Zorzales: sus particulares cantos han merecido frecuentes alusiones poéticas.

Zorzal común,baja

Zorzal común. Turdus philomelos. Birigarro arrunta. Peñacerrada (Alava). 19.03.17

Los zorzales pertenecen a la gran familia de los túrdidos (Turdidade) y son unas aves paseriformes de distribución casi mundial. Sus poblaciones han disminuido en algunas partes de Europa, debido a la presión cinegética existente sobre ellos, de sus muchos depredadores, de los venenos que se vierten en nuestros campos, y, en un futuro no lejano por el cambio climático.

Existen cuatro especies de zorzales, entre ellos el zorzal común (Turdus fhilomelos), llamado malviz, que comienzan a entrar en septiembre en el País Vasco. Si bien es cierto que el coche escoba de la migración de zorzales corre a cargo del más pequeño de todos ellos, me refiero al zorzal alirrojo (Turdus iliacus). Se distingue del común por tener los flancos del citador color y por ser el más pequeño de todos.

Zorzal alirrojo. baja

Zorzal alirrojo. Turdus iliacus. Birigarro txikia. Velilla del Río Carrión (Palencia). Noviembre 2016.

Luego están las “charras” que son las aves denominadas zorzal charlo (Turdus viscivurus). Se les llama así porque en vez de ese chic-chic con el que cantan los zorzales comunes en su vacilante vuelo, los charlos convierten en un chirrido que onomatopéyicamente hace honor a su nombre. Viene a sonar chiaerrr-chiaerrr. Es inconfundible con los otros dos citados anteriormente por ser muchos más voluminoso.

Zorzal charlo. baja

Zorzal charlo. Turdus viscivorus. Garraztarroa. Ventanilla (Palencia). Octubre 2016.

Finalmente, está el zorzal real (Turdus pilaris). Es más grande que el zorzal común. Y si le comparamos con el zorzal charlo, nos encontramos con un ave de tamaño parecido, pero con el vientre más blanco y las alas y la cola más oscuras que las del zorzal charlo.

Zorzal real. baja

Zorzal real. Turdus pilaris. Durdula. Osorno (Palencia). 02.04.17

En la península Ibérica todos los zorzales se quedan, por gustarle mucho los húmedos jardines de las ciudades y también húmedos prados y pastizales. Todos ellos devoran los caracolillos y les gustan las lombrices de tierra. El más abundante es el zorzal común.

Migración de aves

Grullas en vuelo

Bando de grullas volando a la altura de Peñacerrada (Alava)

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales. Los collados de Navarra del Pirineo occidental es o ha sido uno de los lugares privilegiados para observar su ruta migratoria, precisamente, en los días de otoño.

Sin duda, durante mucho tiempo, ha existido la curiosidad por saber de dónde venían todas esas aves que aparecían en ciertas épocas del año y a dónde se iban cuando desaparecían. Se puede decir que no fue hasta principios del siglo XIX cuando empezaron a realizarse de manera sistemática los primeros estudios sobre la migración de las aves con el propósito de averiguar a dónde iban y de dónde venían ciertas especies. Se comenzó de la manera más simple posible: observando.

Precisamente fue una cigüeña, cazada en 1822 en Alemania, el ave que proporcionó la primera prueba material de que había estado en África, al encontrársele clavada una flecha que por sus características pertenecía a alguna de las tribus que por aquel entonces poblaban la región occidental subsahariana. Pero hasta la introducción del anillamiento a finales del siglo XIX no se pudieron establecer vínculos inequívocos entre sus lugares de origen y destino.

Esto permitió trazar con precisión las zonas de paso e invernada de muchas especies y poblaciones. Pero, las últimas tecnologías permiten hoy emplear sistemas de geolocalización y seguimiento remoto como emisores satélite-GPS, etc. Estos nuevos sistemas de marcaje aportan información mucho más detallada. Establecen la localización del ave varias veces al día durante años, por lo que permiten conocer matices como cuánto tiempo permanecen en sus áreas de cría e invernada, cuándo inician su migración, por dónde la realizan, en qué puntos paran para descansar, su velocidad de migración, etc.

Cigüelas volando

Cigüeñas en pleno vuelo

Uno de los problemas que acechan a las migraciones de aves es el cambio climático. Cada año es más evidente que el efecto de las subidas de temperaturas o el aumento de fenómenos climáticos como inundaciones y sequías están provocando la alteración de procesos naturales como la migración. Entre ellos, está, el adelantamiento en respuesta al aumento de las temperaturas, aunque podríamos citar más efectos. Un ejemplo, son las golondrinas, que cada primavera regresan antes de África -en medio siglo se han adelantado dos semanas-

También se está dando el fenómeno de que las palomas torcaces pasan menos por Navarra, aunque habrá que ver los datos de este año. Hace unos días, me preguntó un cazador navarro si sería debido al cambio climático. Preciosamente, le respondí lo que decía un artículo publicado en este mismo diario hace un año por el catedrático de Zoología, Pancho Purroy, en el que afirmaba que se estaba dando un cambio en la migración de las palomas torcaces durante su viaje otoñal a invernar en las dehesas de España y Portugal. “Si antaño -escribía Pancho Purroy, las palomeras de Navarra eran las más frecuentadas, hoy asistimos a una creciente migración por la línea de costa, entre Fuenterrabía y Urrugne. Y eso se debe a la presión cinegética”.

IMG_3537 Paloma torcaz

Paloma torcaz

Me he acordado de un estudio muy interesante que recientemente han realizado un grupo internacional de expertos en aves, publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience Reviews, en el que han llegado a la conclusión de que “el cerebro de las aves es tan complejo, flexible y creativo como el de cualquier mamífero, y que son muy inteligentes”. Es decir, el que sean muy inteligentes y listas puede explicar que prefieran esquivar los puestos de tiro del Pirineo navarro.

Artículo publicado en Diario de Noticias de Navarra. 24.10.16