Compromisos mínimos en Bonn

LA vigésimo tercera Conferencia sobre Cambio Climático (COP23) que se celebró en Bonn entre los pasados días 6 y 17 quedó reducida a una cumbre de transición. Se esbozaron los reglamentos del acuerdo, dejando los temas más polémicos sobre transparencia, financiación o contabilidad de las emisiones de cada país para la próxima cumbre que se celebrará en la ciudad polaca de Katowice, en diciembre de 2018.

La cumbre, que en principio iba a ser una conferencia meramente técnica, deja patente los problemas de fondo que existen para que la lucha contra el cambio climático sea una cuestión absolutamente interiorizada en la práctica como el problema ambiental más importante que aqueja a nuestro planeta.

Uno de los temas principales, sino el que más, está en esos 100.000 millones de dólares anuales que reclaman los países en desarrollo y que deben poner sobre la mesa los gobiernos de los estados ricos y el sector privado para la financiación climática, tal como se acordó en el Acuerdo de París. Esos recursos económicos, que son de justicia elemental, permitirían a los países más pobres poner en marcha estrategias de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y planes de adaptación a los efectos negativos del calentamiento terrestre.

Por otra parte, la salida de Estados Unidos abre otra brecha a la financiación, aunque eso no debería ser motivo para que el resto de países más desarrollados no pusieran todo de su parte. No hay que olvidar que las cosas van de mal en peor climáticamente y cada vez se ve como menos posible cumplir con el compromiso establecido en el Acuerdo de París de evitar un aumento de más de dos grados centígrados de aquí a 2100, y todavía menos, lógicamente, al acuerdo deseado al que llegaron las partes de que dicho aumento no superara la cifra de 1,5 grados. Actualmente, el calentamiento está ya en un grado más respecto al nivel preindustrial.

DEL ADIÓS AL CARBÓN Lo poco positivo que hubo en Bonn, y también a medias, es la alianza liderada por Reino Unido, Francia, Italia y Canadá que firmaron una declaración en la que apuestan por el cierre de las centrales de carbón e instan a los inversores a alejarse de esta forma de producir energía. En el escrito se apunta a que los análisis muestran que, para poder cumplir con el Acuerdo de París contra el cambio climático, se necesita terminar con el carbón antes de 2030 en los países miembros de la OCDE y antes de 2050 en el resto. Por el contrario, está la ausencia significativa en la citada alianza de Alemania, país anfitrión de la Cumbre Climática; China, Polonia y el Estado español.

Térmica de carbón. Foto: Julen Rekondo.

La postura española no tiene justificación alguna. Hoy en día, la energía procedente del carbón solo supone el 8% de su total energético. A todo ello, habría que añadir, para que el Gobierno español se tomara más en serio la lucha contra el cambio climático -el presidente Rajoy no acudió a la Cumbre de Bonn- es que la península ibérica está sufriendo con especial intensidad los efectos del cambio climático. Así, nos encontramos con intensas olas de calor, aumentos de los grandes incendios forestales, creciente adaptación de especies invasoras, sequías cada vez más pertinaces… Es decir, que los impactos cada vez son más severos.

Por otra parte, nos encontramos con que la Ley de Cambio Climático tan prometida al principio de la legislatura por el Gobierno del Partido Popular lleva un retraso considerable y hoy es el día en que sigue sin haber ni tan siquiera un borrador para su discusión en el Congreso de los Diputados.

En lo que respecta a Euskadi, una delegación del Gobierno vasco participó en la Cumbre de Bonn, donde expuso las acciones que Euskadi lleva a cabo en materia de adaptación al cambio climático. “Cabe destacar la importancia que tiene estar presentes en esta cita mundial -según afirmó la viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, en Bonn- para poder demostrar cómo desde lo local, desde un pequeño territorio que solo representa el 0,5% de las emisiones de Europa, se pueden realizar avances y proyectos reales de adaptación al cambio climático que pueden ser replicados en otras regiones de Europa. Y mostrar también el compromiso del Gobierno vasco con los objetivos del Acuerdo de París. Euskadi es un referente en este aspecto, nuestras actuaciones están alineadas con los objetivos de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

LOS AVANCES EN EUSKADI De acuerdo con los datos recogidos en el último inventario de GEI del País Vasco, que es referente a 2015, Euskadi ha reducido un 24% las emisiones respecto al año 2005, lo cual indica que la tendencia es muy positiva. Además, se ha producido un desacoplamiento entre las emisiones generadas y el crecimiento de la economía vasca. Desde 1990, año de referencia del Protocolo de Kyoto, la eficiencia en términos de unidad de CO2 emitida y unidad de PIB creada ha mejorado un 47%.

Otro aspecto digno de ser señalado en lo que respecta a Euskadi, es nuestra participación en la iniciativa contra el cambio climático Regions Adapt de la red internacional de gobiernos regionales por el desarrollo sostenible (nrg4SD), en la que sus miembros, entre ellos el Gobierno vasco, han expuesto los logros alcanzados en materia de adaptación y debatido sobre cómo los gobiernos subnacionales pueden acelerar la acción climática en este campo.

Campo solar. Foto: Julen Rekondo.

Sin duda, es importante que desde las instancias administrativas más cercanas a la ciudadanía se actúe. Los ayuntamientos, los gobiernos regionales, organizaciones sociales, etc., han de trabajar y no esperar, y actuar de una vez por todas. Si no es así, será imposible cumplir con los compromisos del Acuerdo de París.

Como un dato más de lo que comento, está el acto de adhesión de Euskadi y sus empresas a la iniciativa contra el cambio climático Comunidad por el Clima que se celebrará bajo la presidencia del lehendakari, Iñigo Urkullu, el próximo día 29 en la sede de Lehendakaritza, en lo que supone una muestra de la implicación real de nuestras instituciones y sectores de la sociedad vasca en la lucha contra el cambio climático.

Nota. La primera foto es de Noticias de Gipuzkoa.

Era Trump: ¿Qué pasará con el cambio climático?

Trump

Dos días antes de la toma de mando del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés), así como la agencia espacial estadounidense NASA, divulgaron cifras idénticas que suponían que las temperaturas mundiales alcanzaron un máximo record por tercer año consecutivo en 2016, acercándose a un tope establecido para el calentamiento global con fenómenos extremos. Pero estos datos no han inmutado por lo visto a Trump. Ya dijo el nuevo presidente de Estados Unidos en la ceremonia de toma de poder en el Capitolio, que eliminará el Plan de Acción Climática y otras iniciativas medioambientales del expresidente Barack Obama.

El plan presentado por el gobierno de Obama a las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre del Clima de París, supone reducir las emisiones en un 28% en el año 2025 respecto a las de 2005. El 60% de esas reducciones vendrá del Plan de Acción sobre el Clima en el que se abordan los principales sectores emisores -generación eléctrica, transporte y edificios-. El mencionado objetivo implica un ritmo de descarbonización anual del 4,3%, lo que supone casi duplicar el ritmo de descarbonización que ha seguido la economía norteamericana entre 2000 y 2015, el 2,6%.

Pero, Ronald Trump, ya en 2012, vino a decir que “el concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos con el objeto de hacer la industria de EE.UU. no competitiva”.  Y prometió que “adoptará la revolución del petróleo y el gas para traer empleos y prosperidad a millones de estadounidenses” y “la reactivación de la industria petrolífera de Estados Unidos”. El dióxido de carbono resultante de la combustión de combustibles fósiles, antes mencionados, es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático.

Estas posiciones del nuevo presidente de EE.UU. chocan con la opinión de la mayor parte de la comunidad científica que considera que el cambio climático es actualmente la principal amenaza. Actualmente, Estados Unidos es el segundo mayor país emisor de gases de efecto invernadero, después de China, y bajo el liderazgo de Obama, han tenido un papel central en los avances del Acuerdo de París, el último que ha habido y que ha supuesto cierta esperanza en la lucha contra el cambio climático.

¿Qué puede pasar en adelante? Parece que nada bueno. La peor parte se la llevan los propios americanos y países pobres y muy vulnerables que confiaban en una financiación solidaria que ahora puede no llevarse a cabo. Donald Trump ya ha anunciado que va a paralizar las medidas ambientales contra el cambio climático de Obama, y facilitar la inversión en fracking, la actividad petrolera y la industria minera.

No obstante, tampoco son las cosas tan lineales. No es tan fácil una retirada de Estados Unidos del marco multilateral de clima. La denuncia del Acuerdo de París debería esperar tres años y la  de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (con la consiguiente retirada automática del Acuerdo de París, al haber sido concebido como un marco de aplicación de la Convención) entraña ciertos riesgos políticos para el propio Trump. De hecho, Bush no lo hizo cuando renunció a Kioto. Sí es probable la ausencia de posiciones constructivas como las defendidas activamente en la era Obama.

Por otra parte, en estos días de la toma de poner del nuevo presidente estadounidense, se están multiplicando las protestas desde muy diferentes ángulos. En lo que respecta a cuestiones relacionadas con el cambio climático, los sectores que han puesto en marcha el desarrollo de las energías renovables y vehículos eléctricos, así como la postura del movimiento ambientalista, de determinados medios de comunicación y de activos movimientos contrarios a abandonar la lucha contra el cambio climático, indican que no le van a poner las cosas fáciles al Gobierno de Trump, y permanecer de brazos cruzados ante el atentado en toda regla que supone la postura negacionista de la mayor amenaza ambiental planetaria.

Campo solar 4

Campo solar

Ante el posible abandono de la lucha contra el cambio climático por parte del Gobierno de Trump, está la necesidad imperiosa de la alianza estratégica de Europa con China y también con otros países, como India. En los últimos años, la Unión Europea ha estado muy timorata en la lucha contra el cambio climático debido a la existencia de problemas como la crisis económica, el terrorismo yihadista, la crisis de los refugiados de Oriente Medio, al ascenso de los partidos xenófobos antieuropeos, etc. Pero debe de recobrar el protagonismo tan importante que ha tenido en la lucha contra el cambio climático. En cuanto a China -responsable del 23% de las emisiones a nivel mundial-, en los últimos años se ha sumado a la lucha contra el cambio climático y parece que lo va a seguir haciéndolo, ya que sus gobernantes se han dado cuenta que no se puede continuar con la grave contaminación existente en sus ciudades industriales derivada de la utilización masiva del carbón, y, por otra parte, le puede permitir seguir con el despliegue de las energías renovables y la eficiencia energética, y de esta forma, fortalecer su economía.