“Guerra” al Plumero o Hierba de la Pampa, y a otras plantas invasoras

¿Qué son las plantas invasoras? Son plantas que salen de su hábitat y se instalan en uno nuevo, donde se multiplican sin control y en perjuicio de la flora autóctona. En la naturaleza es muy común que una especie se desplace a un nuevo hábitat. Pero si dicho proceso se produce muy rápidamente y lo provocamos nosotros, los seres humanos, pueden aparecer problemas. Uno de los más graves consiste en que las plantas foráneas se convierten en dominantes y disminuya la diversidad de plantas y animales autóctonos. En el País Vasco, la vertiente atlántica es la que cuenta con más plantas invasoras.

Uno de los casos más llamativos de plantas invasoras es el Plumero o Hierba de la Pampa, que llegó a la península Ibérica a principios del siglo pasado, con el fin de adornar los jardines de las grandes casas y que actualmente llega camino de convertirse en una auténtica plaga, al menos en los territorios vizcaíno y guipuzcoano.

El plumero, conocido científicamente como Cortaderia selloana, que tiene un porte espectacular y esbelto, es muy fácil de distinguirla, ya que tiene como principal característica un penacho de color plateado que llega a elevarse por encima de los dos metros de altura.

Se ha ido adueñando de los márgenes de las carreteras o vías de ferrocarril, los campos de siega o la orilla de los ríos, pero también de humedales, marismas y arenales costeros, debido a que tiene una capacidad de reproducción asombrosa, ya que cada penacho puede producir más de 100.000 semillas. Hoy en día su presencia es indeseada, y numerosas localidades, fundamentalmente de Gipuzkoa y Bizkaia, con el apoyo de la Agencia Vasca del Agua, Diputaciones y Gobierno Vasco, hacen grandes esfuerzos para erradicarla.

No menos llamativa que el Plumero ha sido la expansión de la especie Baccharis halimifolia, un arbusto leñoso procedente de la costa atlántica de América del Norte, que a mediados del siglo XX se extendió por la costa atlántica del sureste de Francia y la costa cantábrica de la Península Ibérica, a partir de ejemplares cultivados con fines ornamentales, y que está colonizando desde hace unos años zonas importantes de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, y de la Bahía de Txingudi y Lea.

Baccharis en flor en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

Gracias a un proyecto LIFE para la recuperación de estuarios -ha supuesto una inversión de 1,8 millones de euros, financiada al 50% por la Comisión Europea-, se han llevado tratamientos de eliminación en más de 750.000 hectáreas de las citadas zonas. En total, se han tratado 570.000 arbustos.

Otro enemigo natural, es el Bambú japonés Fallopia japónica. Es una especie llegada recientemente a nuestro territorio desde Japón por su valor ornamental, y ha invadido numerosas riberas de ríos, pudiendo llegar a medir hasta 20 metros y crecer unos 10 centímetros en un solo día. Está catalogada por los expertos como una de más difíciles de erradicar, ya que debe hacerse arrancando planta a planta.

Operarios tratando a la Baccharis en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.