El mochuelo común, ligado a los ambientes agrarios, está en regresión en Euskadi

Mochuelo común. Foto: Ihobe.

El mochuelo común (Athene noctua-Mozolo arrunt) ha sufrido una regresión del 20% en la última década en Euskadi. Ante tal situación, el mochuelo reclama las miradas de todos, pero especialmente del mundo rural. En cuanto a los requerimientos de hábitat del mochuelo, está ampliamente consensuado que se trata de una especie de espacios abiertos, estrechamente vinculada con la agricultura y ganadería.

El mochuelo europeo o común es un pequeño rapaz nocturno de formas rechonchas, que se caracteriza, sobre todo, por una voluminosa y redondeada cabeza. La inconfundible silueta rechoncha del mochuelo recortándose al atardecer sobre un poste es todavía una de las imágenes más habituales y características de los ambientes agrarios.

Se estima que en la última década en Bizkaia se ha reducido el tamaño poblacional del mochuelo en un 10,5%, aunque la disminución real podría ser cercana al 20%. Existen pocos datos para Álava y Gipuzkoa, pero se estima que en este último territorio la situación podría ser parecida a la de Bizkaia, y en Álava parece que las poblaciones se mantienen algo mejor, dentro de la regresión.

Durante muchos años el mochuelo se ha beneficiado de las actividades humanas en el sector agrícola y gracias a ello sus poblaciones aumentaron considerablemente. Paralelamente el mochuelo fue y es uno de los mejores aliados del agricultor, ya que combate las plagas de roedores y langostas de forma natural y sin el coste que conlleva la utilización de productos químicos.

Las causas de la disminución de la especie serían, según se señala en un estudio de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, la creciente urbanización, la fragmentación de campiñas en parcelas de jardines, y el cambio de caseríos con cuadras (con agujeros en las paredes para anidar) por casas de campo y caseríos modernos. Todo esto está causando una reducción notable del área disponible y lugares de nidificación para los mochuelos.

Mochuelo común. Foto: Ihobe

En el citado estudio se plantean algunas posibles acciones para frenar el declive de la población de mochuelos. Así, se viene a plantear que habría que frenar la desaparición de campiñas cantábricas y la desaparición de lugares adecuados para anidar. En el primer caso, se señala que resulta extremadamente difícil, dado que las campiñas y suelos agrícolas del País Vasco se concentran las zonas de expansión urbanística e industrial.  De cualquier manera, se considera que sería muy deseable establecer criterios de protección de la campiña atlántica, ya que los prados de siega forman parte de un “hábitat” de interés comunitario.

Por otra parte, para incrementar las posibilidades de asentamiento de nuevas parejas en zonas especialmente aptas para la especie, sería necesario desarrollar una campaña de sensibilización ciudadana y colocación de cajas nido. Así, en diversos municipios vascos, se han desarrollado una serie de iniciativas en este sentido, publicándose libritos y folletos así como talleres u otras iniciativas, en los que se explica la situación del mochuelo en la campiña y las medidas que se pueden desarrollar para conservarlos y la diversidad animal de la campiña.

Taller organizado en el Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa)

Fotos: Las dos primeras son de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco. Y la tercera, es del Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa), y publicada en Diario de Noticias de Gipuzkoa.