Cotos de setas ¿necesidad o negocio?

Quiero sacar este interesante tema, tan en boga actualmente, porque creo que nos interesa a todos los que nos gusta la micología, bien como micófagos o bien como micólogos.

Están proliferando, en zonas sobre todo de Soria y de Burgos, los cotos micológicos, es decir zonas, montes públicos,  habitualmente frecuentadas por seteros, en las que determinados ayuntamientos estan prohibiendo la recolección de setas salvo los que pasen por taquilla y paguen un canon estipulado previamente, canon que es diferente dependiendo de que seas del pueblo o de fuera.

Me parece inadmisible que en montes públicos haya diferencias de precio a la hora de pagar un “impuesto” dependiendo de donde seas, creo que todos pagamos los mismos impuestos y, de momento, a nadie se le cobra en las playas del País Vasco, sea de Soria, Burgos o cualquier otro sitio, por venir a bañarse o a coger mejillones.

Me parece inadmisible que los ayuntamientos tengan atribuciones para cobrar esos impuestos (pues son eso). Se puede dar el caso de que vayas un día al monte a recoger setas y tengas que pagar 3 licencias a tres pueblos diferentes pero próximos de forma que puedes entrar en el monte de un pueblo y salir en el monte de otro. ¿Si coges setas en el monte del pueblo “x” y sales en el monte “y” con tu licencia del pueblo “x” , te puede poner multa el guarda del pueblo “y”? Esto es un ejemplo que parece un chiste pero que puede ocurrir. Otra pregunta es ¿que poder tienen estos guardas para multarte por coger setas en montes públicos?

Me parece inadmisible que pagando (menos que yo) un señor del pueblo pueda coger todos los kilos que quiera para vender en los restaurantes de la zona sin importar el tamaño de los ejemplares que se recogen (como son para vender y dicen que los pequeños son más ricos) (de este tema de la venta de setas silvestres sin control hablaré otro día).

No me molestaría mucho este tema si el dinero recaudado fuera con ánimo de protección de las setas, del monte, o para la limpieza del mismo, pero me temo que es simplemente con afan recaudatorio o que me demuestren lo contrario. Lo que quizás no han pensado esos ayuntamientos es que van a acabar perdiendo a un montón de visitantes, sobre todo en otoño, que se dejan sus dineritos en los restaurantes, hoteles y bares de la zona.

Mi opinión sobre este tema es que si se quiere proteger realmente las setas e incluso potenciar el turismo micológico en determinadas zonas son contraproducentes los cotos locales. En todo caso se debería crear una licencia de setero que sirviera para toda España. Habría que limitar la recogida de determinadas especies sobre todo las que estan amenazadas, prohibir las que estan en la lista roja de hongos de cada comunidad y limitar el tamaño, es decir marcar unos tamaños mínimos en cada especie. Es mucho más importante limitar tamaños que limitar cantidades aunque tambien se podrían poner unos límites de peso en algunas especies para evitar las noticias de todos los otoños de que alguien ha recolectado 70 kilos de determinadas setas (eso es una barbaridad).

Resumiendo; protección sí, recaudación no. Regulaciones en la recogida sí, pero sobre todo en tamaños aunque también en cantidades pero en determinadas especies.

Aconsejar a las Diputaciones que todavía no han hecho una regulación sobre la recogida de setas que no se dejen llevar por la moda o por las normas de otras diputaciones y que antes de llevarla a cabo consulten a las Sociedades micológicas, creo que entre todos podremos crear unas regulaciones más razonables que las actualmente existentes.

Aprovecho para poneros unas fotos de algunas de las especies que nos podemos encontrar en estas fechas.

La primera foto es del champiñon silvestre “Agaricus campestris”  que podemos encontrar en nuestras campas.

La segunda foto es de la capuchina “Tricholoma portentosum” que podemos encontrar en nuestros pinares.

La tercera foto es del níscalo “Lactarius deliciosus” que también podemos encontrar en pinares.

Los tres son excelentes comestibles.