La Ardilla roja y su habilidad para desplazarse por el bosque

La ardilla roja (Sciurus vulgaris), o simplemente ardilla común, es una especie de las ardillas más extendidas por los bosques de Europa. La ardilla es un animal arborícola, que se desplaza por los árboles con muchísima agilidad, gracias a sus patas posteriores, muy desarrolladas para el salto, y una larga y poblada cola para equilibrarse. El hocico es corto. Las orejas terminan con un llamativo pincel de pelos largos. La coloración de su pelaje varía del rojizo al pardo oscuro, en función de su edad y del clima y la época del año.

Las ardillas son relativamente fáciles de descubrir, aunque difíciles de observar, pues tienen la costumbre de esconderse inmóviles en la cara oculta de los árboles. Sí son fáciles de localizar a través de los restos de piñas que dejan, con una forma helicoidal característica, tras alimentarse de sus piñones.

Si tenemos la ocasión de observar al animal descendiendo de un árbol o rama comprobaremos que siempre lo hace cabeza abajo. Tanto el ascenso como el descenso es muy rápido gracias a las poderosas uñas con que cuentan sus cuatro patas (con 4 dedos la anteriores y 5 las posteriores).

La ardilla es diurna, centrando su actividad por la mañana y por la tarde, descansando al mediodía. Durante los meses de pleno invierno desarrollan menos actividad y cuando hace mucho frio se quedan varios días en el nido. Vive casi siempre en solitario.

Su hábitat está en zonas forestales, entre bosques de coníferas y en menos medida en bosques de caducifolios como hayedos y quejigales.

El nombre de ardilla roja es ilustrativo del color de la capa de la especie, aun cuando la coloración puede variar significativamente entre los individuos y particularmente de una subespecie a otra.

Las dos fotos están sacadas en el Parque de La Grajera, a 5 km de Logroño (La Rioja). En dicho parque hay un embalse unido a través de la Vía Verde que se integra en la ruta del Camino de Santiago. El embalse de La Grajera se construyó en 1883, sobre lo que probablemente sería una pequeña laguna para almacenar agua del río Iregua con la que regar las huertas que se encontraban al sur de la ciudad. El embalse está a unos 5 km de Logroño, unido a través de la Vía Verde que se integra en la ruta del Camino de Santiago. La Grajera es una de las pocas zonas húmedas que existen en la región. Es el hábitat de numerosos animales y plantas y se ha convertido en una zona de respeto a la Naturaleza en la que disfrutar de actividades, ocio y educación ambiental.

Ardilla roja. Sciurus vulgaris. Urtxintxa gorria.

Parque de La Grajera. Logroño (Rioja). 17.06.17

 

¿El medio ambiente es importante para la ciudadanía vasca?

El pasado 21 de junio, responsables medioambientales del Gobierno Vasco, entre ellos su consejero, Iñaki Arriola, hacían público los datos del informe “Actitudes de la ciudadanía vasca hacia el Medio Ambiente 2017”, realizado por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, en el que, por primera vez, el 100% de la ciudadanía del País Vasco considera que la protección del medio ambiente es importante. Concretamente, el informe dice que, el 73% cree que se trata de un asunto muy importante, mientras que el 27% lo califica como bastante importante.

El objetivo principal del estudio, según el Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco, es, a partir de las entrevistas realizadas en Euskadi entre el 11 y el 16 de mayo a un millar de personas mayores de 18 años, medir las actitudes que presenta la población vasca hacia diversos temas relacionados con el medio ambiente, su protección y los hábitos de consumo que tienen impacto sobre él. Según se desprende de sus datos, un 85% de las personas entrevistadas asegura que el cuidado del medio ambiente es un problema inmediato y urgente, mientras que un 14% cree que es un problema para el futuro y solo un 1% opina que no es realmente un problema.

Las personas encuestadas, dentro del ámbito del municipio en el que residen, han identificado la contaminación de los coches y otros medios de transporte como el problema medioambiental más importante, seguido de la contaminación en general y el exceso de basuras. En el ámbito de la Comunidad Autónoma, los problemas medioambientales señalados con más frecuencia son los vertidos y la contaminación provocada por las fábricas; y en un ámbito global sus preocupaciones ambientales se orientan mayormente hacia el cambio climático.

Sin duda, algunos de los resultados obtenidos en la encuesta del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, son positivos, en el sentido de que evidencian que la sociedad vasca está muy preocupada por la situación del medio ambiente en nuestra comunidad, y ello podría suponer que estaría dispuesta a realizar acciones en favor del medio ambiente.

Por citar, un ejemplo, es el caso de la participación ciudadana en la recogida selectiva de residuos para su posterior reciclaje, que ha avanzado de forma importante en los últimos años, aunque deberá de hacerlo todavía más para cumplir con el objetivo que marca la UE de alcanzar una tasa de reciclaje del 50% para 2020, y que en 2030 será del 70%.

Ahora bien, en otros ámbitos, no tanto. Llama poderosamente la atención que las personas encuestadas identifiquen la contaminación de los coches como el problema medioambiental más importante en el ámbito del municipio, cuando al mismo tiempo sectores importantes de la población utilizan el vehículo particular de forma absolutamente desmesurada, dejando de lado el transporte público, cuando en el caso de las tres capitales vascas, más en unas que en otras, se trata de un transporte cómodo, bien dotado, rápido, más barato, etcétera, y menos contaminante que el coche. Pero este problema también existe incluso en municipios relativamente pequeños donde hay desplazamientos que se hacen en coche en distancias hasta ridículas, al objeto de comprar el pan, el periódico, alquilar un video, etcétera.

Otro tema que llama la atención, aunque por otros motivos, es el desconocimiento que tiene la ciudadanía vasca hacia la Red Natura 2000 al responder la mayoría de los encuestados que no han oído hablar de ella. A pesar de que la Red Natura 2000, que tiene la finalidad de preservar la biodiversidad en el espacio de la Unión Europea, y que Euskadi aporta a ella 55 espacios con una extensión de 1.500 kilómetros cuadrados, superando la media europea en la designación de espacios de la citada red, haya sido tratada en los últimos tiempos de forma relativamente intensa en los medios de comunicación -en Euskal Telebista 1 y 2, por ejemplo, se emite un corto de varios minutos antes del espacio “Eguraldia”-, un porcentaje mayoritario de las personas encuestadas responde que no la conoce. Esta cuestión me plantea que posiblemente algo estamos haciendo mal los medios de comunicación, la administración, las personas que se dedican a la divulgación ambiental -entre las que me incluyo-, u otros actores. Posiblemente si hubiéramos informado de la Red Natura 2000 de una forma más concreta y con ejemplos prácticos, en vez de hacerlo de forma un tanto generalista, hubiera sido diferente. Voy a citar un ejemplo. En los últimos años, hemos recuperado nuestros ríos en no pocos municipios. Había ríos a los que no podíamos acceder, por encontrarnos con líneas ferroviarias u otras barreras y obstáculos. Pero también los teníamos cubiertos o tapados. Se han eliminado barreras y también algunos de ellos destapado, recuperando sus orillas y riberas para actividades de paseo, a pie o en bici, culturales, deportivas, etcétera. Muchas de estas zonas son Red Natura 2000, y si hubiéramos comunicado o informado que esas mejoras se han realizado gracias a estar incluidas en la Red Natural, la percepción ciudadana hubiera sido diferente.

Asimismo, y lo planteo desde un punto de vista constructivo, es el hecho de que en la encuesta realizada por el Gobierno Vasco no hubiera ninguna pregunta relativa a la valoración que se hace del papel que han jugado las instituciones vascas en la protección del Medio Ambiente. Según la Ley General de Medio Ambiente de 1998 que, dicho sea de paso, es importante que se redacte una nueva porque las cosas han cambiado notablemente en 19 años, en el Título Primero, de disposiciones generales, plantea “la obligación de que las Administraciones públicas promuevan políticas ambientales para garantizar el ejercicio del derecho a un medio ambiente saludable, reconociendo el derecho a la acción pública para exigir su cumplimiento, a la vez que somete las conductas a la intervención administrativa, incluso sancionadora, en esta materia”.

Sin duda, además, de la ciudadanía, la industria u otros sectores económicos, la administración también tiene un papel y muy importante en la protección y preservación del medio ambiente.

En definitiva, es muy positivo que la ciudadanía vasca considere que la protección del medio ambiente es muy importante, pero a su vez cabe destacar que algunas de sus prácticas son muy poco sostenibles. Lo cual, indica que todavía hay mucho trabajo por hacer y muchas cosas por mejorar.

 

Las vistosas y acrobáticas bandadas de estorninos pintos.

El estornino pinto crece desmesuradamente en la península Ibérica y es el ave que más hábitats coloniza, así que podríamos encontrarlo tanto en entornos urbanos, como en bosques, cañaverales y sobre todo en terrenos agrícolas.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos, por el ruido que producen en sus desplazamientos, con centenares e incluso en algunos casos millares de ejemplares, que se forman como defensa de los ataques de rapaces como el halcón peregrino, aguiluchos o el gavilán. Son impresionantes.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, como tampoco los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Medio Ambiente y Alimentación (Mapama) ha publicado en su web un libro digital denominado “Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad (IECTB)”, y en sus páginas 314-327 habla del estornino pinto. Se adjunta enlace y la ficha sobre el estornino pinto, que lleva la firma de Salvador J. Peris Álvarez.

En ella, se dice que la población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde.

Por tanto, es un ave en continua expansión en los últimos 50 años en el Estado Español, y su único problema es la hibridación, en las áreas de simpatría, con el Estornino Negro.

Su variada dieta incluye tanto componente animal como vegetal, de forma que en la época estival consume principalmente escarabajos, saltamontes y otros invertebrados, mientras que en otoño e invierno dominan los frutos y semillas.

Estornino pinto. Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart.

Las dos primeras fotos corresponden al estornino pinto y están sacadas en junio de 2017 en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz).

La tercera foto corresponde a un gran bando de estorninos pintos en el Humedal de Salburua, al atardecer. (Enero 2017).

Y la cuarta foto, a otro gran bando de estorninos pintos en una carretera próxima al pueblo de (Rioja). (Diciembre 2016).

Estornino pinto en Mapama. La dirección del libro es la siguiente:

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/inventario-espanol-de-los-conocimientos-tradicionales/inventario_esp_conocimientos_tradicionales.aspx

La de la ficha es:

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/estornino_pinto_tcm7-219861.pdf

La flor de las nieves o edelweiss: ¿Dónde se puede contemplar?

Miles y miles de personas marcharán a las alturas de la península Ibérica. La mayor parte dejarán su esfuerzo por los desniveles pirenaicos.

Las cuestas cuestan, pero la cosecha, a menudo, resulta inmejorable. Allá arriba nos esperan verdor arbóreo, aguas que se despeñan, brisas que refrescan y hasta unos pocos alimentos silvestres en los que se resume una buena parte de lo que las cordilleras proponen a sus visitantes. Las diminutas fresas silvestres, que comenzaron a ser dulces al final de la primavera, van culminando su ciclo, que afortunadamente se encadena al de los endrinos y arándanos. Desgraciadamente, nos encontraremos muchos glaciares que van disminuyendo o han desaparecido debido al problema medioambiental de alcance planetario que tenemos, como es el cambio climático.

Louis Ramond de Carbonnières, el primer viajero en sentido moderno que avistó el Aneto, definió este pico en 1787 como la “aguja de hielo”. Pero, si hoy lo volviera a contemplar, su descripción sería otra, y seguramente no podría evitar su decepción. El retroceso del glaciar del Aneto es galopante, como el resto de las montañas con nieves perpetuas de la península Ibérica. Los glaciares del Pirineo español, concentrados en la provincia de Huesca, han perdido un 75% de su superficie en sólo 32 años (de 1980 a 2012), según la última recopilación general del Gobierno aragonés dada a conocer este mismo año. El retroceso se ha acelerado desde el año 2000, por lo que se teme su total desaparición en unas pocas décadas.

Pero no sólo vamos a fijarnos en desgracias, como es el cambio climático. Así, en las alturas maduran unas cuantas especies vegetales. En laderas y valles húmedos destacan las diminutas fresas silvestres y el tono oscuro de arándanos y endrinos.

También es tiempo de la flor `edelweiss´ o, para muchos, la flor de las nieves, muy famosa y delicada de la gran cordillera pirenaica, y bueno, también de otras -de hecho, es la flor nacional de Austria, motivo por el que se encuentra en su moneda de 2 céntimos de euro-. El edelweiss o la flor de las nieves, está protegida por ley en el Estado Español, y, por tanto, prohibida su recolección. Mejor será que la contemplemos y nada más. Siempre es mejor dejar que los seres vivos sigan viviendo. Desgraciadamente ha sido muy esquilmada.

En la actualidad en la península Ibérica, se encuentra solamente en el Parque Natural de Sierra Nevada, el Pirineo, sobre todo en el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, del que es su símbolo, y, aunque raramente, se puede encontrar también en las montañas del norte de León.

El término Edelweiss -pronunciado `edalvais´-, significa en alemán “blanco noble” o “blanco puro”.

Por el contrario, resulta aconsejable apreciar el delicado olor y probar el recio sabor de los frutos de los arándanos y endrinos. Los encontraremos en muchos lugares de los Pirineos, prácticamente en todas las comarcas entre los 1.500 y los 2.000 metros de altitud.

Arándanos y endrinos son muy abundantes, y tienen en común el color: un azul oscuro, pero siempre como recubiertos de un polvillo o escarcha muy característico. Son muy parecidos. El endrino es una variedad de ciruelo y por tanto muy fácil de reconocer. Sus frutillas casi esféricas pueden perfectamente completar un buen almuerzo campero. Los arándanos, que aparecen achatados en los dos extremos, son la base de conservas y compotas que resultan excelentes por el alto contenido en vitaminas.

Las fotos corresponden a:

Edelweiss. Leontopodium alpinum. Elur lore.

Endrino. Prunus spinosa. Elorri beltz.

Arándano. Vaccinium corymbosum. Ahabia.

 

Especies exóticas invasoras: ¿Qué daño producen?

Su introducción en nuevos ecosistemas es lo más parecido a abrir la caja de Pandora. Atacan a otras especies, se reproducen sin control destrozando las cosechas, provocan pérdidas multimillonarias y son una grave amenaza para la biodiversidad. Detrás de las plagas de las especies exóticas invasoras está la mano del ser humano.

Están ahí, por todas partes. Sigilosamente se han introducido en nuestras casas, nuestros bosques, nuestros ecosistemas, nuestros ríos, nuestras vidas…. Poco a poco se han hecho comunes y actúan de una manera muy negativa.

Una especie exótica es aquella que se establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural que no forma parte de su área de distribución natural. Pero su carácter de ‘invasora’ proviene de su proliferación, lo que causa daños al medio ambiente, a otras especies o a las actividades humanas y económicas.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) tiene establecido que una especie exótica invasora es aquella que causa daños y perjuicios en el ecosistema huésped. Esta es la definición aceptada en la actualidad, y por ello podemos equiparar el término `invasor´ con perjudicial o dañino”.

“¿Son todas las especies de origen exótico invasoras? No. Muchas especies introducidas por el ser humano no tiene efectos negativos reconocidos sobre los ecosistemas. Este sería el caso de buena parte de plantas ornamentales o de los cultivos de plantas originarias de América que hoy se encuentran muy extendidos en todos los continentes, como el maíz, la patata o el tomate. Sólo algunas especies introducidas han demostrado ser perjudiciales, al desplazar o incluso llevar a la extinción a especies autóctonas.

El continente europeo no permanece ajeno a las plagas. Está infestado por más de 14.000 especies foráneas. Algunas de ellas se convierten en invasoras. Ocasionan pérdidas de 12.500 millones de euros anuales. Pero, no solo se trata de dinero. Estos invasores son “la segunda causa de la destrucción de la biodiversidad”, pudiendo a ser en el futuro próximo el factor más importante de desintegración ecológica.

Las vías de entrada de una especie invasora son múltiples. Así, este movimiento de especies a menudo es accidental y llevamos con nosotros, sin querer, aquellas especies que desde antiguo viven con nosotros. Así hemos poblado el mundo de moscas y mosquitos, de ratas y ratones, de gorriones y palomas, y muchas más. Pero, y, también muy a menudo, el transporte de especies se ha hecho con nosotros por el mundo con intención y por diversas razones, como las estéticas y para adornar nuestros estanques, caso del cisne; por razones económicas como el visón americano o el castor, que han llegado a Europa por el valor de la piel; por razones cinegéticas; o también como mascotas.

Euskadi no es ajena a esta realidad. Así, por ejemplo, el visón europeo se encuentra en una situación “dramática” y por ello se trabaja para extinguir del medio ambiente a su principal amenaza el visón americano, que, en el caso de Euskadi, son productos de fugas o sueltas de animales criados en las granjas peleteras. Con el objetivo de terminar con el principal competidor del visón autóctono, las diputaciones forales pusieron en marcha en 2014 un sistema de trampeo de los ejemplares de origen americano. Paralelamente, se trabaja para impulsar la población de la especie autóctona ya que en la actualidad quedan muy pocos individuos y con ese objetivo se mantiene un plan para no modificar los cauces y riberas de los ríos, principal hábitat de los visones.

Por otra parte, nos encontramos con los galápagos alóctonos, que desde hace muchos años son especies muy demandadas por la población infantil como mascotas. Existen varias especies, siendo el más común el denominado galápago americano o de Florida (Trachemys scriota), de gran difusión en los hogares por su fácil adquisición. Están catalogados entre las cien especies invasoras más peligrosas del mundo.

Y podríamos citar más especies invasoras, entre otras, el mejillón cebra, que es la especie animal que más pérdidas económicas provoca; el cangrejo rojo que casi ha acabado con el cangrejo autóctono, y el Coipú o rata nutria, que es una especie extendida en la zona del Bidasoa tras huir de granjas. O las estruendosas cotorras argentinas, que destruyen plantas y otros nidos. Como suele ocurrir en muchos casos, la gente las compró para tenerlas en jaulas, como animales de compañía, y las soltó en el momento en que fueron molestas.

¿Qué se puede hacer? Hacen falta campañas de sensibilización por parte de la Administración proporcionando información sencilla y útil sobre las especies exóticas invasoras como ya se vienen haciendo aunque hay que realizarlas con más perioricidad -muchas veces se desconoce el peligro que supone traerlas como mascotas-; hace falta también ejercer un control sobre dichas especies; y realizar campañas de erradicación lo más rápidamente, e investigando sobre los mejores métodos para ello.

Por último, una recomendación a los poseedores de animales exóticos invasores en sus domicilios para indicarles que si no desean seguir haciéndose cargo de sus mascotas en ningún caso se deshagan de ellas liberándolas en el medio natural, ya que pueden generar serios riesgos para la biodiversidad, trasmitir enfermedades, provocar accidentes de tráfico y otros daños. Es conveniente ponerse en contacto con los servicios correspondientes de las diputaciones forales.

Fotos

Cotorra argentina. Myiopsitta monachus. Papagai argentinarra.

Visón americano. Neovison vison. Bisoi amerikar.

Mejillón cebra. Dreissena polymorpha. Muskuilu zebra.

Cangrejo americano. Procambarus clarkii. Karramarro amerikar.

Los vencejos comen, beben, copulan y hasta duermen en pleno vuelo

En pueblos y ciudades de la península Ibérica, estos portentosos viajeros, que de Siberia a África pueden recorrer 30.000 kilómetros al año, ceban a sus crías a base de insectos capturados en su planeo, y hasta duermen en pleno vuelo.

Fáciles de reconocer, no sólo por sus gritos, sino también por la silueta con alas muy largas y curvadas hacia atrás, como guadañas. Su envergadura, unos 40 centímetros, y su tamaño corporal de casi 20 centímetros, llenan los ojos de cualquiera que desee levantar la cabeza. La población de la península Ibérica de vencejos supera los cuatro millones de individuos, que se concentran especialmente sobre los cascos antiguos, grandes monumentos y edificios históricos, dado que precisan agujeros inaccesibles para instalar su nido. Su chillido hiere al tímpano por lo agudo, pero esas aves nos están haciendo un favor al segar miles de millones de insectos. Baste recordar que resulta normal que cada ceba entregada a un pollo llegue a estar formada por varios centenares de pequeños insectos.

Los vencejos son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt.

Fotos sacadas en Osorno (Palencia). Junio 2017.

¿La tórtola común en declive?

En la familia columbidae se encuentran dos palomas, la paloma torcaz y la tórtola común o europea. Mientras que las poblaciones de torcaces según los estudios realizados están al alza, la tórtola europea sufre un declive poblacional.

Según el Doctor en Ciencias Biológicas y Profesor Titular de Biología, Etología y Gestión Cinegética de la Universidad de Extremadura, Sebastián J. Hidalgo de Trucios, autor de dos libros y estudios sobre la Tórtola europea, esta especie escasea cada vez más en la Península Ibérica, pero, sin embargo, en Marruecos sus efectivos han aumentado. Y se pregunta: ¿significa esto, como interpretan algunos, que esta viajera ha modificado su comportamiento y prefiere quedarse allí? o, por el contrario, ¿se trata de un cambio real en el status de las distintas poblaciones reproductoras motivado por diferentes condiciones de cría?

Para muchos la cosa está clara: si aquí hay menos Tórtolas y en otros sitios, como ocurre en Marruecos, han aumentado en los últimos años, debe ser que esta migradora ha cambiado sus hábitos ancestrales migratorios y ha decidido quedarse en otros lugares. La explicación es sencilla, en Marruecos ha habido cambios en la agricultura que posibilitan un alimento abundante y estas aves no tienen necesidad de cruzar el estrecho para instalarse en sus cuarteles reproductores tradicionales europeos. Sin embargo, este razonamiento, aparentemente irrefutable, a juicio, del citado experto, es incorrecto por ser demasiado simplista y no tener en cuenta algunos aspectos básicos del proceso biológico de estas especies migradoras.

Causas de su disminución

En el libro titulado “La tórtola común: streptopelia turtur, análisis de los factores que afectan a su status”, escrito junto con Gregorio Rocha Camarero, se señala que el principal factor responsable del descenso demográfico de la especie, está relacionado con los cambios en la agricultura que se han producido en las últimas décadas, especialmente la disminución en la superficie cultivada de cereal, y de otras especies.

Otro factor negativo de relativa importancia, está determinado por el uso de herbicidas. Estos pesticidas evitan el desarrollo de plantas de tipo ruderal, cuyas semillas constituyen la base insustituible de la alimentación de la Tórtola a su llegada a las áreas reproductivas.

También está el problema de la expansión de la Tórtola turca (fue vista por primera vez en la península Ibérica, en la zona Cantábrica en la década de los sesenta), ya que juega con ventaja en esta situación de competencia porque tiene mayor tamaño, es sedentaria, ocupando una misma zona durante todo el año, y se reproduce varias veces a lo largo del ciclo anual con mayor éxito reproductivo total al de la Tórtola Común.

En esta situación, una aplicación incorrecta de la caza puede ejercer un efecto negativo añadido, señalan los dos expertos. Y ponen de relieve la importancia y la necesidad de aplicación de la ética cinegética, evitando prácticas ilegales e innobles de caza abusiva. Pero sin duda, consideran que las practicas que más perjuicio causan a la Tórtola común, son el uso de atrayentes alimenticios. Se trata de procedimientos ilegales, pero muy extendidos, que favorecen la concentración de individuos en comederos artificiales donde se les caza de forma abusiva.

Por tanto, los cambios en la agricultura, el uso de herbicidas, la competencia con la Tórtola turca y la sobrecaza están generando una, cada vez más, delicada situación para la especie.

El efecto del declive más acusado de la Tórtola común es en el País Vasco, Cataluña, Galicia y Castilla y León, aunque también hay descensos “significativos” en otras áreas del centro y este de la península Ibérica. La mayor pérdida absoluta se registra en las regiones predominantemente agrícolas (con un mayor proceso de intensificación), por lo que se ve necesario realizar estudios más detallados para identificar qué prácticas o causas relacionadas con la gestión forestal, por un lado, y con la gestión agrícola, por otro, pueden tener más relevancia en el declive poblacional de la especie.

Tórtola común. Streptopelia turtur. Usapal arrunt.

Las fotos están sacadas en Lomas de Campos (Palencia). Mayo 2017.

Más información.

  • Rocha Camarero, G.; Hidalgo de Trucios, Sebastián J., “La Tórtola común: Análisis de los factores que afectan a las aves”. Editorial Universidad de Extremadura.
  • Sáenz de Buruaga, M.; Canales, F y Robles, J.L. (2013). Proyecto Tórtola (Caza). FEDENCA y Fundación Biodiversidad. 2013.
  • SEO/BirdLife 2012. Atlas de las aves en invierno en España 2007-2010. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente-SEO/BirdLife. Madrid.

 

 

El avión común habita en los nidos de barro que construye en los aleros de los tejados

El avión es de la familia de la golondrina común y muchas veces se confunde con ella. Aunque es de origen rupícola, hoy en día, tiene sus colonias en los edificios de las ciudades y pueblos. Es un ave de pequeño tamaño, muy cantarina, negra por arriba y blanca por debajo, de obispillo blanco, de alas largas y puntiagudas, cola ahorquillada y patas cortas cubiertas de finas plumas blancas.

El avión común está dentro del grupo de las tres insectívoras estivales que cubren nuestros cielos en primavera y verano; es el grupo de los vencejos, los aviones y las golondrinas. Las tres aves son migradoras que pasan el invierno en África.

El avión común elije para anidar los aleros de los edificios que se sitúan en las ciudades y pueblos, como se puede ver en dos de las fotos. Concretamente, se trata del pueblo alavés de Espejo, que forma parte del Ayuntamiento de Valdegobia, muy cerca del parque natural de Valderejo, en Álava.  En ellos construye afanosamente un nido de barro completamente cerrado excepto por un agujerito por el cual entra y sale para alimentar a las crías. Vive en colonias en las que se sienten seguros, ya que en grupo pueden plantar cara a los depredadores que asedian sus nidos, principalmente el cernícalo común y la grajilla.

Pero también los aviones tienen que hacer frente a otros problemas, como la falta de barro en las ciudades y pueblos para construir sus nidos, además de su destrucción, desgraciadamente, por el ser humano, e incluso por parte de algunos ayuntamientos para “limpiar” algunas fachadas. A pesar de que la ley protege a estas aves.

La península Ibérica es el lugar de Europa con mayor número de parejas de aviones. Los aviones funcionan como insecticidas biológicos comiendo toneladas de insectos voladores (principalmente moscas y mosquitos) al año. Por lo tanto, les tenemos que estar muy agradecidos.

Avión común. Delichon urbicum. Enara azpizuri.

Fotos sacadas en el pueblo alavés de Espejo (Ayuntamiento de Valdegobia). Marzo 2017.

 

El pánico de todos los veranos

Con el trágico incendio ocurrido el pasado sábado en el centro de Portugal, nos viene a recordar, a las puertas del verano, la amenaza de los incendios forestales, las tragedias que ocasionan y el pánico que generan en la Península Ibérica. Parece que en esta ocasión no ha sido intencionado y se ha debido a un rayo, pero el incendio se ha propagado rápidamente por un cúmulo de causas, ocasionando lo que se ha sido calificado como el mayor incendio con víctimas mortales ocurrido en Portugal. Al menos se habla de más de 60 muertos, en una de las zonas más apreciadas por excursionistas y aficionados a los deportes acuáticos. En todo caso, que no haya sido intencionado no quiere decir que no tenga causas bien claras en la nefasta política forestal que se ha llevado a cabo en Portugal, parecida a la de muchas comunidades del Estado español, por cierto. Y en esa desastrosa política forestal tiene mucho que ver, que la zona siniestrada está cubierta de eucaliptus, a lo que no son ajenas unas cuantas comunidades del Estado, así como la falta de una política de prevención activa. Ni más ni menos, si tenemos en cuenta solo a la especie eucalyptus globulus (el eucalipto blanco, eucalipto común o eucalipto azul), en la Península Ibérica se localiza el 53% de la superficie mundial ocupada por esta especie; y el 31% se halla en Portugal y el resto, en el Estado Español. Y, por supuesto, también las adversas condiciones meteorológicas y la enorme sequía, que asimismo afecta a la mayor parte de las comunidades del Estado español, han tenido que ver con el devastador incendio del centro de Portugal.

La demanda del eucalyptus

Pero hagamos un poco de historia. Los bosques del mundo se están cortando actualmente a un ritmo muy superior al de su sustitución. A nivel mundial, como promedio, solo se planta una hectárea mientras se desmontan 10 hectáreas de bosques naturales. Hay grandes y crecientes demandas de madera para uso industrial y para atender las necesidades de combustible. Para responder a esta situación, se suele adoptar la solución de plantar especies arbóreas de crecimiento rápido y de gran uso. Un grupo de tales árboles exóticos se encuentra en las más de 600 especies del género Eucalyptus, cuya popularidad como especie de plantación puede atribuirse a que son generalmente muy adaptables, de crecimiento rápido y con una amplia variedad de usos, desde madera aserrada y productos elaborados de la madera hasta combustible de gran valor calorífico. Esta popularidad puede juzgarse a través del hecho de que más de 80 países han mostrado interés por los eucaliptos y han plantado más de 4 millones de hectáreas en todo el mundo.

Sin embargo, en medio de esta popularidad, se ha producido un estado creciente de opinión que sostiene que los eucaliptos ocasionan una serie de males a corto o largo plazo, empobreciendo el medio ambiente, en cuanto a los suelos, la disponibilidad de agua y la vida silvestre, incluso cuando las plantaciones se han establecido en tierras baldías, desprovistas de cubierta arbolada. Otro problema importante es que las plantaciones de eucalipto suelen ser muy vulnerables al fuego, lo que sería una de las razones de la gran capacidad de propagación del incendio que ha tenido lugar en el centro de Portugal.

Lo cierto es que es que, al menos en la Península Ibérica, durante los últimos cuarenta años este árbol ha dado lugar a encendidas polémicas sobre su impacto ambiental, incluso sobre su rentabilidad o sobre la capacidad del territorio para acoger más eucaliptus. De todas maneras, los males del eucalipto no son solo imputables a este árbol, sino a unas deficientes técnicas de ordenación territorial, repoblación, selvicultura y explotación, es decir, al ser humano, y a unas afirmaciones de la industria sobre su alta rentabilidad que, con el tiempo, han demostrado en parte su falsedad. Sin duda, es necesaria una ordenación racional del sector, en la que se abogue por la mejora de las prácticas forestales en estas plantaciones, pero también por fijar un límite de ocupación del territorio basado en criterios científicos y técnicos, por el respeto a la planificación forestal, las estrategias y planes de ordenación del territorio y la legislación ambiental.

En el caso de Euskadi, al menos en Bizkaia, Gipuzkoa y norte de Araba, la época de mayor riesgo de incendios forestales no es el verano, sino el otoño y el invierno. En estas estaciones, debido al frío, buena parte de la vegetación herbácea que se encuentra en los montes de Gipuzkoa, Bizkaia y la parte norte de Araba se seca y también los matorrales tienen menos humedad interna al disminuir el movimiento de la savia. Si a esta situación se le unen periodos prolongados de viento sur sin lluvias, situaciones habituales en el invierno, el peligro de incendio se incrementa considerablemente. Por el contrario, durante el verano, al no ser las temperaturas extremas, la vegetación mantiene la actividad por lo que la humedad interna de las plantas es alta y el peligro de combustión es bajo. También hay que señalar que en las últimas décadas la superficie afectada por los incendios forestales en Euskadi ha sido pequeña, y que el año pasado, 2016, fue la menor de la última década.

El 80%, provocados

No obstante, no hay que “echar las campanas al vuelo”. Existe mucha sequedad en la actualidad y está habiendo unas temperaturas altísimas, aunque les siguen intervalos con bajadas. Pero los problemas existen y entre ellos quiero destacar la negligencia humana y la intencionalidad de algunos de los incendios que ocurren. Las estadísticas señalan que el 80% de los incendios forestales son provocados por la mano del ser humano, unos por negligencia o imprudencia, otros intencionados, obra de pirómanos. Los datos son contundentes y plantean que solo un 14% de los incendios forestales son producidos por causa natural, y el 6% es por causas desconocidas. Quien le pega fuego al monte y a nuestros campos es producto del incivismo y de la negligencia… o de la maldad.

Los efectos de los incendios forestales, además de la evidente pérdida dramática por el fallecimiento de personas, van mucho más allá de la destrucción de árboles. Por un lado, es evidente que los fuegos provocan una pérdida económica directa para los propietarios del monte, también para la población cuyas propiedades (casas, pastos, infraestructuras agrícolas, etc.) son devoradas por las llamas. Pero el efecto económico es muy superior. Leña, setas, frutos silvestres, etcétera, son algunos de los productos obtenidos directamente de los ecosistemas forestales.

Finalmente, en estos momentos, nos cabe expresar las máximas condolencias por las personas fallecidas y la plena solidaridad con sus familias, así como el apoyo a todas las personas que están trabajando y luchando por la extinción de los incendios en Portugal.

La primera foto corresponde al incendio producido en el centro de Portugal. La segunda a un incendio producido en 2016 en la localidad vizcaína de Sopela. Y la tercera, a un incendio producido en Galicia en agosto de 2016.

El Gorrión molinero es el más rural de las cinco especies

En la península Ibérica existen hasta cinco especies: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía, aunque ha llegado a Madrid; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el común, ligado a las ciudades, y el molinero, presente en núcleos rurales.

El más frecuente es el gorrión común y que vive acompañándonos en las ciudades. Los gorriones sufren un preocupante retroceso generalizado, y el 63% de esta ave de Europa ha desaparecido. Este declive responde a causas como el cambio climático, la contaminación, la falta de espacios verdes, la invasión de especies exóticas invasoras, las nuevas construcciones de cemento o cristal, que no favorecen la nidificación, los insecticidas, etc.

En el medio rural el declive es menor, aunque también se da y está asociado a la intensificación agraria, al empleo abusivo de plaguicidas o al despoblamiento generalizado. Uno de los gorriones que habita en las zonas rurales, es el gorrión molinero. No se trata, por tanto, de una especie urbana sino rural, de pueblo pequeño, que raramente coincide con el gorrión común. Su plumaje es parecido y el canto también, aunque más agudo. Le gusta mucho el canto coral en grupo.

El molinero es el más pequeño y delicado gorrión de la fauna española y es un habitante de las campiñas arboladas, los sotos y las dehesas, siempre que en sus proximidades cuenten con áreas abiertas en las que obtener alimento. Aunque en los años ochenta del pasado siglo la especie experimentó una cierta expansión demográfica, en la actualidad parece que la competencia con especies más prolíficas y la intensificación agraria están provocando un descenso de sus efectivos.

Se puede decir que el gorrión molinero es la versión campestre del gorrión común. Destaca una mancha negra de forma cuadrada en las mejillas blancas, así como un collar de color blanco. En el cuello tiene un babero de color negro, así como una máscara alrededor de los ojos. Las alas y la cola son de color pardo con listas negras y el vientre es de color gris liso. Su hábitat preferido son los huertos de frutales cercanos a granjas y caseríos, procurando mantenerse algo alejado de las viviendas y del ser humano.

Gorrión molinero. Passer montanus. Landa-txolarre.

Fotos sacadas en Lomas de Campos (Palencia). Abril 2017.