparse a posibles fuegos.

Cuando se activa un fuego y se desata un incendio, se pone en marcha el protocolo de extinción, y venga aviones, helicópteros, maquinaria pesada y retenes, pero puede resultar que, a pesar de todo, el incendio sea incontrolable, y en muchas ocasiones tarda días en ser sofocado.

Se gastan inmensas fortunas en labores de extinción. Un estudio del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes estimó que en el Estado español se gastaba al año unos mil millones de euros en extinción, frente a los 300 millones para prevención, una partida afectada además por los recortes de la crisis. Antes, el monto ascendía a los 600 millones de euros.

Con ese dinero destinado a la extinción, se podrían realizar muchas acciones en labores de prevención y si inevitablemente se produce el fuego nunca sería tan duro. Y esa política de prevención evitará después el incendio, o será más fácil y barato apagarlo. Además, un ecosistema cuidado da más biodiversidad que ese bosque cerrado. De este modo gana la naturaleza, quien vive de ella, quien la disfruta, y también la administración a la que le sale más barata la operación.

EL CASO DE EUSKADI En el caso de Euskadi, al menos en Bizkaia, Gipuzkoa y norte de Araba, la época de mayor riesgo de incendios forestales es precisamente en otoño -la estación en la que estamos-, e invierno. En estas estaciones, debido al frío, buena parte de la vegetación herbácea que se encuentra en los montes de Gipuzkoa, Bizkaia y la parte norte de Araba se seca y también los matorrales tienen menos humedad interna al disminuir el movimiento de la savia. Si a esta situación se le unen periodos prolongados de viento sur sin lluvias, situaciones habituales en otoño y en invierno, el peligro de incendio se incrementa considerablemente. Por el momento, la superficie afectada por el fuego en 2017 ha sido baja. A lo que hay que añadir también que en las últimas décadas la superficie afectada por los incendios forestales en Euskadi ha sido pequeña, y que el año pasado, 2016, fuera la menor de la última década.

Incendio en el País Vasco

No obstante, no hay que echar las campanas al vuelo. Existe mucha sequedad en la actualidad y está habiendo unas temperaturas altísimas, aunque parece ser que ya bajan. Pero la estación del otoño todavía no ha finalizado y el viento sur aparecerá una vez más.

Finalmente, en estos momentos, cabe expresar las máximas condolencias por las personas fallecidas en Galicia, al igual que en Portugal, y la plena solidaridad con sus familias, así como el apoyo a todas las personas que están trabajando y luchando por la extinción del incendio.

 

Artículo publicado en el diario DEIA (20.10.17). Fotos de Deia (las dos primeras). La tercera de Julen Rekondo.

El visón europeo, el mamífero más amenazado en Euskadi

El visón europeo (Mustela Lutreola) es uno de los mamíferos que corre más peligro en el continente europeo, y como tal está incluido en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. Actualmente, su área de distribución ha quedado reducida a dos núcleos aislados: el oriental (Federación Rusa y Delta del Danubio), y el occidental (Sudoeste y norte de la península Ibérica), en el que se integra el País Vasco.

Aunque no es posible conocer con precisión su número de ejemplares en Euskadi -su primera mención data de mediados del siglo XX- se conoce su presencia en los tres territorios históricos.

Los expertos señalan como principales causas de la recesión de esta especie en Euskadi, a las alteraciones sobre el hábitat fluvial, la competencia del visón americano (Mustela Visón), y las enfermedades.

Visón americano

En relación con su competencia con el visón americano, cabe decir que éste llegó a Europa en la década de los años 20, y en 1958 se instaló la primera granja peletera en el Estado español, mientras que en el País Vasco comenzaron a funcionar a finales de los 70. Hoy, gracias a las fugas y sueltas que se han producido en las granjas, el visón americano forma parte de la fauna silvestre. Parece que está claro que la regresión del visón europeo comenzó antes de la introducción del visón americano en Europa, pero la presencia del invasor ha agravado su situación. Este último es algo más grande, más prolífico, más oportunista y más cazador. Las dos especies ocupan nichos ecológicos casi idénticos, por lo que su coincidencia lleva a la exclusión de uno de ellos, que es el caso del visón europeo.

Las tres diputaciones forales del País Vasco cuentan con planes para la gestión y protección de las poblaciones de visón europeo en sus respectivos territorios. La pionera, que es dónde antes se detectaron ejemplares, ha sido Álava, y también donde las medidas adoptadas están dando mejores resultados. Según la directora de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Álava, Amaia Barredo, “el control del visón americano nos permite hablar ya de más de 16 ejemplares de visón europeo localizados en Álava, cuando tres años antes no logramos localizar a ninguno”.

Desde que se inició el descaste de visones americanos en Álava en el año 1997, se han capturado 556 visones americanos, con un pico máximo de 150 capturas en 2015, gracias a la utilización de un método de captura mediante la instalación de plataformas flotantes en los ríos, que ha permitido controlar la situación y llegar a 11 capturas en 2016, lo que constata la caída de ejemplares invasores.

Trampas flotantes en un río para capturar al visón americano

Por otra parte, en el territorio alavés se han llevado a cabo otras medidas de conservación, como la restauración ambiental del recodo de Gimileo, en el río Ebro de Labastida, para generar un hábitat propicio para el visón europeo, y también la eliminación de puntos de atropello, en el marco del proyecto europeo LIFE LUTREOLA.

Visón europeo. Mustela lutreola. Bisoi europar.

 

Más de 40.000 aves acuáticas, pertenecientes a 72 especies diferentes, invernan en Euskadi

Cuchara común

Más de 40.000 aves acuáticas pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras.  El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Focha común

Las localidades más importantes por la media de efectivos contados en los últimos quince años son el embalse de Uribarri-Gamboa (Álava), la ría y puerto de El Abra (Bizkaia), Urdaibai (Bizkaia), el tramo costero de Pasaia (Gipuzkoa), la bahía de Txingudi (Gipuzkoa) y Salburua (Alava). En conjunto estos siete enclaves agrupan más del 85% de los efectivos totales, si bien la relevancia cuantitativa de los costeros se debe exclusivamente a las agrupaciones de gaviotas. En el contexto español, el País Vasco ocupa un puesto relativamente destacado, ya que alberga cerca del 3% de los efectivos contados con apenas el 1,5% de la superficie. Este hecho se puede relacionar con la posición geográfica, en plena ruta migratoria para buen número de poblaciones que acceden a sus áreas ibéricas de invernada a través del corredor pirenaico occidental o de la costa atlántica, pero más aún con la existencia de algunas hábitats con gran capacidad de acogida para algunas especies de aves acuáticas: el embalse de Ullibarri-Gamboa y el puerto de El Abra son los más destacados.

Gaviota patiamarilla

Según el último censo realizado, publicado en abril de 2017, por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, con la colaboración de las tres diputaciones forales, HAZI (Desarrollo rural, Litoral y Alimentario) y el Centro de Estudios Ambientales de Vitoria-Gasteiz (CEA), son 41.022 especies acuáticas -72 especies diferentes- las que invernaron en el País Vasco, de las cuales 21.901 en Álava, 11.161 en Bizkaia y 7.960 en Gipuzkoa. (Se adjuntan al final en el enlace los censos anteriores)

Por especies y en el último censo, la Focha común (Fulica atra), con 8.964 es la más abundante; seguida por la Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) con 8.045; Gaviota reidora (Larus ridibundus), con 5.190; Ánade azulón (Anas platyrhynchos), con 3.526; Porrón europeo (Aythya ferina), con 3.412, y el Pato cuchara (Anas clypeata), con 2.254. Otras especies significativas son la cerceta común, avefría europea, gaviota sombría, correlimos común, porrón moñudo, cormoranes, ánade friso, somormujo lavanco, ánsar común, garza real….., y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes.

Avefría europea

Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de cientos, de miles de estas aves, en efecto, se concentran en los enclaves costeros e interiores del País Vasco.

Porrón común

Para más información en:

  • Censo de aves acuáticas invernantes. Dpto. de Medio Ambiente Gobierno Vasco. Fecha publicación del último censo: 06/04/2017.

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/acuaticas_invernantes/es_bio/indice.html

Fotos:

  • Cuchara común. Anas clypeata. Ahate mokozabala. Salburua (Vitoria-Gasteiz). Enero 2017.
  • Focha común. Fulica atra. Kopetazuri arrunt. Ullibarri-Gamboa (Alava). Noviembre 2016.
  • Gaviota patiamarrilla. Larus michahellis. Kaio hankahoria. Salburua. (Vitoria-Gasteiz). Octubre 2016.
  • Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Salburua. Noviembre 2106.
  • Porrón europeo. Aythya ferina. Murgilari burugorria. Complejo Lagunar Laguardia (Alava). Enero 2017.

 

Las migraciones otoñales de aves se acercan a su esplendor

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Estamos en unas fechas y todavía lo serán más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la península Ibérica puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Sin duda, en esta época podemos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto.

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías.

Un punto estratégico importantísimo en esta migración en la península Ibérica es el Pirineo Occidental. Navarra es un lugar privilegiado para admirar el fascinante viaje de las aves, ya que la Comunidad Foral se encuentra en plena ruta migratoria occidental europea. Todos los años son millones de aves las que utilizan este territorio en sus desplazamientos. Muchas especies prefieren volar sobre tierra que hacerlo por encima del mar, y en su camino a latitudes más al sur o hasta África, las aves se encuentran en esta ruta con una cadena montañosa transversal, los Pirineos, que generalmente atraviesan por sus zonas más favorables. Por lo tanto, el pasillo situado entre el Pirineo navarro y el mar Cantábrico concentra en las épocas migratorias una gran cantidad de aves.

Un aspecto a destacar importantísimo es el proyecto Lindus-2, que se está llevando a cabo en la actualidad y que engloba el estudio de las aves migratorias y murciélagos, la educación ambiental, el ecoturismo y el cambio climático a través de la fenología, es decir, la parte de la meteorología que estudia las repercusiones del clima sobre los fenómenos biológicos de ritmo periódico, como la migración de aves.

Lindus 2 se desarrollará hasta diciembre del año 2018, lo que implica tres temporadas para estudiar y dar a conocer el proyecto y la zona de trabajo. Forma parte del Programa Operativo de Cooperación Territorial España- Francia-Andorra (POCTEFA 2014 2020) con una financiación del 65% procedente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Es un trabajo de cooperación transfronteriza entre el Gobierno de Navarra, su empresa pública GAN-NIK (Gestión Ambiental de Navarra, S.A), el Ayuntamiento de Burguete, SEO/BirdLife y la Ligue Pour la Protection des Oiseaux (LPO-Aquitania), cubriendo un inmenso territorio en Navarra, Aragón y Aquitania.

Entre agosto y noviembre de 2016, el número de ejemplares de aves migratorias avistado a su paso por el collado de Lindus, entre los municipios de Burguete y Valcarlos, fue de 402.340, pertenecientes a 83 especias distintas. El mayor número de ejemplares corresponde a la paloma, con cerca de 300.000. La siguiente especie más abundante fue la grulla común, con 53.781 ejemplares. Y las rapaces más abundantes fueron el abejarejo europeo (4.997), seguido del milano real (4.699), y el milano negro (1.741). Después viene la cigüeña blanca (1.591).

Más información en:

https://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2016/12/09/LINDUS+2.htm

https://lindus2.eu/buen-tiempo-protagonista-la-jornada-ornitologica-ecoturismo-celebrada-auritzburguete/

https://www.seo.org/lindus2/

Fotos:

  • Bando de avefrías en Montoria (Álava). Noviembre 2016. Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera.
  • Bando de paloma torcaz en Montoria (Alava). Octubre 2016. Paloma torcaz. Columba palumbus. Pagauso.
  • Jilgueros en Villafáfila (Zamora). Noviembre 2016. Jilguero europeo. Carduelis carduelis. Kardantxiloa.
  • Personas avistando aves en el collado de Lindus (Autoría de la imagen: proyecto Lindus 2). (CEDIDA). Noticias de Navarra. 22.09.17.

El fascinante viaje de las grullas, desde Escandinavia a la península Ibérica

En la última semana del mes de octubre y primeros días de noviembre las grullas comunes (Grus grus) efectúan su migración hacia la península Ibérica y el norte de África, aunque lo pueden hacer antes, a primeros de octubre. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunt.

Las fotos están sacadas por este orden en:

  • Laguna de la Nava (Palencia). Mediados de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.

 

 

La avutarda común es el mayor pájaro de la península Ibérica

La avutarda común es un ave de gran tamaño con patas y cuello largos y un voluminoso cuerpo en forma de barril, adaptada a la forma de vida esteparia típica de su familia. Las avutardas comunes son las aves voladoras más pesadas del mundo, junto a la avutarda kori. Posee un gran porte y tiende a correr antes que a volar cuando es molestada. Es gregaria todo el año, pero sobre todo en invierno.

Se trata de una especie que vive en zonas abiertas, lejos de arbolado y matorral, y muestra una gran desconfianza en especial ante la presencia del ser humano, al que rara vez deja aproximar a menos de 200 metros.El vuelo de esta ave es muy espectacular. Sus amplias alas casi totalmente blancas, excepto las primarias negras o muy oscuras y que lleva muy abiertas, el cuello largo bien estirado y las patas no del todo ocultas bajo la ancha cola, le permiten alcanzar velocidades de hasta 80 Km por hora. Sus vuelos no son de grandes distancias.

La avutarda es silenciosa, aunque en periodo nupcial los machos emiten diferentes sonidos.

Para la reproducción, año tras año, se reúnen en los mismos leks, que son zonas abiertas destinadas al desarrollo de “las ruedas”, espectaculares paradas nupciales. Tras la cópula los machos se desentienden de la cría. La hembra construye el nido en el suelo, en una pequeña depresión al abrigo de un herbazal. Al poco de nacer los pollos presentan un plumón críptico, y son capaces de alimentarse y desplazarse por sí solos junto a la madre. La dispersión juvenil se da en los machos, que se establecen en lugares diferentes a los natales, mientras que las hembras permanecen en las inmediaciones.

Su dieta se basa en vegetales e invertebrados, dependiendo de la estación: en primavera y verano ingiere insectos y otros invertebrados junto con semillas y brotes; en invierno se alimenta sobre todo de leguminosas.

La población sufrió un gran descenso hasta que en julio de 1980 se prohibió su caza.

Avutarda común. Otis tarda. Basolio handia.

Las fotos están sacadas en Villalcázar de Sirga (Palencia). Julio 2017.

El pueblo de Villalcázar de Sirga está en los entornos del LIC de Canal de Castilla, Lagunas del Canal de Castilla, Montes Torozos y Páramos de Torquemada-Astudillo, Riberas del Río Carrión y afluentes, Riberas del Río Pisuerga y afluentes. Y en los entornos del ZEPA de Camino de Santiago, Lagunas del Canal de Castilla.

 

Al gorrión “chillón” se le llama así por su sonido tan chirriante

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor.

El gorrión chillón, del que vamos a hablar en esta ocasión, se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Tiene una mancha amarilla en la garganta que en ocasiones pasa desapercibida. Encima de cada ojo tiene una lista de color crema y otra oscura justo encima. El pico es grande y adaptado a su dieta granívora.

El gorrión chillón es una especie netamente mediterránea que está presente en la península Ibérica, en la que su densidad es muy variable. Escasea o falta completamente en la zona cantábrica en bajos niveles, como es el caso del País Vasco, y lo mismo en Galicia. La especie tiende a frecuentar parajes donde hay presencia de piedras, terrenos abruptos y pedregosos, con algunos acantilados, donde poder construir su nido. También frecuentan las construcciones en ruinas, puentes y muros de piedra.

Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Al ser una especie que vive alejada del ser humano y que tiene un actitud especialmente recelosa y huidiza, se convierte en una especie menos conocida.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

Azpi Gorri, una cabra con identidad propia

El nombre de Azpi Gorri responde a dos vocablos vascos, cuya traducción al castellano significa: “parte baja de color rojizo”. La raza tiene su origen en el tronco Pirenaico, cuyo representante ancestral es la capra aegagrus, y se caracteriza por ser un animal muy rústico.

Según los últimos datos censales de 2016, en Euskadi existen un total de 1.052 hembras (de las cuales 1.005 son reproductoras), y 85 machos (75 sementales), según el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario Neiker-Teknalia y la Federación Vasca de Asociaciones de Criadores de Azpi Gorri (EAFE).

Repartidas en 53 explotaciones, la cabra Azpi Gorri ocupa principalmente la zona sur de Bizkaia (con aproximadamente el 65% del censo y de las explotaciones), aunque también existen animales de esta raza en Álava y Gipuzkoa, y en la Comunidad Foral de Navarra.

Según el Catálogo Oficial de Razas, elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno Español, la cabra Azpi Gorri se encuentra oficialmente en peligro de extinción.

Sin embargo, muchos son los esfuerzos institucionales que se realizan en el País Vasco con el objetivo de preservar la diversidad de la raza y mantenerla para generaciones futuras, así como para conservar su patrimonio genético. En este sentido, existen dos reglamentaciones en torno a la raza caprina Azpi Gorri.

Por un lado, el Instituto vasco Neiker-Teknalia y la citada EAFE, cuentan con su propio Programa de Conservación y Mejora de la Raza Azpi Gorri, cuyo principal objetivo es el mantenimiento de la propia raza conservando la variabilidad genética existente y evitando su extinción.

Por otro, el Gobierno Vasco aprobó en abril de 2016 una reglamentación específica para la raza Azpi Gorri, que adecúa la gestión y estructura del libro genealógico de la raza caprina, además de revisar la definición de determinados aspectos del prototipo racial.

Esta raza es considerada históricamente de doble aptitud; es decir, sirve tanto para producir leche como carne. Sin embargo, actualmente se explota en buena parte para la producción de carne, aunque también para la producción de quesos.

En general, la cabra Azpi Gorri vive en explotaciones familiares de tamaño pequeño, con aproximadamente un total de entre 20 y 30 ejemplares. Pasado el mes de abril, el rebaño es enviado al monte, donde los animales viven en plena libertad durante 5-6 meses. Posteriormente, en invierno, los animales vuelven a los pastos de los caseríos para dedicarse a la crianza de los cabritos.

La importancia de preservar la raza autóctona se traslada también a algunas de las ferias ganaderas más tradicionales del País Vasco, que cuentan como protagonista a la cabra Azpi Gorri. Entre ellas, destaca la Feria Monográfica de la Cabra Azpi Gorri de Mañaria, donde el pasado 21 de mayo de 2017 se celebró la segunda edición del Campeonato Morfológico de Azpi Gorri de Euskadi, como se puede ver en su cartel anunciador.