El lobo y su problemática en Euskadi

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El lobo (Canis Lupus)

El lobo  (Canis Lupus) es uno de los mamíferos más ampliamente distribuidos por el mundo y lleva presente en nuestro planeta desde hace dos millones de años. En el País Vasco ha estado presente desde épocas milenarias, aunque desapareció y reapareció a finales de los años 80 procedentes de poblaciones asentadas en Burgos y Cantabria. Actualmente su existencia en el Euskadi está provocando debates y discusiones a favor y en contra. Sin duda, el lobo es una animal complejo para el que no hay soluciones simples, ni en Euskadi ni en ningún lugar del mundo.

La situación del lobo ha sufrido un espectacular vuelco en los últimos 40 años en la península Ibérica. Las batidas y los cebos de estrictina sembrados en los montes durante los años 60 y 70, pusieron contra las cuerdas a esta especie. Refugiados en el noroeste peninsular, los últimos ejemplares de lobo ibérico aguardaron la llegada de tiempos mejores. Desde allí, desde sus cuarteles de refugio, iniciaron hace tres décadas una indiscutible expansión geográfica. Continúa leyendo El lobo y su problemática en Euskadi

Naturaleza y ciencia ciudadana

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Ciervos en el humedal de Salburua, en Vitoria-Gasteiz

La Ciencia Ciudadana es una práctica que está adquiriendo cada vez más protagonismo que implica la participación ciudadana en las actividades propias de una investigación científica. Lo ciudadanos y las ciudadanas contribuyen activamente a la investigación, con diversas tareas, entre ellas las observaciones de campo, pero, también, pueden ser otras funciones.

La Asociación Europea de Ciencia Ciudadana (ECSA) considera que “la ciencia ciudadana representa un tipo de investigación como cualquier otro, con sus limitaciones y carencias que hay que tener en cuenta y controlar. Sin embargo, a diferencia de las aproximaciones tradicionales de investigación, la ciencia ciudadana ofrece oportunidades para una mayor participación pública y democratización de la ciencia. La ciencia ciudadana no se puede ver como un sustituto del trabajo de la comunidad científica, sino como un complemento muy valioso que permite conocer algunos aspectos relevantes para la conservación de los seres vivos del mundo”. Continúa leyendo Naturaleza y ciencia ciudadana

El corzo, estampa y belleza de nuestros montes

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El corzo es el más pequeño de los cérvidos en el Estado Español y también de menor talla que sus “hermanos” europeos. En la Península Ibérica existen dos poblaciones de corzo Capreolus capreolus genéticamente diferenciadas y geográficamente bien localizadas. La población de corzos más abundante y más ampliamente distribuida es la que habita en la mitad central y norte peninsular. Dicha población pertenece al ecotipo europeo y sus núcleos más representativos se concentran en la Cordillera Cantábrica, Montes de León, Pirineos, Sistemas Ibérico y Central.

En la mitad sur está presente un segundo ecotipo de corzo caracterizado por un menor tamaño, y un pelaje más grisáceo. Se estima que a principios del siglo XX el corzo ocupaba casi toda la Península Ibérica, pero posteriormente se dio una regresión muy grande, con gran fragmentación de sus poblaciones. No obstante, desde finales del siglo pasado las poblaciones de corzo de la mitad centro y norte peninsular han experimentado una notable expansión, sobre todo debido a la pérdida de población rural y consecuente recuperación del sotobosque, junto con la ausencia de una presión de predación significativa. Esto no exime que existan problemas para la conservación de sus poblaciones, especialmente por las prácticas incorrectas de gestión, la elevada mortalidad de los corcinos, los daños a la agricultura y los accidentes de tráfico, las enfermedades y la posible competencia con otros cérvidos.

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En la foto, corzos al lado de una autopista.

Concretamente, en el País Vasco, fue en la década de los 70 cuando llegaron los primeros corzos de Cantabria y Burgos. El establecimiento del corzo ha originado varios problemas, como el aumento de los accidentes, daños en la agricultura, etc., que indica que hay que ejercer cierto control. Ahora bien, en la parte positiva, tenemos una riqueza añadida, ya que su estampa y su belleza en los montes son inmejorables.

Las fotos corresponden a corzos de la cornisa cantábrica, y están sacadas en febrero de 2017.

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Corzo. Capreolus capreolus. Orkatza.

“Por San Blas, la cigüeña verás en el vertedero”

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Cigüeñas en un vertedero del País Vasco

Ya pasó el 3 de febrero, fecha en la que el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos. Cada vez son más las cigüeñas blancas que permanecen todo el año en la península Ibérica, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. En las fotos que publico, que son de un vertedero situado en el País Vasco, se pueden ver a muchas cigüeñas. Ahora se podría decir: “Por San Blas, la cigüeña en el vertedero verás”. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves. No es la única intervención del ser humano sobre la especie. A través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico.

Fotos sacadas en el Humedal de Saburua y en un vertedero del País Vasco el 7 de febrero de 2017.

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Cigüeñas copulando. 

Cigüeña blanca. Ciconia ciconia. Amiamoko zuria.

Desperdicio de alimentos

Desperidicio de comida. Zanahorias feas

Zanahorias feas y otras no tanto, pero ambas para ser consumidas

El despilfarro es un problema característico de las sociedades desarrolladas, que cada año provoca la pérdida de miles de toneladas de alimentos. Ni más ni menos, cada habitante de la Unión Europea desperdicia de media unos 179 kg de alimentos en buen estado al año, es decir medio kilo de comida diario. Si hablamos de porcentajes en las fuentes de los residuos alimentarios nos encontramos con un 42% correspondiente a los hogares, un 39% que proviene de la industria manufacturera, un 14% de los servicios alimentarios y un 5% de la venta.

Las cifras hablan por sí solas. Pero todavía son más impactantes, cuando conocemos que en la UE viven 80 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza y que en el mundo hay 800 millones de personas que sufren hambre. Continúa leyendo Desperdicio de alimentos

Especies invasoras

Cangrejo americano

Cangrejo americano

Una especie exótica es la que vino de fuera o, mejor dicho, la que nuestra especie trajo, se quedó y se reproduce con éxito, lo que permite que su población se estabilice y mantenga. Toda especie exótica cambia, más o menos, el ecosistema en el que se establece. Si las alteraciones son graves, se dice que es una especie invasora. Este movimiento de especies a menudo es accidental y llevamos con nosotros, sin querer, aquellas especies que desde antiguo viven con nosotros. Así hemos poblado el mundo de moscas y mosquitos, de ratas y ratones, de gorriones y palomas, y muchas más. Pero, y también muy a menudo, el transporte de especies se ha hecho con nosotros por el mundo con intención y por diversas razones, como las estéticas y para adornar nuestros estanques, caso del cisne; por razones económicas como el visón americano, que han llegado a Europa por el valor de la piel; por razones cinegéticas y piscícolas; o también como mascotas, entre las que citar al mapache, las tortugas de Florida y un largo etcétera. La incursión de especies invasoras es la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo.

Navarra no es ajena a esta realidad. En nuestra comunidad podemos encontrar unas cuantas especies invasoras. Es el caso del mapache, nativo de América del Norte, que se trata de una de las especies invasoras que más preocupan actualmente en la península Ibérica. Como cualquier especie alóctona de carácter invasor, la existencia de una población de mapaches en estado silvestre tiene un impacto negativo sobre el ecosistema y las especies que lo habitan, además de suponer un riesgo para la población humana. Los principales factores de amenaza son la predación sobre la fauna autóctona, la competencia con otros carnívoros, la transmisión de enfermedades, tanto a la fauna como al ser humano, y el impacto económico. En Navarra, guardas forestales capturaron en julio de 2015 un mapache en Tudela, lo que confirma la presencia de esta especie en el sur de la Comunidad foral. Continúa leyendo Especies invasoras

Era Trump: ¿Qué pasará con el cambio climático?

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Dos días antes de la toma de mando del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés), así como la agencia espacial estadounidense NASA, divulgaron cifras idénticas que suponían que las temperaturas mundiales alcanzaron un máximo record por tercer año consecutivo en 2016, acercándose a un tope establecido para el calentamiento global con fenómenos extremos. Pero estos datos no han inmutado por lo visto a Trump. Ya dijo el nuevo presidente de Estados Unidos en la ceremonia de toma de poder en el Capitolio, que eliminará el Plan de Acción Climática y otras iniciativas medioambientales del expresidente Barack Obama.

El plan presentado por el gobierno de Obama a las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre del Clima de París, supone reducir las emisiones en un 28% en el año 2025 respecto a las de 2005. El 60% de esas reducciones vendrá del Plan de Acción sobre el Clima en el que se abordan los principales sectores emisores -generación eléctrica, transporte y edificios-. El mencionado objetivo implica un ritmo de descarbonización anual del 4,3%, lo que supone casi duplicar el ritmo de descarbonización que ha seguido la economía norteamericana entre 2000 y 2015, el 2,6%.

Pero, Ronald Trump, ya en 2012, vino a decir que “el concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos con el objeto de hacer la industria de EE.UU. no competitiva”.  Y prometió que “adoptará la revolución del petróleo y el gas para traer empleos y prosperidad a millones de estadounidenses” y “la reactivación de la industria petrolífera de Estados Unidos”. El dióxido de carbono resultante de la combustión de combustibles fósiles, antes mencionados, es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático.

Estas posiciones del nuevo presidente de EE.UU. chocan con la opinión de la mayor parte de la comunidad científica que considera que el cambio climático es actualmente la principal amenaza. Actualmente, Estados Unidos es el segundo mayor país emisor de gases de efecto invernadero, después de China, y bajo el liderazgo de Obama, han tenido un papel central en los avances del Acuerdo de París, el último que ha habido y que ha supuesto cierta esperanza en la lucha contra el cambio climático.

¿Qué puede pasar en adelante? Parece que nada bueno. La peor parte se la llevan los propios americanos y países pobres y muy vulnerables que confiaban en una financiación solidaria que ahora puede no llevarse a cabo. Donald Trump ya ha anunciado que va a paralizar las medidas ambientales contra el cambio climático de Obama, y facilitar la inversión en fracking, la actividad petrolera y la industria minera.

No obstante, tampoco son las cosas tan lineales. No es tan fácil una retirada de Estados Unidos del marco multilateral de clima. La denuncia del Acuerdo de París debería esperar tres años y la  de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (con la consiguiente retirada automática del Acuerdo de París, al haber sido concebido como un marco de aplicación de la Convención) entraña ciertos riesgos políticos para el propio Trump. De hecho, Bush no lo hizo cuando renunció a Kioto. Sí es probable la ausencia de posiciones constructivas como las defendidas activamente en la era Obama.

Por otra parte, en estos días de la toma de poner del nuevo presidente estadounidense, se están multiplicando las protestas desde muy diferentes ángulos. En lo que respecta a cuestiones relacionadas con el cambio climático, los sectores que han puesto en marcha el desarrollo de las energías renovables y vehículos eléctricos, así como la postura del movimiento ambientalista, de determinados medios de comunicación y de activos movimientos contrarios a abandonar la lucha contra el cambio climático, indican que no le van a poner las cosas fáciles al Gobierno de Trump, y permanecer de brazos cruzados ante el atentado en toda regla que supone la postura negacionista de la mayor amenaza ambiental planetaria.

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Campo solar

Ante el posible abandono de la lucha contra el cambio climático por parte del Gobierno de Trump, está la necesidad imperiosa de la alianza estratégica de Europa con China y también con otros países, como India. En los últimos años, la Unión Europea ha estado muy timorata en la lucha contra el cambio climático debido a la existencia de problemas como la crisis económica, el terrorismo yihadista, la crisis de los refugiados de Oriente Medio, al ascenso de los partidos xenófobos antieuropeos, etc. Pero debe de recobrar el protagonismo tan importante que ha tenido en la lucha contra el cambio climático. En cuanto a China -responsable del 23% de las emisiones a nivel mundial-, en los últimos años se ha sumado a la lucha contra el cambio climático y parece que lo va a seguir haciéndolo, ya que sus gobernantes se han dado cuenta que no se puede continuar con la grave contaminación existente en sus ciudades industriales derivada de la utilización masiva del carbón, y, por otra parte, le puede permitir seguir con el despliegue de las energías renovables y la eficiencia energética, y de esta forma, fortalecer su economía.

Relanzamiento nuclear

Garoña. Entrada a la central. baja

Entrada a la central nuclear de Garoña

La presente legislatura puede ser vital para el desarrollo energético del Estado Español de los años. El Gobierno español debe cumplir con los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero planteados en el llamado Acuerdo de Paris, que se deberían plasmar en la Ley de Cambio Climático, que ya se está abordando en el Congreso de Diputados.

Es posible que se prescinda de las tecnologías más contaminantes, como son las centrales térmicas de carbón -hay 25 centrales en funcionamiento en la actualidad-, la mayor emisora de emisiones de CO2. En cuanto a las centrales nucleares, no emiten CO2, aunque generan residuos radiactivos para los que no se ha encontrado hasta la fecha solución alguna. Ninguna central nuclear española ha funcionado más allá de 40 años, aunque la puerta está abierta por el Gobierno del PP.

La mayoría del Congreso ha pedido al ministro de Energía, Álvaro Nadal, que detenga el proceso de reapertura de la central nuclear de Garoña, en el norte de Burgos, que tan cerca está de Euskadi. Los dueños de la central han pedido autorización para 17 años más, después de 40 años de funcionamiento y cuatro de estar parada, y sobre la cual deberá pronunciarse el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Continúa leyendo Relanzamiento nuclear

La Red Natura y su biodiversidad en Euskadi

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Martinete común en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz)

En 2017 se cumplirán 25 años de la aprobación de la Directiva europea de Hábitats, que tiene como finalidad la conservación de los ecosistemas y las especies más singulares y amenazadas de Europa. El principal logro de la Directiva, durante estas dos y media décadas, ha sido la implantación de la Red Natura 2000, que se ha convertido en el conjunto de áreas protegidas más extenso a nivel mundial. Forman parte de ella más de 26.000 espacios, lo que supone casi la quinta parte del territorio europeo.

La Red Natura 2000 tiene la finalidad de preservar la biodiversidad en el espacio de la UE, siendo obligación de los Estado miembros y en el caso del Estado español, sus comunidades autónomas, y, por tanto, Euskadi, desarrollar modelos de gestión que favorezcan su mantenimiento, siempre teniendo presentes criterios científicos, económicos, sociales y culturales. Por tanto, son posibles, y en algunos casos necesarias, las actividades humanas en estos espacios siempre y cuando sean ambientalmente sostenibles y no afecten a la integridad del lugar o a la conservación de los hábitats y especies presentes.

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Bosque de hayas en Peñacerrada (Alava)

La Red Natura 2000 es la apuesta europea más decidida para conservar la biodiversidad y su definición en el País Vasco ha contado con un gran proceso de participación ya que los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad son detener la pérdida de biodiversidad y combatir el cambio climático.

Euskadi aporta a Red Natura 2000, 55 espacios, con una extensión de 1.500 kilómetros cuadrados, superando la media europea en la designación de espacios de la Red Natura, ya que el 23% del País Vasco está incluido en esa figura de protección europea, mientras que la media comunitaria es del 18%.

En Euskadi viven más de 700 especies de animales vertebrados, 1.780 invertebrados y unas 7.600 especies de plantas. De ellas, 46 especies vertebradas se encuentran amenazadas -21 en peligro de extinción-, y 125 especies de flora vascular se encuentran en situación de amenaza, con 54 especies en peligro de extinción. Algunas de las especies más relevantes en peligro de extinción son la rana meridional; águila perdicera, quebrantahuesos, milano real; cangrejo de río común; libélula; murciélago de bosque, nutria, visón europeo; lamprea; amapola violeta, geranio de roca y nenúfar blanco. El declive de muchas especies se debe al deterioro de los hábitats naturales, ya que nuestra comunidad, por sus condiciones orográficas, desarrollo industrial y modelo de población, ha pagado en algunas zonas un alto precio en la conservación del medio natural.

Milano real. Alava

Milano real en Alava

La Red Natura 2000 es clave para asegurar el suministro y mantenimiento de una amplia gama de los servicios de los ecosistemas, en los que se sustentan la prosperidad económica y el bienestar sostenible. Los espacios de la Red Natura en Euskadi constituyen un importante almacén de carbono y eficaz herramienta para mitigar los efectos del cambio climático; también regulan los recursos hídricos y proporcionan agua de calidad para el consumo humano; reducen los costes de reparación que provocan las inundaciones; preservan paisajes que son el principal activo para la recreación y el turismo de naturaleza; y contribuye decididamente al mantenimiento de la agricultura y de la ganadería tradicional vasca.

Centrándonos más en los trabajos que ha supuesto la Red Natura 2000 en la conservación de la biodiversidad en Euskadi, es importante resaltar la realización de los proyectos Life-Naturaleza para la conservación de especies de interés comunitario, entre otros, el del visón europeo y águila de Bonelli en Alava, de hábitats, como la regeneración de dunas en Urdaibai, y de espacios Natura 2000, como los de Txingudi y Aiako Harria en Gipuzkoa. Estos proyectos, que han sido los primeros en ejecutarse en nuestro País, además de su propia virtualidad para mejorar el estado de conservación de elementos naturales amenazados, han tenido también un carácter demostrativo y han permitido avanzar en las exigencias que conlleva Natura 2000 en la conservación de la biodiversidad en Euskadi.

El de los estuarios del País Vasco es otro proyecto Life-Naturaleza de importancia, que se ha desarrollado en el período 2010-2014, y que ha permitido frenar en la costa vasca el avance de la planta invasora Baccharis halimifolia, conocida popularmente como “chilca”, gracias a los tratamientos de eliminación realizados en más de 780 hectáreas de las zonas de Urdaibai, Lea, y Txingudi. Se trataron 570.000 arbustos de la especie invasora, y se arrancaron a mano más de 5 millones de plántulas lo que ha permitido mejorar ambientalmente alrededor de 300 hectáreas de hábitats de interés comunitario.

Precisamente, la Comisión Europea seleccionó en su programa LIFE la labor de erradicación de la planta invasora Baccharis halimifolia anteriormente citada, “como uno de los 13 mejores proyectos LIFE-Naturaleza de los 46 evaluados en toda Europa en 2014”.

En otro ámbito territorial y temático, está el proyecto Life+Irekibai de cara a mejorar la conectividad y los hábitats en ríos compartidos por Navarra y Gipuzkoa, y cuyo objetivo general es la mejora del estado de conservación de los hábitats y especies fluviales de interés comunitario de los espacios Natura 2000 situados en las cuencas del Bidasoa y del Leitzaran. Entre otros trabajos realizados conviene destacar la eliminación de presas y azudes, el control de especies exóticas invasoras que merman la diversidad autóctona y la restauración de hábitats degradados. Dicho proyecto comenzó en 2015 y se espera que finalice en 2020.

A parte de las razones éticas de quienes esgrimen que la biodiversidad tiene un valor intrínseco y que tenemos la obligación de velar por la conservación de toda forma de vida existen otras razones para tratar de frenar su pérdida o deterioro. La desaparición de una especie altera el equilibrio natural, pone en peligro el funcionamiento de todo el ecosistema del que forma parte y, tarde o temprano, acaba afectando a nuestra calidad de vida y a nuestra economía.

Aun cuando todavía se sabe poco sobre las funciones que desempeñan la mayoría de las especies en el funcionamiento de sus ecosistemas, sabemos que éstos son más estables y menos frágiles cuanto mayor es su diversidad biológica. Cuanto más diverso, mayor es por tanto su capacidad para autorregularse, para sobreponerse a los impactos negativos y para suministrar los servicios ambientales que son la base de nuestro bienestar. Por todo ello, usemos la razón: defendamos la biodiversidad y la naturaleza en defensa propia.

Migración de aves

Grullas en vuelo

Bando de grullas volando a la altura de Peñacerrada (Alava)

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales. Los collados de Navarra del Pirineo occidental es o ha sido uno de los lugares privilegiados para observar su ruta migratoria, precisamente, en los días de otoño.

Sin duda, durante mucho tiempo, ha existido la curiosidad por saber de dónde venían todas esas aves que aparecían en ciertas épocas del año y a dónde se iban cuando desaparecían. Se puede decir que no fue hasta principios del siglo XIX cuando empezaron a realizarse de manera sistemática los primeros estudios sobre la migración de las aves con el propósito de averiguar a dónde iban y de dónde venían ciertas especies. Se comenzó de la manera más simple posible: observando.

Precisamente fue una cigüeña, cazada en 1822 en Alemania, el ave que proporcionó la primera prueba material de que había estado en África, al encontrársele clavada una flecha que por sus características pertenecía a alguna de las tribus que por aquel entonces poblaban la región occidental subsahariana. Pero hasta la introducción del anillamiento a finales del siglo XIX no se pudieron establecer vínculos inequívocos entre sus lugares de origen y destino.

Esto permitió trazar con precisión las zonas de paso e invernada de muchas especies y poblaciones. Pero, las últimas tecnologías permiten hoy emplear sistemas de geolocalización y seguimiento remoto como emisores satélite-GPS, etc. Estos nuevos sistemas de marcaje aportan información mucho más detallada. Establecen la localización del ave varias veces al día durante años, por lo que permiten conocer matices como cuánto tiempo permanecen en sus áreas de cría e invernada, cuándo inician su migración, por dónde la realizan, en qué puntos paran para descansar, su velocidad de migración, etc.

Cigüelas volando

Cigüeñas en pleno vuelo

Uno de los problemas que acechan a las migraciones de aves es el cambio climático. Cada año es más evidente que el efecto de las subidas de temperaturas o el aumento de fenómenos climáticos como inundaciones y sequías están provocando la alteración de procesos naturales como la migración. Entre ellos, está, el adelantamiento en respuesta al aumento de las temperaturas, aunque podríamos citar más efectos. Un ejemplo, son las golondrinas, que cada primavera regresan antes de África -en medio siglo se han adelantado dos semanas-

También se está dando el fenómeno de que las palomas torcaces pasan menos por Navarra, aunque habrá que ver los datos de este año. Hace unos días, me preguntó un cazador navarro si sería debido al cambio climático. Preciosamente, le respondí lo que decía un artículo publicado en este mismo diario hace un año por el catedrático de Zoología, Pancho Purroy, en el que afirmaba que se estaba dando un cambio en la migración de las palomas torcaces durante su viaje otoñal a invernar en las dehesas de España y Portugal. “Si antaño -escribía Pancho Purroy, las palomeras de Navarra eran las más frecuentadas, hoy asistimos a una creciente migración por la línea de costa, entre Fuenterrabía y Urrugne. Y eso se debe a la presión cinegética”.

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Paloma torcaz

Me he acordado de un estudio muy interesante que recientemente han realizado un grupo internacional de expertos en aves, publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience Reviews, en el que han llegado a la conclusión de que “el cerebro de las aves es tan complejo, flexible y creativo como el de cualquier mamífero, y que son muy inteligentes”. Es decir, el que sean muy inteligentes y listas puede explicar que prefieran esquivar los puestos de tiro del Pirineo navarro.

Artículo publicado en Diario de Noticias de Navarra. 24.10.16